Sep 10 2007
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Economía

DOS ALMAS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

La opositora Alianza por Chile ‚Äďquiz√°s con un dejo de alerta espiritual‚Äď denunci√≥ que su contendora gobiernista, la Concertaci√≥n de Partidos por la Democracia, posee ‚Äúdos almas‚ÄĚ. Tan aterradora realidad surgi√≥ a ra√≠z de un tema muy terrenal y hasta ligado con el ate√≠smo: una solicitud del Partido Comunista para marchar por un costado de la Casa de Gobierno, en el centro de Santiago. Hubo voces gubernamentales a favor y contra. De all√≠ las dos almas de que habla la derecha.

Pero, en realidad, este episodio de la marcha es uno m√°s de varios desencuentros que se han producido dentro del conglomerado de gobierno. En todo caso, la alerta de la Alianza apunta hacia lo medular: la dualidad esencial ‚Äďdel alma, nada menos‚Äď que exhibe su contendora.

Si el tema se hubiera mantenido en los planos religioso y esot√©rico se tendr√≠a que haber pensado en un exorcismo. En cambio como fue planeado para esta sociedad virtual en que vivimos, adquiere una connotaci√≥n menos terror√≠fica, aunque aleccionadora. Estas ‚Äúalmas‚ÄĚ de que habla la derecha, son discrepancias. Claro, contradicciones dentro de un mismo conglomerado en que coexisten distintas visiones de mundo, ideolog√≠as.

Y es cierto que en los √ļltimos dieciocho meses, bajo la administraci√≥n de la presidenta Michelle Bachelet, han aparecido de manera m√°s marcada. Es un detalle que se trata de utilizar para hacerle alg√ļn da√Īo a la imagen gubernamental.

Si la derecha fuera un poco más cuidadosa, tal vez no debería haberse embarcado en esta táctica demoledora. En los mismos días en que hablaba de la dualidad de almas en la Concertación, dos de sus íconos se engarzaban en una disputa egoica que demostraba que en la Alianza no hay sólo dos almas, sino muchos apetitos. La separación entre los senadores Andrés Allamand, de Renovación Nacional (RN), y Pablo Longueira, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), se produjo por la paternidad de un proyecto legislativo. Lo presentó Allamand como de su autoría y Longueira denunció que había sido trabajo de ambos.

Dualidad de almas que hoy mantiene a los parlamentarios lanz√°ndose miradas torvas.

Los dos casos son distintos. En uno, hay discrepancias ideológicas. En el otro, lo que existe son magulladuras en la autoestima que, sin duda, afectan las confianzas y la cohesión de una alianza política. Pero lo de las almas diversas, es algo que da para más que una utilización política de poca monta. Diría que es un tema mundial. La percepción de la gente está cambiando en todo el planeta respecto de diversos temas, además de la política, y los políticos chilenos llegan nuevamente con algunas décadas de retraso.

Hoy, los electores no muestran una adscripción cerrada a partidos políticos, coaliciones o ideologías partidistas. Exigen identidad con las propuestas, lo que se logra con participación. Y si no se la dan, vienen las protestas que pueden tener la forma de movilizaciones sociales y de cambios abruptos en el momento de ejercer el derecho a sufragio. Para citar casos recientes, es lo ocurrido en Francia y en Holanda.

Es dif√≠cil pensar que tales experiencias obedecen a orientaciones pol√≠tico ideol√≥gicas que se mantendr√°n en el tiempo. El balance cambiar√° de acuerdo a c√≥mo perciba el electorado el caminar de los dirigentes pol√≠ticos, no de ‚Äúsus‚ÄĚ dirigentes pol√≠ticos. Es lo que se aprecia hasta respecto de las religiones. √Čstas han perdido arrastre como institucionalidad, como camino para encontrarse con la divinidad. Pero la religiosidad ha aumentado en el mundo. En su campo, con la pol√≠tica est√° ocurriendo lo mismo. El problema es que en Chile no se han dado cuenta.

De alguna manera, sin embargo, las discrepancias que se detectan en la Concertaci√≥n son consecuencia de este fen√≥meno. Posiblemente de la sensibilidad de algunos dirigentes que pretenden acercarse al pensamiento de la gente. Y eso, a menudo, significa alejarse de la estrategia dise√Īada por el conglomerado.

Ahora, que el tema sea mundial obedece a que el sistema imperante opera a escala planetaria. De all√≠ que el ciudadano com√ļn de distintas latitudes comience a reaccionar contra una realidad que lo margina y que lo ubica en el segmento de los que reciben casi nada de la sustanciosa torta de todos, que se est√°n comiendo unos pocos. Lo denunci√≥ el obispo Goic al pedir un salario m√≠nimo √©tico. Y lo acaba de cuestionar el Papa Benedicto XVI al criticar el ego√≠smo que, seg√ļn √©l, se esconde tras la baja natalidad en Europa.

Esto de las dos almas, pues, da para más que una utilización pedestre. Los que quieran seguir a Crick, esperen a que la ciencia encuentre como hacer para dar el asalto final. Y a quienes buscan la elevación espiritual, los políticos nada les aportarán.

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* Periodista.

wtapiav@vtr.net.

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