Ene 14 2022
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Economía

Dos siglos de conflictos sobre las deudas soberanas

El libro ¬ęDiplomacias de la deuda soberana: reconsiderar la deuda soberana, desde los imperios coloniales a la hegemon√≠a¬Ľ merece ser le√≠do. Pierre P√©net y Juan Flores Zendejas, quienes dirigieron la publicaci√≥n, cumplieron con un trabajo importante. Veinte autores contribuyeron en la obra.

El libro Diplomacias de la deuda soberana: reconsiderar la deuda soberana, desde los imperios coloniales a la hegemonía merece leerse. Esta obra está publicada solamente en inglés: Sovereign Debt Diplomacies: Rethinking sovereign debt from colonial empires to hegemony, en Oxford University Press, en 2021. [1] Pierre Pénet y Juan Flores Zendejas, quienes dirigieron la publicación, cumplieron con un trabajo importante. Veinte autores contribuyeron en la obra. A pesar de que estoy en desacuerdo con la línea de ciertas contribuciones, recomiendo la lectura de este libro.arton20525-d3ad6.jpg

Los autores pasan revista a dos siglos de litigios en torno a las deudas de los Estados, desde el inicio del siglo XIX hasta comienzos del siglo XXI. Resulta que yo publiqu√© dos libros sobre esa cuesti√≥n. Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y de sus repudios (Icaria editorial, Barcelona 2018, que cubre el per√≠odo que va desde comienzos del siglo XIX hasta la Segunda Guerra Mundial, e Historia cr√≠tica del Banco Mundial, a aparecer en febrero de 2022, El Viejo Topo, Vilassar de Dalt, Barcelona (La edici√≥n francesa : Banque Mondiale: une histoire critique, ediciones Syllepse, Par√≠s 2021). As√≠ que fue con gran inter√©s que le√≠ el libro dirigido por Pierre P√©net y Juan Flores Zendejas, que completa otras publicaciones de los √ļltimos 20 a√Īos.¬†[2]

Comienzo por resumir brevemente el prop√≥sito de los autores. Luego, se√Īalar√© los desacuerdos y los errores contenidos en algunas contribuciones. P√©net y Flores Zendejas distinguen cuatro per√≠odos acerca del tratamiento de las deudas soberanas de los Estados y los acreedores privados. Retomo esta divisi√≥n en per√≠odos que resumo de manera libre:

Primer período: desde 1820 hasta 1933, las respuestas imperialistas tuvieron el control de los Estados deudores.

Segundo período: desde 1933 hasta 1960, en una serie de casos, los Estados deudores pudieron aprovechar la debilitación de la posición de los acreedores en un contexto de crisis generalizada, de suspensión de pagos de deudas en el Norte, de guerra mundial, y finalmente, de descolonización.

Tercer per√≠odo: desde 1960 hasta los a√Īos 1980, los Estados del tercer mundo intentaron obtener un ¬ęnuevo orden econ√≥mico mundial¬Ľ, pero, finalmente, no lo consiguieron.

Cuarto per√≠odo: desde los a√Īos 1990 hasta ahora, los acreedores se tomaron la revancha, la inmunidad de los Estados frente a los acreedores ha disminuido fuertemente.

Entremos en detalle en esos cuatro períodos.

1.1 Soluciones imperiales en las crisis de deudas soberanas (1820-1933)

Deuda Soberana: Definici√≥n, Qu√© es y Ejemplos | 2022Con respecto a este primer per√≠odo, Pierre P√©net y Juan Flores Zendejas escriben: ¬ęPor una parte, los acreedores del Norte se beneficiaron de las guerras coloniales efectuadas en su nombre por los respectivos Estados. Por otra parte, el capital privado era un engranaje esencial en el sistema de explotaci√≥n y de extracci√≥n que sosten√≠a la construcci√≥n y el mantenimiento de los imperios coloniales.¬Ľ (p.18)¬†[3]

