Jul 3 2022
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OpiniónPolítica

Ecuador: Los fantasmas del Paro Nacional

Luego de 18 d√≠as de movilizaciones en todo el Ecuador que tuvieron su epicentro final en Quito, las organizaciones ind√≠genas firmaron un acta de acuerdo con el gobierno nacional, dando por finalizada lo que denominaron una ‚Äúprimera etapa‚ÄĚ del Paro.

Se abre ahora un período de 90 días en los que deberá verificarse el cumplimiento de lo pactado. Sin embargo, el país está lejos de lograr la paz publicitada por el gobierno. Paz efectiva que difícilmente pueda emerger de persistir la actual orientación neoliberal en el manejo del Estado. Paz con justicia que deberá sortear no solo la caída en picada del bienestar de las mayorías en un contexto internacional complicado, sino también abordar las severas vulneraciones de derechos humanos producidas por la represión gubernamental.Paro Nacional en Ecuador | El fantasma de la ingobernabilidad acecha en un Ecuador sin liderazgo político | Guillermo Lasso | Leonidas Iza | MUNDO | EL COMERCIO PERÚ

A los factores objetivos que se oponen a este cometido, se agregan los fantasmas que emergieron durante el Paro, intangibles cuyo volumen tendr√° fuerte incidencia en las semanas y meses por venir.

Un presidente fantasma

En el transcurso del Paro, Guillermo Lasso estuvo totalmente ausente, salvo por cortas apariciones en video en cadena nacional. El banquero en el gobierno no acudi√≥ a ninguna de las citas exigidas por la coyuntura, pero tampoco a las previstas por ley en caso de activarse un proceso de remoci√≥n por ‚Äúgrave crisis pol√≠tica y conmoci√≥n interna‚ÄĚ, seg√ļn lo estipulado en el segundo inciso del art√≠culo 130 de la Constituci√≥n Nacional.

El mandatario envió para ejercer su defensa ante el Legislativo al secretario jurídico Fabio Pozo, mientras que en la mesa de negociaciones con el movimiento indígena, estuvo representado por el ministro de gobierno Francisco Jiménez, quien había reemplazado en Abril a la renunciante Alexandra Vela.

D√≠as antes, otro ministro de Lasso, el general retirado y ahora titular de la cartera de Interior Patricio Carrillo Rosero, hab√≠a abierto la v√≠a represiva mediante la aplicaci√≥n del ‚Äúuso proporcional de la fuerza‚ÄĚ contra los manifestantes. No es menor recordar que Carrillo hab√≠a sido Director General de Operaciones de la Polic√≠a Nacional durante el Paro Nacional de Octubre de 2019.

Paro Nacional en Ecuador: qu√© est√° pasando y qu√© ha dicho Pedro Castillo al respecto - AS Per√ļLa omni-ausencia presidencial fue al inicio p√°lidamente justificada por un alegado contagio de Covid-19, puesto en duda posteriormente por fotograf√≠as publicadas en su cuenta de twitter que mostraron al presidente en alborozados abrazos con el ministro de Interior y otros jefes de las fuerzas armadas. Reuni√≥n que tuvo lugar al d√≠a siguiente de una fuerte represi√≥n contra una marcha de mujeres ind√≠genas y estudiantes y el mismo d√≠a en que la Polic√≠a Nacional arrojar√≠a bombas lacrim√≥genas al interior del √°gora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en la que se hallaban reunidos en deliberaci√≥n cientos de ind√≠genas.

Los fantasmas del pasado, presentes

La interrupción de mandatos presidenciales tiene poderosos antecedentes en el país. Luego de la Revolución Juliana, entre 1925 y 1948, desfilaron 27 presidentes.

En 1952 asume Velasco Ibarra, quien fue presidente de Ecuador en cinco oportunidades, completando tan solo su primer mandato de cuatro a√Īos. Despu√©s de largos a√Īos de dictadura militar, tampoco Jaime Rold√≥s Aguilera -electo en 1979- pudo culminar su per√≠odo. Muri√≥ en un dudoso accidente de aviaci√≥n junto a su mujer veinti√ļn meses despu√©s de asumido el cargo.Biografia de Jos√© Mar√≠a Velasco Ibarra

M√°s adelante, la presi√≥n popular hizo que el Congreso destituyera a Abdal√° Bucaram, cu√Īado de Rold√≥s y electo en 1996, sin siquiera haber cumplido un a√Īo al frente del gobierno. Su sucesor, Jamil Mahuad, de quien Lasso fuera ‚Äúsuperministro de Econom√≠a‚ÄĚ, corri√≥ la misma suerte a poco m√°s de un a√Īo de su asunci√≥n.

El coronel Lucio Guti√©rrez, quien asumi√≥ en 2003 luego del golpe que desaloj√≥ a Mahuad del palacio de Carondelet, tuvo a su vez que abandonarlo en 2005, luego de lo que √©l denomin√≥ la ‚ÄúRebeli√≥n de los Forajidos‚ÄĚ (mote con el que intent√≥ descalificar a la muchedumbre y a los j√≥venes que ganaron las calles).

En todas las asonadas a partir del levantamiento nacional indígena de Junio de 1990, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), fundada en 1986, fue protagonista clave.

Tal como también ocurrió en Octubre de 2019, en el que junto a amplios sectores de la población, las organizaciones indígenas se constituyeron en eje de la protesta.

La causa fundamental de todas las sustituciones presidenciales fue casi siempre la misma. La contradicción intrínseca de gobiernos que prometían mejoras sociales para el pueblo al par que defendían la propiedad de los grupos de poder, terminaba generalmente en el cese anticipado de sus mandatos.

