Mar 23 2007
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Opinión

ECOLOGISTAS Y POBRES AVES

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Podr√° parecer pol√≠ticamente incorrecto, pero ¬°me tienen hinchado los ecologistas! Siempre encontr√°ndole ¬ęperos¬Ľ a cualquier iniciativa de industrializaci√≥n o progreso material, en defensa de dos o tres familias, por ejemplo, que disfrutan de un determinado paisaje, mientras no se construye all√≠ una central hidroel√©ctrica que podr√≠a dotar de energ√≠a a millones de personas en las grandes ciudades.

La piedra de toque de estos ¬ęecolobbistas¬Ľ perpetuos es, precisamente, el tema de la energ√≠a. Con raz√≥n protestan contra el uso del ¬ępetcoke¬Ľ en las centrales termoel√©ctricas, que envenena el entorno, pero se equivocan burdamente cuando las emprenden contra formas limpias de generaci√≥n, como el agua en cataratas, o el simple aire, es decir, el viento, que adem√°s es gratis.

Veamos, si no, lo que sucede en M√©xico. El gobierno azteca proyecta instalar en las ventosas costas del Golfo de Tehuantepec, al sureste del pa√≠s, m√°s de 3 mil molinos generadores de electricidad. Dotados de aspas de 27 metros de di√°metro, paulatinamente ir√°n reemplazando a parte del petr√≥leo como fuente de luz, hasta llegar a producir en 2030 ‚Äďtras nuevas instalaciones‚Äď, 6% de la demanda nacional. (Actualmente la energ√≠a e√≥lica aporta s√≥lo 0,005%).

Pero a los ecolateros ‚Äďiguales en todas partes‚Äď nada les parece bien. ¬ę¬ŅY qu√© va a pasar con los pajaritos?¬Ľ le preguntan ahora a las autoridades. Por el Istmo de Tehuantepec, que se interna en el Golfo de M√©xico, transitan cada a√Īo seis millones de aves, ¬ęy los molinos de viento repercutir√≠a en su desplazamiento, en sus apareos, la nidificaci√≥n y la cr√≠a¬Ľ.

Lo mismo podr√≠a decirse de las autopistas a tajo abierto que atraviesan el sur de Chile, de las f√°bricas textiles, metal√ļrgicas, madereras, agropecuarias, cementeras, las vulcanizaciones y los restaurantes. ¬ŅQu√© quieren, que volvamos a la Edad de Piedra, o a la era de los dinosaurios, bichos que terminaron por desaparecer, como se sabe, porque los ecologistas de entonces no fueron los suficientemente eficientes para defender esa especie en extinci√≥n?

Chistes aparte, el mundo de hoy necesita m√°s energ√≠a, y la va a tomar ‚Äďs√≠ o s√≠‚Äď de cualquiera fuente que tenga a mano, limpia o sucia, nuclear, petrolera, carbon√≠fera o solar. Los ecologistas tienen la obligaci√≥n de ayudar a elegir cu√°l emplear, pensando en primer lugar, no en los pajaritos ‚Äאּpobres aves!‚Äď, sino en los seres humanos en su conjunto.

Pero a la par de darles una oportunidad, hay que considerar las acciones de estos ¬ęecoadictos¬Ľ una a una. A veces aciertan. En Ays√©n, por ejemplo, lograron paralizar la instalaci√≥n de una top contaminante, enorme, planta reductora de aluminio, esgrimiendo argumentos aceptables. No tiene la misma fuerza, sin embargo, su alegato contra la construcci√≥n all√≠ de centrales hidroel√©ctricas, que tanta falta le hacen al pa√≠s, sin discriminar entre uno u otro proyecto espec√≠fico.

Y conste que, en cualquier caso, la puesta en marcha de estas centrales derivar√° en la instalaci√≥n de cables transportadores de electricidad a lo largo de cientos y cientos de kil√≥metros, donde podr√°n posarse, entre vuelo y vuelo, un incontable n√ļmero de pajaritos.

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* Periodista. Artículo originalmente publicado en La Nación de Santiago de Chile.

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