Y contin√ļan en la misma l√≠nea: ¬ę‚Ķidentificamos a la deuda soberana como una herramienta poderosa de construcci√≥n de los imperios coloniales. En el siglo XIX, la expansi√≥n del mercado de capitales alent√≥ a los acreedores de los pa√≠ses industrializados a invertir masivamente en el extranjero. Ese flujo de capitales extranjeros aumento peligrosamente la deuda de los pa√≠ses perif√©ricos, acerc√°ndolos a la insolvencia.¬Ľ

La deuda soberana como una herramienta poderosa para la construcción de imperios coloniales

Los autores explican que cuando la suspensi√≥n de pago se vuelve una amenaza tangible, los acreedores privados ayudados por Estados poderosas, como Reino Unido y Francia, tomaban el control de los recursos del Estado con el fin de ser reembolsados. Agregan que ¬ę m√©todos m√°s punitivos estaban disponibles, como la utilizaci√≥n de ca√Īoneras o la amenaza de utilizarlas por las potencias imperiales¬Ľ. Y toman como ejemplo: ¬ęEgipto y T√ļnez, en los que la suspensi√≥n de pagos de la deuda provey√≥ a las potencias europeas de un pretexto que justificaba el control colonial. La invasi√≥n militar condujo luego a una total colonizaci√≥n¬Ľ. (p.84). [4]

1.2 Con respecto al segundo per√≠odo, ¬ęcuando el reembolso pasa a segundo plano (a√Īos 1933-1960)¬Ľ (p. 19)Cuba y la Econom√≠a: C√≥mo evitar la inminente crisis de deuda soberana

Pierre P√©net y Juan Flores Zendejas escriben: ¬ęA partir de 1931, la mayor√≠a de los Estados no ten√≠an otra alternativa que suspender el pago de los intereses sobre sus obligaciones extranjeras. Las consecuencias econ√≥micas de la Gran Depresi√≥n junto al aumento de las incertidumbres pol√≠ticas en los a√Īos precedentes a la segunda guerra mundial conduc√≠an efectivamente a retrasar las negociaciones entre prestatarios y tenedores de obligaciones hasta despu√©s de 1945.¬Ľ ¬ęCuando la cuesti√≥n del pago de la deuda volvi√≥ al primer plano, en 1945, los mercados de capitales estaban pr√°cticamente cerrados.¬Ľ (p. 20)¬†[5]

A partir de 1931, la mayor√≠a de Estados no ten√≠an otra alternativa que la de suspender el pago de los intereses¬ę En los a√Īos 1940 y 1950, Estados Unidos, Reino Unido y Francia tomaron medidas para reducir de manera significativa las deudas exteriores de Egipto, M√©xico, Alemania y Jap√≥n ‚ÄĒpara citar solo algunas‚ÄĒ recurriendo a veces a acciones unilaterales que perjudicaban los intereses de los acreedores privados¬Ľ(p. 21).¬†[6]

Mientras que Estados Unidos hab√≠a defendido los contratos de deuda del siglo XIX, durante la guerra fr√≠a (despu√©s de 1945), acept√≥ su cuestionamiento y, por lo tanto, el alivio de las deudas soberanas. Como consecuencia, los acreedores se dirigieron a los tribunales internacionales. Sin embargo, estos rechazaron, con frecuencia, fallar en contra de los Estados soberanos. As√≠ ¬ęel desarrollo del derecho internacional en el siglo XX se sum√≥ a las realidades cambiantes del poder estatal, y √©stas ligadas a la historia colonial¬Ľ (p. 22).¬†[7]

1.3 Transiciones poscoloniales y esperanzas de un nuevo orden econ√≥mico internacional (a√Īos 1960-1980)

Despu√©s de las independencias formales de las antiguas colonias, notamos ¬ęun esfuerzo para hacer del derecho internacional un instrumento a favor de los pa√≠ses confrontados a problemas de sobreendeudamiento y no al servicio de los acreedores¬Ľ (p. 23).¬†[8]] As√≠ que el derecho no estuvo siempre al servicio de los acreedores. ¬ęDurante las transiciones poscoloniales, el recurso al derecho fue igualmente interpretado como un instrumento para emancipar a los pa√≠ses deudores de las cadenas de la deuda colonial¬Ľ (p. 23).¬†[9]
Un esfuerzo para hacer del derecho internacional un instrumento a favor de los países confrontados a problemas de sobreendeudamiento

