Ene 27 2014
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Econom铆a

Econom铆a y clases

驴En la 煤ltima d茅cada Am茅rica Latina gan贸 autonom铆a o reforz贸 su condici贸n dependiente? 驴Ampli贸 o redujo su margen de soberan铆a? 驴Afronta la crisis econ贸mica global con m谩s protecci贸n o m谩s desamparo?
La evoluci贸n de Sudam茅rica brinda muchos argumentos para las tesis de la autonom铆a y el curso de Centroam茅rica para el diagn贸stico de la dependencia. La misma contraposici贸n se verifica si se generaliza el sendero que transita Venezuela o M茅xico.

Los nuevos m谩rgenes de independencia de la regi贸n cobran relevancia, cuando se pone el acento en la dimensi贸n geopol铆tica y la reinserci贸n perif茅rica salta a la vista, cuando se prioriza la evaluaci贸n econ贸mica.

鈥淧os-liberalismo鈥 y 鈥淐onsenso de commodities鈥 son do s conceptos que sintetizan ambas miradas. La primera noci贸n remarca la vigencia de una nueva etapa signada por la pol铆tica exterior independiente, la multiplicaci贸n de gobiernos progresistas y el retroceso de la derecha [2] .聽 El segundo t茅rmino resalta el reforzamiento uniforme de modelos centrados en la exportaci贸n de bienes primarios [3] .

驴Cu谩l es la caracterizaci贸n acertada? La respuesta exige evaluar las grandes transformaciones econ贸micas, sociales y pol铆ticas registradas en la regi贸n, durante las 煤ltimas dos d茅cadas.

Agroexportaci贸n y miner铆a

La reestructuraci贸n neoliberal en Am茅rica Latina afianz贸 desde los a帽os 80 un patr贸n de especializaci贸n exportadora que recrea la inserci贸n internacional de la regi贸n como proveedora de productos b谩sicos.

Esta renovada gravitaci贸n de las commodities ha implicado una profunda transformaci贸n en el agro, basada en la promoci贸n de cultivos de exportaci贸n en desmedro del abastecimiento local. En todos los pa铆ses se reforz贸 un empresariado que maneja los negocios rurales con criterios capitalistas de acumulaci贸n intensiva. La vieja oligarqu铆a encabez贸 esta reconversi贸n, en estrecha asociaci贸n con las grandes compa帽铆as del 鈥渁grobusiness鈥.

Los peque帽os productores soportan encarecimiento de los insumos, mayor presi贸n competitiva y creciente transferencia de riesgos, a trav茅s de contratos amoldados a las reglas de la exportaci贸n. Deben adaptar su actividad a nuevas exigencias de refrigeraci贸n, transporte e insumos agro-qu铆micos, para generar productos amoldados al marketing global. Frecuentemente se endeudan, venden la tierra y terminan engrosando la masa de excluidos que emigra a las ciudades.

Esta presi贸n por elevar los rendimientos socava las reminiscencias de la agricultura no capitalista y diluye las viejas discusiones sobre la articulaci贸n de distintos modos de producci贸n en este sector. Bajo la disciplina que impone la demanda externa se reducen las fronteras entre el sector primario y secundario y se ampl铆a la gravitaci贸n del trabajo asalariado con modalidades tayloristas.

La soja es un t铆pico ejemplo de este nuevo esquema agr铆cola. Se ha difundido en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, destruyendo otros cultivos, mediante un modelo transg茅nico de siembra directa y dependencia de Monsanto como proveedor de semillas. Como requiere poca fuerza laboral para producir aceite o alimentos de animales, genera un s贸lo empleo cada 100-500 hect谩reas [4] .

Pero la misma mutaci贸n se verifica en otras regiones y productos. Las frutas y vinos de Chile se elaboran con nuevos par谩metros de venta externa, que incrementan la concentraci贸n rural y multiplican la sub-contrataci贸n de trabajadores temporarios. Las flores en Ecuador y Colombia se cultivan con t茅cnicas intensivas de irrigaci贸n y elevada explotaci贸n de la mano de obra femenina, desplazando la producci贸n alimenticia tradicional. Los nuevos vegetales de invierno en las plantaciones de Centroam茅rica se exportan a costa de la producci贸n tradicional y ya han generando un dram谩tico incremento de la importaci贸n de alimentos b谩sicos [5] .

