El excremento del diablo
El venezolano Juan Pablo Pérez Alfonso, arquitecto de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), avizoró en su libro fundamental ‘Hundiéndonos en el excremento del Diablo’ (1976) la codicia y presiones externas que iban a circundar la explotación petrolera en Venezuela, décadas antes de que EE.UU. agrediera el país y secuestrara a su presidente con la finalidad de controlar su venta de crudo.
Ya advertía en la década de los 70 que las divisas extranjeras obtenidas por la venta de crudo, que era llamado por los indígenas prehispánicos como «excremento del diablo», solo podían emplearse en bienes y servicios foráneos. «Nos encontramos obligados a comprar cosas extrañas que para rendir buen provecho han de combinarse expertamente con bienes y servicios nacionales a fin de satisfacer verdaderas necesidades de los venezolanos».
Esta campaña contra Irán puede sacudir el mercado del petróleo con la caída de los suministros de las extractoras
iraníes y con la amenaza, muy real, de que Teherán bloquee el estrecho de Ormuz e impida el trasiego marítimo de crudo hacia el resto del mundo. La amenaza de un barril de petróleo a cien dólares es muy real.
Irán es el quinto productor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) por detrás de Rusia, Arabia Saudí, Irak y Emiratos Árabes Unidos. Produce unos 3,3 millones de barriles al día, es decir un 11% del total de los doce países que integran la OPEP. Equivale a un 4,5% del bombeo global.
*Sociólogo y analista internacional, Codirector del Observatorio en Comunicación y Democracia y analista seniordel Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)
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