Dossier: La Conferencia de Bandung, el nacimiento del altermundismo

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Fernando Rey
La Conferencia de Bandung (1955) fue el punto de partida del Movimiento de Países No Alineados y, por extensión, del altermundismo contemporáneo. Buscando su razón de ser tras el final de la Guerra Fría, en la actualidad lucha por preservar su espacio en el marco de la globalización. Su futuro: renovarse o morir.
 
Dicen que la Historia la escriben los vencedores. El problema es que, cuando nos acordamos de vencedores y vencidos, nos olvidamos de aquellos que se negaron a inclinarse ante los grandes contendientes. El conflicto bipolar, que mantuvo al mundo en vilo durante décadas, tocaba a su fin con la victoria del bloque liderado por Estados Unidos y la desintegración de la Unión Soviética. Aquel acontecimiento significó el fin de una etapa de nuestra Historia; pero, hubo quienes trabajaron por construir un espacio al margen de las superpotencias, un espacio entre dos mundos.Los principios de la Conferencia de Bandung – El Inconformista Digital
 
Es común considerar que el orden internacional instaurado tras la Segunda Guerra Mundial redujo la pugna geopolítica mundial a dos bandos claramente diferenciados y encabezados por superpotencias antagónicas que, no obstante, compartían una misma aspiración imperialista, que se vio favorecida por el declive de las viejas potencias europeas. El contexto no podía ser más propicio para sus intereses, puesto que el resultado de la contienda mundial generó unas condiciones objetivas claramente favorables. El orden naciente supuso un cambio trascendental en las relaciones de poder, no sólo entre los nuevos líderes mundiales y sus antecesores, sino entre estos y aquellos pueblos coloniales que vieron su oportunidad para alcanzar la independencia, al amparo de las Naciones Unidas.
 
En los albores del conflicto bipolar, los movimientos anticoloniales, que venían fortaleciéndose desde hacía décadas, se encontraron ante un escenario en el que la defensa de sus objetivos nacionales se situó, casi siempre, bajo el fantasma del enfrentamiento entre bandos. La descolonización fue el escenario en el que las superpotencias desplegaron todo su arsenal simbólico y militar con la intención de ampliar sus esferas de influencia en el seno de una sociedad internacional cada vez más numerosa.
Frente al imperialismo, de uno u otro signo, algunos líderes de la independencia continuaron la lucha y trabajaron por construir un espacio al margen de los intereses extranjeros. Su espíritu quedó plasmado, en 1955, en el Decálogo de Bandung, resultado de la conferencia homónima que tuvo lugar en Indonesia, base del Movimiento de Países No Alineados y origen del altermundismo contemporáneo.

De la lucha contra el colonialismo a la construcción de un nuevo mundo

Resumen de la Conferencia de Bandung Si todo acontecimiento es fruto de sus circunstancias, el origen de Bandung lo encontramos, precisamente, en la etapa final del colonialismo o, dicho de otro modo, en el comienzo de la guerra fría. 
 
En otras ocasiones, hemos tenido la oportunidad de aproximarnos a gran parte de los conflictos que actualmente sufren algunas ex colonias y cuya explicación última solemos situar en un pasado de expolio y dominio colonial. Ocurre igual con las espirales de subdesarrollo o corrupción en las que han caído numerosos Estados en África y Asia, en gran medida como consecuencia no sólo de los abusos cometidos por la administración colonial sino, también, debido a la precipitación, ausencia de garantías y desconfianza que caracterizaron muchos procesos de independencia.
 
En cualquier caso, el punto de partida es la incongruencia sembrada al construir Estados a imagen y semejanza de los occidentales, nuevos países compuestos por pueblos cuyas historias y culturas, en la gran mayoría de los casos, se había relacionado con los fundamentos político-ideológicos de Occidente, a través de la administración colonial. Es en la labor de estas administraciones y en sus relaciones con los pueblos coloniales donde ubicamos la heterogeneidad que caracterizó al proceso de descolonización. Si, bien, en algunos casos los procesos de independencia fueron más o menos pacíficos, en otras ocasiones el camino fue más bien abrupto y supuso una ruptura radical, a menudo bañada en sangre, con una herencia colonial considerada como el último vestigio de un pasado de opresión.
 