Esta misma especializaci贸n en exportaciones primarias se verifica en la miner铆a con la nueva modalidad de explotaciones a cielo abierto. Para extraer mineral se dinamitan monta帽as y las rocas son disueltas por medio de compuestos qu铆micos (fracking). Como estas t茅cnicas reemplazan al viejo socav贸n y necesitan mayor inversi贸n se ha potenciado la presencia de compa帽铆as extranjeras, que obtienen cuantiosas ganancias tributando bajos grav谩menes. Las empresas de Canad谩 -mixturadas con australianos, belgas, suecos y estadounidenses- controlan la mayor parte de esos emprendimientos.

Chile es un para铆so de esta actividad. El cobre ya no es extra铆do s贸lo por la estatal CODELCO. Tambi茅n participan otras compa帽铆as que pagan bajos impuestos (7,8%) y obtienen elevad铆simas rentabilidades (50%). Lo mismo ocurre en Per煤, que desarroll贸 un proyecto de alcance extractivo gigantesco en la regi贸n de Conga [6] .

Esta miner铆a utiliza enormes vol煤menes de agua que afectan a los emprendimientos agr铆colas y ampl铆an la contaminaci贸n. Se refuerzan as铆 las calamidades ambientales que soporta la regi贸n, ante la desaparici贸n de los glaciares andinos, la sabanizaci贸n de la cuenca amaz贸nica y las inundaciones costeras. El extractivismo exportador acent煤a todos los efectos del cambio clim谩tico [7] .

Retroceso industrial

El declive industrial es la otra cara del auge agro-minero. El peso del sector secundario en el PBI latinoamericano descendi贸 del 12,7% (1970-74) al 6,4% (2002-06) y la brecha con la industria asi谩tica se ha ensanchado en producci贸n, productividad, tecnolog铆a, registro de patentes y gastos en Inversi贸n y Desarrollo [8] .

Este retroceso es frecuentemente identificado con la 鈥渞eprimarizaci贸n鈥 de la econom铆a latinoamericana. Pero la industria no desaparece y m谩s acertado es se帽alar su readaptaci贸n a un nuevo ciclo reproductivo dependiente. El repliegue es muy evidente en Brasil y Argentina, las dos econom铆as m谩s representativas de la industrializaci贸n de posguerra.

En el primer pa铆s la productividad decrece, los costos aumentan y el d茅ficit industrial externo se expande, en un marco de inversiones estancadas e infraestructuras de energ铆a y transporte muy deterioradas. Algunos analistas estiman que el aparato industrial brasile帽o ha quedado reducido a la mitad de la dimensi贸n que alcanz贸 en los a帽os 80 [9] .

La misma regresi贸n se verifica en la industria argentina, a pesar de la recuperaci贸n registrada en la 煤ltima d茅cada. Este sector ocupa un lugar menor que en los 80 (del 23% al 17% del PBI) y se encuentra altamente concentrado en cinco sectores, con predominio extranjero, importaciones crecientes y baja integraci贸n de componentes nacionales.

En M茅xico, la industria tradicional -erigida durante la sustituci贸n de importaciones para abastecer al mercado local- ha sido reemplazada por el auge de las maquilas, en las zonas francas. Este tipo de f谩bricas jerarquizan la exportaci贸n y operan a trav茅s de redes adaptadas a las normas de la acumulaci贸n flexible. Comenzaron con la indumentaria y la electr贸nica, se expandieron a la rama automotriz y ya representan el 20% del PBI mexicano. En la frontera de Estados Unidos se ubica la localizaci贸n emblem谩tica de este modelo. Las 50 plantas iniciales (1965) se multiplicaron a 3000 f谩bricas mellizas (2004), asentadas a ambos lados de la zona lim铆trofe.

Al desenvolverse como ensambladoras con reducida calificaci贸n laboral, estas f谩bricas contienen muchos rasgos de la especializaci贸n b谩sica que afecta a toda la econom铆a latinoamericana. Su principal insumo es la baratura de la fuerza de trabajo.

Las empresas lucran con el reclutamiento de trabajadores provenientes de las zonas rurales y criminalizan la sindicalizaci贸n. Mientras que la productividad se asemeja a los niveles vigentes en las casas matrices, los salarios son varias veces inferiores a la media estadounidense y se ubican por debajo del sector agremiado mexicano.

Este cimiento del modelo en la explotaci贸n laboral es m谩s visible en la nueva generaci贸n de empresas localizadas en Rep煤blica Dominicana, Guatemala u Honduras. All铆 contratan j贸venes sometidos a una disciplina agobiante. La presi贸n por aumentar la productividad es permanentemente recreada por la competencia asi谩tica.

