Jul 25 2021
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AmbienteEconomía

El debate renovable: naturaleza viva versus naturaleza muerta

Lo que parecía que nunca iba a pasar, al final ha pasado. De repente, los grandes poderes económicos y políticos reconocen que es prioritaria y urgente una transición que nos aleje de los combustibles fósiles y nos lleve a una nueva sociedad descarbonizada y sostenible. Después de décadas de promesas vacías, nos encontramos que no solo hay una voluntad de cambio, sino que además hay prisa por ejecutar este cambio.

Sobre todo lo que hay es prisa. Mucha prisa. Una conciencia de urgencia que sorprende un poco, teniendo en cuenta lo que hemos llegado a remolonear durante todos estos a√Īos. Pero, en fin, bienvenida sea esa conciencia, y bienvenida sea la urgencia.

Y, sin embargo, a medida que comienzan a detallarse los planes para esta transici√≥n, a cualquiera le asalta una sensaci√≥n de v√©rtigo. Los mismos que hace tan solo dos a√Īos pon√≠an todo tipo de pegas t√©cnicas, citando innumerables detalles que aconsejaban una transici√≥n progresiva, nos avasallan ahora con multitud de proyectos para el despliegue de grandes instalaciones renovables por todo el territorio de Espa√Īa, y afirman con rotundidad que estos proyectos son imprescindibles si tenemos que cumplir con nuestros compromisos en la lucha contra el cambio clim√°tico y que no hay ninguna alternativa.

Como una consecuencia a esta avalancha de proyectos, han comenzado a surgir voces cr√≠ticas que denuncian que este no es el modelo de transici√≥n energ√©tica que se deber√≠a implantar. A medida que se conocen mejor los proyectos, estas voces, cada vez mejor documentadas, cuantifican el gran impacto ambiental y la cantidad de costes sumergidos, tanto econ√≥micos como ecol√≥gicos, que tienen las instalaciones previstas. Avisan de que el loable intento de luchar contra el cambio clim√°tico no deber√≠a acabar originando un da√Īo ecol√≥gico y ambiental comparable o incluso mayor al que se intenta evitar.

Hay quien va a√ļn m√°s lejos y avisa de que estos proyectos ¬ęde aqu√≠¬Ľ dependen de una fuerte actividad extractivista ¬ęall√°¬Ľ, en otros territorios, que no siempre est√°n tan alejados y que en todo caso pagar√≠an un alto precio ambiental para permitir ¬ęnuestra transici√≥n¬Ľ.

Como era de esperar, se intenta acallar estas voces cr√≠ticas acus√°ndolas de insolidaridad, de NIMBY (Not in my backyard, ‚Äėno en mi patio trasero‚Äô), de no comprender la gravedad del momento y de oponerse a la lucha necesaria. Se reprocha que asociaciones vinculadas durante d√©cadas al ecologismo se posicionen contra estos proyectos: ¬ęNunca est√°is contentos¬Ľ, les dicen, ¬ę¬Ņno era eso lo que quer√≠ais?¬Ľ.

Pues no, no era eso. No solo no queríamos estos proyectos, sino que lo que tampoco queríamos ni queremos es la tupida red de mentiras que se está utilizando para intentar mantener, agónicamente, el destructivo sistema económico actual.

 Hay prisa por encontrar una fuente de energía que funcione como el petróleo para no cambiar nada.

Escasez de petróleo, escasez de todo

Comencemos por el principio: aqu√≠ no ha habido una s√ļbita concienciaci√≥n ecol√≥gica de los grandes poderes. Lo que hay es la constataci√≥n de que la producci√≥n de petr√≥leo est√° condenada a decrecer. Las compa√Ī√≠as petroleras est√°n reduciendo su inversi√≥n desde 2014, despu√©s de comprobar en el per√≠odo 2011-2014 que ni con los precios del petr√≥leo m√°s altos que puede tolerar la econom√≠a es posible ganar dinero. No quedan yacimientos que resulte rentable explotar y por eso el conjunto de las petroleras de todo el mundo ha reducido su gasto en exploraci√≥n y desarrollo un 60¬†% desde 2014 (Repsol lo ha reducido un 90¬†%).