Como resultado de la lucha contra el colonialismo, determinadas personalidades trascendieron el liderazgo que adquirieron en sus propios territorios y se convirtieron en referentes mundiales del Tercer Mundo. Primero Mahatma Gandhi (1869-1948) y, posteriormente, Jawaharlal Nehru (1889-1964) en India, Ahmed Sukarno (1901-1970) en Indonesia y Zhou Enlai (1898-1976) como primer ministro de China, se convirtieron en la primera oleada de líderes del altermundismo a los que, luego, se sumarían referentes europeos y africanos.
De izquierda a derecha: Nehru, primer ministro de India; Krame Nkrumah, presidente de Gana; Gamal Abdel Nasser, de la República Árabe Unida; Sukarno, presidente de Indonesia, y Tito, presidente de Yugoslavia, en un encuentro en la delegación yugoslava ante Naciones Unidas (Nueva York, 30 de septiembre de 1970). Fuente: teleSUR
Nehru, primer ministro de India; Krame Nkrumah, presidente de Gana; Gamal Abdel Nasser, presidente de Egipto; Sukarno, presidente de Indonesia, y Tito, presidente de Yugoslavia

Fue en 1949 cuando diversos Estados —desde India o Indonesia hasta Egipto, Etiopía e, incluso, Australia— se reunieron, por primera vez, en la Conferencia de Nueva Delhi y condenaron, de forma unánime, el colonialismo, al tiempo que reivindicaron la autodeterminación de los pueblos y la construcción de un orden mundial que los considerara como iguales. Este primer acercamiento intercontinental allanó el camino a un encuentro histórico, la Conferencia de Bandung (1955), en la que participaron 29 Estados, principalmente africanos y asiáticos, considerando en condición de observadores a los territorios que aún estaban colonizados.

 
El legado de Bandung
En un momento tan convulso, la injerencia de las superpotencias en el camino hacia la independencia de las colonias, así como en la construcción de los nuevos Estados, fue una realidad. Como consecuencia de ello, el camino hacia Bandung, también, se vio sometido a dicha injerencia. En vísperas de la Conferencia, existían dos posturas claras. Por un lado, un enfoque neutralista que se amparaba en el Pancha Sila —los principios budistas sobre los que se erigió la unificación cultural e independencia de Indonesia— defendía un paradigma basado en la coexistencia y el respeto a la pluralidad.
Por otro lado, en un claro alineamiento con las superpotencias, encontramos una línea prooccidental encabezada por Pakistán y apoyada por Vietnam del Sur, Japón y Turquía, así como una postura procomunista sostenida por China y Vietnam del Norte. Finalmente, se impuso la corriente neutralista, sostenida principalmente por India e Indonesia, aunque cierto grado de desconfianza entre las partes integrantes fue manifiesto.

Pasado, presente y futuro del no alineamiento

Siempre ha sido cuestionada la capacidad real que Bandung y su legado tuvieron para cambiar el mundo. La respuesta no es sencilla.La Conferencia de Bandung, el nacimiento del altermundismo - El Orden Mundial - EOM
Por un lado, si bien es cierto que el orden bipolar no quebró y que el paradigma alternativo no se consolidó, el MPNA demostró que no todo tenía, por qué, ser blanco o negro y sentó las bases de un pensamiento alternativo. Su labor no facilitó el camino a las superpotencias y consolidó nuevas concepciones sobre el Estado y su organización, siendo claro ejemplo de ello la corriente panarabista, mencionada anteriormente. Como contrapartida, cabe preguntarse hasta qué punto los planteamientos del no alineamiento gozaron de verdadera independencia frente a injerencias externas.
Al fin y al cabo, la historia del Movimiento, hasta 1991, es la historia de la guerra fría. Muchos de sus protagonistas vivieron de lleno el conflicto bipolar, ya fuera de forma directa, en algún enfrentamiento vecinal o en su política nacional. Es más, en su seno hubo, incluso, países que defendieron, en determinadas ocasiones, las tesis de uno u otro bloque, como Pakistán o Vietnam y tras la ruptura de China con la Unión Soviética, fue el gigante asiático el que buscó consolidar su posición en el espacio no alineado, al igual que hizo, posteriormente, Cuba, en los años ochenta.
Es cierto, no obstante, que Bandung ha pasado a la Historia por su condena fulminante del colonialismo. Pero, fue mucho más que eso. Su espíritu, plasmado en el Decálogo, sentó las bases del altermundismo contemporáneo, término que podríamos aplicar a lo que, desde la visión occidental más ortodoxa, se denomina ideologías antisistema, ya que lo que defienden es, al fin y al cabo, una manera diferente de entender el mundo actual. Si durante la Guerra Fría se planteaba una tercera vía entre las superpotencias, ¿cuál es su lugar en la era de la globalización?Jefes de Estado y de Gobierno de 105 paises abren la Conferencia de Asia-África en
En la actualidad, son varios los espacios que trabajan en paralelo por un objetivo similar. En cierto modo, los BRICS, el G77+China y varias organizaciones de integración regional son herederas de su legado crítico con el orden mundial imperante. En este contexto, el Movimiento viene trabajando, desde la cumbre de Yakarta, en recuperar su espacio, no sin complicaciones, puesto que nuevos proyectos con nuevos discursos han ocupado su lugar.
La participación de sus miembros —120 Estados, actualmente— ha ido reduciéndose, de cumbre en cumbre, así como también la asistencia de las máximas autoridades de los Estados participantes. La última cumbre, celebrada en Margarita (Venezuela), en septiembre de 2016, contó con la participación de Hasán Rouhaní —actual presidente de Irán y, pro tempore, del Movimiento desde la cumbre de Teherán (2012)— y los presidentes de Bolivia, Ecuador, Cuba, El Salvador y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), así como los viceprimeros ministros de Qatar y Vietnam.
 