En este contexto se retomaron los trabajos sobre la deuda odiosa del jurista ruso Alexander Nahum Sack. Hay que se√Īalar tambi√©n: ¬ęla tentativa de [Mohamed] Bedjaoui¬†[10] de establecer un ‚ÄúNuevo orden econ√≥mico internacional‚ÄĚ, [que] fuera una fuente de inspiraci√≥n para las pol√≠ticas de la UNCTAD¬Ľ y tiene ¬ęsustancialmente influencia sobre los economistas del desarrollo y los movimientos contra la deuda en los a√Īos 1960-1970¬Ľ (p.23)¬†[11]

1.4 Las controversias relativas a la deuda soberana del tiempo posterior a la guerra fr√≠a: ¬ŅHegemon√≠a o fragmentaci√≥n?

Nuestros autores constatan que ¬ęlos pr√©stamos bancarios se desarrollaron durante los a√Īos 1970 y los empr√©stitos gubernamentales r√°pidamente volvieron a tener el nivel de 1914¬Ľ (p. 24).¬†[12] La liberalizaci√≥n financiera ¬ęse aceler√≥ con el cambio de pol√≠tica generalizado a favor de la desreglementaci√≥n¬Ľ (p.24),¬†[13] un cambio particularmente manifiesto en las modificaciones aportadas por los gobiernos de Tachter y Reagan. En Estados Unidos la ¬ęForeign Sovereign Inmunities Act¬Ľ de 1976 dio una interpretaci√≥n m√°s restrictiva de los principios que protegen a los deudores soberanos y permiti√≥ a los acreedores de llevar a juicio a un gobierno extranjero ante los tribunales estadounidenses¬Ľ (p.25).¬†[14]

Como la inmunidad de la deuda soberana hab√≠a sido derogada, el recurso a los tribunales de arbitraje estuvo en auge, una ¬ęjudializaci√≥n¬Ľ creciente de los mercados de la deuda soberana gener√≥ incertidumbres financieras suplementarias¬Ľ (p.25).¬†[15]

Remarquemos aquí que, curiosamente, la crisis de la deuda del tercer mundo que estalló en 1982 no está mencionada en el libro de Pénet y Zendejas.

Los acreedores utilizan las instituciones internacionales como el FMI para asegurarse el reembolso de las deudas. ¬ęCuando un pa√≠s es incapaz de asegurar el servicio de la deuda, puede dirigirse al Fondo para obtener un pr√©stamo, con la condici√≥n de que esa deuda sea juzgada viable. ¬Ľ (p.25),¬†[16] y el pr√©stamo estar√° subordinado a un conjunto de condiciones sociales y econ√≥micas. Los autores subrayan que el ¬ęClub de Par√≠s, el Banco Mundial, los bancos regionales de desarrollo y las organizaciones bilaterales utilizan igualmente marcos de condicionalidad en sus operaciones de financiaci√≥n.¬Ľ (p. 25).¬†[17]

Esas instituciones multilaterales sirven a los intereses de los Estados poderosos como Estados Unidos o la Uni√≥n Europea, que, a menudo, se sirven ¬ępara ayudar a los acreedores privados en la recuperaci√≥n de sus pr√©stamos¬Ľ (p. 26).¬†[18] La crisis argentina de comienzos de los a√Īos 2000, en cierta medida, sacudieron su imagen revelando el rol que tienen ¬ęen los conflictos ligados a la deuda soberana¬ę. (p.26).¬†[19]

Las instituciones financieras multilaterales sirven a los intereses de los Estados poderosos

