Jun 21 2005
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Econom铆a

El efecto CNN o la desinformaci贸n – espect谩culo

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

fotoEn 1990-1991, la operaci贸n Tormenta del Desierto moviliz贸 una amplia coalici贸n internacional para obligar a Iraq a retirarse de Kuwait. La opini贸n p煤blica de los Estados envueltos se unific贸 en torno a una fuente com煤n de informaci贸n: la CNN. La cadena estadounidense, creada hace 10 a帽os, se ha metamorfoseado en una cadena con audiencia internacional y ha impuesto al resto del mundo su concepto de informaci贸n continua.

Durante todo el conflicto, en todas partes del mundo las dem谩s cadenas de televisi贸n retomaban en directo sus im谩genes y era frecuente que reprodujeran pr谩cticamente sus comentarios.

El dispositivo de propaganda que EEUU erigi贸 durante la Guerra Fr铆a para luchar contra la propaganda sovi茅tica se extendi贸 con rapidez por todo el planeta. A falta de un competidor sovi茅tico, la propaganda de W谩shington no tuvo l铆mites y se volc贸 en los pa铆ses aliados y en su propio territorio. Retrospectivamente, el procesamiento de la informaci贸n por CNN nos parece tergiversado, parcial, hasta burdamente insidioso.

En los a帽os siguientes, la mayor铆a de los Estados desarrollados crearon a su vez cadenas de informaci贸n continua con la esperanza de que el control de los medios masivos audiovisuales pudiese garantizar su objetividad. Ahora bien, todos pudieron constatar que cuando los atentados del 11 de septiembre de 2001 y despu茅s 鈥揷uando las operaciones Libertad Infinita y Libertad para Iraq鈥 este dispositivo, lejos de proteger a la opini贸n p煤blica de la propaganda estadounidense, la hizo m谩s vulnerable a煤n.

De hecho, tal como lo se帽al贸 el soci贸logo Marshall McLuhan, el problema reside ante todo en la forma y no el contenido del mensaje, ya que 鈥渆l medio es, en s铆 mismo, un mensaje鈥.

1990: LA IMPOSICI脫N DEL MODELO
DE INFORMACI脫N CONTINUA

El concepto de informaci贸n continua es la difusi贸n en tiempo real de im谩genes de un suceso de manera que los televidentes puedan experimentar las emociones derivadas de ellas, incluso sentir la misma sensaci贸n de sus protagonistas. La inmediatez del procesamiento aspira a proteger contra las falsificaciones. Asimismo, la informaci贸n continua se presenta como un avance del periodismo, posibilitado por el uso de nuevos medios t茅cnicos.

En realidad es la negaci贸n del periodismo. Este oficio consiste en distanciarse de un acontecimiento para analizarlo, seleccionar los hechos m谩s relevantes, confirmar las fuentes, verificar las imputaciones y emitir un criterio. El periodismo no es una t茅cnica de descripci贸n, sino un arte de la comprensi贸n. Lejos de garantizar la verdad, la inmediatez la hace vulnerable a las apariencias y a los prejuicios.

En el modelo CNN, la informaci贸n no es una herramienta de conocimiento, sino un espect谩culo. La puesta en escena se inspira en la tragedia griega; los presentadores y corresponsales desempe帽an el rol del coro antiguo. En 1991, como en 2003, todos conoc铆an de antemano el desenlace de la historia: la primera potencia militar del mundo aplastar铆a al insignificante ej茅rcito iraqu铆.

Al igual que en la tragedia griega, los espectadores no aguantan la respiraci贸n debido a un suspenso inexistente, sino por la fascinaci贸n del destino inexorable. En esas condiciones, el criterio de la informaci贸n continua no es el de la veracidad, sino el de la tragedia.

En 1990, cuando el secretario de Estado James Baker se esforzaba por convencer a la opini贸n p煤blica de la necesidad de entablar una guerra con Iraq, un gabinete de relaciones p煤blicas, Hill & Knowlton, difundi贸 el rumor de que soldados iraqu铆es hab铆an robado incubadoras en los hospitales de maternidad en Kuwait, dejando morir a m谩s de 300 reci茅n nacidos prematuros.