Algunos de los asistentes a la cumbre de Margarita. En el centro, los presidentes Hasán Rouhaní (Irán), Nicolás Maduro (Venezuela) y Mahmud Abás (ANP). Fuente: CCTVEsta última cumbre, la decimoséptima, se saldó con una nueva presidencia pro tempore —hasta 2019— para el presidente del país anfitrión, Nicolás Maduro, además de una declaración de intenciones. La Declaración de Margarita es un alegato por la refundación y democratización de la sociedad internacional: reafirma el compromiso del Movimiento por un desarrollo sostenible en el marco de la Agenda 2030, impulsada por las Naciones Unidas, y la apuesta por la cooperación en la lucha contra el terrorismo y el cambio climático y por la búsqueda de la paz mundial, en una sociedad internacional caracterizada por el multilateralismo y en la que la Cooperación Sur-Sur y Triangular ocupen un lugar destacado.
Como elemento añadido, cabe considerar el llamamiento a una gran alianza del Tercer Mundo que trascienda las divisiones geográficas; en este sentido, el G77+China ha ratificado su disposición a cooperar junto con el MPNA.
¿Un nuevo MPNA para un mundo globalizado?
 
Al margen de la declaración de intenciones, lo cierto es que la agenda del Movimiento se enfrenta a grandes retos, en los próximos años. El primero de ellos comienza, sin lugar a dudas, por la naturaleza del propio Movimiento y de sus miembros. El encuentro en Margarita apenas ha trascendido en los medios de comunicación occidentales, y lo poco que encontramos al respecto es una dura crítica, tanto al Movimiento como a sus líderes, comenzando por el propio Maduro.
 
Las consideraciones subjetivas respecto a la naturaleza y a las intenciones del Movimiento en la actualidad son para todos los gustos; depende, precisamente, del enfoque que adoptemos. La realidad, de un modo u otro, es que el futuro del Movimiento pasa por renovarse o morir. Lejos queda el espacio que aquel pequeño grupo de naciones logró abrirse en un conflicto entre gigantes. La sociedad internacional actual, en pleno proceso de globalización, es multipolar y sus protagonistas son heterogéneos. Como consecuencia de ello, han proliferado iniciativas que empañan la razón de ser del Movimiento, pero Bandung y su legado siguen siendo un símbolo que, tal vez, valga la pena preservar.

Conferencia en Belgrado: a 60 años del Movimiento NoAL (1961-2021)

Esteban Silva Cuadra
Venezuela entregará presidencia del Mnoal a Azerbaiyán - Primicias 24 Bajo la presidencia de Azerbaiyán el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) conmemoró, durante los días 11 y 12 de octubre de 2021, el 60 aniversario de la primera conferencia que lo constituyó, realizada en septiembre de 1961, en la ciudad de Belgrado (en la entonces República Federativa Socialista de Yugoslavia, hoy República de Serbia). Cumbre que fue celebrada seis años después de la histórica Conferencia Afroasiática de Bandung, realizada el 18 abril de 1955, en Indonesia, organizada por países asiáticos y africanos independientes, que respaldó las luchas de descolonización y autodeterminación de los pueblos del llamado Tercer Mundo.
Tres años después, un 15 de abril de 1958, se realizaría –por primera vez en territorio africano, en la ciudad de Accra, en Ghana, bajo el liderazgo del presidente Kwame Nkrumah– la primera Conferencia de Estados Africanos Independientes. Una conferencia que impulsaba, resueltamente, la unidad panafricana, bajo los objetivos de integración y soberanía de África independiente.
 