Es as√≠ como, desde los a√Īos 1980, los Estados protegen de nuevo a los acreedores privados que controlan a los Estados deudores. Ahora, sin embargo, ¬ęel reembolso de la deuda moviliza a organizaciones multilaterales como el FMI, el Banco Mundial y el Club de Par√≠s, cuyas pr√°cticas de condicionalidad son dif√≠ciles de afrontar, incluso para los pa√≠ses occidentales, como el caso reciente de Grecia¬ę (p.27).¬†[20]

Una diferencia importante es que las condicionalidades impuestas por esas instituciones tienen un ¬ęabasto universal que ning√ļn imperio colonial‚Ķ no tuvo antes jam√°s¬Ľ (p. 27)¬†[21] y que esas instituciones imponen como axiomas. En los a√Īos 1980 y 1990, el Consenso de Washington liquid√≥ ¬ęla iniciativa del Nuevo orden econ√≥mico internacional (NOEI) propugnada por los pa√≠ses del tercer mundo [ quienes] manten√≠an la promesa de que un contra-modelo de organizaci√≥n de los negocios financieros internacionales era posible¬Ľ (p.27). [22]
El Consenso de Washington liquid√≥ ¬ęla iniciativa del Nuevo orden econ√≥mico internacional (NOEI) propugnada por los pa√≠ses del tercer mundo

Qu√© fue el Consenso de Washington? - El Orden Mundial - EOMHemos vuelto al imperativo del pago de la deuda, sin importar los costes, y en un contexto ¬ęsin precedentes en t√©rminos de uniformidad¬Ľ (p. 27)¬†[23] puesto que ¬ęlas naciones prestatarias son responsables con respecto a las fuerzas del mercado¬Ľ (p. 27)¬†[24]

No obstante, el derecho internacional se interesa nuevamente y de cerca sobre la doctrina de la deuda odiosa, tal como fue desarrolla por Sack en el a√Īo 1927, o sea, que ¬ęlas deudas son odiosas y no deben ser reembolsadas cuando son contra√≠das por reg√≠menes irregulares y por utilizaciones inapropiadas¬Ľ (p.28)¬†[25]

El derecho internacional se interesa de nuevo y de cerca en la doctrina de la deuda odiosa. Vemos aqu√≠ que el recurso al derecho ¬ępuede tambi√©n ser ben√©fico para los deudores, ya que hay l√≠mites a las reclamaciones de los acreedores¬Ľ. (p.29) [26]

Algunas consideraciones generales sobre el libro

La divisi√≥n en cuatro per√≠odos seg√ļn la definici√≥n de P√©net y Zendejas es pertinente. No obstante, varias cr√≠ticas merecen ser formuladas.

1. Los autores no se interrogan sobre las condiciones de la concesión de créditos, sobre lo que se financia y sobre las causas de las suspensiones de pago.

Pierre Pénet y Juan Flores Zendejas no analizan en qué contexto y en qué condiciones se otorgan los créditos a los países prestatarios. Sin embargo, es un ejercicio indispensable si se quiere comprender por qué una serie de países se encontraron incapaces de continuar el pago de la deuda. En la mayoría de los casos, los créditos eran concedidos en condiciones que volvían imposible el reembolso: las sumas efectivamente enviadas a los países prestatarios eran inferiores a las sumas que se debían reembolsar. Generalmente, el país solo recibía menos de la mitad de la suma a reembolsar.

En 1824, México recibió 1,1 millones de libras esterlinas aunque la deuda con Londres llegaba a 3,2 millones. [27] Los dos empréstitos griegos de 1824 -1825 alcanzaban la suma de 2,8 millones de libras esterlinas, o sea, el 120 % del PIB del país en ese momento, sin embargo el país solo había recibido 1,3 millones de libras esterlinas. [28]. Los países solamente recibían menos de la mitad  de la suma que debían reembolsar.