El rumor fue confirmado por un informe de Amnesty International. Se organizaron audiencias p煤blicas en el Congreso de los Estados Unidos que fueron retransmitidas en directo por la CNN y enviadas a todo el mundo. Una enfermera joven, mantenida en el anonimato, entre sollozos dio fe de estos cr铆menes.

Despu茅s de la guerra, un periodista del Harper鈥檚 Magazine demostr贸 que esta acusaci贸n era falsa y que la joven enfermera era en realidad la hija de un diplom谩tico kuwait铆. La supercher铆a hab铆a sido montada por una de las directoras de Hill & Knowlton, Victoria Clarke. Con este asunto, el gobierno de Bush Senior no s贸lo trat贸 de envenenar al Congreso, sino tambi茅n a la opini贸n p煤blica internacional. Y lo logr贸 dejando correr el efecto CNN. Instant谩neamente, los periodistas pasaron por alto las verificaciones referentes a la informaci贸n que de manera habitual y obligatoria hac铆an para comprobar los hechos. Todos consideraron aceptable un testimonio an贸nimo del cual, normalmente, hubiesen desconfiado.

M谩s alarmante a煤n es que no se tom贸 ninguna medida para impedir que se reprodujera semejante manipulaci贸n. Y lo que es peor, nadie protest贸 cuando Victoria Clarke se convirti贸 en la actual vocera del departamento de Defensa.

Durante la operaci贸n Tormenta del desierto, el secretario de Defensa en aquellos momentos, Dick Cheney, y el jefe del estado Mayor, Colin Powell, anunciaron que Sadam Husein hab铆a abierto las compuertas de sus pozos de petr贸leo, arrojando el crudo en el Golfo y provocando 鈥渆l mayor desastre ecol贸gico de todos los tiempos鈥.

La CNN confirm贸 que mantos de petr贸leo amenazaban las costas y difundi贸 im谩genes de un cuervo marino cubierto de petr贸leo en una playa. No obstante, desde el primer d铆a, la agencia Reuters hab铆a explicado que una peque帽a marea negra se hab铆a producido despu茅s que un buque cisterna iraqu铆 hab铆a sido atacado por el ej茅rcito estadounidense al creer este, probablemente sin raz贸n, que el buque transportaba una gran cantidad de armas.

La acusaci贸n lanzada contra Sadam Husein permit铆a a Washington enmascarar una vileza militar y, de paso, presentar una imagen diab贸lica de Sadam Husein a los ojos de los ecologistas.

Una vez m谩s el efecto CNN bast贸 para dar credibilidad a la informaci贸n. Adem谩s de que, a partir de ese instante, ning煤n periodista verific贸 la amplitud de la marea negra y tampoco nadie observ贸 atentamente las im谩genes ni reflexion贸 sobre la credibilidad de la acusaci贸n. Fue s贸lo mucho m谩s tarde, al examinar viejas im谩genes de ITN, que se observ贸 que esos mantos de combustible no pod铆an inundar una playa porque se desviaban hacia el mar, y que esa raza de cuervo marino no viv铆a en el golfo. Se not贸, sobre todo, que esa acusaci贸n era est煤pida porque los iraqu铆es no ten铆an ning煤n inter茅s en destruir las costas de Kuwait que, precisamente, estaban reivindicando.

Esto nos llev贸 a otra constataci贸n: una informaci贸n no necesita ser cre铆ble para beneficiarse del efecto CNN, basta con que tenga una dimensi贸n tr谩gica. As铆, Dick Cheney, tratando de demostrar que Irak no hab铆a invadido a Kuwait para restablecer sus fronteras iniciales, sino por designios expansionistas, afirm贸 que Sadam Husein, previendo conquistas futuras, se hab铆a dotado del 鈥渃uarto ej茅rcito del mundo鈥 鈥揹espu茅s de EEUU, la URSS y el Reino Unido鈥.