Como bien lo sintetizó el gran intelectual egipcio Samir Amin, la era que se inició con Bandung desencadenó un proceso de lucha global desde Tercer Mundo, para reestructurar el sistema mundial predominante de aquella época, sobre la base del reconocimiento de los derechos de las naciones que, hasta ese momento, eran dominadas o se encontraban bajo el yugo del colonialismo. La exigencia por el “derecho al desarrollo” constituyó el fundamento de la nueva mundialización de la época y abrió paso a un nuevo cuadro multipolar negociado, el que le fue impuesto al imperialismo gracias a la presión y lucha conjunta de los pueblos emergentes del sur1.
 
Profundizando aquel proceso en marcha, se constituyó, en septiembre de 1961, hace 60 años el Movimiento de países No Reafirma Capítulo UNESCO del Movimiento de Países No Alineados su compromiso con la Paz, el Multilateralismo y el respeto al Derecho Internacional | Embajadas y Consulados de CubaAlineados, en Belgrado, entonces capital de la Yugoslavia socialista, cooperativista y autónoma, liderada por el presidente Joseph Broz Tito.
A la histórica conferencia, que congregó a 28 países, asistieron, entre otros, los presidentes Gamal Abdel Nasser de Egipto, ‘Sukarno’ [Kusno Sosrodihardjo] de Indonesia, Kwame Nkrumah de Ghana, Osvaldo Dorticós de Cuba y el primer ministro de India, Jawaharlal Nehru, junto a altos representantes de movimientos de liberación nacional, encabezados por el argelino Benyoucef Ben Khedda, presidente del Gobierno Provisional de la República Argelina (GPRA), para avanzar en el combate por la descolonización, la independencia soberana y la libre autodeterminación de sus pueblos.
Cuba fue el único país de América Latina y El Caribe que fue parte, desde su fundación, del MNOAL. Bajo el liderazgo de Fidel Castro, la Revolución Cubana jugó un rol estratégico en la solidaridad internacionalista con las luchas antimperialistas y anticolonialistas de liberación de los pueblos del Tercer Mundo. En enero de 1966, Cuba organizó la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina, más conocida como la Tricontinental.
 
En el histórico encuentro de La Habana, al que asistieron más de quinientos representantes de movimientos de liberación políticos y sociales, se encontraban el senador Salvador Allende de Chile, Amílcar Cabral de Cabo Verde, Lahkdar Brahimi de Argelia, Nguyen Van Tien de Vietnam del Sur, Pedro Medina Silva de Venezuela, Luis Augusto Turcios Lima de Guatemala, Rodney Arismendi del Uruguay y Cheddy Jagan de Guyana, entre otros.
 
Diez años después de la conferencia de Belgrado, el presidente Salvador Allende Gossens integró, en 1971, a Chile al Movimiento de Países No Alineados. Para el Gobierno de la Unidad Popular, el MNOAL representaba los principios de la solidaridad con las luchas de liberación de los pueblos contra el colonialismo y la dominación imperialista, la lucha por conquistar la verdadera independencia y soberanía económica, frente a las corporaciones transnacionales y al capitalismo central del norte dominante. Impulsando la cooperación entre los pueblos del sur para un desarrollo e intercambio equitativo y complementario, con relaciones internacionales sin fronteras ideológicas de ningún tipo2.
Sobre las tareas del movimiento de los No Alineados, Clodomiro Almeyda, ministro de Relaciones Exteriores del presidente Allende, señalaría, en su intervención ante la 4a Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, realizada en Argelia, el 9 septiembre de 1973, a pocos días del fatídico golpe militar en Chile: “Una de las tareas principales de los países del Tercer Mundo, articulados en el Movimiento de Países No Alineados, es luchar por el acceso de los pueblos al desarrollo, obstruido por una injusta estructura económica internacional que favorece a los países capitalistas avanzados y que perjudica a la gran mayoría de la población de la Tierra. Luchar en contra del injusto orden internacional es luchar contra el imperialismo que lo sostiene y que se beneficia de él”.
 
En Belgrado, República de Serbia, los recientes días 11 y 12 de octubre, se realizó la Reunión Conmemorativa de Alto Nivel por el 60 aniversario del Movimiento de Países No Alineados, con el objetivo de promover el multilateralismo, el respeto al derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos. Varios de los representantes, enfatizaron la necesidad de redoblar el compromiso de los No Alineados con la lucha actual contra la ocupación ilegal y colonialista que atenta contra la soberanía de los pueblos palestino, saharaui y de Puerto Rico.
Exigieron el término del bloqueo criminal contra Cuba, así como de las sanciones y agresión contra la República Bolivariana de Venezuela, República de Nicaragua, República Islámica de Irán, República Árabe Siria y otros países. Ratificaron, también, el compromiso de continuar trabajando globalmente en la defensa de la legalidad internacional y de la Carta de las Naciones Unidas. Impulsando la seguridad y soberanía alimentaria de los pueblos y un comercio justo. Así como la cooperación sur-sur, para enfrentar la pandemia del Covid-19 y la lucha contra el cambio climático, para un desarrollo sostenible y la construcción de un nuevo orden económico mundial.
 
