Abr 30 2009
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Humor

El caso de las espinas de Rosales: fugas y gazapos

Nicolás Gomarro

Los detalles de las imputaciones al ex gobernador del estado Zulia devenido alcalde de Maracaibo, convertido luego en turista que se viste de asilado político en Lima –con recursos suficientes para vivir a lo VIP– son conocidas por la opinión pública interesada en asuntos del hampa y la administración de la cosa pública. Pero siempre surgen detalles sabrosos.

La cónyuge del fuido alcalde marabino instalado en el Perú bajo el alero protector de Alan García –que como todo el mundo sabe es todo un prohombre sobre el cual jamás ha recaído sospecha alguna de manejos maliciosos de ninguna especie– afirmó que las acusaciones a su esposo de haberse enriquecido ilícitamente a partir de su hacer político son falsas. Dijo:

"Se le imputa (a Rosales) de un delito de enriquecimiento ilícito. Enriquecimiento ilícito que ha sido obtenido del trabajo de sus tierras" (¡vaya gazapo!). No dijo cómo fueron adquiridas esas tierras. Tampoco, en la novela El corsario negro, de Emilio Salgari, daba muchas explicaciones el padre de la dulce Honorata van Gould. Es que Maracaibo tiene una larga tradición aventurera.

Evelyn Trejo de Rosales concedió una entrevista a Al Punto, programa del canal de TV estadounidense Univisión. Allí agregó que se lo acusa a Rosales "por una declaración de bienes jurados de 2002, 2003 y 2004, producto de un dinero que trabajó en la tierra. No se le está acusando porque haya tomado algo del erario público, de la administración pública o del gobierno nacional".

En rigor, al infortunado político en fuga se lo procesa porque no logra explicar el origen de sus tierras –entre otros bienes dentro y fuera de Venezuela, que comprenden propiedades urbanas en territorio de EEUU y participación directa o a través de allegados y familiares en empresas afincadas en ese país.

Probablemente –dicen las malas lenguas– no fue el clima salutífero de Lima o Miraflores (la Miraflores peruana, no el edificio caraqueño –aunque nunca se sabe), lo que decidió al señor Rosales a viajar a Lima en vez de seguir el camino tradicional de muchos venezolanos a La Florida, sino alguna preocupación ante las preguntas que eventualmente podrían formularle autoridades federales estadounidenses acerca del modo como llenó falquitreras para invertir allí.

El vídeo en que se aprecia la belleza (¡cero bótox!) simpatía, angustia y retórica de la señora Trejo de Rosales se encuentra, como tantos otros, en YouTube.

Puede estar también aquí y aquí.

Addenda

Noticia sobre los problemas procesales de Manuel Rosales los encuentra en este portal si lee Dirigente político a resguardo por persecución…¡de los tribunales de justicia!. Y sobre los mismos problemas, o parecidos, de otros dirigentes de la oposición, también en este portal en el artículo La oposción golpista en la tormenta judicial.

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