Y es que en cada uno de estos casos y en muchos otros, los banqueros descontaban importantes comisiones y vendían los títulos en bolsa con un descuento muy importante (que podía llegar al 50 %). El tipo de interés real en el empréstito mexicano mencionado se elevaba al 8,60%, [29] el tipo real pagado por Grecia fue del 8,33 %. [30] Pénet y Flores Zendejas no mencionan tampoco las consecuencias de las crisis financieras periódicas que afectaban a los centros financieros del Norte y que generaban una parada de flujos financieros hacia el Sur, provocando a su vez la suspensión de pagos. En obras diferentes Carlos Marichal [31] y yo mismo [32] hemos demostrado hasta qué punto esas crisis que estallaban en el Norte tenían sus causas en los centros financieros de Europa y no en su periferia, en los países prestatarios.

Los autores no analizan en qu√© se utilizaban esos cr√©ditos, lo que financian. En algunos momentos, adoptan una l√≠nea favorable a los acreedores, por ejemplo, escribiendo que ¬ęlos acreedores no tuvieron otra elecci√≥n que la de tomar el control de las aduanas o del sistema de recogida de impuestos de un pa√≠s en quiebra¬Ľ (p. 17),¬†[33] lo que est√° en contradicci√≥n con el resto de su demostraci√≥n (v√©ase en p√°rrafos anteriores).

2. Los cárteles de tenedores de títulos no eran tan poderosos como afirman los autores

Pierre Pénet y Juan Flores Zendejas afirman que durante el primer período que va de 1820 a 1933, y en particular durante el siglo XIX, la acción de los cárteles de tenedores de títulos era realmente eficaz ya que permitía impedir que un país mal pagador realizara nuevos empréstitos. Habría sido necesario citar y explicar una excepción bien identificada por autores ineludibles como William Wynne (1951). [34] Se trata de Portugal.

Debido a una lucha de sucesi√≥n que dur√≥ de 1831 a 1834, la reina Maria repudi√≥ un empr√©stito emitido en 1833 por el autoproclamado rey Dom Miguel. La reina Maria justifica su repudio declarando que los banqueros no habr√≠an debido prestar a Dom Miguel, quien era un usurpador de la corona. El empr√©stito hab√≠a sido emitido en Par√≠s en 1833 por intermedio de los banqueros Outrequin y Jauche por una suma de 40 millones de francos a reembolsar en 32 a√Īos al 5 % de inter√©s.El repudio de la deuda de Portugal en 1837

Los tenedores de los t√≠tulos formaron un comit√© que multiplic√≥ las iniciativas para obtener el reembolso, sin que lograsen nada durante 54 a√Īos. Perdieron el primer proceso que intentaron en Francia contra Portugal en 1879. En 1891, un sucesor de la reina Maria termina por conceder un pago irrisorio equivalente a 2,5 millones de francos (mientras que la suma inicial, recordemos, era de 40 millones de francos). Esos 2,5 millones de francos correspond√≠an a la suma que la reina Maria hab√≠a podido recuperar en las cajas del usurpador Dom Miguel.

Es muy interesante constatar que, a pesar de la suspensi√≥n y repudio de la deuda, adem√°s de las protestas suscitadas, Portugal logr√≥ emitir nuevos empr√©stitos en Par√≠s y en Londres desde los a√Īos 1836-1837. Empr√©stitos sobre los cuales Portugal entr√≥ en suspensi√≥n de pago r√°pidamente, lo que no impide que, entre 1856 y 1884, 14 nuevos empr√©stitos fueron emitidos por un monto de 5,4 millones de libras esterlinas.¬†[35]

Ese ejemplo muestra que la eficacia de la acción de los cárteles de tenedores de títulos no es la que dicen que tenían Pénet y Flores Zendejas.

3. El análisis crítico radical de las dificultades ligadas a las deudas soberanas está ausente

Mientras que en la introducci√≥n del libro se presenta una visi√≥n cr√≠tica y s√≥lida, no pasa lo mismo con una serie de contribuciones. Para la redacci√≥n de algunos cap√≠tulos, Pierre P√©net y Juan Flores Zendejas privilegiaron un enfoque que se sit√ļa claramente en el pensamiento convencional, es decir, a la derecha del tablero. Ah√≠ est√°n los casos t√≠picos de Ugo Panizza, de Mitu Gulati y de Ali CoŇükun Tuncer.

