Nov 12 2005
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Pol铆tica

Discusi贸n: MANFESTAR O ACEPTAR LA DERROTA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Tras una oleada de insurrecciones que dur贸 m谩s de 100 a帽os, los diversos movimientos obreros y campesinos 鈥搎ue eran hasta el momento los art铆fices de tales protestas鈥, que ven铆an siendo masacrados en flagrantes derrotas militarmente hablando, reconocen su error, su derrota y la
imposibilidad de ganar por la v铆a de las armas al Estado-capital y sus fuerzas de choque.

Es entonces cuando replantean su estrategia y vuelven a recuperar el fen贸meno de la turba (que en realidad nunca se perdi贸 y que fue el 鈥渆stadio primitivo鈥 de la insurrecci贸n) o bien a canalizarlo y organizarlo a trav茅s de la manifestaci贸n como medio de articular una protesta. Los y las luchadores y luchadoras sociales reconoc铆an que no pod铆an vencer a su enemigo y moderaban sus formas buscando reunir fuerzas o al menos no perderlas hasta un momento propicio.

fotoPero este hecho del cambio de metodolog铆a de lucha no s贸lo parte de un an谩lisis m谩s o menos acertado o de un replanteamiento del conflicto, tambi茅n es propio de un cambio de actitud, de posicionamiento y de una jerarquizaci贸n de este movimiento, o al menos de parte de 茅l.

El cambio es sustancial, y no s贸lo es un mero cambio estrat茅gico, algo que en determinados momentos y dependiendo de determinadas coyunturas y de sus
protagonistas es deseable 鈥搕ampoco hay que darse de cabezazos contra la pared para tirarla si se ve que as铆 el da帽o es muy superior al resultado, aunque estos asuntos son muy complejos y dependen de muchos factores,
carentes siempre de reglas fijas鈥.

La insurrecci贸n

La insurrecci贸n suele partir de un hecho espont谩neo por un motivo concreto cotidiano, a partir del cual tambi茅n espont谩neamente, aunque no sin organizaci贸n, se articula poco a poco una insurrecci贸n que va tomando forma sobre la marcha y que al ser consciente de su fuerza trata de llevar a la pr谩ctica el verdadero deseo del acto espont谩neo: cambiar el mundo.

El acto puede empezar por un malestar general ante hechos como una subida de precios, m谩s horas de trabajo, levas… y en su transcurso puede a un movimiento insurreccional que trate de cambiar las condiciones de existencia. Y decimos puede, porque tambi茅n es cierto que la mayor铆a de la revueltas anteriores a la Revoluci贸n Francesa, conocidas como 鈥渞evueltas del pan鈥 acabaron tras el asalto de la panader铆a, y luego cada cual a su casa.

En este momento el movimiento obrero, comunal o campesino, m谩s o menos est谩 unido y en general, m谩s o menos carece de una jerarqu铆a formal, influido por tendencias m谩s bien anti-autoritarias (incluyendo en un primer momento el marxismo, aunque 鈥揳l principio鈥 no era predominante, antes de su brutal degeneraci贸n un poco antes de la Comuna de Paris. en 1871), relativamente espontane铆stas y muy rom谩nticas, en el sentido de que se
cre铆a en un mundo nuevo y el pragmatismo de la pol铆tica no hab铆a contaminado todo el actuar 鈥揳unque no por ello era inexistente鈥.

No obstante a partir de la derrota de la Comuna de Paris, que iba a suponer a la larga la desaparici贸n de la Asociaci贸n Internacional de Trabajadores o Primera internacional, hay un profundo replanteamiento de las luchas. Los anarquistas, al menos una parte de ellas y ellos, que eran espontane铆stas e insurreccionales (a grandes rasgos, que siempre de todo hubo), fueron expulsados de la Internacional, que adquiere
el predominio paulatino de un marxismo degenerado impulsado por un Marx que aparece totalitario.

Las organizaciones obreras que no desaparecen v铆ctimas de la represi贸n brutal que sucedi贸 a la comuna (por parte de los sostenedores del Estado-capital totalmente aterrorizados por ese hecho), deben articularse de nuevo o se ven en vueltas en un proceso de jerarquizaci贸n brutal.

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Se pierde todo

Surge una nueva Internacional de tendencia socialista que apuesta por la participaci贸n pol铆tica y por la manifestaci贸n como forma de lucha. Se renuncia expresamente a la insurrecci贸n como desgastadora, in煤til y peligrosa. Surgen los pol铆ticos obreros, los bomberos profesionales y los apagafuegos de la revuelta. Se contemporiza con el sistema. Se pierde todo.

As铆 pues, surge la manifestaci贸n, aunque son tiempos de transici贸n (sobre todo entre 1871 y 1917) en el que aun hay revoluciones y revueltas que pueden empezar a la m铆nima de cambio. Por si fuera poco la I Guerra Mundial cumple su rol 鈥揳dem谩s de regeneradora del capitalismo a trav茅s de la destrucci贸n/creaci贸n de mercados鈥 de aniquiladora de la
protesta.

