Abr 26 2021
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Economía

EU, el problema económico de base

El problema económico de base es la resultante del modelo neoliberal y se refiere al problema de realización. El proyecto de Trump y ahora el de Biden, han dependido o dependen de la forma en que se aborde tal problema. Formas que no cabe esperar sean semejantes. Ciertamente, no hay conciencia teórica de este fenómeno, pero los hombres prácticos suelen ser así. Lo que interesa es su práctica y lo que con ella pudieran generar.

I.-  EU: el problema económico central

Para ello, resulta necesario examinar los problemas actuales de la economía estadounidense. Apuntando a los más visibles podemos señalar: a) bajos ritmos de crecimiento de la productividad y del PIB; b) bajos niveles de la inversión; c) distribución del ingreso extremadamente regresiva. Con salarios que descienden incluso en términos absolutos.Las mejores frases del último debate entre Trump y Biden: "Con Hitler tuvimos una gran relación"

La regresividad también opera al interior del bloque de asalariados pues hay un muy pequeño segmento que eleva su participación. Se trata de elementos de la alta tecno-burocracia y de capitalistas activos y que funcionan como empleados (gerentes y demás) asalariados; d) al interior del sector capitalista se observan dos movimientos claves.

Uno es el que transfiere una buena porción de la plusvalía que produce el sistema desde el capital industrial hacia el capital financiero especulativo. El otro movimiento es el que favorece a la más alta cúspide del gran capital monopólico.

Todos estos aspectos están entrelazados y por debajo de todos ellos, está el agudo problema de realización que ha generado el período neoliberal.

¿En qué consiste el problema de la realización? Marx indicaba que “la plusvalía se produce tan pronto como la cantidad de trabajo sobrante que puede exprimirse se materializa en mercancías. Pero con esta producción de plusvalía finaliza solamente el primer acto del proceso (…). Luego, “empieza el segundo acto del proceso. La masa total de mercancías, el producto total, tanto la parte que repone el capital constate y el variable como la que representa la plusvalía, necesita ser vendida”.

Además, señala nuestro autor que “las condiciones de la explotación directa y las de su realización no son idénticas. No sólo difieren en cuanto al tiempo y al lugar, sino también en cuanto al concepto”.[1] También se podría decir: luego de haber terminado el proceso de producción, comienza el proceso de vender lo producido. Y nada hay que asegure que las magnitudes producidas coincidan con las magnitudes vendidas.

A nivel de la empresa particular, por ejemplo, el ingeniero industrial y el contador pueden señalar que se ha producido mucho y bien, que los costos por unidad de producto y totales (han sido tales o cuales). Y que, si los precios son tales y toda la producción se vende, las ganancias serán muy elevadas. En suma, respiran optimismo. Pero las ventas (en precios y cantidades) de la producción generada, nunca se pueden considerar como algo seguro. Pueden flaquear los precios y las cantidades.

Por lo mismo, la conversión de las mercancías producidas en dinero “constante y sonante”, no es algo que sea automático y seguro. Lo que puede suceder a nivel de la empresa particular, también puede suceder a escala de la economía en su conjunto.

II.- El problema de la realización en el nivel macroeconómico

Para simplificar la explicación, podemos dejar de lado el consumo intermedio y concentrarnos en el Producto Agregado (o Ingreso Nacional). En este podemos distinguir dos partes: a) el “Producto Necesario”; b) el Producto Excedente o plusvalía potencial. El primer elemento coincide con el capital variable total que se gasta en el período. Este gasto es el que se gasta en la compra de fuerza de trabajo productiva y lo podemos designar con V.

Los millennials y la transformación del consumo generarán una suave recesión en EEUU en 2019 - elEconomista.esEl segundo componente representa la plusvalía potencial generada (P). Luego, el Valor Agregado total (WA) o Ingreso Nacional (YN), se descompone en dos partes: la del capital variable, que es la parte del Ingreso Nacional que es recibida por los asalariados de producción; y la plusvalía (P) o parte apropiada por los capitalistas. Tenemos entonces que

YN = WA = V + P.

