Jul 29 2005
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Econom铆a

El despilfarro de la Naturaleza como capital

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoCuando se sostiene que el actual modelo de desarrollo que orienta las pol铆ticas econ贸micas y sociales en Am茅rica Latina no es sustentable y que m谩s bien nos condena al empobrecimiento, muchos alzan la voz para oponerse, incluso recurriendo a la descalificaci贸n. Una de las acusaciones m谩s comunes es el r贸tulo de 鈥渆star en contra del desarrollo鈥.

Sin embargo nuestras econom铆as pueden crecer mucho, nuestras exportaciones pueden diversificarse y ocupar plazas importantes en los mercados del mundo; incluso, podemos ser un punto estrat茅gico 鈥揷omo el Canal de Panam谩鈥 por donde pasa el comercio mundial entre los distintos continentes, y no obstante, ser un continente pobre, donde abunda la exclusi贸n y en el que la desigualdad es una constante hist贸rica desde los tiempos de la conquista espa帽ola.

Como sostiene el premio N贸bel de Econom铆a 2001, J. Stiglitz, a pesar de las promesas realizadas en las 煤ltimas d茅cadas del siglo XX en cuanto a la reducci贸n de la pobreza, el actual n煤mero de pobres se ha incrementado en 100 millones de personas. Al mismo tiempo que la econom铆a mundial ha crecido en un promedio de 2.5 puntos porcentuales anuales.

Ante esto, los ide贸logos del crecimiento econ贸mico insisten en la necesidad de redoblar los esfuerzos para acelerar la expansi贸n de la econom铆a. Uno de los problemas con que se topa esta idea es la disminuci贸n de la capacidad productiva de los ecosistemas naturales.

LA PORFIADA REALIDAD

La informaci贸n que proviene de organismos internacionales no deja de ser preocupante: la mitad de los humedales del mundo se destruyeron en el siglo pasado; la actividad forestal y la sustituci贸n por especies ex贸ticas han reducido los bosques mundiales a casi la mitad; cerca del 9% de las especies mundiales de 谩rboles est谩n en riesgo de extinci贸n; la deforestaci贸n tropical excede los 130.000 kil贸metros cuadrados por a帽o; la flota pesquera es 40% mayor a lo que los oc茅anos pueden sostener; cerca del 75% del stock mundial de peces marinos est谩 siendo sobre explotado o est谩n siendo capturados en sus l铆mites biol贸gicos; la degradaci贸n de los suelos ha afectado a dos tercios de los suelos agr铆colas mundiales en los 煤ltimos 50 a帽os; el 20% de los peces de agua dulce se ha extinguido, y est谩 amenazado o en peligro de extinci贸n.

Debemos hacer notar necesariamente que esta presi贸n sobre los ecosistemas se ve favorecida por algunas caracter铆sticas que rigen la contabilidad de la inversi贸n y del consumo. En los modelos de evaluaci贸n macroecon贸mica, no est谩 considerado el costo real que significa la extracci贸n de los recursos naturales. Es as铆 como la disminuci贸n de la selva tropical, en la medida que tenga como objeto la producci贸n de alguna mercanc铆a para la exportaci贸n o el consumo en el mercado interno, ser谩 registrado como un incremento en el ingreso econ贸mico sin que se haga el menor descuento por la p茅rdida de un capital natural dif铆cilmente recuperable.

Un paso importante es tomar conciencia de estos problemas, a fin de que podamos cambiar nuestras conductas y h谩bitos culturales. Para ello es importante revalorizar nuestras riquezas y utilizarlas de manera inteligente y racional. En esta direcci贸n, se debe disponer de informaci贸n adecuada que favorezca una asignaci贸n eficiente y racional, no para cualquier desarrollo, sino para el 鈥渂uen desarrollo鈥 que provea educaci贸n, salud y alimentaci贸n, no s贸lo para esta generaci贸n sino tambi茅n para las futuras, buscando mantener la productividad de nuestra riqueza natural.

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* Director de Oceana, Oficina para Am茅rica del Sur y Ant谩rtica.

Publicado en NuestraAm茅rica.info (www.nuestraamerica.info).

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