Remesas y turismo

El modelo de especializaci贸n en exportaciones b谩sicas crea poco empleo, acent煤a la emigraci贸n y ha generado en los peque帽os pa铆ses de la regi贸n un nuevo tipo de dependencia en torno a las remesas.

Am茅rica Latina es la mayor receptora de estos fondos, que constituyen el principal ingreso de Rep煤blica Dominicana, El Salvador, Guatemala, Guyana, Hait铆, Honduras, Jamaica y Nicaragua. Estas transferencias son la segunda fuente de divisas para Belice, Bolivia, Colombia, Ecuador, Paraguay y Surinam. Han sustituido la primac铆a del caf茅 en El Salvador y de las bananas en Honduras [10] .

Con las remesas se estabiliza una in茅dita situaci贸n dual de ingresos producidos en un pa铆s y consumidos en otro. La fuerza de trabajo remunerada en un punto solventa la reproducci贸n de sus semejantes de otra zona. La comunicaci贸n global y el abaratamiento del transporte han creado un espacio multinacional estable de personas que viven al mismo tiempo en dos mundos, puesto que la conexi贸n del inmigrante con su localidad de origen se mantiene, forjando un doble patr贸n de vida en ciertas comunidades [11] .

Este proceso potencia la fractura entre pa铆ses que exportan poblaci贸n sobrante y econom铆as que absorben selectivamente ese flujo. Los movimientos son multidireccionales, pero las regiones abandonadas y los destinos ambicionados son siempre los mismos, como lo prueban los 30 millones de latinos actualmente afincados en Estados Unidos.

Tambi茅n el turismo se ha tornado esencial para la supervivencia de los peque帽os pa铆ses de la regi贸n. Este servicio ya desplaz贸 a las bananas como principal exportaci贸n de Costa Rica y es la segunda actividad de Honduras, Guatemala y el Caribe. A partir de la estandarizaci贸n de las prestaciones, Am茅rica Latina se ha tornado atractiva por su disponibilidad de fuerza de trabajo barata, sus ambientes naturales propicios y su valorado patrimonio cultural.

El capitalismo neoliberal reemplaz贸 las viejas reglas del turismo social por criterios individualistas, que naturalizan la divisi贸n entre ricos (con derecho a descansar) y pobres (con obligaci贸n de servir). Los medios de comunicaci贸n realzan la atracci贸n de lo ex贸tico, homogenizan la cultura y han convertido al Tercer Mundo en una 鈥減eriferia del placer鈥.

La clase media accede a estas nuevas experiencias internalizando los mitos del libre-comercio, sin registrar la creciente desigualdad que rodea a este negocio. Al reavivar el racismo y el elitismo, el turismo global tiene un impacto ideol贸gico muy significativo.

Persistencia del modelo

La mundializaci贸n neoliberal ha reconvertido a Latinoam茅rica en una econom铆a con alta centralidad de la agro-exportaci贸n, la miner铆a y los servicios, a costa del desarrollo industrial. Pero lo m谩s llamativo es la continuidad de tendencias en el reciente per铆odo de crisis global.

Esta persistencia obedece al efecto intermedio del temblor financiero mundial sobre la regi贸n. Tanto en el per铆odo previo a la crisis (2003-2008) como en la fase posterior (2008-2013), la tasa de crecimiento latinoamericana se ha ubicado por encima de la media internacional. Ese promedio ha declinado en los 煤ltimos a帽os sin tornarse irrisorio. Rondar铆a el 3,2% en el 2013 frente al 3% del a帽o anterior [12] .

En comparaci贸n a los devastadores colapsos sufridos entre 1980 y 2003, la crisis tuvo hasta ahora un efecto limitado sobre Am茅rica Latina. No se produjeron quiebras de bancos, ni explosiones de la deuda externa. Esta neutralizaci贸n fue m谩s significativa en el sur que en el centro de la regi贸n, pero distingue a la regi贸n de la fuerte recesi贸n registrada en los pa铆ses centrales .latam arte

El contraste con la depresi贸n del 30 es ilustrativo. Durante ese colapso las exportaciones de Am茅rica Latina declinaron un 65% y las importaciones un 37%, mientras que el grueso de los pa铆ses sufri贸 un desmoronamiento financiero, que los oblig贸 a suspender el pago de la deuda externa. Esa ca铆da se revirti贸 con el encarecimiento de las exportaciones y la acumulaci贸n de reservas que acompa帽贸 a la Segunda Guerra Mundial [13] .

