El manual de la CNN para manipular las noticias sobre Gaza

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Que la información sobre Palestina está manipulada, no es nada nuevo. Que la CNN es una cadena que destaca especialmente por la manipulación, tampoco. Lo singular es que lo haya denunciado un periódico como The Guardian (*), que no está al margen de todo tipo de manipulaciones. La intoxicación de la CNN sobre la guerra de Israel en Gaza no es casual, sino una política deliberada y sistemática dictada por los caciques de más arriba.

El periódico británico consiguió más de una docena de memorandos y correos electrónicos internos y se tomó la molestia de entrevistar a seis redactores, que no se sienten cómodos en su papel intoxicador cuando la masacre de Gaza es tan evidente que no necesita mayores explicaciones. “La CNN se enfrenta a una reacción violenta de su propio personal por las políticas editoriales que, según dicen, han llevado a una regurgitación de propaganda israelí y a la censura de las perspectivas palestinas en la cobertura de la guerra de Gaza a través de la cadena”, afirma el Guardian.

“Las decisiones de noticias diarias están determinadas por un flujo de directivas que emanan de la sede de CNN en Atlanta, que ha establecido pautas estrictas de cobertura”, que no son más que la ley del embudo: “estrictas limitaciones a las declaraciones de Hamás y otras opiniones palestinas, mientras que las declaraciones del gobierno israelí se toman literalmente”.

La manipulación de la cadena “resultó, particularmente en las primeras semanas de la guerra, en un mayor énfasis en el sufrimiento israelí”. Además, cualquier información sobre la guerra “debe ser aprobada por la oficina de Jerusalén antes de ser transmitida o publicada”. El tono de las noticias lo impone “desde arriba el nuevo editor en jefe y director ejecutivo, Mark Thompson”.

Thompson es un sicario de la intoxicación que tiene una dilatada trayectoria. Fue director de la BBC de 2004 a 2012. Luego, de 2012 a 2020, fue presidente y director ejecutivo del New York Times. Cuando estaba en la BBC le acusaron de “ceder a la presión del gobierno israelí en varias ocasiones, en particular al pedirle a uno de los más eminentes corresponsales de la BBC que dejara su puesto en Jerusalén en 2005”.

Israel sólo quiere corresponsales dóciles y sumisos, de los que ponen la oreja y no hacen preguntas incómodas. Thompson ha elaborado un breviario de dos páginas para enseñar a sus pupilos a redactar las noticias sobre Gaza, que deben recordar a cada paso la causa inmediata del “conflicto actual”: el ataque terrorista de Hamás y la matanza y el secuestro masivo de civiles.

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