Sep 2 2023
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Sociedad

Derecho colectivo a la tierra y violencia afectan en Brasil a descendientes de esclavos

Doce tiros en la cara pusieron fin a la vida de Bernardete Pacífico, una líder del movimiento negro de los llamados quilombolas, los pobladores descendientes de esclavos, que luchan por el derecho colectivo a la tierra que les reconoce la Constitución de Brasil desde 1988.

El asesinato, ejecutado por dos hombres con cascos, ocurri√≥ el 17 de agosto, dentro del quilombo Pitanga dos Palmares, en Sim√Ķes Filho, un municipio de 114.000 habitantes del √°rea metropolitana de Salvador, la capital del estado de Bah√≠a, en el la regi√≥n del Nordeste brasile√Īo.

Marcha del movimiento negro contra la violencia policial, celebrada en la ciudad de S√£o Paulo el 24 de agosto, en protesta contra el asesinato de Bernardete Pac√≠fico, lideresa de los descendientes de esclavos, acribillada con 12 tiros en Bah√≠a, un estado del nordeste de Brasil, que tiene la m√°s numerosa poblaci√≥n afrodescendiente del pa√≠s. Imagen: Paulo Pinto / Ag√™ncia Brasil-FotosP√ļblicas

Pac√≠fico ten√≠a 72 a√Īos y era un s√≠mbolo de la cultura y la resistencia negra, tambi√©n como Yalorix√°, la sacerdotisa del Candombl√©, una de las religiones de matriz africana, que sufre frecuentes ataques de intolerancia.

Se convirti√≥ tambi√©n en s√≠mbolo de la tragedia, ya que su hijo Flavio dos Santos tambi√©n fue asesinado a tiros en 2017, a los 36 a√Īos, en un crimen a√ļn sin autores conocidos.

Esa violencia se debe, aparentemente, a la disputa por la tierra. La comunidad Pitanga dos Palmares ocupa 854 hect√°reas con cerca de 300 familias que se dedican a la horticultura. La tierra de esta comunidad de quilombolas fue reconocida desde 2004, pero a√ļn carece del t√≠tulo de propiedad colectiva.

Esa es una situaci√≥n que fomenta los conflictos. Este quilombo despierta el inter√©s de los extractores de madera, hacendados que reclaman la propiedad de parte del √°rea, a lo que se suma una empresa que pretender√≠a instalar all√≠ un relleno sanitario, seg√ļn la polic√≠a local.

Dos mujeres lloran en una protesta de madres negras contra la violencia que se ejercen contra sus hijos varones, las principales v√≠ctimas de homicidios en Brasil. Los quilombolas, la parte de la poblaci√≥n negra descendiente de esclavos que vive colectivamente, mayormente en zonas rurales, sufren frecuentes ataques y asesinatos porque, adem√°s del racismo, enfrentan conflictos por la tierra. Imagen: Paulo Pinto / Ag√™ncia Brasil-FotosP√ļblicas

Una herencia de la esclavitud

Quilombolas es como se denominan en Brasil a los afrodescendientes que se organizan en grupos de vida colectiva, el quilombo, en general en lugares originalmente aislados donde se refugiaban sus ancestros esclavizados cuando lograban huir de sus amos. Este pa√≠s fue el destino de la mayor cantidad de africanos sometidos a la esclavitud, cerca de cuatro millones, estima el Instituto Brasile√Īo de Geograf√≠a y Estad√≠stica (IBGE).

Brasil fue tambi√©n el √ļltimo pa√≠s en abolir la esclavitud, en 1888, y no adopt√≥ pol√≠ticas de reparaci√≥n o de inclusi√≥n de los antiguos esclavos -tra√≠dos forzadamente desde √Āfrica, principalmente entre 1650 y 1780-, ‚Äúsistem√°ticamente expulsados o desplazados del lugar donde eligieron vivir‚ÄĚ, seg√ļn subraya la antrop√≥loga Ilka Boaventura Leite.

Los quilombos, nacidos como refugios para los que lograban escapar de la esclavitud, se fueron transformando en lugares de resistencia y de vida com√ļn de los ahora denominados quilombolas.

Por primera vez el IBGE empadronó a los quilombolas en el censo de 2022, concluido en mayo de 2023. Identificó 1 327 802 personas que se autoidentificaron como quilombolas, que corresponden a 0,65 % de los 203 millones de habitantes del país.

En ese mismo censo, se autodefini√≥ como afrobrasile√Īo 55,9 % del total de la poblaci√≥n, sumando a 10,6 % de negros puros y 45,3 % de mulatos.

Bah√≠a es, entre los 26 estados brasile√Īos, el que acoge la mayor cantidad, 397.059, y por eso concentra tambi√©n los casos de violencia por conflicto de tierras y religi√≥n de este grupo poblacional.

La Coordinaci√≥n Nacional de Articulaci√≥n de los Quilombos (Conaq), del que era miembro Bernardete Pac√≠fico, registr√≥ m√°s de 30 asesinatos de l√≠deres quilombolas en los 10 √ļltimos a√Īos en Brasil.