Puede parecer arriesgado que un responsable pol铆tico haga una declaraci贸n tan est煤pida. Durante la guerra entablada con Ir谩n, en efecto, Iraq dedic贸 el grueso de su energ铆a a su presupuesto militar, hasta convertirlo en el noveno del mundo. Pero el pa铆s hab铆a salido exang眉e de una decena de combates atrozmente salvajes, sin haber podido vencer. No era m谩s que un Estado del Tercer Mundo equipado con un mont贸n de blindados obsoletos, reciclados de los desechos de los ej茅rcitos occidentales.

No se trata en este caso de una mentira retomada sin verificarse, sino de algo absurdo repetido como una evidencia debido a que la sobrestimaci贸n de Iraq es indispensable para la calidad del espect谩culo. Este asunto no nos remite, como los precedentes, a la imposibilidad estructural del trabajo period铆stico en el marco de la informaci贸n continua, sino a la fuerza de la comuni贸n global. Anta帽o, la ciudad entera se reun铆a en el teatro para comulgar en la tragedia. Hoy, impugnar el espect谩culo CNN significa excluirse de la 鈥渁ldea global鈥. Ya no es la Raz贸n la que identifica a la Verdad, sino que esta es determinada por una estrategia gregaria.

2001: LA MENTIRA PREMEDITADA

A fines de los a帽os 90, por iniciativa del general Colin Powell convertido en administrador de AOL (America Online), un complejo proceso de fusiones adquisiciones permite crear el gigante de la comunicaci贸n AOL-Time-Warner, en el que se incluye la CNN. En 2001, el equipo Cheney, Powell, Clarke y socios regresa al poder en W谩shington.

El 11 de septiembre de 2001, un poco antes de las 9 am, la CNN es el primer medio masivo de comunicaci贸n en difundir im谩genes de la torre norte del World Trade Center, que acababa de recibir el impacto de un avi贸n. La cadena, que dispone permanentemente de una c谩mara instalada sobre un techo de New York que permite filmar la ciudad, simplemente puso en pantalla un plano fijo, mal encuadrado. El comentarista ignora lo ocurrido exactamente, de qu茅 tipo de avi贸n se trata y si el drama fue accidental o criminal.

Sin embargo, algunos minutos m谩s tarde, y a pesar de no haberse iniciado a煤n ninguna investigaci贸n, afirma saber por una fuente oficial an贸nima que se trata de un atentado orquestado por Osama ben Laden. Las cadenas de informaci贸n continua del mundo entero est谩n ya retransmitiendo esta acusaci贸n an贸nima y sin fundamento cuando un segundo aparato penetra en la torre sur del World Trade Center.

Cerca de las 10 am, la CNN anuncia que tambi茅n se han producido dos explosiones en el Pent谩gono con un saldo de siete muertos. Una hora despu茅s, la cadena afirma que un avi贸n desviado se dirige hacia el Pent谩gono. Cerca del mediod铆a, la CNN anuncia que, seg煤n Victoria Clarke, un avi贸n desviado hab铆a atacado el Pent谩gono. Las cadenas del mundo entero retransmiten minuto a minuto la versi贸n de la CNN sin destacar la incoherencia de la cronolog铆a.

fotoEs oportuno reiterar que Victoria Clarke, vocera del departamento de Defensa, es quien mont贸 el falso testimonio en el Congreso sobre el caso de las incubadoras de Kuwait en 1990. De acuerdo con sus comentarios, la se帽ora Clarke sab铆a que el atentado se hab铆a cometido con un avi贸n desviado porque Donald Rumsfeld en persona se lo hab铆a comunicado de primera mano. De hecho, el secretario de Defensa, en un acto de valent铆a, hab铆a dejado su oficina en esos momentos de peligro para brindar un fuerte apoyo a los bomberos en el otro extremo del Pent谩gono.

Desde lejos, 茅l hab铆a identificado claramente en el edificio los restos de un avi贸n, precisamente de un Boeing 757, mientras que los propios bomberos, penetrando con sus trajes a prueba de fuego en el mismo centro del incendio, afirmaron no haber visto nada que pareciese un pedazo de avi贸n (ver imagen de apertura).