La tasa de plusvalía (p) se define como cuociente entre la plusvalía y el capital variable. O sea, p = P / V. De aquí podemos deducir que la relación entre el capital variable y el Ingreso Nacional o Valor Agregado, será igual a  V/WA =  1 / (1 +p ). En esta expresión resulta muy claro que, si la tasa de plusvalía se eleva, la parte del capital variable en el Ingreso Nacional, se reduce. Por ejemplo, si la tasa de plusvalía es igual a 0,50, la participación salarial será igual a un 67% (=2/3). Si la tasa de plusvalía sube a 1,0, la participación salarial baja a un 50%.[2]

En cuanto a la relación entre la plusvalía y el Ingreso Nacional, tenemos que la relación será igual a P/WA = p / (1 + p). Si la tasa de plusvalía es igual a 0,50, la participación del capital en el Ingreso Nacional será igual a 33% ( = 0,5/1,5). Y cuando la tasa de plusvalía sube a 1,0, la participación del capital se eleva hasta un  50% (1/2).

La relación funcional a subrayar es sencilla: mientras mayor sea la tasa de plusvalía, mayor será la parte del excedente (o plusvalía potencial) en el Ingreso Nacional. Fenómeno éste, que está muy conectado a los problemas de realización que pueden surgir en el funcionamiento de una economía capitalista.

El “Producto Necesario” es igual a la parte del Producto Agregado que va a parar a manos de los trabajadores asalariados que participan en las tareas de producción. O sea, los salarios de los trabajadores productivos (o capital variable gastado por el capital), coinciden con esa parte del producto que denominamos “Producto Necesario.” Luego, si manejamos el supuesto usual de que los asalariados “gastan lo que ganan”,[3] tenemos que con ese gasto (que son compras de bienes de consumo), los capitalistas logran vender la parte del Producto Agregado que se corresponde con el llamado “Producto Necesario”.Ejemplos de bienes de consumo

Así las cosas, lo que queda por vender es el Producto Excedente o plusvalía potencial. El cual, obviamente, es lo que más les interesa a los capitalistas pues en él están encarnadas las ganancias que todo capital busca obtener. Es donde radica la razón de ser de todo capitalista. Como bien apuntaba Marx, “la finalidad del capital no es satisfacer necesidades, sino producir ganancias”.

O bien: el capital “sólo produce lo que puede producirse con ganancia y en la medida que ésta puede obtenerse”.[4] Pero vender el excedente y, por consiguiente, transformar la plusvalía potencial en plusvalía realizada, no es algo sencillo. Y hay momentos en que puede resultar extremadamente difícil. De hecho, parece darse una relación gruesa entre niveles de la tasa de plusvalía y grados de dificultad para realizar la plusvalía potencial.

En Estados Unidos, según estimaciones de Moseley, la tasa de plusvalía habría sido igual 1,40 en 1947 e igual a 1,59 en 1973.[5] La variación fue de un 13,6% en esos 26 años, los que responden al patrón de acumulación que se suele denominar como “keynesiano”. En el período neoliberal que sigue, el salto de la tasa de plusvalía resulta impresionante, tal como se muestra en el Cuadro 1.

 

Cuadro 1: EU, evolución de la tasa de plusvalía en el período 1978-2014.

          Año      Tasa de plusvalía Plusvalía sobre Valor Agregado
        1978              1,70                      63 %
        1995              2,95                      74,7 %
        2000              3,25                      76,5 %
        2014              4,22                      80,8 %

Fuente: José C. Valenzuela Feijoo, “¿De la crisis neoliberal al nacionalismo fascistoide?” pág. 26.

UAM-CEDA, México, 2017.

 

Según muestra la tercera columna del Cuadro 1, en 1978 un 63% del Ingreso Nacional, correspondía a la plusvalía potencial. En 2014, el porcentaje había subido a casi un 81%. Lo cual, podría generar problemas. Los gastos sobre el excedente, que en 1978 equivalieron a un 63% del Ingreso Nacional, ahora deberían equivaler a casi un 81%.

Como porcentaje del Ingreso Nacional el aumento debería ser de un 29%. Además, como en el período el Ingreso Nacional se ha acrecentado en un monto nada menor –en el período de 36 años, se multiplicó aproximadamente por 2,5 veces (pasó de 100 a 250)- los gastos que realizan la plusvalía deberían elevarse hasta un nivel de 203 (desde63). Se multiplican por 3,2 veces en el período.Un aumento que es muy difícil de alcanzar y que de no lograrse amenazaría con una crisis de orden mayor.