Y no sería grave si, al menos, estuvieran presentes los diferentes puntos de vista en el libro, especialmente sobre el significado de la doctrina de la deuda odiosa y si algunos capítulos no contuvieran verdaderas falsedades.En cuanto al análisis de las políticas imperialistas en materia de deuda, es penoso que autores insoslayables fueran simple y llanamente omitidos como Rudolf Hilferding, Rosa Luxemburgo, Georges Corm… o apenas mencionado como Carlos Marichal.

Notas

[1] Sovereign Debt Diplomacies. Rethinking Sovereign Debt from Colonial Empires to Hegemony, Edited por Pierre Pénet y Juan Flores Zendejas, Oxford University Press, 2021

[2]¬†Algunas obras sobre el mismo tema publicadas durante los √ļltimos quince a√Īos: Sarah Ludington, G. MituGulati, Alfred L. Brophy, ¬ę¬†Applied Legal History¬†: Demystifying the Doctrine of Odious Debts¬†¬Ľ, 2009; Carmen Reinhardt y Kenneth Rogoff, Esta vez es distinto. Ocho siglos de necedad financiera, Fondo de Cultura Econ√≥mica, M√©xico, 2019; Odette Lienau, Rethinking Sovereign Debt: Politics, Reputation, and Legitimacy in Modern Finance, Harvard, 2014; Jeff King en The Doctrine of Odious Debt in International Law. A Restatement, Cambridge University Press, 2016. V√©ase tambi√©n la obra colectiva muy interesante en la que el CADTM particip√≥ titulada: How to Challenge Illegitimate Debt Theory and Legal Case Studies editada por Max Mader y Andr√© Rothenb√ľhler para AktionFinanzplatz Schweiz (AFP). Se puede descargar libremente en: https://asso-sherpa.org/sherpa-content/docs/programmes/FFID/GT/Debt.pdf

[3]¬†¬ęOn the one hand, creditors from the North beneÔ¨Āted awesomely from the colonial wars waged by their home states on their behalf. On the other, private capital was an essential cog in the exploitative and extractive system that supported the building and maintaining of colonial empires.¬Ľ

[4]¬†¬ęThe suspension of debt repayments provided justiÔ¨Ācation for European powers to assert colonial control. Military invasion then led to full-Ô¨āedged colonization¬Ľ

[5]¬†¬ęWhen the question of debt repayment resurfaced in1945, capital markets were virtually shut down.¬Ľ

[6]¬†¬ęIn the 1940s and 1950s, the US, the UK, and France took steps to significantly reduced the foreign debts of Egypt, Mexico, Germany, and Japan‚ÄĒto name a few‚ÄĒsometimes resorting to unilateral actions that hurt the interests of private creditors.¬Ľ

[7]¬†¬ętwentieth-century development of international law was grafted onto the changing realities of State power, which were themselves linked to colonial history¬Ľ

[8]¬†¬ęan effort to make international law a resource not for creditors but for countries facing problems of over-indebtedness¬Ľ

[9]¬†¬ę During postcolonial transitions, legal recourses were also construed as a resource to emancipate debtor countries from the chains of colonial debt.¬Ľ

[10]¬†Mohammed Bedjaoui (1929-…) fue juez de la Corte Internacional de Justicia de La Haya durante casi veinte a√Īos (1982-2001). Fue miembro de la Comisi√≥n de Derecho Internacional de las Naciones Unidas (1965-1982) y Relator Especial sobre ¬ęSucesi√≥n de Estados en materias distintas de los tratados¬Ľ (13 informes de 1967 a 1981). Anteriormente, el Sr. Bedjaoui fue asesor jur√≠dico del FLN argelino, luego del Gobierno Provisional de la Rep√ļblica Argelina (GPRA), 1956-1962, experto de la delegaci√≥n argelina en las negociaciones de Evian y Lugrin para la independencia de Argelia (1961-1962) y Director del Gabinete del Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente en Argel (1962)