Debe recordarse tambi茅n que el arma que atac贸 el Pent谩gono entr贸 por el piso a nivel de la calle, por una puerta de garaje, sin da帽ar la fachada, y se traslad贸 al interior del edificio, donde hizo explosi贸n. No obstante, el corresponsal militar de la CNN, Jamie McIntyre, que tiene una oficina dentro del propio Pent谩gono, afirma sin re铆rse que un Boeing 757, de m谩s de 100 toneladas, de 38 metros de largo y 12 metros de alto, entr贸 por una puerta de garaje sin da帽ar el marco de esta, y que despu茅s se desintegr贸 en el edificio.

En el mismo momento, se incendiaba un piso del anexo de la Casa Blanca que alberga los servicios t茅cnicos de la presidencia y las oficinas del vicepresidente. Como es ABC quien difunde en directo im谩genes del drama y no la CNN, este hecho no aparece en las pantallas extranjeras.

En el transcurso del d铆a, las grandes redes estadounidenses acuerdan realizar el libre intercambio rec铆proco de im谩genes. Para ellos, la prioridad consiste en tener im谩genes que permitan la transmisi贸n en directo. Poco importa la visi贸n que dan estas im谩genes. En otras palabras, lo que les preocupa es mostrar las apariencias, sin buscar el sentido, so pena de ser v铆ctimas de ilusiones. Un logo aparece en las pantallas: 鈥淎tacado Estados Unidos鈥. Se dice que los atentados ser铆an obra de una potencia extranjera (estatal o no). No obstante, en ese momento ning煤n periodista es capaz de confirmar esa acusaci贸n.

Hacia las 3 pm, la CNN anuncia que se han movilizado los equipos del Centro de Control de Enfermedades (CDC), situado en Atlanta al igual que la sede de la cadena. Se preparan para un ataque con 谩ntrax contra Estados Unidos preparado por Ben Laden. No se da ninguna explicaci贸n que permita comprender por qu茅 las autoridades temen un ataque precisamente de Ben Laden, ni tampoco por qu茅 con 谩ntrax.

Pero para nosotros que interpretamos los hechos con posterioridad, estas imputaciones nos parecen muy extra帽as. En octubre de 2001, una semana despu茅s del ataque contra Afganist谩n, cuando la opini贸n p煤blica estadounidense comenzaba a dar se帽ales de fatiga, cinco cartas deliberadamente infectadas con 谩ntrax causaron cinco v铆ctimas.

Numerosos indicios, revelados a la prensa por los investigadores, permitieron establecer una gama de conjeturas que demostraba que las cartas infectadas hab铆an sido fabricadas de antemano por los terroristas del 11 de septiembre. Provocando el p谩nico general, el presidente Bush declar贸 en tono grave ante las c谩maras de televisi贸n que 茅l no estaba personalmente infectado.

El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, orden贸 con car谩cter urgente la compra masiva de diversos ant铆dotos y vacunas principalmente fabricadas por los laboratorios farmac茅uticos de los cuales 茅l hab铆a sido jefe. Despu茅s, nada m谩s. Pronto se confirm贸 que las cepas de 谩ntrax proven铆an de un laboratorio del ej茅rcito de EEUU y que antes del 11 de septiembre una organizaci贸n de extrema derecha estadounidense hab铆a enviado numerosas cartas de ese tipo a m茅dicos que practicaban abortos. Retrospectivamente, podemos preguntarnos si todo ese teatro hubiese funcionado de la misma manera en caso de que la CNN no hubiese sembrado ya el miedo el 11 de septiembre.

Hacia las 4:30 pm, la CNN difundi贸 con el r贸tulo 鈥渆n directo鈥 im谩genes del bombardeo de Kabul por los Estados Unidos, como respuesta a los atentados. Ahora bien, el verdadero bombardeo s贸lo ocurri贸 cuatro semanas m谩s tarde. Interrogada posteriormente sobre este invento, la direcci贸n de la CNN afirm贸 que las im谩genes eran realmente en directo, pero que hab铆an sido mal interpretadas. Aquel d铆a, un dep贸sito de municiones habr铆a explotado en Kabul dando la impresi贸n de que la ciudad estaba siendo bombardeada.