El fantasma del pasado cobró vida en el presente, defraudadas, una vez más, las falsas expectativas de mejoría que había difundido Lasso previo a la segunda vuelta electoral de Abril 2021, luego del calamitoso giro a la derecha de Lenín Moreno en el período anterior.

Aunque por esta vez y con mínimo margen, Lasso conserva la presidencia.

Un gobierno fantasmal

Más allá de los logros concretos en la agenda de 10 puntos planteada al inicio del Paro, el pueblo ecuatoriano sabe que las bases y dirigencias indígenas torcieron el brazo al gobierno, dejándolo sumamente debilitado.

Esa debilidad se expresó institucionalmente en el resultado de la votación en la Asamblea Nacional  en el transcurso del trámite de remoción que inició la bancada de la Unión por la Esperanza (UNES). Tras tres jornadas de debate, a las 47 diputadas y diputados del sector progresista, que votó unánimente por el Sí a la destitución, se sumaron por la afirmativa 33 parlamentarios -23 de ellos provenientes de Pachakutik, el brazo político de la CONAIE, 4 disidentes de ID, 3 independientes e incluso 3 ex oficialistas-  llegando a los 80 votos. Los 48 votos negativos (entre ellos 14 del partido socialcristiano y 9 de los socialdemócratas, amén de 5 independientes y el resto de la bancada oficialista (BAN)) y las nueve abstenciones (3 de Pachakutik, 2 de ID, 2 del PSC y dos del oficialismo), impidieron llegar a los 92 necesarios para aprobar la destitución.

La población por su parte, en su gran mayoría, celebró el acuerdo alcanzado y reconoció la fuerza y entereza de la resistencia indígena, siendo saludado el contingente movilizado con vítores y agradecimientos por vecinos del Sur de Quito al emprender el regreso a sus comunidades.

La excepción fueron sectores de clase media y media alta que adoptaron una actitud abiertamente clasista y racista, haciéndose eco de las proclamas del gobierno reproducidas por los medios hegemónicos de comunicación, como contraparte de la jugosa pauta publicitaria que de aquél reciben.

De este modo, el gobierno queda jaqueado por dos frentes. Si opta por continuar alineado al capital local y extranjero y a las premisas de ajuste dictadas por el Fondo Monetario Internacional, le espera el descontento popular generalizado y una rebeli√≥n aun m√°s extendida que la que acaba de enfrentar. Si, por el contrario, toma un camino m√°s moderado, con menos recortes y demorando sus proyectos de privatizaci√≥n, tendr√° enormes presiones por parte del empresariado y el sector financiero. Incluso los grupos medi√°ticos hoy a su disposici√≥n, le dar√°n la espalda y saldr√° a relucir nuevamente la evasi√≥n fiscal, las ‚Äúempresas fantasma‚ÄĚ en para√≠sos fiscales y el mal manejo de los asuntos de Estado, entre otras ‚Äúnoticias‚ÄĚ.

Así, con fuerte oposición y el casi seguro chantaje de las formaciones antes aliadas en el parlamento, le quedará solo la fuerza bruta de las instituciones armadas, las que finalmente tampoco querrán pagar el costo político de sostener lo insostenible.

Despejar los fantasmas del futuro

La pregunta que muchas ecuatorianas y ecuatorianos seguramente se hacen, es qué viene después del fracaso de Lasso, qué alternativas pueden y deben surgir para que el país retome una ruta de inclusión, de crecimiento humano, de solidaridad y bienestar general.

¬ŅEs posible pensar en un Pacto Hist√≥rico, semejante al que ahora aspira a sacar de la barbarie y a humanizar a Colombia? Si as√≠ fuera, es indudable que una alianza amplia de esas caracter√≠sticas, tendr√≠a entre sus vectores principales a las fuerzas leales a la Revoluci√≥n Ciudadana y al movimiento ind√≠gena, fortalecido y sin mella en su poder de movilizaci√≥n, aunque dividido en su direcci√≥n pol√≠tica.

Sin embargo, hay poderosos fantasmas que aparecen al imaginar esa posibilidad. Fantasmas ligados al severo desencuentro en el que terminó la relación entre el gobierno de Rafael Correa y una buena parte del sector indígena organizado. Fantasmas que también tienen que ver con la histórica brecha cultural, socioeconómica y de formas de vida entre la costa, la sierra y la Amazonia y entre la ruralidad y los centros urbanos del país, pero también con el modo corporativo y prebendario en que los distintos sectores sociales han intentado avanzar en la mejoría unilateral de su situación.

Para re-imaginar un futuro libre de estos fantasmas, la √ļnica posibilidad es reconciliar, es unir lo dividido, es tender puentes y construir un gran frente social similar al que permiti√≥ en su momento redactar y aprobar la Constituci√≥n de Montecristi. Frente en el que hoy ser√° fundamental adem√°s la participaci√≥n y las ideas y sensibilidad de las nuevas generaciones, junto al vital empuje feminista, adem√°s de incluir a organizaciones y agrupaciones de sectores diversos.

Para poder conformar ese mosaico heterogéneo con fuerza suficiente para no solo ganar elecciones, sino para construir con cierta solidez un nuevo proyecto político centrado en la solidaridad humana, se hará necesario seguramente superar la desconfianza y desechar las aspiraciones de hegemonía y centralismo por parte de cualquier sector en particular. Para lo cual, a su vez, será imprescindible agregar una buena dosis de generosidad a favor del conjunto y trabajar al mismo tiempo la transformación del paisaje interior de las y los militantes y líderes, alejada del resentimiento o la venganza y asentada en el principio de tratar a otros como uno quiere ser tratado.

Es muy probable que ya haya dirigencias pensando y sintiendo que esa es la mejor alternativa y acaso ya tratando de activar esa dirección.

 

*Investigador en el Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en gencia de noticias Pressenza. Colaborador del Centro latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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