Dic 11 2004
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Sociedad

El holcausto olvidado

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

A una hora imprecisa, entre la noche del dos y la madrugada del tres de diciembre de 1984 se produjo en Bofal, India, un escape de 40 toneladas de gases en la f√°brica de pesticidas de Union Carbide Corporation. Al inhalar isocianato de metilo y cianuro de hidr√≥geno entre otras sustancias t√≥xicas, ¬Ņse habr√°n ido a la tumba los pobladores orgullosos de haber protagonizado el mayor descalabro qu√≠mico de la historia?

fotoHolocausto era en Grecia el sacrificio ritual de un millar de bueyes. Los millares de v√≠ctimas indias nunca terminar√°n de contarse; meses despu√©s las mujeres parieron lo que parieron. Ellas y el amor a sus desventuradas criaturas son los testigos finales -a 20 a√Īos de distancia- de una tristeza imposible de nombrar.

Greenpeace asegura que la tragedia -¬Ņtragedia o descuido?- contin√ļa. Que la multinacional estim√≥ innecesario llevarse consigo toneladas de sustancias contaminadas y contaminantes lego que cerr√≥ la f√°brica. El agua del pueblo de Bofal es venenosa -que eso significa contaminada en este caso-.

Quinientas mil y más personas de la región que estuvieron expuestas a los gases viven con sustancias tóxicas en su organismo; sus hijos recibieron, en mayor o menor grado una parte de la herencia. Unas 150.000 están, todavía, en tratamiento médico. Pagan el precio de haber sobrevivido.

El desastre de Bofal empeque√Īece los accidentes en las planta nuclear de Kichtym, usina sovi√©tica en los montes Urales, de 1958, con alrededor de 500 muertos humanos y miles de cabezas de ganado sacrificadas; el de Three Mile island, en Pennsylvania, EEUU, en 1976, que no ocasion√≥ muertes y tambi√©n el de Chernobyl, en Ucrania, en 1986, que contamin√≥ una gran extensi√≥n de, territorio europeo y caus√≥ un n√ļmero imposible de precisar de muertes humanas, de otros animales y de plantas.

(Mayor información en www.cepis.org.pe/eswww/saluvivi/desasant.html)

Sirva lo anterior como preámbulo al artículo de Max J. Castro.

De Bofal al 11/9: No todas
las víctimas son creadas iguales

Fue un día en que unas 3 000 personas inocentes murieron en unos minutos o unas pocas horas, de manera incomprensible y horrible.

No me refiero al 11/9. Hablo de otro d√≠a -hizo veinte a√Īos hace poco- cuando en Bofal, India, 3 500 habitantes de barrios bajos -los primeros de cientos de miles de bajas que incluyendo hasta 15 a 20 mil muertos- perecieron a consecuencia de un escape de gases venenosos de una planta de la Union Carbide.

Se dice y se repite ad nauseam que el 11/9 lo cambi√≥ todo. ¬ŅQu√© cambi√≥ Bofal, la muerte masiva del 3/12/84, una tragedia con una tasa de muertes y sufrimiento que empeque√Īece la del World Trade Center? ¬ŅSe lanz√≥ inmediatamente una guerra contra la criminalidad corporativa y el terror medioambientalista? ¬ŅFueron identificados, insultados, cazados, atrapados y castigados los culpables de la cat√°strofe y sus c√≥mplices? ¬ŅConfisc√≥ el gobierno de Estados Unidos los fondos de los responsables de tal calamidad humana o junt√≥ una alianza internacional para combatir a los culpables y evitar otras depredaciones?

La magnitud del desastre de Bofal indiscutiblemente que merecer√≠a una reacci√≥n tan fuerte.¬† Los hechos hablan por s√≠ mismos. Cuando hace 20 a√Īos en una f√°brica de pesticidas mal manejada y con inadecuadas medidas de seguridad, propiedad de la Union Carbide, escaparon toneladas del mort√≠fero gas isocianato de metilo, 3 500 personas en Bofal, India murieron instant√°neamente, y enfermedades terminales afectaron a 12 000 o m√°s personas en los siguientes semanas, meses y a√Īos.