La continuidad del patr贸n de especializaci贸n exportadora ha sido tambi茅n facilitada por el alto nivel de precios que mantienen las commodities. Estas cotizaciones cayeron en el 2008, pero se recuperaron r谩pidamente. La mejora de los t茅rminos de intercambio ha subsistido, con la triplicaci贸n de l os precios de las materias primas registrada en la 煤ltima d茅cada. El petr贸leo duplic贸 su cotizaci贸n, el cobre se quintuplic贸 y la soja subi贸 dos veces y media. Esta apreciaci贸n incentiv贸 a su vez un incremento del 55% del volumen exportado [14] .

Existen interpretaciones divergentes sobre las causas de este repunte de las materias primas. Algunas explicaciones remarcan la incidencia de los movimientos especulativo-financieros, otras caracterizaciones destacan la expansi贸n de los agro-combustibles y un tercer enfoque considera que la demanda china ha establecido un nuevo piso de cotizaciones. Pero cualquiera sea la duraci贸n de este proceso ha incentivado la profundizaci贸n de las transformaciones neoliberales precedentes.

Finalmente, l a afluencia de inversiones extranjeras ha operado como determinante de la continuidad de tendencias. Esos ingresos totalizaron 173.000 millones de d贸lares en el 2012, superando en un 6% los porcentuales del a帽o anterior y duplicando los montos de principio de la d茅cada. Los capitales ingresados y la valorizaci贸n de las exportaciones facilitaron el incremento de las reservas y una reducci贸n del ratio del endeudamiento [15] .

El retrato de las 煤ltimas d茅cadas y de la crisis reciente corrobora el diagn贸stico que resalta la centralidad de las commodities en las econom铆as latinoamericanas. Por esta gravitaci贸n la regi贸n luce menos vulnerable en la coyuntura (balance de pagos, reservas, deuda), pero ha incrementado su fragilidad estructural.

Los cambios para arriba

La consolidaci贸n de la regi贸n como exportadora de productos b谩sicos ha impactado tambi茅n sobre el perfil de las clases dominantes, reforzando la conversi贸n de la vieja burgues铆a nacional en burgues铆a local. El primer molde correspond铆a a los industriales que fabricaban para el mercado interno, con protecci贸n aduanera y subsidios que privilegiaban la expansi贸n de la demanda. El segundo perfil es propio de un sector que ya no restringe su actividad a la manufactura, ni pregona desarrollos auto-centrados. Promueve m谩s la exportaci贸n que el mercado interno y prefiere la reducci贸n de costos a la ampliaci贸n del consumo.

Esta transformaci贸n acentu贸 el enriquecimiento de una elite de millonarios. Algunos apellidos emblem谩ticos de este ascenso son Slim (M茅xico), Cisneros (Venezuela), Noboa (Ecuador), Santo Domingo (Colombia), Andr贸nico Lucski (Chile), Bulgheroni, Rocca, (Argentina), Lemann, Safra, Moraer (Brasil). Sus fortunas se remontan al pasado, pero registraron un gran incremento con los negocios de exportaci贸n de las 煤ltimas d茅cadas.

En su conjunto los capitalistas latinoamericanos constituyen un sector minoritario de la poblaci贸n. Existe un enorme divorcio entre su poder y el n煤mero de sus integrantes. Los propietarios y receptores de utilidades de las empresas no superan el 1-2% de la poblaci贸n econ贸mica activa. Este porcentaje se incrementa al 10%, si se incluye a los ejecutivos y profesionales que administran y controlan la fuerza de trabajo o ejercen alg煤n rol estrat茅gico en las compa帽铆as. A trav茅s de esas funciones participan en la confiscaci贸n del trabajo ajeno [16] .

La reconversi贸n de las 煤ltimas d茅cadas aument贸 la concentraci贸n e internacionalizaci贸n de los principales grupos capitalistas, que se afianzaron como conglomerados regionalizados. Surgieron las nuevas empresas Multilatinas, a partir de familias adineradas que expandieron sus compa帽铆as, con gerenciamiento global y prioridades regionales. Los conglomerados de Brasil y M茅xico encabezan esta tendencia, secundados por Argentina y Chile.