III.- Gastos que realizan el excedente (GRE). El caso de EU, primera aproximación

En EU, durante la fase neoliberal, se ha asistido a un fuerte aumento en la tasa de plusvalía. En términos gruesos y para efectos de una primera aproximación, suponemos que hacia 2007, la tasa de plusvalía era del orden de 4,0. Por consiguiente, del Ingreso Nacional, 20 funcionaban como Producto Necesario y 80 como excedente.

El excedente económico, insistamos, en un primer momento funciona como una masa de mercancías. Pero éstas, como regla, a sus productores no les resultan directamente útiles, ni como bienes de consumo ni como medios de producción. Para que sean útiles, esas mercancías deben ser “productoras de dinero”.

Consumo de EEUU se recuperó en mayo, pero el alza del virus amenaza a la economía - La TerceraEs decir, deben ser vendidas. Luego, si esto sucede en condiciones normales, lo que era plusvalía potencial se transforma en plusvalía realizada, en una masa de dinero que el capitalista puede emplear a voluntad. Por ejemplo, podrá comprar alimentos, ropa, billetes para el cine o el tipo de máquinas y equipos que le permitan ampliar sus futuros niveles de producción.

En este marco nos podemos preguntar: ¿qué tipo de gastos pueden funcionar como gastos que realizan el excedente (GRE)?  Es decir, ¿qué gastos transforman la plusvalíapotencial en plusvalía realizada?

Si suponemos, inicialmente, una economía privada, sin gobierno, sin sector externo y sin actividades improductivas, los gastos de realización (GRE) serán iguales a la suma de la inversión privada (Ip) y el consumo capitalista (Ck). O sea, en este caso GRE = Ip + Ck. De igual manera, como GRE = Pr, en que Pr = plusvalía realizada, tendremos que Pr = Ip + Ck.

Lo cual, nos recuerda de nuevo a Kalecki y su célebre principio de que “los capitalistas ganan lo que gastan”.

De los dos tipos de gastos, se suele considerar que es la inversión el factor clave. Máxime si se trata de los primeros tiempos del régimen, en el cual predominaban los capitalistas austeros y puritanos, los que consideraban al consumo como un verdadero pecado y hacían de la acumulación una verdadera religión.

En EU, en todo caso, la inversión privada no residencial apenas si realiza un mísero 1,2% de la plusvalía generada. La inversión residencial, que se traduce en casas y no en equipos de producción, fue del 6,2% y en términos gruesos, es totalmente financiada con deuda. Luego, el consumo de los capitalistas compra un 9,7% del excedente. Si sumamos, llegamos a un 17,1 %.

El punto a subrayar es el bajo peso de la inversión como factor de realización, algo que no parece normal y que provoca efectos bastante malsanos para la economía: el más evidente y directo es la baja tasa de crecimiento de la productividad y del PIB.

 IV.- Paréntesis: gastos de realización y niveles del Ingreso Nacional

El nivel que alcanzan los gastos que realizan el excedente (los GRE), determinan el nivel de la plusvalía realizada. Y como la plusvalía guarda una relación definida con los niveles del Ingreso Nacional (YN) o Valor Agregado, podemos deducir que opera una relación precisa entre el nivel que alcanzan los GRE (o sea, la plusvalía realizada) y el nivel del Ingreso Nacional. Con algunas muy sencillas manipulaciones algebraicas, para el Ingreso Nacional de equilibrio (YNe), podemos deducir la siguiente relación:

              YNe   =   [ (1 + p ) / p ]  [ GRE ]

Se puede ver que el nivel del Ingreso Nacional, pasa a depender de dos variables claves: a) el nivel que alcanzan los gastos que realizan el excedente (GRE); b) el nivel de la tasa de plusvalía. Si se elevan los GRE, se eleva también el nivel del Ingreso Nacional. Y vice-versa; b) también podemos ver que un aumento en la tasa de plusvalía, para un nivel dado de los GRE, provoca un menor nivel del Ingreso Nacional.

Y viceversa. En otras palabras, una alta tasa de plusvalía suele ir asociada a niveles relativamente bajos del Ingreso Nacional. El factor [(1 + p) / p] se puede interpretar como un “multiplicador” que conecta a los “gastos que realizan el excedente” (los GRE) con los niveles del Ingreso Nacional. En el cuadro que sigue, se ejemplifican estas relaciones.

