Nov 26 2014
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Ambiente

El futuro del planeta y la irresponsabilidad de los gobiernos

Después de unos días en los que todos celebraron el acuerdo histórico entre Estados Unidos y China sobre la reducción de las emisiones de CO2, firmado el 12 de este mes, una ducha muy fría ha llegado desde India.

Su¬† ministro de Energ√≠a, Piyush Goyal, ha declarado: ‚ÄúLos imperativos de desarrollo de India no pueden ser sacrificados en el altar de un potencial cambio clim√°tico futuro que llevar√° muchos a√Īos. Occidente tendr√° que reconocer que nosotros enfrentamos las necesidades de la pobreza‚ÄĚ.

Se trata de un duro golpe para el presidente estadounidense, Barack Obama, quien tras la firma en Beijing del acuerdo sobre reducción  de emisiones de CO2 (dióxido de carbono) regresó a casa haciendo alarde de su éxito en establecer la política en la región asiática.

Pero m√°s importante a√ļn es que la posici√≥n de Nueva Delhi le da abundante munici√≥n al Congreso legislativo, controlado por la oposici√≥n republicana, que argumenta que Estados Unidos no puede participar en el control clim√°tico, a menos que otros grandes contaminadores asuman compromisos similares.

Este argumento aludía principalmente a China, que se había rehusado a cualquier tipo de compromiso hasta que el presidente Xi Jinping, para sorpresa de todos, suscribió el acuerdo con Obama.

India es un contaminador importante. No alcanza los niveles de China, que suma 9.900 toneladas métricas de CO2, contra 6.826 de Estados Unidos, pero aumenta sus emisiones rápidamente.

Goyal anunci√≥ que el uso de carb√≥n nacional en India pasar√° de los 565 millones de toneladas del a√Īo pasado, a m√°s de 1.000 millones de toneladas en 2019, y est√° entregando concesiones para la extracci√≥n de carb√≥n a gran velocidad.

Sin embargo, el nuevo primer ministro de India, Narendra Modi, ha proclamado que realizará un amplio programa de desarrollo de fuentes renovables de energía.

Hay una aparente paradoja en el hecho de que muchos científicos que integran el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, en inglés) son indios, como su director general, Rajendra K.Pachauri, quien es además el director ejecutivo del Instituto de Recursos Energéticos de India.

El √ļltimo informe del IPCC es mucho m√°s dram√°tico que los anteriores: afirma de manera concluyente que el cambio se debe a la acci√≥n del hombre, y expone una extensa revisi√≥n sobre los da√Īos que afectar√°n al sector agr√≠cola, sobre todo en pa√≠ses¬† pobres como India.

Prevé que el menos 37 millones de personas serán desplazadas por la elevación de los mares.La mitad de los agricultores indios dependen del agua de los glaciares del Himalaya, que se están derritiendo por el recalentamiento global.India1

Las ciudades¬† de India son las m√°s contaminadas del mundo, y varias veces al a√Īo se supera el peor d√≠a de contaminaci√≥n en China.

Pero lo que es m√°s preocupante es que los gobiernos est√°n reaccionando con demasiada lentitud. Se necesitar√≠a un gran esfuerzo, que no figura en la agenda clim√°tica, para impedir que la temperatura global aumente m√°s de dos grados cent√≠grados, para despu√©s empezar a disminuir las emisiones hasta el a√Īo 2020.

Se estima que en 2014 las emisiones ser√°n las m√°s altas de la historia y ascender√°n a 40.000 toneladas, frente a las 32.000 millones de toneladas en 2010.

Hay consenso sobre que, para limitar el calentamiento del planeta a no más de dos grados centígrados por encima del nivel preindustrial, los gobiernos deberían limitar las emisiones adicionales provenientes de combustibles fósiles a no más de un billón (millón de millones) de toneladas de dióxido de carbón.

Pero, seg√ļn¬† la investigaci√≥n del IPCC, las compa√Ī√≠as de energ√≠a ya han programado reservas de carb√≥n y petr√≥leo que igualan varias veces esa cantidad y est√°n invirtiendo alrededor de 600.000 millones de d√≥lares al a√Īo en nuevas exploraciones.

En contraste, se gastan menos de 400.000 millones de d√≥lares al a√Īo en reducir las emisiones. Esa cantidad es menor que los ingresos de una sola corporaci√≥n petrolera estadounidense, la ExxonMobil.

La √ļltima reuni√≥n del Grupo de los 20 (G-20) pa√≠ses ricos y emergentes, celebrada en la ciudad australiana de Brisbane los d√≠as 15 y 16 de este mes,¬† le dio al clima una atenci√≥n inesperada.

Pero las naciones del G-20 gastan 88.000 millones de dólares anuales en subsidios para la exploración de hidrocarburos, que es el doble de lo que invierten con ese fin las 20 empresas privadas más importantes del planeta.

Otro buen ejemplo de la falta de coherencia de los gobiernos occidentales, es que prometieron 10.000 millones de dólares para un Fondo Verde para el Clima, cuya tarea es apoyar a los países del Sur en desarrollo en la mitigación y adaptación al cambio climático.

Esa cantidad es de solo dos tercios de lo previsto desde la creación del Fondo en 1999, que todavía se encuentra lejos de ser operativo.

Y ahora la discusión se traslada a la 20 Conferencia  de las Partes (COP 20) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que tendrá lugar los 12 primeros días de diciembre en Lima, donde es previsible que, una vez más, los gobiernos serán incapaces de lograr una acuerdo satisfactorio sobre los problemas climáticos.

Si esto sucede,¬† se reducir√° a√ļn m√°s el tiempo disponible para la salvaci√≥n del planeta.

Además de la anunciada resistencia por parte del Congreso estadounidense, se prevé la oposición de varias naciones dependientes de los combustibles fósiles, como Rusia, Australia, India, Venezuela, Irán, Arabia Saudita y los países del Golfo.

Estas actitudes denotan la ausencia de coherencia y de responsabilidad por parte de los gobiernos.

Y en cuanto a la opini√≥n p√ļblica, si se realizara un referendo preguntando a la ciudadan√≠a si prefiere pagar 800.000 millones de d√≥lares menos de impuestos, quit√°ndolos de los subsidios contra la contaminaci√≥n, hay muy pocas dudas de que saldr√≠a ganadora la reducci√≥n tributaria.

El mismo resultado se obtendría si se les preguntara si prefieren gastar esos 800.000 millones en energía limpia o dejar las cosas como están.

Un agravante es que las corporaciones energ√©ticas y los gobiernos tienen una relaci√≥n incestuosa, que est√° fuera de la vista del p√ļblico.

Todo esto prueba que, cuando est√°n en juego la supervivencia de las islas, las costas, la agricultura y los pobres, los gobiernos no son capaces o no desean, ver m√°s all√° de su existencia inmediata.

La conclusión es que nuestra generación necesita urgente y desesperadamente una gobernanza global que sea capaz de enfrentar este catastrófico tipo de globalización.

*El autor es co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los √ļltimos a√Īos tambi√©n fund√≥ Other News, un servicio que proporciona ‚Äúinformaci√≥n que los mercados eliminan‚ÄĚ.

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