La tradicional diversidad entre fracciones agro-mineras, industriales y bancarias no ha desaparecido, pero el entrelazamiento aument贸 como consecuencia de la gran presi贸n competitiva que introdujo la mundializaci贸n neoliberal. Esa rivalidad modific贸 la composici贸n de las principales 500 empresas latinoamericanas. Entre 1991y 2001 decay贸 la participaci贸n de empresas estatales (de 20% al 9%) y se increment贸 el peso de las extranjeras (27% a 39%) [17] .

Los grupos locales reorganizaron su actividad con mayor financiaci贸n externa y capitalizaci贸n burs谩til. Este ingreso a los mercados de valores coincidi贸 con el incremento de acciones circulantes en los denominados 鈥減a铆ses en desarrollo鈥 (de 80.000 millones de d贸lares en 1981 a 5 billones en el 2005). Por esa v铆a aument贸 la penetraci贸n del capital internacional en la estructura propietaria de las empresas latinoamericanas.

Latinoamerica-Calle-13-Las compa帽铆as actuales son m谩s poderosas, pero la clase capitalista de la regi贸n no remont贸 su papel global secundario y perdi贸 posiciones frente a los nuevos competidores de Oriente. Ese resultado ha sido congruente con su especializaci贸n en ramas b谩sicas y su distanciamiento de las actividades m谩s elaboradas. Por esa raz贸n la brecha industrial con el Sudeste Asi谩tico se transform贸 en una fractura irreductible.

La burgues铆a local ha estrechado v铆nculos con el capital extranjero, pero no desaparece como un segmento diferenciado. Mantiene pretensiones de acumulaci贸n propia que desbordan el marco nacional y se proyectan al escenario regional. Se han forjado burgues铆as m谩s asociadas con empresas for谩neas, afianzando un proceso que comenz贸 en los 60 en Brasil, continu贸 en los 80 en Argentina y se consolid贸 en los 90 en M茅xico. Este sector dej贸 atr谩s su debut industrial y se extendi贸 a la agro-miner铆a y los servicios [18] .

La reciente incorporaci贸n de M茅xico, Brasil y Argentina al G 20 marca otro salto en la relaci贸n de las burgues铆as actuales con el capital extranjero. Pero entre ambos sectores existe una relaci贸n de cooperaci贸n antag贸nica, que combina el estrechamiento de las conexiones con el mantenimiento de las diferencias entre el socio mayor del Norte y el empresariado menor del Sur [19] .

Aunque los negocios con el capital for谩neo se han multiplicado, el pa铆s de origen persiste como base de operaciones, fuente privilegiada de las ganancias y centro de las decisiones de las burgues铆as locales . La internacionalizaci贸n de los cr茅ditos, los mercados, y la propiedad accionaria, no anula el car谩cter localmente territorializado de los principales grupos capitalistas.

Clasificaciones err贸neas

Las burgues铆as locales y asociadas que encabezan la especializaci贸n exportadora compartiendo beneficios con las empresas for谩neas, no conforman una 鈥渘ueva oligarqu铆a鈥. Los rasgos pre-capitalistas que caracterizaban a ese sector se extinguen, junto al avance de los procesos de capitalizaci贸n. Las viejas elites latinoamericanas -que recurr铆an a modalidades arcaicas de explotaci贸n y dominaci贸n para usufructuar de sus propiedades agro-mineras- pierden peso.

Algunos enfoques subrayan el car谩cter transnacionalizado de los grupos dominantes que optaron por globalizar sus negocios [20] . Pero aqu铆 se confunde la asociaci贸n con la fusi贸n, olvidando que la internacionalizaci贸n en curso se desenvuelve a partir de clases y estados existentes. La mundializaci贸n neoliberal no anula esas estructuras, ni tampoco elimina el entrelazamiento prioritario entre los capitalistas del mismo origen nacional.

La transnacionalizaci贸n plena se encuentra por el momento limitada a sectores cosmopolitas gerenciales o fracciones de la alta burocracia de los organismos mundializados. La propiedad de las empresas se mantiene, en cambio, enraizada en zonas geogr谩ficas diferenciadas y los estados nacionales persisten como el 煤nico instrumento con cierta legitimidad para disciplinar a los trabajadores.

Las burgues铆as locales latinoamericanas no son sat茅lites manipuladas por las metr贸polis. Act煤an como clases capitalistas, que combinan el usufructo de la renta agro-minera con la plusval铆a extra铆da a los trabajadores. Se comportan como clases dominantes y no como capas parasitarias, compradoras o tributarias del capital for谩neo. Su incapacidad para desarrollar la regi贸n no implica desinter茅s por ese objetivo.