Compromisos y desafíos que, a 60 años de la conformación del Movimiento de Países No Alineados, reafirman su vigencia, actualidad y proyección en el ámbito internacional.
Notas
 1 Amir Samir. 2013. L’Éveil du Sud. L’Ére de Bandoung 1955-1980. Les éditions APIC, Alger, Página 13.
 

LOS DIEZ PRINCIPIOS DE BANDUNG

MNOAL: muchos retos por delante - Cuba en Noticias1.- Respeto de los derechos humanos fundamentales y los objetivos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.

2.- Respeto de la soberanía e integridad territorial de todas las naciones.

3.- Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y la igualdad de todas las naciones, grandes y pequeñas.

4.- La abstención de intervenir o de interferir en los asuntos internos de otro país.

5.- El respeto del derecho a defenderse de cada nación, individual o colectivamente, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

6a.- La abstención del uso de pactos de defensa colectiva en servicio de los intereses particulares de cualquiera de las grandes potencias.

6b.- La abstención de todo país de ejercer presiones sobre otros países.

7.- Abstenerse de realizar actos o amenazas de agresión, o de utilizar la fuerza en contra de la integridad territorial o independencia política de cualquier país.

8.- La solución pacífica de todos los conflictos internacionales, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.

9.- La promoción de los intereses mutuos y de la cooperación.

10.- El respeto de la justicia y de las obligaciones internacionales.
 

La Guerra Fría versus el Movimiento de Países No Alineados

Michael O. Billington- Executive Intelligence Review

 
Definición de guerra fría - Qué es, Significado y ConceptoA pesar de todo, Bandung salió adelante. Su espíritu puede resumirse en el llamamiento a un nuevo orden mundial cuyos principios rectores quedaron plasmados en su decálogo, inspirador y utópico. Fue en la Conferencia de Belgrado (1961) cuando el decálogo se convirtió en la base ideológica del MPNA, que trascendió el eje afroasiático inicial y tuvo eco en Europa y en América Latina, aunque de esta región tan sólo contó con la participación activa de Cuba. La ausencia de otros Estados latinoamericanos se debe, precisamente, a la asimetría temporal de su construcción nacional: los países de la Región ya habían cumplido, en términos generales, más de un siglo de independencia, mientras que la excepcionalidad de Cuba se debió a la reconfiguración de su posicionamiento ideológico tras la revolución de 1959.
 
Si, bien, los orígenes del no alineamiento los encontramos en Asia, principalmente de la mano de Nehru, es importante destacar los roles que tuvieron Gamal Abdel Nasser (1918-1970) y Josip Broz, ‘Tito’ (1892-1980) en su desarrollo. A lo largo de las décadas de los sesenta y setenta, al amparo de las cumbres de El Cairo (1964), Lusaka (1970) y Argel (1973), el Movimiento se consolidó y expandió, reforzando su actividad institucional, la cooperación entre sus miembros y su base ideológica. De esta manera, el desarrollo de los pueblos, la coexistencia pacífica, así como el apoyo a los oprimidos y el rechazo a toda forma de opresión, fueron consolidándose como ejes de su actividad.
Pese a su pujanza, el no alineamiento tuvo que hacer frente a numerosos desafíos, que abrieron la puerta hacia su declive. A la injerencia de las superpotencias cabe añadir los enfrentamientos entre sus propios miembros, tal y como ocurrió con la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), así como derrotas, tanto materiales como simbólicas, como por ejemplo frente al sionismo o en la construcción del movimiento panarabista.
 
Con la Cumbre de La Habana (1979), terminaron dos décadas de crecimiento. Los años ochenta comenzaron con incertidumbre en lo que al conflicto bipolar se refiere. El progresivo declive de la Unión Soviética y su colapso definitivo en 1991, supusieron el fin de la guerra fría. El no alineamiento fue fruto de un contexto determinado, que había finalizado. ¿Había perdido su razón de ser? La cumbre de Yakarta (1992) tuvo como objetivo dotar, nuevamente, de contenido al Movimiento. El trabajo aún no había terminado.
 
 
 
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