Mar 16 2022
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Política

Cuatro lecciones desde Ucrania

USA Today inform√≥ de que una foto que se hab√≠a hecho viral de un edificio de muchas plantas en Ucrania que hab√≠a sido bombardeado result√≥ ser un edificio de la Franja de Gaza que las Fuerzas A√©reas Israel√≠es hab√≠an demolido en mayo de 2021. Unos d√≠as antes el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano se quejaba al embajador israel√≠ en Kiev de que ‚Äúnos tratan como a Gaza‚ÄĚ; estaba furioso porque Israel no condenaba la invasi√≥n rusa y lo √ļnico que le interesaba era sacar a los ciudadanos israel√≠es de este pa√≠s (Haaretz, 17 de febrero de 2022).

Se refería a la evacuación por parte de Ucrania de los cónyuges ucranianos de hombres palestinos de la Franja de Gaza en mayo de 2021 al tiempo que recordaba a Israel del pleno apoyo del presidente ucraniano al ataque de Israel a la Franja de Gaza aquel mes (al final de este artículo volveré a hablar de ese apoyo).

De hecho, los ataques de Israel a Gaza se deberían mencionar y considerar al valorar la actual crisis en Ucrania. No es casual que se confundan las fotos (en Ucrania no hay muchos edificios altos derribados, pero en la Franja de Gaza abundan los edificios altos en ruinas).

Sin embargo, cuando consideramos la crisis de Ucrania en un contexto m√°s amplio no solo sale a la luz la hipocres√≠a respecto a Palestina; lo que se deber√≠a examinar a fondo es el generalizado doble rasero occidental sin que ni por un instante seamos indiferentes a las noticias e im√°genes que nos llegan de la zona de guerra en Ucrania: ni√Īos traumatizados, oleadas de personas refugiadas, im√°genes de edificios destruidos por los bombardeos y el amenazador peligro de que esto no es sino el principio de una cat√°strofe humana en plena Europa.

Al mismo tiempo, quienes sufrimos y asimilamos las cat√°strofes humanas en Palestina e informamos de ellas no podemos dejar de ver a la hipocres√≠a de Occidente y podemos se√Īalarla sin disminuir ni por un momento nuestra solidaridad y empat√≠a humanas con las v√≠ctimas de cualquier guerra. Tenemos que hacerlo porque la deshonestidad moral que subyace a la hip√≥crita agenda establecida por las √©lites pol√≠ticas y los medios de comunicaci√≥n occidentales les permitir√° una vez m√°s ocultar su propio racismo e impunidad, ya que seguir√° otorgando inmunidad a Israel y a la opresi√≥n que ejerce sobre el pueblo palestino.

He detectado cuatro supuestos falsos que son claves en el compromiso de la élite occidental con la crisis de Ucrania por el momento y las he formulado como cuatro lecciones.

Primera lección: las personas refugiadas blancas son bienvenidas; las demás, menos

La Misi√≥n de Cascos Blancos rescat√≥ a 80 argentinos y todav√≠a quedan 29 en Ucrania | PerfilLa decisi√≥n colectiva de la Uni√≥n Europea de abrir sus fronteras a las personas refugiadas ucranianas, a la que sigui√≥ una pol√≠tica m√°s cautelosa de Gran Breta√Īa no puede pasar desapercibida si se compara con el cierre de la mayor√≠a de las puertas de Europa a las personas refugiadas provenientes del mundo √°rabe y del africano desde 2015. La priorizaci√≥n claramente racista que diferencia entre personas que buscan proteger su vida en base al color, la religi√≥n o la etnia es abominable, pero no es probable que vaya a cambiar pronto.

Algunos dirigentes europeos ni siquiera se averg√ľenzan de difundir p√ļblicamente su racismo, como hace el primer ministro b√ļlgaro, Kiril Petkov: ‚ÄúEstos [los refugiados ucranianos] no son los refugiados a los que estamos acostumbrados [‚Ķ] estas personas son europeas. Estas personas son inteligentes, son personas cultas [‚Ķ]. Esta no es la oleada de refugiados a la que estamos Lo que el gobierno de Biden podr√≠a hacer -pero no hace- para apoyar a los refugiados ucranianos | Independent Espa√Īolacostumbrados, personas sobre cuya identidad no est√°bamos seguros, personas con antecedentes poco claros, que incluso podr√≠an haber sido terroristas‚Ķ‚ÄĚ.