La econom铆a latinoamericana est谩 regida por patrones de competencia, inversi贸n y explotaci贸n. Como esas normas difieren significativamente del pillaje es una simplificaci贸n utilizar el mote de 鈥渓umpen-burgues铆a鈥 para retratar a la burgues铆a [21] .

Es a denominaci贸n s贸lo corresponde a sectores que acumulan capital en los m谩rgenes del circuito legal. El narcotr谩fico, por ejemplo, obtiene fortunas en la criminalidad y blanquea parcialmente esos ingresos en actividades financieras o productivas. Pero conforma un segmento marginal y no integrado al club estable de los dominadores.

Tambi茅n es err贸neo generalizar situaciones propias de los peque帽os enclaves. Am茅rica Latina constituye una unidad anal铆tica, pero las caracterizaciones referidas a Honduras o Panam谩 no valen para Brasil. S贸lo en los primeros casos prevalecen 鈥渂urgues铆as neo-coloniales鈥 teledirigidas por Washington.

El giro hacia las commoditie torna m谩s n铆tido el perfil de l os opresores latinoamericanos. Son capitalistas que explotan econ贸micamente a los asalariados, burgueses que someten pol铆ticamente a los trabajadores y dominadores que subordinan ideol贸gicamente a los dominados. Desenvuelven las mismas funciones que sus pares de otros puntos del planeta.

Pero cargan tambi茅n con la d茅bil autoridad de un sector que no lider贸 luchas nacionales, no coopt贸 personal significativo a su dominaci贸n y no facilit贸 la movilidad de las clases medias. Tambi茅n estas flaquezas se han potenciado bajo el nuevo patr贸n de acumulaci贸n de especializaci贸n exportadora.

Los cambios por abajo聽

Las transformaciones de la estructura social latinoamericana han alterado tambi茅n la configuraci贸n de las clases dominadas. Como un eje de este cambio se localiza en el agro se verifica una p茅rdida de cohesi贸n del viejo campesinado, afectado por el creciente 茅xodo hacia los centros urbanos. Por esta raz贸n las tensiones en el agro presentan otro cariz.

El viejo latifundio que recreaba la miseria campesina obstruyendo la gestaci贸n de una burgues铆a agraria, decae frente a las empresas capitalistas que despojan al agricultor de sus tierras, contratan asalariados precarios y fuerzan el tr谩nsito hacia las ciudades.

Este desplazamiento engrosa la masa de excluidos urbanos con poco trabajo e 铆nfimos ingresos, en un marco de pocas salidas laborales para la poblaci贸n excedente de Am茅rica Latina. Por eso la informalidad se afirma como norma, tanto en la recesi贸n como en la prosperidad de las econom铆as extractivistas.

La emigraci贸n -que fue la v谩lvula de escape para los desequilibrios de la acumulaci贸n europea en varios momentos del siglo XIX y XX- solo aporta peque帽os desahogos en la actualidad. L os j贸venes de la regi贸n no encuentran empleo en sus pa铆ses, ni el exterior. Tienen simult谩neamente vedado e l arraigo y la emigraci贸n.

Una consecuencia directa de esta exclusi贸n es el incremento exponencial de la criminalidad. La narco-econom铆a se ha convertido en un refugio de supervivencia para los sectores empujados a la marginalidad. En la regi贸n se registra la tasa de homicidios m谩s alta del mundo. La delincuencia crece junto a la fractura social y la obscena promoci贸n de los consumos y placeres que disfrutan los enriquecidos.

Como el modelo extractivo crea empleos de baja calidad, la precarizaci贸n laboral supera en Am茅rica Latina los promedios de los pa铆ses centrales. Esa informalidad ya no se recrea en los circuitos agrarios pre-capitalistas, ni en la reproducci贸n familiar de la fuerza de trabajo. Se extiende junto a la penetraci贸n del capitalismo en todas las esferas de la vida social. Algunas investigaciones estiman que el sector precarizado re煤ne al 46% de los trabajadores latinoamericanos [22] .

Otro dato clave es la extensi贸n de la pobreza, que en Am茅rica Latina desborda al sector informal. Afecta tambi茅n a un amplio segmento de los trabajadores estables. A diferencia del grueso de las econom铆as desarrolladas, el universo de los individuos con ingresos inferiores a la satisfacci贸n de las necesidades b谩sicas no se limita aqu铆 a los excluidos. Se extiende a los trabajadores explotados de las empresas modernas. El porcentual de ni帽os pobres ( 45% del total) es ilustrativo de la magnitud de este flagelo [23] .

