Oct 11 2004
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Sociedad

El diario del Che o como burlar a la CIA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

A comienzos de enero de 1968, transcurridos unos 90 d√≠as desde el asesinato aleve de Ernesto Che Guevara, tuve la oportunidad de convertirme en el primer periodista chileno que conoci√≥ la intenci√≥n de Antonio Arguedas para entregar a Cuba el Diario de Campa√Īa del guerrillero.

Tan insólito propósito, pues Arguedas era nada menos que el Ministro del Interior de Bolivia, me fue trasmitido personalmente en Santiago por Víctor Zannier, abogado y periodista boliviano, a quien había conocido yo en La Paz en mayo de 1967, un tiempo en que allí se hablaba y especulaba mucho acerca de la guerrilla.

fotoLa decisi√≥n de Arguedas, que se concretar√≠a en breve plazo, afianz√≥, entre otros efectos, la corriente literaria del realismo m√°gico de Garc√≠a M√°rquez y otros, o de los real-maravilloso que instaur√≥ Alejo Carpentier. Pues, ¬Ņque otro episodio pod√≠a estar m√°s impregnado de tanta fantas√≠a y al mismo tiempo realidad, como este en que el segundo hombre del gobierno, Arguedas, decid√≠a as√≠ reivindicar la personalidad del aparente enemigo?

La valiente misión de Zannier buscaba los contactos requeridos para hacer realidad el impulso razonado de su amigo el ministro hastiado de la interferencia de la CIA y otras entidades estadounidenses en Bolivia, muy específicamente en las tareas de la seguridad a cargo de la secretaria del Interior.

Si en Europa o Estados Unidos, la información del mensajero, casi con seguridad habría sido desechada calificándola tal vez de trampa, aquí fue aceptada. Sirvió, además, como motivación para armar un aparato mínimo que fuese capaz de llevar a la práctica una misión objetivamente muy difícil y arriesgada.

As√≠ emergi√≥ la Operaci√≥n T√≠a Victoria en la que participamos periodistas y abogados todos ligados con la revista Punto Final (www.puntofinal.cl) dirigida -hasta hoy- por Manuel Cabieses. Este grupo se reuni√≥ con Zannier, luego contact√≥ con las personas correspondientes de Cuba y finalmente triunf√≥ en el acto final: Victor traj√≥ cop√≠a del Diario a Chile y desde aqu√≠ los traslad√≥ a La Habana uno de los ¬ęconfabulados¬Ľ, el periodista Mario D√≠az, fallecido en 1985.La CIA, al parecer, estaba demasiado dedicada a… Bolivia.

El golpe maestro

fotoEl 29 de junio de l968, el diario Granm¬Ľ de La Habana anunci√≥: ¬ęEdita el Instituto del Libro el Diario del Che en Bolivia. Estar√° a disposici√≥n de nuestro pueblo a partir del pr√≥ximo lunes. Un grupo de editoriales de varios pa√≠ses en Am√©rica y Europa editar√° simult√°neamente en franc√©s, ingl√©s, espa√Īol y otros idiomas el trascendental documento hist√≥rico¬Ľ. En Chile lo hizo Punto Final.
En el pr√≥logo de la edici√≥n, escribi√≥ Fidel Castro: ¬ęDesde el punto de vista revolucionario la publicaci√≥n del Diario del Che no admite alternativa¬Ľ. Acerca de c√≥mo hab√≠a sido posible obtener el documento, dijo simplemente que ¬ęalg√ļn d√≠a se sabr√°¬Ľ.

Inicialmente el r√©gimen dictatorial de Ren√© Barrientos, neg√≥ en La Paz que el texto fuese aut√©ntico y acus√≥ a La Habana de ¬ęeditar un diario falso¬Ľ.Mas, la evidencia era tal que el 9 de julio y dejando en la estacada a Barrientos, el ej√©rcito admiti√≥ la autenticidad del texto y afirm√≥ que tomar√≠a medidas para ubicar a los culpables. Influy√≥ tambi√©n en el reconocimiento el emplazamiento que el 3 de julio y hablando por cadena de radio y televisi√≥n, hizo Fidel Castro a que probaran que el diario era falso.

Junto con aparecer como un arma p√≥stuma del Che, la revelaci√≥n de su diario fren√≥ bruscamente las intenciones de negociar la publicaci√≥n ya hechas p√ļblicas por c√≠rculos castrenses bolivianos y, al mismo tiempo, desnud√≥ los manejos de la CIA para editar un texto falsificado.(Agentes de la CIA que portaban credenciales del ej√©rcito boliviano, fotografiaron y conocieron el Diario antes que los bolivianos).

Transcurrida una semana desde la circulaci√≥n del Diario la seguridad militar se√Īal√≥ acertadamente al todav√≠a ministro Arguedas como el culpable de lo que era para ellos un grave delito. Seg√ļn lo pudo relatar despu√©s Arguedas estaba convencido de que lo matar√≠an. Opt√≥ pues por huida y lo hizo hacia Chile.

El l9 de julio de l968, Arguedas y un hermano que lo acompa√Ī√≥ llegaron al poblado de Colchanes, sito en las alturas de Los Andes a unos 300 kil√≥metros al norte de Iquique. Barrientos, en La Paz, prosegu√≠a su carrera de dislates. Dijo primero: ¬ęYo no s√© si es un secuestro o una fuga¬Ľ y al d√≠a siguiente: ¬ęquiz√°s Arguedas se ha puesto al frente de los guerrilleros sobrevivientes¬Ľ.

Pronto fue trasladado a la capital chilena donde se encontró con la hostilidad de la policía local y de las autoridades -encabezadas por el ministro del Interior, Edmundo Pérez Zujovic-. Estuvo, en los hechos, encarcelado, aunque fue defendido por el abogado Jaime Faivovich, uno de los integrantes de la Operación Tía Victoria.

Fue en este paso fugaz por Santiago que pudimos conocer personalmente al ahora ex ministro Arguedas y antes de que fuera prácticamente expulsado del país. Nos confirmó que en Chile había sido interrogado por agentes de la CIA que él había conocido antes.

En los d√≠as que t√©cnicamente ¬ęestaba bajo custodia¬Ľ de la polic√≠a pol√≠tica, se le permiti√≥ una dudosa conferencia de prensa dirigida por un detective. All√≠ declar√≥: ¬ęNunca tuve el honor de conocer al comandante Ernesto Che Guevara y no soy un agente comunista internacional. Soy un revolucionario de la gran patria latinoamericana¬Ľ.

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*? Periodista. Su libro Operación Tía Victoria se publicó en México, Chile y Cuba.

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