Cuadro II : Gastos de realización, tasa de plusvalía e Ingreso Nacional.

CASOS Tasa de plusvalía    (1 + p) / p      GRE Ingreso Nacional
    A           0,5         3,0      1.000        3.000
    B           1,0         2,0      1.000        2.000
    C           2,0         1,5      1.000        1.500
    D           4,0         1,25      1.000        1.250
    E           6,0         1,17      1.000        1.170

…………………………………………………………………………………………………………………….

 

Según se puede observar, para un nivel dado de los GRE, el aumento de la tasa de plusvalía, algo que tipifica al modelo neoliberal,

genera un claro impacto negativo en los niveles del Ingreso Nacional.

 

V.- Gastos de realización (GRE) en EU, segunda  aproximación

En el numeral III hemos examinado a dos factores de realización: la inversión privada y el consumo capitalista. Y hemos constatado que juegan un papel bastante pequeño en el proceso de realización de la plusvalía potencial. En lo que sigue pasamos a considerar otro conjunto de factores que vienen jugando un papel creciente en el proceso que nos preocupa.

Pasamos, entonces, a dar un segundo paso, la consideración del sector externo: exportaciones menos importaciones. El sector externo nos lleva a considerar las exportaciones netas, las que en el capitalismo monopólico contemporáneo suelen jugar un papel relevante. Son netas pues las importaciones agrandan la oferta. De aquí también que un saldo externo negativo, en vez de ayudar agrava los problemas de realización. En el 2007, este saldo fue negativo y llegó a un -7,5%. Si sumamos con los primeros rubros (los de consumo e inversión), llegamos a un bajísimo 9,6%.

Tercer paso: consideramos el gobierno. Aquí debemos distinguir primero entre: i) consumo del gobierno; ii) inversión del gobierno. En cuanto al consumo, se divide en sueldos y salarios que se pagan a la burocracia estatal (que se supone igual al valor agregado del gobierno) más compras de bienes a otras empresas. En su conjunto, el gasto público llega a un 26,0 % del excedente. Sumando este gasto a los antes considerados, alcanzamos a un 35,4 %.

Finalmente debemos considerar el consumo de los asalariados improductivos que no forman parte de gobierno. Son básicamente empleados que trabajan en el comercio, la banca y cierto tipo de servicios (publicidad, seguridad privada, etc.). También suponemos que gastan lo que ganan. Este rubro compra alrededor de un 54,6 % del excedente, una cifra enormemente alta y que nos habla del fuerte parasitismo que afecta a la economía yanqui.

La suma, hasta ahora gira en torno a un 90%. O sea, faltan gastos que sean capaces de absorber el 10% restante de la plusvalía potencial. La respuesta viene dada por el consumo asalariado financiado con deuda. El consumo inicialmente lo calculamos igualándolo a los salarios pagados. Pero el consumo efectivo es mayor pues las familias recurren al crédito.

Con lo cual, sea dicho al pasar, las familias empiezan a cubrir un servicio de deuda que les empieza a comer una parte cada vez más elevada de sus salarios y se avanza a una situación de posible insolvencia. Esto ya sucedió durante las crisis del 2007-2009. Y si no se modifica sustancialmente el actual modelo económico, volverá a pasar.

Recapitulemos. En el problema de la realización podemos encontrar los siguientes problemas centrales:

  1. a) una tasa de plusvalía demasiado elevada, tanto que se ha transformado –su magnitud- en algo disfuncional al sistema;
  2. b) no se puede seguir encomendando la “solución” (???) del problema al endeudamiento de las familias (si sumamos la deuda pro vivienda llegamos a más de un 16% );
  3. c) tampoco se puede seguir recurriendo a la verdadera explosión de los gastos improductivos.

A menos que se opte por el estancamiento económico; d) se debe elevar sustancialmente la tasa de inversión, la privada y la pública. Para lo cual, también se debe estimular un fuerte progreso técnico; e) se debe corregir de cuajo el saldo externo negativo.

La pregunta que emerge es muy clara: ¿será capaz el capitalismo estadounidense de resolver estos problemas?