Pero, investigado el hecho, nadie en Kabul recuerda explosiones de esta importancia. Las im谩genes 鈥渆n directo鈥 correspond铆an probablemente a viejas filmaciones de una de las tantas batallas que hubo en la capital durante la guerra civil.

Una vez m谩s, para nosotros que interpretamos los hechos con posterioridad, esta mentira requiere una explicaci贸n. Podemos leg铆timamente preguntarnos si la CNN estaba encargada de preparar a la opini贸n p煤blica internacional para el ataque contra Afganist谩n que, aunque estaba previsto desde hac铆a varios meses, necesitaba una justificaci贸n honorable.

fotoOBSERVACIONES SOBRE LA M脕QUINA DE MENTIR

Se podr谩 objetar que la r谩pida rese帽a que acabo de hacer sobre la cobertura del 11 de septiembre por la CNN est谩 orientada de modo a inducir una conclusi贸n.Esa es exactamente la funci贸n del periodista y la responsabilidad del intelectual. Yo analic茅 con distanciamiento, de manera objetiva, lo ocurrido en esos d铆as y s贸lo me refer铆 a los elementos que consider茅 m谩s significativos.Puede impugnarse el significado que les atribuyo, pero no los hechos que destaco.

La CNN cumpli贸 bien esa jornada difundiendo informaciones que no pod铆a comprobar. Adem谩s, en el episodio del supuesto avi贸n sobre el Pent谩gono, la cadena retransmiti贸 conscientemente un absurdo, mientras que en el caso del pseudo bombardeo de Kabul, fabric贸 una mentira. No estamos ante un programa de informaci贸n, sino de propaganda, comparable a la del doctor Goebbels al anunciar que el incendio del Reichstag era responsabilidad de terroristas extranjeros y exig铆a leyes de excepci贸n para 鈥渟alvar la democracia鈥.

El efecto CNN funciona con esta eficacia porque la cadena cubre todos los acontecimientos internacionales y brinda sus im谩genes a sus colegas del mundo entero. Desde este punto de vista, a EEUU les interesaba alentar la creaci贸n de cadenas de informaci贸n continua en todas partes del mundo para que retransmitieran la programaci贸n de la CNN.

No obstante, cuando la batalla de Afganist谩n, una peque帽a cadena de informaci贸n continua se convirti贸 por s铆 misma en un punto de referencia para sus colegas, poniendo as铆 en peligro el monopolio y el efecto CNN. Al-Jazira, propiedad del emir de Qatar, se le fue de las manos a quienes la crearon. Destruirla, por tanto, se convirti贸 en una obsesi贸n para el Pent谩gono. Durante la batalla de Afganist谩n, su oficina en Kabul fue bombardeada.

Su director local, Tayssir Allouni, que pudo sobrevivir, se refugi贸 en la oficina de Abu Dhabi TV, que fue bombardeada de inmediato. Escapando de nuevo a la muerte, se refugi贸 en el hotel Palestina, donde se alojaba la mayor铆a de los corresponsales extranjeros. Un blindado estadounidense tirote贸 entonces el hotel. Simult谩neamente, el sitio internet en lengua inglesa de Al-Jazira fue atacado y destruido. Presionadas, las sociedades inform谩ticas asociadas a la cadena de Qatar anularon todos sus contratos, de modo que Al-Jazira se vio de pronto sin sitio ni t茅cnico web.

Es probable que los pr贸ximos ataques se dirijan contra Abu Dhabi TV, la nueva cadena del Sheik Zayed, que est谩 tratando a su vez de imponerse como punto de referencia internacional.

La evoluci贸n del modelo CNN para EEUU est谩 influido por las teor铆as filos贸ficas de los neoconservadores y corresponde al cambio de tono de Fox News. Disc铆pulos de Carl Schmitt, Leo Strauss y Alan Bloom, los neoconservadores piensan que la pol铆tica es, ante todo, saber distinguir a sus amigos de sus enemigos. De ello se deriva que las entrevistas de personalidades ya no tienen por objetivo explicar sus puntos de vista, sino dar a conocer a los televidentes si son amigos o enemigos y, en este caso, ridiculizarlos p煤blicamente.