Los conflictos por la tierra tienden a ampliarse ante el anuncio del actual gobierno, presidido por Luiz Inácio Lula da Silva, del izquierdista Partido de los Trabajadores, de reanudar la certificación y titulación de las tierras de los quilombolas, interrumpidas por su predecesor Jair Bolsonaro, de extrema derecha.

Podio del Segundo Encuentro Nacional de Mujeres Quilombolas, con la ministra de la Igualdad Racial, Anielle Franco, en Brasilia en junio 2023. El liderazgo femenino del movimiento de los pobladores de comunidades de descendientes de esclavos se fortalece por la religiosidad de matriz africana, con muchas sacerdotisas. Imagen: Antonio Cruz / Agência Brasil

Derecho a la propiedad negado

El censo apuntó que solo 12,6% del total de quilombolas residen en los 494 territorios legalizados como de su posesión, mientras los demás viven en inseguridad territorial. El IBGE inició el censo basado en la existencia de 5972 localidades con población quilombola.

‚ÄúObtener el t√≠tulo de propiedad es el objetivo central de nuestra lucha, en un proceso que empieza por la certificaci√≥n de la identidad quilombola, seguida del reconocimiento de la tierra y su titulaci√≥n‚ÄĚ, explic√≥ Rodrigo Marinho, del Equipo de Articulaci√≥n y Asesor√≠a a las Comunidades Negras (Eaacone).

Su organizaci√≥n act√ļa en el Valle de Ribeira, extensa regi√≥n boscosa en el sur de S√£o Paulo, donde hay 34 quilombos. ‚ÄúLa mayor√≠a tiene el reconocimiento, pero no avanza, hay una comunidad reconocida desde 2006, sin ning√ļn paso adelante desde entonces‚ÄĚ, lament√≥ Marinho a IPS por tel√©fono desde Eldorado, en el coraz√≥n del Valle.

Eldorado tiene 2.245 quilombolas en 13 comunidades, lo que corresponde a 17,2% de sus 13.069 habitantes en total. Pero es otro municipio de la región, Iporanga, el que cuenta con la mayor proporción de esos afrodescendientes, 35,2% de la población total de 4.046 habitantes.

El Valle de Ribeira es conocido por esa concentración de quilombolas, pero sin la actual violencia que llega a ser letal de Bahía. Pero si hay conflictos y amenazas de agresión y muerte, advirtió el articulador de Eaacone.

Hay tres desaf√≠os principales para esas comunidades. El primero, las amenazas de invasi√≥n por grandes proyectos, de miner√≠a, de turismo, centrales hidroel√©ctricas y monocultivos de madera, como el del eucalipto, endulzadas como ‚Äúdesarrollo‚ÄĚ por las grandes empresas, destac√≥.

El segundo es el de las dificultades de obtener el título de propiedad, que representaría una protección de los quilombos. El proceso quedó estancado durante el gobierno de Bolsonaro (2019-2022), que siempre negó los derechos de los pueblos indígenas y tradicionales.

Ind√≠genas brasile√Īos se concentran a las puertas del Tribunal Supremo en agosto de 2017.Adem√°s nombr√≥ para dirigir la Fundaci√≥n Cultural Palmares, el √≥rgano del Ministerio de Cultura que certifica las comunidades quilombolas, a Sergio Camargo, un negro que rechaza pol√≠ticas favorables a los afrodescendientes.

La Constituci√≥n brasile√Īa, aprobada en 1988, dicta que ‚Äúa los remanentes de las comunidades de los quilombos se les reconoce la propiedad definitiva de las tierras que ocupan‚ÄĚ y que el Estado debe proveer los t√≠tulos de propiedad.

Pero solo en 1995 empez√≥ ese proceso de titulaci√≥n y, como registr√≥ el censo, benefici√≥ a una peque√Īa minor√≠a de la poblaci√≥n prevista. Adem√°s hay √°reas reconocidas como quilombos con invasores que tienen que ser retirados, con los conflictos previsibles que ello conlleva.

Ambientalismo controvertido

Un tercer desafío de los quilombolas es la cuestión ambiental. Aunque se reconoce su función positiva en la preservación del Bosque Atlántico, que ocupa una larga franja del litoral del este de Brasil y tiene su mayor área conservada en el Valle de Ribeira, las autoridades ambientales reprimen ciertas prácticas y técnicas agrícolas ancestrales del conocimiento tradicional, lamentó Marinho.

Puso como ejemplo el de la llamada ‚Äúcoivara‚ÄĚ, un nombre de ind√≠gena para la quema limitada y controlada de vegetaci√≥n para preparar la tierra que adoptaron los quilombolas de los pobladores originarios, y cultivos permanentes, como el banano y la pupu√Īa (Bactris gasipaes), una palmera que recibe el nombre de chontaduro en Colombia y pijuayo en Per√ļ.

Para avanzar en el problema clave, el territorial, el movimiento quilombola discute nacionalmente una campa√Īa para que el gobierno defina un plan con metas a corto, mediano y largo plazo para la titulaci√≥n de las tierras, con presupuesto y √≥rganos competentes para la tarea, concluy√≥ Marinho.

 

* Periodista brasile√Īo, corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsal√≠a en Brasil desde 1980.

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