Por tanto, la producci√≥n de petr√≥leo toc√≥ su m√°ximo, el peak oil, en diciembre de 2018 y se encuentra en retroceso desde entonces, retroceso que la llegada de la Covid-19 ha agravado. La Agencia Internacional de la Energ√≠a, en su informe de 2020, anticipaba que en el peor escenario de inversi√≥n la producci√≥n de petr√≥leo ir√° cayendo en el pr√≥ximo lustro, hasta el punto de que hacia 2025 podr√≠a ser la mitad de la actual. Incluso con una gran concertaci√≥n internacional y la participaci√≥n de los Estados, una ca√≠da del 20 % parece inevitable; ¬°y en solo 5 a√Īos! No se hab√≠a visto un baj√≥n semejante desde la Segunda Guerra Mundial.

Esto explica las prisas actuales. El problema del peak oil es conocido desde hace décadas, pero siempre se ha intentado minimizar su importancia para no abrir otros debates pertinentes, sobre la viabilidad del capitalismo o la necesidad de redistribución. Ahora ya es tarde, y la rápida caída de la producción de hidrocarburos líquidos augura que el precio se disparará varias veces, para caer a continuación, al bajar temporalmente la demanda de petróleo a medida que los costes prohibitivos de todo destruyan sectores productivos enteros y los hagan desaparecer.

As√≠ pues, tenemos un problema de escasez de petr√≥leo para el que no nos preparamos antes y que ahora queremos resolver en cuesti√≥n de unos pocos a√Īos. Porque, adem√°s, la escasez de petr√≥leo acaba originando escasez de todo, ya que la mayor√≠a de las mercanc√≠as se mueven con petr√≥leo (con barcos, aviones, camiones‚Ķ). Hay prisa, mucha prisa.

Pero no hay prisa por cambiar un sistema ecocida y destructivo; por lo que hay prisa es por encontrar una fuente de energía que funcione como el petróleo para no cambiar nada. Y si tal fuente de energía no existe, nos la tendremos que inventar.

41 grafico Turiel
Fuente: Alicia Valero, en VV. AA., Material bottlenecks in the future development of green technologies.¬†Renewable and Sustainable Energy Reviews 93, 178‚Äď200.¬†(2018)

 

Mantener los flujos de caja

Y es exactamente eso lo que se está intentando. Se están intentando retorcer los procesos de la naturaleza, que proporcionan una gran cantidad de energía renovable, pero la suministran distribuida sobre toda la superficie del planeta, para conseguir alguna sustancia milagrosa que se comporte como el petróleo, que sea energéticamente muy densa y fácil de transportar, que permita concentrar el consumo en los grandes centros de consumo y producción, de manera que el alocado e incesante flujo de energía y materiales que ha caracterizado a la globalización no se detenga, como tampoco se detendrían los flujos de caja de las grandes empresas, que ganarían dinero a espuertas con el nuevo maná energético.

Este es el modelo. Por eso se intentan imponer estos macroparques e√≥licos y fotovoltaicos: con la esperanza de captar grandes cantidades de energ√≠a y despu√©s concentrarla en alg√ļn vector energ√©tico, ya sea la electricidad, ya sea el hidr√≥geno, para llev√°rsela muy lejos y continuar con el esquema de la metr√≥poli que se alimenta y expolia el territorio. Por eso da igual que con estos macroparques se cause un da√Īo ambiental mayor que el problema del cambio clim√°tico. Porque, en el fondo, la preocupaci√≥n ambiental no ha sido nunca la motivaci√≥n para hacer lo que se hace.

Sin embargo, este modelo nace muerto. Es un modelo inviable. No detallaré en extenso las dificultades e ineficiencias del modelo de macroinstalación renovable dirigida a la producción de electricidad, pues ya he hablado mucho de ello en numerosos textos; baste decir aquí que el tipo de energía que se produce (eléctrica) no es el que se necesita, y que no es fácil ni a veces posible conseguir que ese casi 80 % de la energía final no eléctrica se pueda electrificar.