La mayor铆a de las entrevistas de CNN son preparadas por un peque帽o equipo editorial que previamente pone por escrito las preguntas. El presentador se limita a leerlas en el teleprompter sin tomar en cuenta las respuestas que recibe. Ya no hay di谩logo, ni deseo de entender, sino un realce o un menosprecio del invitado seg煤n sea este amigo o enemigo.

Los responsables de este equipo editorial participar谩n tambi茅n en en futuro, junto con los principales jefes de la prensa estadounidense, en un encuentro semanal en el Metropolitan Club de Washington para debatir sobre deontolog铆a con los responsables de Comunicaci贸n de la Casa Blanca. As铆, no es por la fuerza, sino en forma de 鈥済entlemen agreement鈥 y en nombre del 鈥渟entido de las responsabilidades nacionales鈥 que se fija la l铆nea pol铆tica de la propaganda del Estado.

La vulgaridad y la repetici贸n de mentiras por el momento no han afectado el efecto CNN. Por el contrario, la cadena ha aprendido a jugar con la inmediatez, para aumentar la labilidad de memoria de los televidentes, y con la reminiscencia de los s铆mbolos inducidos por analog铆a.

2003 EN ADELANTE: LA RUTINA DE LA MENTIRA

A partir del trauma de la guerra de Vietnam, el general Colin Powell desarroll贸 dos principios de comunicaci贸n:

1) El costo de sangre debe ser el m谩s bajo posible para la poblaci贸n estadounidense. De ah铆 el 鈥渃ero muerto鈥 en nuestras filas, y el actual recurso masivo de reclutados extranjeros.
2) Para librarnos de las infamias de la posguerra, hay que involucrar de antemano a los Estados aliados haci茅ndolos participar simb贸licamente en las operaciones militares. De ah铆 el deseo de establecer coaliciones, m谩s o menos ficticias, y de reformar la OTAN para confiarle el mantenimiento de la paz en Yugoslavia, Afganist谩n y, muy pronto, en Iraq. Tambi茅n en esto el efecto CNN se muestra eficaz.

I. En la guerra vista por CNN, los buenos nunca derraman l谩grimas ni sangre. As铆, cuando la primera Guerra del Golfo, Powell hizo embarcar c谩maras de CNN en las cabinas de los aviones de bombardeo. El espectador participa en la operaci贸n como si se tratara de un v铆deo-juego. Nunca ve el drama humano que se desarrolla en tierra. Durante la segunda Guerra del Golfo, los periodistas se embarcaron junto con las unidades de combate.

No obstante, primero ten铆an que firmar un contrato de 50 puntos mediante el cual se compromet铆an especialmente a no relatar los horrores de la guerra. La CNN pudo entonces difundir im谩genes de la vida cotidiana de los soldados estadounidenses. El televidente puede participar de su epopeya, pero ignora todo de los combates reales.

La guerra se ha convertido en un espect谩culo grandioso y correcto. S贸lo los molestos Al-Jazira y Abu Dhabi TV difunden im谩genes de los prisioneros de guerra estadounidenses y de su descalabro moral. El departamento de Estado vocifera a menudo que se violan las convenciones de Ginebra. Para conservar su posici贸n de cadena mundial de referencia, la CNN est谩 obligada a transmitir esas im谩genes, pero 煤nicamente en sus emisiones para el extranjero y las censura para el p煤blico estadounidense. En este preciso momento, hay algo que no marcha bien: la CNN ha optado ahora por priorizar la propaganda interna y no la externa. La m谩quina de mentir se vuelve contra el pueblo de los Estados Unidos.

II. Si Washington no tuvo dificultad alguna en crear una amplia coalici贸n en 1990 porque Iraq hab铆a violado la soberan铆a de Kuwait, le fue dif铆cil hacerlo en el 2002. Colin Powell, convertido en secretario de Estado, opta entonces por pretender que el Iraq tercermundista constituye una amenaza para la primera potencia del mundo.