 

VI.- Perspectivas

En EU los problemas que viene generando la alta tasa de plusvalía y los débiles ritmos de la inversión no son fáciles de resolver y vienen reclamando cambios de orden mayor. Como mínimo se trata de: a) reducir la tasa de plusvalía: su nivel actual es disfuncional para el mismo capital; b) elevar la inversión pública, en especial la aplicable en obras de infraestructura, hoy muy deficitarias; c) resolver el problema del déficit externo; d) dinamizar la inversión (pública y privada) y recuperar a la industria manufacturera como motor del crecimiento.

La primera exigencia, la de reducir la tasa de plusvalía, implica combinar reducciones en la jornada de trabajo y aumentos del salario real por encima del crecimiento de la productividad. Que tal o cual capitalista, a título individual, de el primer paso, es prácticamente impensable pues sería optar por la quiebra. Típicamente, éste es uno de los casos que exige una solución o acuerdo político, que abarque al conjunto de la clase. Algo que no es fácil de lograr y que suele darse en el contexto de una crisis política mayor.USA y la crisis: Keynesianismo y gasto público a pleno para 2021 - Noticias económicas, financieras y de negocios - El Cronista

La segunda exigencia, la de elevar el gasto público, tampoco es algo sencillo. Los mitos neoliberales sobre “lo malo del gasto público” no son fáciles de superar y aquí, la ruta que se suele seguir es la ampliación del gasto militar. Y si se eleva la producción de armamentos, siempre llega la presión por utilizar esos recursos militares.

La tercera exigencia es la de resolver el déficit externo. Esta situación, que parece hasta anormal para un país como EU, puede resultar explosiva. En la fase monopólica del capitalismo, lo usual para las grandes potencias es el muy alto peso de las exportaciones de capital (es decir, la inversión en el extranjero).

Lo cual, por simple contabilidad del Balance de Pagos, debe combinarse con un fuerte superávit en la Balanza Comercial. Pero en EU esto no funciona: hoy, fuertes inversiones en el extranjero se combinan con fuertes déficit en la cuenta corriente. Algo que en muy alto grado viene determinado por la conducta de las grandes trasnacionales gringas.

El modo en que este problema se “resuelve” también es llamativo: como el dólar todavía funciona como moneda de reserva internacional, el resto del mundo recibe dólares gringos y los atesora. En breve, EU se endeuda con el “resto del mundo”, en parte con Europa y Japón, pero de manera especial con China.

El problema del déficit es complejo y no se puede abordar en pocas líneas.  Pero sí cabe advertir: la lucha por los mercados externos se irá recrudeciendo más y más. Lo que dará lugar a conflictos crecientes entre las grandes potencias. Y la historia nos muestra con absoluta claridad que este tipo de conflictos desembocan en guerra mayores. Esta es la gran nube negra que empieza a surgir en el horizonte.

Y como la nueva guerra será de carácter nuclear podemos advertir que el riesgo sería ya para toda la humanidad. La disyuntiva es muy clara: si la humanidad no quiere desaparecer, debe levantarse y hundir al capitalismo. En todas sus versiones. En corto: o avanzamos al socialismo o la misma humanidad corre el riesgo de fallecer.

Notas

[1] C- Marx, “El Capital”, Tomo 3, pág. 243. FCE, México, 1973.n

[2] Para un análisis pormenorizado de los determinantes de la tasa de plusvalía y del valor de la fuerza de trabajo, así como de los nexos entre estas dos variables claves, ver José Valenzuela Feijóo, “Capital y plusvalía”, Banco Central de Venezuela y Escuela Venezolana de Planificación, Caracas, 2015.

[3] Este supuesto, junto al de “los capitalistas ganan lo que gastan”, lo hizo famoso el gran economista polaco M. Kalecki. Ver sus “Ensayos escogidos sobre dinámica de la economía capitalista”, cap. VII. FCE, México, 1984.

En realidad, en el capitalismo neoliberal de EU, el supuesto se debe modificar pues los asalariados vienen consumiendo más de lo que ganan. Esto, en virtud de un endeudamiento creciente. Un análisis pormenorizado en J. Valenzuela Feijóo, “La gran crisis del capital”, cap. VII. UAM, México, 2009

[4] C. Marx, “El Capital”, tomo III, págs. 254 y 256. FCE, México, 1973.

[5] Fred Moseley, “The Falling Rate of Profit in the Postwar United States Economy”, pág. 51. MacMillan, 1991.

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