En cuanto al hidr√≥geno verde (el que se conseguir√≠a con la electr√≥lisis del agua usando electricidad de origen renovable), las p√©rdidas energ√©ticas del proceso desde su generaci√≥n hasta su uso final son tan elevadas que hasta la Estrategia europea para el hidr√≥geno da por hecho que Europa no podr√≠a autoabastecerse energ√©ticamente y que tendr√≠a que importar hidr√≥geno; por eso, los ojos ansiosos de Alemania se han puesto sobre la presa del r√≠o Inga en el Congo, y por eso desde Alemania, cada vez m√°s claramente, se ve Espa√Īa como el recurso a expoliar a corto plazo hasta que llegue el man√° energ√©tico de otras tierras.

El problema del modelo actual de transición renovable es que se pretende fosilizar una energía viva, la energía renovable; se pretende convertir una energía dispersa por todo el territorio y que sigue los ritmos de la naturaleza en una energía concentrada y que siga los ritmos del mercado. Pretenden convertir el calor del Sol y la fuerza del viento en negro y maloliente petróleo, y que este se consuma lejos de donde se produce, en la privilegiada Babilonia. Encerrar el Sol en una redoma o el viento en una botella no es fácil: el proceso es ineficiente y requiere materiales raros, que ya están comenzando a escasear. Fosilizar la vida es costoso, y el producto final no basta para saciar el hambre pantagruélica de este sistema sinsentido. Al final, seguir por esta vía de matar la vida para meterla en un frasco solo puede llevarnos al colapso y la autodestrucción.

La hidroeléctrica, una renovable sin aprovechar

Revista SABC

A principios del siglo xx, muchos pueblos de toda la pen√≠nsula ¬ęllevaron por primera vez¬Ľ la luz el√©ctrica para iluminar sus calles, casas e incluso alguna peque√Īa industria. Y lo hicieron con la creaci√≥n de peque√Īas represas hidroel√©ctricas, aprovechando la energ√≠a de los saltos de agua. Muchos a√Īos despu√©s nos encontramos con un sistema de energ√≠a hidroel√©ctrica pr√°cticamente privatizado y gestionado por un oligopolio con enorme influencia pol√≠tica, organizado a partir de centrales y pantanos (represas) de considerables dimensiones, responsables de un gran da√Īo ecol√≥gico y social en el territorio rural. Ese sacrificio, ese expolio, ¬Ņqu√© papel desempe√Īa actualmente?

La energ√≠a hidroel√©ctrica en Espa√Īa lleva produciendo luz m√°s un siglo | Renovables VerdesUn dato revelador es que en la actualidad el Estado espa√Īol tiene instalada una capacidad hidroel√©ctrica que duplica el total de demanda m√°xima: 100.000 MW, frente a una demanda que alcanz√≥ su m√°ximo hist√≥rico en diciembre de 2007, con unos 45.450 MW, seg√ļn datos de Ecologistas en Acci√≥n. Si bien es cierto que por la disminuci√≥n de los caudales a causa del cambio clim√°tico no es posible producir toda la energ√≠a que permite la capacidad instalada, hoy no se aprovecha todo este potencial por las particularidades del sistema energ√©tico espa√Īol y porque las grandes el√©ctricas priorizan, aunque sea m√°s cara, la producci√≥n de electricidad a partir de gas natural, para rentabilizar las centrales de ciclo combinado.

Esto nos lleva al debate en torno a la necesidad de renacionalizar, remunicipalizar o colectivizar el sistema energ√©tico, pero tambi√©n a replantear el sentido de las propuestas de grandes parques solares y e√≥licos ¬ŅNo ser√≠a m√°s l√≥gico aprovechar el potencial ya existente a partir de las centrales hidroel√©ctricas construidas?

Eficiencia y frugalidad

Frente a este modelo fósil y ecocida, existen otros modelos de transición renovable, viables y vivos, aunque se pretenda hacer creer que no hay alternativa. Son modelos de los que no se habla porque no interesa, aunque si existe alguna salida a nuestra situación actual es a través de ellos.