Para hacer cre铆ble este absurdo, afirma que Bagdad cuenta con armas de destrucci贸n masiva, que Sadam Husein es un psic贸pata capaz de utilizarlas contra Estados Unidos y que, adem谩s, era el verdadero responsable de los atentados del 11 de septiembre, hasta entonces, sin embargo, atribuidos a Osama ben Laden.

En su presentaci贸n ante el Consejo de Seguridad, Colin Powell pretende, por medio de fotograf铆as sat茅lites, probar con evidencias la fabricaci贸n de armas bacteriol贸gicas. La metodolog铆a es grotesca: el color de los techos de una f谩brica no muestra lo que se fabrica en ella. La CNN difunde mundialmente en directo este discurso.

La puesta en escena permite dar una cierta credibilidad a prop贸sitos que no la tienen. Powell imita a Adlai Stevenson al mostrar fotos de los misiles rusos cuando la crisis en Cuba. Muestra a los televidentes un frasco de 谩ntrax, no en fotograf铆a, sino en su mano. Es a los televidentes a quien se dirige y no a los miembros del Consejo de Seguridad, ya que estos s贸lo pueden interpretar este gesto como una amenaza contra ellos.

Concluyamos sobre este objetivo. Una consecuencia inesperada del hundimiento del imperio sovi茅tico habr铆a sido el desarrollo descontrolado del sistema de propaganda estadounidense. Este ha encontrado en la CNN un nuevo instrumento de difusi贸n. Su fuerza reside en el concepto de informaci贸n continua que transforma la actualidad en un espect谩culo e impide toda forma de an谩lisis.

La multiplicaci贸n de las cadenas nacionales de informaci贸n continua, que retransmiten en directo las im谩genes de la CNN, ha minimizado el efecto CNN y la vulnerabilidad de los televidentes.

La cadena est谩 ya articulada con el aparato estatal de W谩shington y sus competidores potenciales son atacados por las fuerzas armadas estadounidenses. La informaci贸n continua se ha convertido en un modo de condicionar la opini贸n p煤blica. No obstante, lejos de quejarnos de esta libertad, nos complace esta manipulaci贸n de la cual somos parcialmente conscientes. Ya nadie cree en la veracidad de la CNN, pero todo el mundo la ve, directamente o mediante retransmisi贸n por otras cadenas.

El espect谩culo CNN nos fascina: nos permite, a escala planetaria, entrar en comuni贸n con una misma tragedia. Y, como la embriaguez, el disfrute de la 鈥渃atarsis鈥 que nos brinda nos hace olvidar que, en el Imperio Global, la huida ya no es posible, y la libertad no es m谩s que un recuerdo.

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* Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire y de la secci贸n francesa R茅seau Voltaire con sede en Par铆s.

Publicado en la agencia Attercom (www.altercom.org).

Nota
La Accademia Nazionale della Politica celebr贸 del 22 de marzo al 24 de junio de 2003 su quinto ciclo de estudios pol铆ticos titulado: Poder y comunicaci贸n: t贸tem y tab煤. La Academia es una instituci贸n de derecho italiano, con sede en Palermo y presidida por el profesor Bartolomeo Sammartino. Este ciclo de estudios fue auspiciado por la presidencia de la Rep煤blica Italiana, la presidencia del Senado, la presidencia de la C谩mara de Diputados y la presidencia del Consejo de Ministros.
El 15 de mayo de 2003, Thierry Meyssan, Mimmo Candito (profesor de periodismo de la Universidad de Tur铆n, jefe del servicio exterior de La Stampa), y Augusto Sinagra (profesor de Derecho Europeo de la Universidad La Sapienza de Roma, director de la Rivista della Cooperazione Guiridica Internazionale), impartieron un curso magistral sobre Las guerras, el 11 de septiembre y el efecto CNN. La reuni贸n se llev贸 a cabo en el prestigioso marco de la villa Malfitano de Palermo (Sicilia).

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