Por lo menos medio mill√≥n m√°s de personas han sufrido enfermedades en los veinte a√Īos posteriores. La cuenta final de v√≠ctimas puede que llegue a millones mientras enfermedades de lento desarrollo y defectos de nacimiento siguen apareciendo d√©cadas despu√©s del incidente.

Sin embargo, Bofal no cambi√≥ todo. Bofal no cambi√≥ nada. La fecha no pas√≥ a la historia.¬† Nadie lanz√≥ una guerra contra una fechor√≠a corporativa. Es m√°s, las dos d√©cadas posteriores a Bofal han sido una era dorada del laissez faire corporativo a medida que pa√≠ses, en especial Estados Unidos, han abandonado la responsabilidad de proteger a sus ciudadanos en deferencia a la magia de la deidad del mercado. La predominancia republicana durante doce de los √ļltimos veinte a√Īos ha contribuido en este pa√≠s a un marcado debilitamiento del medio ambiente y de las normas de seguridad del lugar de trabajo, un ejemplo que no ha pasado inadvertido en el resto del mundo.

Veinte a√Īos despu√©s de Bofal no ha habido detenciones en masa, juicios ni suspensiones de los derechos de la propiedad para las compa√Ī√≠as que ponen en peligro al p√ļblico y a sus empleados.¬†Nadie ha sido hecho responsable; ning√ļn funcionario de corporaci√≥n ha sido ejecutado, torturado, ni encarcelado tan siquiera por un d√≠a debido a Bofal. En su lugar, Union Carbide fue vendida a Dow Chemical, pag√≥ al gobierno indio $470 millones de d√≥lares, una miseria si se piensa en le n√ļmero de v√≠ctimas, y qued√≥ libre.

Muchos de los afectados han recibido poca compensaci√≥n o no han recibido ninguna. Muchos siguen sufriendo en la actualidad, y muchos m√°s sufrir√°n en el futuro. Los venenos de la planta no han sido limpiados o eliminados; contin√ļan envenenando el agua, el aire y la tierra del √°rea, enfermando y matando lentamente a una nueva generaci√≥n.

¬ŅCambi√≥ Bofal la cultura de criminalidad corporativa? A fines de los 80 y principios de los 90, los directores generales que manipularon el mercado, violaron la ley y despidieron a miles de empleados mientras se llenaban los bolsillos fueron agasajados, no demonizados o siquiera mirados por encima del hombro. S√≥lo mucho m√°s tarde comenzaron a emerger los grandes cr√≠menes y delitos menores de los amos del Universo en Wall Street y los delincuentes que dirigen las megacorporaciones como Enron.

Aparentemente ajeno ante las fechorías de los capitanes de industria y la complicidad de sus aliados políticos, el pasado mes el pueblo norteamericano reeligió a un presidente y un vicepresidente profundamente afincados en el mismo entorno que dio origen a los gigantescos delitos corporativos.

¬ŅPor qu√© el contraste entre la reacci√≥n moral y material del 11/9 y Bofal? Sin duda el hecho de que el 11/9 fue un acto deliberado de terrorismo, mientras que Bofal fue definido como un accidente, tiene que ver con parte de la diferencia en la reacci√≥n del mundo. Pero tambi√©n una tragedia tuvo lugar en la capital mundial del poder y del dinero y a la luz de los medios masivos, y el otro en un rinc√≥n olvidado de Dios en Utter Pradesh.

Sin embargo, debido a la naturaleza mucho mayor y más duradera de Bofal, ni la geografía ni el mayor nivel de culpabilidad criminal de los perpetradores del 11/9 justifica la enorme indiferencia hacia el devastador 3/12/84. Al igual que la crisis del SIDA, la lección de Bofal es que la cuestión no es de la magnitud de la muerte y del sufrimiento.

La cuestión es el poder de aquel cuyo buey es sacrificado. Algunas víctimas son más iguales que otra; convocan mayores recursos, movilizan mayor energía y justicia. La cuestión también es la conveniencia ideológica de iniciar una guerra para castigar un crimen, y eso depende de quién es el culpable, del status político y poder del perpetrador, de si está con nosotros o contra nosotros, de si es uno de nosotros o uno de ellos.

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* Publicado en la revista Progreso Semanal (www.progresosemanal.com/index.php?progreso=Max_Castro&otherweek=).

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