Tenemos pues un nuevo un nuevo modo de lucha. Ya no se quiere cambiar el mundo, en l铆neas generales y con consabidas excepciones, sino cuando m谩s esperar el momento para realizar un cambio no muy traum谩tico y cuando menos simplemente protestar, reivindicar migajas, unos pocos derechos a los amos.

Claro que antes la manifestaci贸n no era como se la conoce en estos tiempos de la paz del cementerio democr谩tico. Tambi茅n la manifestaci贸n ha tenido degeneraciones.

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En un principio las manifestaciones eran mini-insurrecciones de baja intensidad, en las que los disturbios, los destrozos y las muertes estaban a la orden del d铆a. Protestas del G-8 de 2001 en G茅nova, que hoy parecen a la opini贸n p煤blica b谩rbaras y brutales, eran por aquel entonces algo normal, lo mismo que hoy es normal ir a una manifestaci贸n y que esto s贸lo sea un paseo.

Pero poco a poco con la asimilaci贸n del movimiento obrero por parte del Estado capital, la p茅rdida de la m谩scara del sindicalismo, revel谩ndose como lo que realmente es: una correa de transmisi贸n y un elemento parapolicial y controlador de los y las currelas por parte del sistema, y la aceptaci贸n 芦democr谩tica禄 han convertido las manifestaciones en paseos cansados, cansinos y aburridos en los que la cala帽a democr谩tica lava su conciencia, las castas pol铆ticas y
sindicales del signo que sean tratan de presionar al gobierno de turno mostrando su 鈥渇uerza鈥 y los hippies, buenrollistas, ni帽os de pap谩 y cristianos de base hacen el payaso con disfraces, malabares y florecitas…

Permanece la lucha

Olvidan que, aunque tal vez equivocada, la manifestaci贸n es un acto de lucha y no un carnaval y que el que la lucha pueda tener un car谩cter l煤dico y festivo no significa que haya que hacer el payaso para caer simp谩ticos a las y los viandantes.

Pero adem谩s de esta cr铆tica a la manifestaci贸n como hecho derrotista (si bien es cierto que en estos momentos, ni de lejos es factible que se produzca una insurrecci贸n 鈥揳lgo que debe ser espont谩neo鈥 en esta parte del globo), como modo de bajar el nivel y la intensidad de la lucha y como
elemento controlador, hay otras cr铆ticas.

A saber: por ejemplo que es f谩cilmente reprimible, al concentrarse las fuerzas en un mismo espacio, pudiendo canalizar la energ铆a de una 芦mani禄, vamos a decir 鈥渃a帽era鈥 鈥揷aso de que 茅sta aun exista鈥, en peque帽os grupos que siembren el caos al mismo tiempo en diferentes espacios, siendo m谩s da帽ino, menos controlable, menos previsible y mas dif铆cil de reprimir. Adem谩s en las manis, no pasa nada; por regla general, no se rompe la paz social y cuando se rompe no tiene una continuidad, queda centrado todo en
un tiempo y un espacio.

Para todo se hace una manifestaci贸n; hay una especie de mani-mania, una falta de imaginaci贸n, de recuperaci贸n de luchas perdidas o de invenci贸n/reinvenci贸n de otras nuevas (o no). Se hace todo por inercia, y ya ni eso, porque a la
mani la sucede la concentraci贸n (porque no hay fuerzas) como forma de degradaci贸n y moderaci贸n aun m谩s de la lucha, y a 茅stas otro tipo de actos aun m谩s pat茅ticos.

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La pregunta, para ir acabando con este asunto, es: si cuantitativamente no hay fuerzas para una lucha de 鈥渕asas鈥, entonces 驴por qu茅 narices seguimos empe帽adas en llevar una lucha cuantitativa? Si es cierto que no hay fuerza o gente para una insurrecci贸n, por qu茅 se hace una mani, si no hay fuerzas para ella, por qu茅 narices se repite rebaj谩ndose su intensidad. Por qu茅 nos conformamos con lo que hay en vez de buscar otra cosa. O si se hace, h谩gase bien y r贸mpase la paz social, no demos un pase铆to para entretener a los transe煤ntes curiosos.

Para terminar: no decimos que haya que acabar con la mani, puede convivir, si realmente es combativa, con otras formas de lucha, pero s铆 decimos que hay que ir d谩ndole un aire insurreccional y belicoso, un aire espont谩neo y de revuelta hasta recuperar la insurrecci贸n, que no sabemos d贸nde, cu谩ndo, ni c贸mo puede estallar.

Ataquemos en todos los frentes. Destruy谩moslo
todo. Viva la revuelta, viva la anarqu铆a.

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* La Rosa Negra / contra-informaci贸n. Jos茅 Col铆n Alduc铆n / editor (http://mx.geocities.com/la_rosanegra).
Correo electr贸nico: colin4x@yahoo.com.mx

En: http://listas.nodo50.org/cgi bin/mailman/listinfo/urtica

Publicado en: http://argentina.indymedia.org/news/2005/08/320535.php

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