Jul 2 2021
503 lecturas

Econom铆aPol铆tica

El Mercosur y la disputa por su precarizaci贸n

Los 煤ltimos tiempos vienen siendo especialmente conflictivos para el Mercosur. Mientras que los gobiernos de Brasil y Uruguay integran un frente que pretende avanzar hacia una reducci贸n amplia del Arancel Externo Com煤n (AEC) y flexibilizaci贸n de la norma que impide a los Estados miembros del bloque negociar acuerdos comerciales de forma individual, el gobierno argentino viene apelando al di谩logo por medidas consensuales m谩s moderadas, que preserven las capacidades industriales y de negociaci贸n de la regi贸n en el plano externo.

Estamos ante un Mercosur saludablemente en disputa, tensionado por proyectos econ贸micos y pol铆ticos de desarrollo capitalista e inserci贸n internacional que comportan visiones diferentes sobre el rol de la integraci贸n en nuestro Cono Sur. A diferencia de otras interpretaciones, que ven en estas tensiones una suerte de s铆ntoma de estado terminal o de agotamiento del bloque, entendemos que las actuales divergencias no son sino expresi贸n del siempre conflictivo y contradictorio funcionamiento del Mercosur en medio de un sistema capitalista permanentemente en crisis, as铆 como de los desaf铆os a enfrentar de cara al futuro.Mercosur: crecen las tensiones, por F茅lix Arellano

Las respuestas del Mercosur

Los esfuerzos para establecer consensos han girado hist贸ricamente en torno a las grandes cuestiones de para qu茅 integrarse y de c贸mo integrarse. Sobre el para qu茅, en funci贸n del desarrollo desigual y combinado del capitalismo, podr铆a decirse que el Mercosur hist贸ricamente ha buscado contribuir con los programas nacionales de desarrollo capitalista e inserci贸n internacional de sus pa铆ses. Pero 驴c贸mo cumplir con este objetivo en un contexto de clara dependencia comercial, productiva, financiera y cient铆fico-tecnol贸gica? Diferentes respuestas pueden ser identificadas a lo largo de la historia del Mercosur.

A mediados de la d茅cada del 鈥80 y en un contexto de recesi贸n mundial, Argentina y Brasil dieron el puntapi茅 inicial a trav茅s de sus 鈥減rotocolos sectoriales de coordinaci贸n interindustrial鈥, apostando a la creaci贸n de una estrategia de desarrollo conjunto y solidario, donde las preferencias deb铆an ser rec铆procas. Se trataba de constituir un mercado com煤n y de potenciar las capacidades de negociaci贸n en la arena internacional.

Pero ello no dur贸 mucho, pues de la narrativa neoliberal de la crisis de esos a帽os (crisis 茅sta supuestamente m谩s asociada a factores dom茅sticos que sist茅micos), surgi贸 un nuevo proyecto al que, junto con Paraguay y Uruguay, se lo llam贸 de Mercosur. Y con base en un programa de eliminaci贸n progresiva de barreras al comercio entre los socios y en el establecimiento de un AEC para la creaci贸n de un 煤nico territorio aduanero, el Mercosur de los a帽os 鈥90 vino a fortalecer los programas nacionales de ajuste estructural, fomentando la liberalizaci贸n comercial y financiera.

Un nuevo ciclo regresivo en Argentina?: Mundo del trabajo, conflictos laborales y crisis de hegemon铆aSi bien el modelo de 鈥渞egionalismo abierto鈥 adoptado favoreci贸 los n煤meros del comercio, a finales de esa d茅cada fue ese mismo modelo que dej贸 al Mercosur en una situaci贸n de fragilidad ante la crisis financiera global y sus impactos en las econom铆as del bloque.

Ante las presiones del proyecto norteamericano ALCA (脕rea de Libre Comercio para las Am茅ricas) y de una China cada vez m谩s presente en la regi贸n, el Mercosur de inicios de 2000 busc贸 en la Decisi贸n 32, que reafirma el compromiso del bloque de negociar en forma conjunta acuerdos comerciales con terceros pa铆ses y el reaseguro de una integraci贸n perif茅rica expuesta en todo momento a abandonar el barco de la cooperaci贸n en funci贸n de intereses pol铆ticos y econ贸micos de potencias extrarregionales.