No es el √ļnico. Los medios de comunicaci√≥n occidentales hablan todo el tiempo de ‚Äúnuestro tipo de refugiados‚ÄĚ y este racismo se manifiesta claramente en los pasos fronterizos entre Ucrania y sus vecinos europeos. Esta actitud racista, que tiene un fuerte trasfondo islam√≥fobo, no va a cambiar, puesto que los dirigentes europeos todav√≠a niegan el tejido social multi√©tnico y multicultural de las sociedades de todo el continente.

Una realidad humana fruto de a√Īos de colonialismo e imperialismo europeos que los actuales gobiernos europeos ignoran y niegan, al tiempo que estos gobiernos tienen unas pol√≠ticas de inmigraci√≥n que se basan en el mismo racismo que impregn√≥ el colonialismo y el imperialismo de anta√Īo.

Segunda lección: se puede invadir Irak, pero no Ucrania

Es bastante desconcertante la falta de voluntad de los medios de comunicaci√≥n occidentales de contextualizar la decisi√≥n rusa de invadir dentro de un an√°lisis m√°s amplio (y obvio) de c√≥mo cambiaron las normas del juego internacional desde 2003. Resulta dif√≠cil encontrar un an√°lisis que indique el hecho de que Estados Unidos y Gran Breta√Īa violaron el derecho internacional referente a la soberan√≠a de un Estado cuando sus ej√©rcitos, junto con una coalici√≥n de pa√≠ses occidentales, invadieron Afganist√°n e Irak. Vladimir Putin no ha inventado en este siglo el ocupar todo un pa√≠s con fines pol√≠ticos, Occidente lo introdujo como una herramienta pol√≠tica justificada.

Tercera lección: a veces se puede tolerar el neonazismo

El análisis tampoco pone de relieve algunos de los puntos válidos de Putin acerca de Ucrania, que en modo alguno justifican la invasión, pero que deberíamos fijarnos en ellos incluso durante la misma. Hasta la crisis actual, los medios de comunicación occidentales progresistas, como The Nation, The Guardian, The Washington Post, etc., nos habían advertido del poder cada vez mayor de los grupos neonazis en Ucrania, que podría afectar al futuro de Europa y más allá. Hoy esos mismos medios hacen caos omiso de la importancia del neonazismo en Ucrania.

The Nation del 22 de febrero de 2019 inform√≥ de lo siguiente: ‚ÄúHoy, cada vez m√°s noticias acerca de la violencia de extrema derecha, del ultranacionalismo y de la erosi√≥n de las libertades b√°sicas desmienten la euforia inicial de Occidente. Hay pogromos neonazis contra los gitanos, ataques desenfrenados contra grupos feministas y LGBT, se proh√≠ben libros y se glorifica, con el patrocinio del Estado, a colaboradores nazis‚ÄĚ.Foreign Policy': Las milicias en Ucrania se enfrentan a neonazis afines al Gobierno - RT

Dos a√Īos antes el Washington Post (15 de junio de 2017) advert√≠a de forma bastante perspicaz que un choque de Ucrania con Rusia no deb√≠a hacernos olvidar el poder del neonazismo en Ucrania: ‚ÄúMientras sigue la lucha de Ucrania contra los separatistas apoyados por Rusia, Kiev se enfrenta a otra amenaza para su soberan√≠a a largo plazo: unos poderosos grupos ultranacionalistas de derecha. Estos grupos no tienen reparos en utilizar la violencia para lograr sus objetivos, que ciertamente est√°n en desacuerdo con la democracia tolerante y orientada a Occidente en la que aparentemente se quiere convertir Kiev‚ÄĚ.

Sin embargo, el Washington Post adopta hoy una actitud desde√Īosa y califica esa descripci√≥n de ‚Äúacusaci√≥n falsa‚ÄĚ: ‚ÄúEn Ucrania operan varios grupos paramilitares nacionalistas, como el movimiento Azov y el Sector Derecha, de ideolog√≠a neonazi. Aunque son muy prominentes, parecen tener poco apoyo p√ļblico. Solo un partido de extrema derecha, Svoboda, tiene representaci√≥n en el Parlamento ucraniano y solo cuenta con un esca√Īo‚ÄĚ.

