El largometraje ‘Uyariy’ del cineasta peruano-español Javier Corcuera se estrena en marzo en el Festival de Málaga (España)
El documental Uyariy (Escuchar, en quechua), sobre las masacres de 2022 y 2023 en Perú cometidas por las fuerzas del orden en la represión de protestas antigubernamentales, se estrenó el 8 de enero en solo cuatro salas de cine comercial del país en horarios inaccesibles, como las 14.00 de la tarde, en solo dos de las cuatro ciudades acordadas con los multicines, y sin publicidad.

La indignación del equipo de producción, los críticos, influencers y el público fue tal en las redes sociales que los espectadores llenaron las salas en el estreno en España para plantarse contra los intentos por invisibilizarlo, y en una semana el documental pasó de cuatro a 116 horarios en 14 ciudades.
¿Cómo fue posible desafiar estos intentos? Pequeños colectivos ciudadanos, de ciclistas urbanos, feministas y de derechos humanos, se organizaron para ir en grupo a los horarios inaccesibles del estreno y así presionar a los cines para que programaran más funciones. Pero además, al salir de la proyección, jóvenes emocionados con el contenido del largometraje grabaron vídeos en Instagram y TikTok para recomendar vivamente el filme.
«En Uyariy, el yatiri que atiza el fuego, en la noche profunda, dice que habrá justicia, que esta llegará en cualquier momento. Las personas que lo escuchan no responden, solo miran el fuego y parece que sus pensamientos se pierden en algún pasado trágico o cuando menos doloroso. Son los familiares de quienes fueron asesinados el 9 de enero de 2023, en Juliaca, en manos de las fuerzas policiales enviadas por el gobierno de Dina Boluarte que ya tenía en su haber cerca de 30 muertos en otras regiones del país. La escena corresponde a una de las primeras secuencias de “Uyariy”. Pero, realmente, ¿habrá justicia? Es una pregunta que no tiene respuesta no obstante las palabras del yatiri. Al menos por ahora», escribe Christian Reynoso.

Las masacres de 2022 y 2023 dejaron 50 civiles muertos, entre ellos menores de edad que no participaban en las manifestaciones que tenían como demanda nuevas elecciones y la renuncia de la entonces gobernante Dina Boluarte. Las protestas y las víctimas fueron blanco de desinformación en los medios de comunicación tradicionales de Lima, y esta vez los medios tampoco se interesaron por el maltrato de los cines al documental, pero los principales programas de actualidad en streaming abordaron los intentos de invisibilización y la reacción del público.
El director del documental, el cineasta peruano-español Javier Corcuera, ha filmado desde 2000 varios largometrajes sobre conflictos y violaciones de derechos humanos en el mundo, pero sus películas nunca habían sido retiradas de programación el día del estreno, relata a publico.es.
«Cineplanet, la única cadena de cines en el sur andino, tenía programado el estreno de Uyariy el 8 de enero y ese día desapareció de la cartelera sin expresar las razones, y en Lima otras cadenas de cine la anunciaron solo a las 14.00 de la tarde y otros dos horarios prácticamente imposibles», detalla Corcuera.
En el perfil de Instagram del documental, el equipo anunció que si las salas no corregían los horarios, retirarían la película, mientras que la Asociación de Víctimas de la masacre del 9 de enero de 2023 en Juliaca, donde se realizó la mayor parte del rodaje, emitió un comunicado. Ello ocurría en vísperas de que se cumplieran tres años sin lograr justicia. La represión policial de las manifestaciones en esa ciudad del altiplano y de población quechua y aymara causó 18 muertos en un solo día, y más de 100 heridos de gravedad.