La extensi贸n de la informalidad es tambi茅n consecuencia de las maquilas y la regresi贸n industrial. En el escenario manufacturero regional, la aceleraci贸n del cambio tecnol贸gico incrementa la segmentaci贸n entre trabajadores especializados y descalificados. Los cargos estables con protecci贸n social decrecen, en comparaci贸n a los puestos de contratados sin ning煤n resguardo.

La magnitud de esta fractura es el rasgo descollante del mercado laboral. El t铆pico operario masculino y sindicalizado de posguerra tiende a ser sustituido por trabajadoras femeninas m谩s flexibilizadas. Este declive de los sectores formales es may煤sculo en las maquilas. La propia ampliaci贸n de la clase obrera industrial ha perdido el 铆mpetu precedente. El proletariado fabril no se extingue, pero su incidencia ha disminuido.

En el modelo actual de exportaciones primarias persiste la tradicional estrechez de la clase media latinoamericana en comparaci贸n a los pa铆ses avanzados. Este segmento contin煤a aportando un colch贸n muy exiguo, al abismo que separa a los acaudalados de los empobrecidos. Adem谩s, perdura la vieja clase media frente a los nuevos segmentos de esa categor铆a. Subsisten muchas franjas de peque帽os comerciantes y cuentapropistas y crecen poco los profesionales o t茅cnicos altamente calificados. Este infradesarrollo es acorde a la estrechez de la industria.

Ciertamente los sectores medios ampl铆an su consumo con la ampliaci贸n del cr茅dito, la publicidad y el arribo de las grandes cadenas comerciales. Pero en econom铆as tan atadas la exportaci贸n de productos b谩sicos, los cimientos productivos del poder adquisitivo son muy fr谩giles.

Muchos analistas igualmente destacan la reducci贸n de la pobreza, el desempleo y la desigualdad durante la 煤ltima d茅cada, sin registrar el estrecho alcance de una mejor铆a derivada del repunte c铆clico del nivel de actividad.

Lo m谩s novedoso ha sido la generalizaci贸n de la asistencia social para atemperar la pobreza. Pero los auxilios oficiales s贸lo han protegido transitoriamente a los desamparados, sin alterar las causas del problema. Estos planes coexisten con la precarizaci贸n y convalidan la segmentaci贸n laboral.

Por otra parte, la leve disminuci贸n de la desigualdad no modifica el lugar que ocupa la regi贸n al tope de los indicadores globales de inequidad . El coeficiente de Gini que mide esta polarizaci贸n supera en la zona (51,6) a la media mundial (39,5), duplica los promedios de las econom铆as avanzadas e incluye a los cuatro pa铆ses que encabezan el bar贸metro mundial (Colombia, Bolivia, Honduras, Brasil). El ingreso del 20% m谩s rico de la poblaci贸n latinoamericana supera en casi 20 veces al 20% m谩s pobre [24] .

Explicaciones con problemas

El diagn贸stico pos-liberal no condice con el contexto econ贸mico actual de Latinoam茅rica. En toda la regi贸n prevalece un esquema de especializaci贸n productiva, basado en la agro-exportaci贸n, la miner铆a de cielo abierto, el declive de la industria tradicional, las remesas y el turismo. Este molde implica una generalizada reinserci贸n perif茅rica o semiperif茅rica en la divisi贸n internacional del trabajo.

En consonancia con estas tendencias gestadas durante el neoliberalismo se ha reforzado la transformaci贸n de las burgues铆as nacionales en burgues铆as locales, m谩s internacionalizadas y asociadas con el capital extranjero. El mismo cambio ha potenciado el 茅xodo campesino, la precarizaci贸n laboral, la marginalidad urbana y la endeblez de la clase media.