[11]¬†¬ęBedjaoui‚Äôs attempt to establish a ‚ÄėNew International Economic Order‚Äô, was a source of inspiration for UNCTAD policies and it can be credited with having substantially inÔ¨āuenced development economists and debt campaign movements in the 1960s‚Äď70s¬Ľ

[12]¬†¬ęSyndicated banking grew during the 1970s and soon government loans returned to pre-1914 levels.¬Ľ

[13]¬†¬ęÔ¨Ānancial liberalization accelerated with the widespread policy shift towards deregulation¬Ľ

[14]¬†¬ęThe Foreign Sovereign Immunities Act of 1976 gave a more restrictive interpretation of the principles protecting sovereign debtors and allowed debtors to sue a foreign government in US court¬Ľ

[15]¬†¬ęThe increasing legalization of sovereign debt markets has been credited with generating additional Ô¨Ānancial uncertainties.¬Ľ

[16]¬†¬ęWhen a country is unable to service its debt, it can turn to the Fund for loans, provided that its debt is deemed sustainable¬Ľ

[17]¬†¬ęThe Paris Club, the World Bank, regional development banks, and bilateral organizations also use conditionality frameworks in their country Ô¨Ānancing operations¬Ľ

[18]¬†¬ęto help private creditors recover their loans¬Ľ

[19]¬†¬ęIn sovereign debt disputes¬Ľ

[20]¬†¬ę Debt repayment mobilizes multilateral organizations like the IMF, the World Bank, and the Paris Club, whose practices of conditionality are hard to resist, even by Western countries, such as Greece recently.¬Ľ

[21]¬†¬ęA universal reach which no colonial empire (for instance the British Empire before 1914) ever had before¬Ľ

[22]¬†¬ęThe New International Economic Order initiative (NIEO) led by Third World countries entertained the promise that a counter-model for the organization of global Ô¨Ānancial affairs was possible¬Ľ

[23]¬†¬ęUnprecedented in terms of its uniformity¬Ľ

[24]¬†¬ęBorrowing nations are beholden to market forces¬Ľ

[25]¬†¬ęDebts are odious and should not be repaid when they were incurred by irregular regimes and for improper uses¬Ľ

[26]¬†¬ęInternational law is a development that may also beneÔ¨Āt debtors, since it limits creditors‚Äô claims¬Ľ

[27] Jan Bazant. 1995. Historia de la deuda exterior de México, 1823-1946, El Colegio de México, Centro de Estudios Históricos, México, 1995, p. 38

[28] Carmen Reinhardt y Christoph Trebesch. 2015. The pitfalls of external dependance : Greece, 1829-2015

[29]¬†√Čric Toussaint, La deuda y el libre comercio como instrumentos de subordinaci√≥n en Latinoam√©rica desde su indepenedncia publicado el 1 de julio de 2016, 13677-instrumentos-de-subordinacion-

[30]¬†√Čric Toussaint, ¬ęGrecia naci√≥ con una deuda odiosa bajo el brazo¬Ľ, publicado el 27 de abril de 2016, https://www.cadtm.org/Grecia-nacio- con- una- deuda- odiosa

[31] Carlos Marichal. 1989. A Century of Debt crises in Latin America, Prince­ton, University Press, Princeton, 283p

[32]¬†√Čric Toussaint. 2017. Sistema deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria editorial, Barcelona, 2018.

[33] Creditors were left with little alternative but to seize control over a defaulter’s customs ortax collection system

[34] Véase William Wynne, State Insolvency and Foreign Bondholders. Selected Case Histories of Governmental Foreign Bond Defaults and Debt Readjustments, vol. 2, New Haven, Yale University Press, 1951. Pp 361-386. Todas las informaciones sobre el repudio de las deudas por Portugal provienen de esa obra.

[35]¬†Todo lo precedente sobre Portugal est√° presentado en forma m√°s desarrollada en √Čric Tousaint, El repudio de la deuda de Portugal en 1837, publicado el 12 de septiembre de 2017, 15222

 

Traducido por Griselda Pi√Īero

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