«En muy pocas horas se creó una ola inmensa en redes sociales, que sinceramente no esperábamos, y todas las salas se llenaron a las 14.00 de la tarde, eso sumado a la indignación ciudadana y de líderes de opinión hizo que en menos de 24 horas el filme estuviera en todas las salas de sur andino y en varias más en Lima», añade el director.
El colectivo Ciclolibres, que promueve el respeto a los ciclistas urbanos, fue uno de los primeros en organizarse para ir al estreno en bicicleta en una hora difícil: las 16.00 de la tarde. «Éramos pocos por el horario, pero fue muy emocionante y un orgullo haber ido porque apareció Javier Corcuera en la sala: no esperábamos ese gesto sobre todo en ese día. En ese cine comercial hubo un espacio para dialogar y escucharnos al final de la película. El documental ha tejido la memoria entre las voces de las víctimas, los cantos, el lamento, el pesar y la protesta», comenta Isabel Claros, de Ciclolibres.
Uyariy no solo documenta la represión letal contra personas desarmadas en Juliaca en 2023: hace un paralelismo con masacres similares en la región Puno, a la que pertenece Juliaca. En 1923, miles de pobladores que exigían sus derechos a los terratenientes fueron ejecutados en Huancho Lima. Una de las víctimas fue Rita Puma, a quien el Ejército asesinó por ser promotora de las primeras escuelas rurales, creadas a escondidas porque los gamonales prohibían que los campesinos accedan a la educación.
«El documental muestra que esto mismo ocurrió hace 100 años en una masacre contra mujeres que defendían sus derechos. ¿Cómo es posible que nos intenten acallar con estos horarios tan inaccesibles? El acceso a la cultura y a la memoria siempre se ve restringido en el Perú», reclama Claros.
Para la cicloactivista, el documental Uyariy puede marcar un hito no solo en el ámbito cultural, sino por la movilización ciudadana que desencadenó. «Muchas personas y colectivos de diferentes partes del país se expresaron porque querían ver la película. Ese murmullo nuestro fue como un río y nos ha unido», agrega.
Claros cuenta que redes de cultura de distritos se organizaron para ir en grupo a los cines, como en Pueblo Libre y Villa El Salvador, así como defensoras de derechos reproductivos de la Asamblea Verde.
José Chañi, ciclista urbano de la Red Convivencial Vial se sumó al llamado de Ciclolibres para ir pedaleando al cine, aunque su ruta fue bastante larga y complicada: desde un distrito donde los cines aún no han programado el documental: Santa Anita.
«Fue impactante el documental porque tengo familia en Puno que no conozco que se apellida Mamani, y había varios Mamani entre las víctimas. Me ha impactado casi hasta las lágrimas. Me da pena que un pueblo que luchó no es la primera vez que ha sido agredido de esta forma. Hay líderes atacados, como un médico que prestaba ayuda a heridos en Juliaca en 2023, y antes varias mujeres atacadas porque lucharon por la educación. Esa historia no se cuenta en los libros ni en las noticias y creo que debería conocerse», dice Chañi a publico.es.

«Por eso me parece importante que las personas que fuimos al estreno hayamos volteado la censura, hagamos escuchar nuestra protesta sobre eso y que no nos callen», añade Chañi.
Casi todas las proyecciones terminan con el aplauso del público mientras pasan los créditos y lemas para que el documental llegue a más regiones.
El cine peruano se abre paso
Corcuera y casi todos los críticos de cine que han reaccionado al intento de invisibilizar el documental cuestionan que siempre los filmes peruanos de géneros no comerciales tienen dificultades en la programación en las salas.
El investigador del cine peruano y crítico Emilio Bustamante sostiene que la reposición y ampliación de horarios para Uyariy se debe a «la presión ejercida por los ciudadanos a través de los medios alternativos y las redes sociales sobre la empresa exhibidora». El especialista indica que la empresa habría cambiado su postura «después de comprobar el lleno de la única sala de Puno donde la película fue estrenada, y por temor al rechazo de una población, como es la del sur del país, ya bastante sensible a la discriminación de la que es víctima desde la capital».
Bustamante señala que la empresa no solo comprobó que podía tener más ingresos de taquilla por el documental, sino que valoró «el costo de su desprestigio ante la posibilidad de que la contestataria población del sur del país le diera la espalda a su programación de otras películas y dejara de acudir a sus salas».
Para el crítico de cine, el episodio que ha ocurrido con Uyariy abre esperanzas de una mayor apertura de las salas comerciales a películas peruanas no convencionales que aborden temas «políticos» o de derechos humanos, sea por presión de la ciudadanía o cálculo económico de las empresas exhibidoras.
El largometraje de Corcuera se estrenará en el Festival de Málaga (España) en marzo y luego se exhibirá en salas comerciales de cine en España. El documental peruano que llegó a más espectadores en salas comerciales fue La revolución y la tierra de Gonzalo Benavente, con 100.000 personas durante dos meses de exhibición en 2019. Uyariy ha tenido 35.489 espectadores en su primera semana.
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