Este escenario es m谩s acorde a la visi贸n contrapuesta de una 鈥渆conom铆a de commodities鈥 en toda Am茅rica Latina. Pero esta segunda caracterizaci贸n no es puramente descriptiva, puesto que postula la existencia de un 鈥渃onsenso鈥 en torno al extractivismo. Desborda, por lo tanto, el retrato de la econom铆a y tiene implicancias pol铆ticas, que exigen evaluar que ha ocurrido en esfera geopol铆tica y gubernamental.
Notas
[1] Economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda). Su p谩gina web es: www.lahaine.org/katz
[2] Es la visi贸n de: Sader Emir, 鈥淟a crisis de la derecha latinoamericana鈥, 05-12-2013, www.rebelion.org/mostrar.
[3] Es el enfoque de: Svampa Maristella, 鈥淓l consenso de commodities y lenguajes de valoraci贸n en Am茅rica Latina鈥, 02/05/2013, www.iade.org.ar/modules/noticias
[4] Katz Claudio, 鈥淓l agro-capitalismo de la soja鈥, Anuario EDI, n 4, a帽o 2008, Buenos Aires
[5] Una descripci贸n en: Robinson William I, Latin America and global capitalism: a critical globalization perspective, Johns Hopkins University Press, Baltimore, 2008, pag 58-101.
[6] Ver: Gudynas Eduardo, 鈥淐inco hip贸tesis sobre el caso Conga鈥,聽 brecha.com.uy, 17-7-2012. Tambi茅n: Hern谩ndez Navarro Luis, 鈥淟a reinvenci贸n de Latinoam茅rica鈥, 26/12/2013, alainet.org/active.
[7] CEPAL, 鈥 La econom铆a del cambio clim谩tico en Am茅rica Latina y el Caribe鈥, S铆ntesis 2010, www.eclac.cl
[8] Rodr铆guez Jos茅 Luis, 鈥 Las alternativas actuales de la industrializaci贸n en Am茅rica Latina鈥, segundo semestre 2012, www.espaciocritico.com .
[9] Palma Gabriel, 鈥淥ptar por el desarrollismo鈥, P谩gina12, 15-7-12.
[10] Las remesas han generado un lucrativo negocio para las agencias de intermediaci贸n (Western Union, Thomas Cook, MoneyGram). Aqu铆 la regi贸n acompa帽a aqu铆 una tendencia mundial, puesto que las transferencias a los pa铆ses en desarrollo pasaron de 332.000 millones de d贸lares (2010) a 372.000 (2011) y se esperan 399.000 (2013) y 467.000 (2014) Wall Street Journal, 鈥淟as remesas ayudan a los pa铆ses emergentes鈥, 24/9/2012, online.wsj.com.
[11] Ver: Anderson Benedict, 鈥淓xodus鈥, Critical Inquiry, n 2, Winter, 1994.
[12] Ver: Ugarteche Oscar, 鈥淟as tres velocidades de la crisis鈥 03/05/2013, alainet.org. Tambi茅n: Rubinzal Diego, 鈥淒茅cada ganada鈥, 17/02/2013, P谩gina 12.
[13] Ver: Guerra Vilaboy Sergio, Breve Historia de Am茅rica Latina, Habana, Ciencias Sociales, 2006, pag 163-165.
[14] Arriazu Ricardo, 鈥淧eque帽as se帽ales de alerta鈥, 27/01/2013, Clar铆n.
[15] Naim Moises, 鈥 La latinoamericanizaci贸n de Europa鈥 , La Naci贸n, 6-11-11. Tambi茅n Clar铆n, 27/01/2013.
[16] Ver: Portes Alejandro. El desarrollo futuro de Am茅rica Latina: neoliberalismo, clases sociales y transnacionalismo, Ediciones Antropos, Bogot谩, mayo de 2004, cap 1.
[17] -Santiso Javier, 鈥淟a emergencia de las multilatinas鈥, Revista CEPAL 95, agosto 2008
[18] El giro implic贸 mayor subordinaci贸n de la burgues铆a nacional al capital extranjero y consiguiente renuncia a implementar transformaciones progresistas, en el balance que plante贸: Dos Santos Theotonio, La teor铆a de la dependencia un balance hist贸rico y te贸rico, en Los retos de la globalizaci贸n, UNESCO, Caracas, 1998.
[19] Esta caracterizaci贸n fue anticipada por: Marini Ruy Mauro, 鈥淟a dial茅ctica del desarrollo capitalista en Brasil鈥, Subdesarrollo y revoluci贸n, Siglo XXI, 1985.
[20] Es la visi贸n de Robinson William I, Latin America and global capitalism, pag 176-178.
[21] Los or铆genes de este error en: Frank Andr茅 Gunder, Lumpenburgues铆a y lumpendesarrollo, Laia, Barcelona, 1979.
[22] Portes El desarrollo futuro, cap 1 y 4
[23] Ver; CEPAL-UNICEF, 鈥淏olet铆n Desaf铆os鈥 n 10, mayo 2010, www.oei.es/noticias/
[24] -Guillemi R煤ben, Am茅rica Latina la regi贸n m谩s desigual, www.lanacion.com.ar, 22/09/2012

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