Se olvidan las advertencias anteriores de un medio como The Hill (9 de noviembre de 2017), la mayor p√°gina web de noticias independiente de Estados Unidos: ‚ÄúEn efecto, en Ucrania hay formaciones neonazis. Lo han confirmado de forma abrumadora casi cada medio occidental importante. Es muy preocupante que los analistas puedan ignorarlo al tacharlo de propaganda de Mosc√ļ. Es especialmente preocupante dado el auge actual de neonazis y supremacistas en todo el mundo‚ÄĚ.

Cuarta lección: atacar edificios de muchos pisos solo es un crimen de guerra en Europa

Bombardeos en Kiev sobre edificios civilesLa clase dirigente ucraniana no solo tiene relaci√≥n con esos grupos y ej√©rcitos neonazis, sino que que es preocupante y vergonzosamente proisrael√≠. Uno de los primeros actos del presidente Volodymyr Zelensky fuer retirar a Ucrania del Comit√© de las Naciones Unidas para el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, el √ļnico tribunal internacional que garantiza que no se niega ni olvida la Nakba.

Fue el presidente ucraniano quien tom√≥ esa decisi√≥n. No siente simpat√≠a por la dif√≠cil situaci√≥n de los refugiados palestinos ni los considera v√≠ctimas de crimen alguno. En las entrevistas que concedi√≥ tras los brutales bombardeos israel√≠es sobre la Franja de Gaza en mayo de 2021 declar√≥ que la √ļnica tragedia en Gaza era la que sufr√≠an los israel√≠es. Si eso es cierto, entonces los rusos son los √ļnicos que sufren en Ucrania.

Pero Zelensky no es el √ļnico. La hipocres√≠a llega a otro nivel cuando se trata de Palestina. El ataque contra un edificio de muchos pisos y vac√≠o en Ucrania domin√≥ las noticias y provoc√≥ un profundo an√°lisis acerca de la brutalidad humana, Putin y la falta de humanidad. Por supuesto, hay que condenar estos bombardeos, pero parece que aquellos dirigentes mundiales que encabezan la condena guardaron silencio cuando Israel arras√≥ la ciudad de Yen√≠n en 2000, el barrio de Al-Dahaya en Beirut en 2006 y la ciudad de Gaza en una oleada brutal tras otra a lo largo de los √ļltimos quince a√Īos.

No se discutió acerca de sanción alguna a Israel por sus crímenes en 1948 y a partir de entonces, y mucho menos se impusieron. De hecho, en la mayoría de los países occidentales que hoy lideran las sanciones contra Rusia, mencionar siquiera la posibilidad de imponer sanciones a Israel es ilegal y se califica de antisemita.

Aun cuando la auténtica solidaridad humana de Occidente se expresa justamente con Ucrania, no podemos pasar por alto su contexto racista y su sesgo eurocéntrico. La solidaridad generalizada de Occidente se reserva para toda aquella persona que esté dispuesta a unirse a su bloque y a su esfera de influencia. Esta empatía oficial no aparece por ninguna parte cuando una violencia similar, y peor, se ejerce contra personas no europeas, en general, y con las palestinas, en particular.

Podemos navegar como personas conscientes entre nuestras respuestas a calamidades y nuestra responsabilidad de se√Īalar la hipocres√≠a que abri√≥ de muchas maneras el camino a esas cat√°strofes. Legitimar internacionalmente la invasi√≥n de pa√≠ses soberanos y autorizar la colonizaci√≥n y opresi√≥n continuas de otras personas, como es el caso de Palestina y su pueblo, llevar√° en el futuro y en todas partes en nuestro mundo a m√°s tragedias, como la de Ucrania.

*Ilan Papp√© es profesor de la Universidad de Exeter. Anteriormente fue profesor titular de ciencias pol√≠ticas en la Universidad de Haifa. Es autor de The Ethnic Cleansing of Palestine, The Modern Middle East, A History of Modern Palestine: One Land, Two Peoples, and Ten Myths about Israel. Papp√© es considerado uno de los ‚Äúnuevos historiadores‚ÄĚ de Israel que desde que a principios de la d√©cada de 1980 se publicaron documentos pertinentes del gobierno brit√°nico e israel√≠, han estado reescribiendo la historia de la creaci√≥n de Israel en 1948. Ha contribuido con este art√≠culo a The Palestine Chronicle.

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