Dic 4 2021
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AmbienteEconom铆a

El gran robo de las semillas

A la c谩rcel por guardar semillas de su propia cosecha. Suena incre铆ble pero es la consecuencia que ha tenido en varios pa铆ses la aplicaci贸n de leyes que otorgan propiedad intelectual sobre semillas a grandes empresas, con la protecci贸n del convenio UPOV (Uni贸n internacional de Protecci贸n de Obtenciones Vegetales), instituci贸n que esta semana cumple 60 a帽os.

Podr铆a pasar en M茅xico con la reforma a la Ley Federal de Variedades Vegetales propuesta por el diputado Eraclio Rodr铆guez, quien argumenta que es para armonizarla con el T-MEC y otros tratados de libre comercio. Rodr铆guez no es original, simplemente sigue los lineamientos que dictan las trasnacionales semilleras y de agrot贸xicos como Bayer, Syngenta y Corteva. Son 茅stas las que se benefician de las normativas para privatizar semillas.

Su objetivo no es la alimentaci贸n sino el lucro, ven a las semillas solamente como eslab贸n de la cadena industrial de agroalimentaci贸n, Este 17 de Abril Defendemos Nuestras Semillas Campesinas y Luchamos Contra la Industria - Via Campesinamonopolizarlas como un paso clave para controlar toda la cadena. Por ello han promovido la privatizaci贸n de las semillas con derechos de obtentor y patentes. Contra ese proceso, que es una v铆a para criminalizar la vida campesina y la producci贸n soberana de alimentos, se est谩 realizando del 2 al 8 de diciembre una campa帽a global contra la UPOV y la privatizaci贸n de semillas, apoyada por 285 organizaciones de 47 pa铆ses (#StopUPOV).

Una forma de imposici贸n de las disposiciones de UPOV han sido justamente los tratados de libre comercio. En el marco de la campa帽a, Grain public贸 esta semana un mapa interactivo de esos tratados y qu茅 pa铆ses los empujan. Queda visualmente muy claro que es un proceso de neocolonialismo. Pocos pa铆ses, encabezados por Estados Unidos y Europa 鈥搒ede de las trasnacionales semilleras鈥 buscan asegurar la protecci贸n de los privilegios de esas empresas en los pa铆ses del sur, especialmente en los que existe gran diversidad y son origen de las semillas que buscan monopolizar.

Privatizar semillas es en s铆 un concepto absurdo, ya que son una creaci贸n colectiva y fluida, que comenz贸 con mujeres que hace m谩s de 10 mil a帽os crearon formas de cultivar lo que antes s贸lo se recolectaba, dando as铆 origen a la agricultura y los asentamientos humanos. Intercambiar y guardar semillas para las pr贸ximas cosechas es a la agricultura como el aire que respiramos. Como expresa Camila Montecinos de la Asociaci贸n de Mujeres Rurales e Ind铆genas de Chile, las constantes conversaciones de las comunidades que siembran con las semillas, los suelos, los cultivos, el clima, los bosques, monta帽as o llanos, las fuentes de agua, las necesidades de alimentaci贸n, abrigo, gustos y expresiones art铆sticas y espirituales, las formas de manejar enfermedades y muchas otras interacciones, es lo que mantiene las semillas vivas y todo el tiempo crea nuevas. Nunca es una creaci贸n individual, siempre son tejidos colectivos que parten de semillas anteriores y son base de las futuras.

En el mismo sentido se pronunci贸 esta semana contra UPOV y otros proyectos que vulneran la vida comunitaria y la autonom铆a ind铆gena, la Red Mayense de Guardianes de Semillas.

El proceso de creaci贸n lleva m谩s de 10 mil a帽os y no es individualizable. Por ello, las empresas inventaron un absurdo para reivindicar su propiedad: que quien desarrolle una variedad en laboratorio pueda alegar que es su invento, su obtenci贸n y pedir un certificado de obtentor que impida a otros usar esa variedad, pese a que est谩 basada en miles de a帽os de creaci贸n colectiva. Para dar a este robo un marco internacional se cre贸 la UPOV. Al principio restring铆a s贸lo el uso comercial por 5-7 a帽os. Cambios sucesivos resultaron en la versi贸n 1991 de ese convenio, que otorga exclusividad por m谩s de 20 a帽os, criminaliza y persigue los intercambios campesinos y de agricultores, restringe gravemente el acceso a semillas para investigaci贸n p煤blica, permite obtener certificados incluso por descubrimientos, extiende la protecci贸n a variedades similares a la desarrollada y afirma la criminalizaci贸n y penalizaci贸n de quien no cumpla.

En todas partes del mundo, pero especialmente en los pa铆ses del sur global miembros de UPOV, los certificados otorgados siguen un patr贸n: m谩s de 90 por ciento de los solicitantes son grandes empresas trasnacionales o sus subidiarias. Es b谩sicamente una forma de resguardar los privilegios de las empresas en cada pa铆s y habilitarlas a usar los aparatos represivos y jur铆dicos nacionales contra las y los campesinos, agricultores e institutos de investigaci贸n p煤blica. En muchos casos, como con el ma铆z, frijol, calabazas, nopal, amaranto y flores como cempas煤chil o nochebuena, se otorgan derechos exclusivos a trasnacionales de cultivos con centro de origen y diversidad en los propios pa铆ses que los ceden, un caso repetido en M茅xico.

La ambici贸n de las empresas no tiene fin, y tampoco lo tendr谩 el aumento de las restricciones y penalizaciones que quieren imponer para resguardar sus privilegios a trav茅s de UPOV y otros sistemas de propiedad intelectual, como las patentes. Por ello la campa帽a exige terminar con la instituci贸n. Es apenas un comienzo.

* Investigadora del Grupo ETC

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