Abr 21 2005
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Opinión

Dos imágenes –desde lo temporal– de Benedicto XVI

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

EL PAPA QUE VINO DEL NAZISMO

Ted Córdova*

 
Al cardenal Josef Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI, le tocó crecer y formarse en plena época del auge y derrota del nazismo. En 1931 se enroló en la Hitler Jugend (Juventudes Hitlerianas), una organización paramilitar destinada a formar a los jóvenes alemanes en la doctrina fanática del nacionalsocialismo germano.

En 1939 fue reclutado por el ejército alemán. Sin embargo, al ver que la Wermacht se derrumbaba, eligió el camino de la deserción. Capturado por tropas aliadas, fue enviado a un campo de prisioneros de guerra.. Al salir en libertad, su actitud había cambiado y logró ser aceptado en el antiguo y riguroso seminario Michael de Traunstein. Fue ordenado sacerdote y se dedicó a intensos estudios teológicos.

Algunos vaticanólogos han mencionado la continuidad conservadora con el período de Juan Pablo II. Desde luego, ambos también tenían en común el hecho de haberse formado en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría., en tiempos de totalitarismo y bloques sólidos.

Wojtyla experimentó en Polonia la ocupación nazi, primero, y la soviética, después. Mientras Ratzinger experimentó el totalitarismo alemán y su caída desde adentro, incluyendo la falsedad y  vulnerabilidad del mesianismo en una potencia militar imperial.

Ambos se formaron enfrentando la mentalidad de bloque y trasladaron esa psique a la Iglesia Católica, cerrando toda posible puerta a las reformas que los tiempos modernos y globales demandan a los dogmas religiosos. Por algo Juan Pablo II eligió a Ratzinger para hacerse cargo de la Congregación de la Doctrina de la Fe, que es como la sutil e hipócrita burocracia y papeleo que la Iglesia llama hoy a lo que fue la Santa Inquisición.

Aun en su conservadurismo, Ratzinger se considera ecumenista y ese puede ser su principal rumbo en la globalidad.

FINALMENTE EL FASCISMO TIENE PAPA

Elías Letelier**

Para poder entender la razón que llevó al cardenal alemán a adoptar el nombre de Benedicto XVI, primero tenemos que saber quien fue Benedicto XV.

El 3 de septiembre de 1914 Benedicto XV fue elegido Papa y los alemanes, previamente a la elección y desesperados por tomar el control del Vaticano y de la curia-conclave que elegiría al nuevo pontífice, distribuyeron entre los participantes al conclave el “Memorándum de los católicos alemanes sobre la guerra mundial”.

El nuevo Papa tendría que haber sido de absoluto control aleman, cosa que sucedió a medias, y recién hoy, noventa años más tarde, una sociedad dudosamente democrática, logra establecer el control bajo la astuta dirección del prefecto del Opus Dei. Las ambiciones alemanas nunca cayeron en el olvido.

En nuevo papa alemán pertenece a una sociedad que no ha logrado exterminar los brotes fascistas y donde las sinagogas todavía son custodiadas con aparatos armados con el fin de detener a los fascistas que nunca han muerto en ese país.

Benedicto XV fue pro alemán e instrumental a la política alemana en la primera guerra mundial. Mantuvo una estrecha relación con la Entente y la alianza austro-alemana. En algunos periódicos militaristas de Francia lo tildaron de ”papa boche”.

En las narices de este papa se logró la revolución de octubre y también la Constitución de México, que en 1917 prohibió a la Iglesia Católica adquirir bienes inmuebles e invertir capitales en ellos.

Benedicto XV fue un a gran diplomático, procuró mantener una reaccionaria línea política que favoreció desmesuradamente al capitalismo; por ello fue responsable de la muerte de cientos de miles obreros que día da día caían bajos las bayonetas de las oligarquías, en los países industrializados y en los que intentaban salir del oprobioso régimen feudal.

Un ex militante de las juventudes hitlerianas, hijo de un alguacil de Hitler y prefecto del Opus Dei llegó a ser papa. Josef Ratzinger se auto nombró Benedicto XVI. Con este acto la extrema derecha mundial –y en especial la alemana– obtiene su bendición y bajo la pontificia tutela de origen fascista, serán también bendecidos los criminales y torturadores del Tercer Mundo.

Benedicto XVI es una negación a nuestros sueños de justicia social.

El Opus Dei es la institución eclesiástica que se ha destacado por su complicidad con los crímenes de los dictadores dementes de América y que hoy, finalmente, ha logrado establecer su poderío en el seno de una institución que lentamente fue destruyendo a los luchadores de la Teología de la Liberación, quienes habían establecido una clara defensa de los pobres y la lucha anticapitalista como base para una justicia social.

Ahora las burguesías terratenientes y las oligarquías saldrán a las calles a festejar su nueva adquisición, y a nosotros, las futuras víctimas, sólo nos queda ponernos de guardia ante los nuevos visos de despotismo en las colonias del imperio.

El Opus Dei fue el sostenedor del fascismo en Argentina, Brasil, Chile, Guatemala, Nicaragua, etc. y es también uno de los promotores de las hordas oligarcas de Venezuela. Con el nuevo Papa incuestionablemente se sufrirá un retroceso si no optamos por establecer la necesidad de una Iglesia Católica para América.

Hay que prepararse para decir no al fascismo del Opus Dei y para el mañana de represiones con el que nos bendecirán el nuevo día.

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* Artículo aparecido en Paralelo 21, programa de la radio de la Universidad de Guadalajara, México.
(www.radio.udg.mx).

** Artículo aparecido en Editorial Poetas Antiimperialistas de América.
(http://poetas.com).

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