La energía renovable se debe aprovechar allí donde se capta, para evitar pérdidas en su transporte

Para empezar, la energía renovable se debe aprovechar allí donde se capta, para evitar pérdidas en su transporte. Para seguir, se debe utilizar en la misma forma en que llegue, en vez de convertirla en electricidad o hidrógeno con grandes pérdidas. La energía mecánica del viento y del agua se debe convertir en energía mecánica para mover engranajes: así funcionaban los molinos papeleros, las colonias textiles y algunas metalurgias a principios del siglo xx.La energía renovable es ahora la opción más barata, incluso sin subsidios - MuyComputer

Tambi√©n, por supuesto, se debe usar para moler grano y triturar materiales. La energ√≠a solar, que es primariamente de tipo t√©rmico, debe ser usada en los domicilios para producir agua caliente sanitaria, cosa que se puede conseguir simplemente con un dep√≥sito y unos tubos pintados de negro, capaces de calentar agua incluso con radiaci√≥n solar difusa. Con un peque√Īo espejo parab√≥lico, la radiaci√≥n solar se puede usar para hacer cocinas solares e incluso hornos. En los lugares m√°s insolados del territorio, la energ√≠a solar fuertemente concentrada con grandes espejos se puede usar para fundir metales y conseguir las altas temperaturas que se requieren en algunos procesos industriales.

Por √ļltimo, no se debe olvidar la gran fuente de recursos que suponen las plantas, tanto las cultivadas como las silvestres. La gran diversidad de mol√©culas que nos proporcionan las plantas puede aprovecharse tanto para producir biopl√°sticos como para sintetizar compuestos que hoy en d√≠a se obtienen del petr√≥leo, como por ejemplo los que se usan en las medicinas o en infinidad de reactivos de inter√©s industrial. La materia vegetal, de la misma manera que los residuos org√°nicos de cualquier origen, puede aprovecharse en simples biodigestores para producir biog√°s con m√ļltiples usos energ√©ticos y tambi√©n materiales (s√≠ntesis de pol√≠meros). Incluso se puede usar para producir biocombustibles que se podr√≠an utilizar en motores convencionales. Y eso sin contar con los usos tradicionales de ciertos cultivos como materia prima textil.

¬ŅQuiere decir que se debe renunciar a producir electricidad o incluso hidr√≥geno? No, por supuesto: se tendr√° que producir cierta cantidad de electricidad, √ļtil para muchos de los usos ordinarios actuales, desde peque√Īos electrodom√©sticos a los grandes centros de control, y para la iluminaci√≥n. Y el hidr√≥geno puede tener un hueco, especialmente en procesos en los que se requiera conseguir una llama de alta temperatura. Pero estas formas de aprovechamiento deben ser complementarias a las expuestas m√°s arriba, y en absoluto las troncales. Y hay un aspecto que es fundamental de todos estos sistemas: la frugalidad del uso.

Los sistemas arriba descritos son eficientes y tienen mucho menor impacto ambiental que el sistema de macroparques, pero solamente si su uso es mesurado y adecuado. As√≠, por ejemplo, una peque√Īa cantidad de cultivos para biocombustibles puede ser √ļtil y razonable, pero puede crear competencia con la alimentaci√≥n humana y animal, aparte de esquilmar el terreno, si se intenta sobreescalar.

Un uso racional y limitado de la fuerza hidráulica permite crear riqueza y trabajo localmente, pero puede causar alteraciones ecosistémicas e incluso alterar el curso del río aguas abajo si se intenta sobreexplotar. La clave del éxito es la sostenibilidad bien entendida: el uso mesurado y responsable de los recursos que garantice que quienes vengan después también los puedan utilizar. Porque nosotros no somos los propietarios de este mundo, tan solo sus inquilinos provisionales.

*Cient√≠fico y divulgador espa√Īol.

Fuente: https://www.soberaniaalimentaria.info/numeros-publicados/77-numero-41/871-el-debate-renovable-naturaleza-viva-versus-naturaleza-muerta

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