Fue a partir de estos primeros a帽os del nuevo siglo que, en un contexto de crisis de la hegemon铆a neoliberal y de una coyuntura externa favorable vinculada a la recuperaci贸n del crecimiento mundial, una renovaci贸n sobre 鈥渃贸mo integrarse鈥 tuvo lugar en el Mercosur. Esto dio lugar a una nueva agenda que, sin abandonar la dimensi贸n comercial preponderante del bloque, se ampliara y pasase a abrigar temas de integraci贸n productiva, pol铆tica y social. De esta manera, se contribuy贸 a fortalecer el muchas veces 鈥渋nvisible鈥 entramado de cooperaci贸n y coordinaci贸n en diversos temas de pol铆tica p煤blica entre los Estados miembros.

En su segunda d茅cada de vida, el Mercosur no s贸lo experiment贸 avances en materia comercial 鈥攄onde el comercio intrarregional creci贸 significativamente鈥 sino en otros aspectos tales como integraci贸n productiva, convergencia estructural, pol铆tica social y articulaci贸n estrat茅gica con otros pa铆ses sudamericanos.

Pero con la irrupci贸n de la crisis mundial de 2008 y el cierre del ciclo de las commodities, la integraci贸n mercosure帽a multidimensional fue cediendo gradualmente a la recuperaci贸n del regionalismo abierto como modelo preponderante. Esto se dio en sinton铆a con el retorno del ideario neoliberal en los Estados parte, que justificaba la reconfiguraci贸n del bloque en funci贸n de un supuesto rezago institucional, estancamiento econ贸mico y aislamiento de sus pa铆ses con relaci贸n a las cadenas globales de valor.

La actual disputa por un programa de corto plazo

En los 煤ltimos a帽os surgi贸 la narrativa cortoplacista de la 鈥渕odernizaci贸n鈥 del Mercosur para superar una supuesta crisis. Un estancamiento, que, as铆 como en la d茅cada del 鈥80, es nuevamente m谩s asociada a factores dom茅sticos que a restricciones o limitaciones sist茅micas vinculadas a las din谩micas del propio capitalismo neoliberal. La revisi贸n del AEC, la flexibilizaci贸n de la Decisi贸n 32 de 2000 y hasta una 鈥渞evisi贸n鈥 de la estructura institucional del bloque para hacerla 鈥渕谩s simple y eficiente鈥, encabezan las demandas modernizadoras.

El AEC previsto en el Tratado de Asunci贸n ha venido siendo objeto de diversas excepciones que impiden al bloque avanzar hacia acuerdos de integraci贸n profunda, m谩s equitativos y equilibrados. Actualmente, en sinton铆a con esa tendencia, los defensores de una 鈥渋nserci贸n competitiva en el comercio y la econom铆a internacionales鈥 quieren un tipo de asociaci贸n m谩s pr贸xima de una zona de libre comercio. Una asociaci贸n a imagen y semejanza de la metodolog铆a implementada por la Alianza del Pac铆fico, m谩s que de una verdadera integraci贸n robusta y compleja desde el punto de vista de los compromisos e intereses en juego.

Ese es el Mercosur m谩s 鈥渕oderno鈥 y 鈥渇lexible鈥 por el que los gobiernos de Brasil y Uruguay vienen abogando. Un Mercosur que deje de lado la construcci贸n de un programa de solidaridad, reciprocidad y autonom铆a estrat茅gica en el largo plazo, y que favorezca, en contrapartida, m谩s 鈥渓ibertades鈥 en el corto plazo para jugar individualmente 鈥渆n cancha grande鈥, tal como lo reivindica el presidente uruguayo.

Ahora bien, en condiciones de vulnerabilidad y fuerte volatilidad internacional, donde la tan mentada libertad se revela de hecho m谩s m铆tica que real, nos preguntamos: 驴la precarizaci贸n del Mercosur es el camino para nuestros pa铆ses? Esa parece ser la pregunta que deber铆a estar en el centro del debate intelectual y pol铆tico regional.

* Profesor de la Escuela de Administraci贸n de la Universidade Federal de R铆o Grande do Sul (UFRGS). Doctor en Econom铆a Pol铆tica Internacional por la Universidade Federal do R铆o de Janeiro (UFRJ). Colaborador del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario