Ago 23 2006
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Econom铆a

El mundo corporativo: – UNA PERSONALIDAD PSICOP脕TICA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.


Chris y Luke son los primeros seres humanos en el mundo patrocinados por una corporaci贸n para completar su educaci贸n post-secundaria. En retorno, ellos tienen que promover las tarjetas de cr茅dito de la compa帽铆a en el campo universitario. Su historia, y sus infinitas variaciones, son las que hoy simbolizan la creciente normalizaci贸n y aceptaci贸n de la comercializaci贸n en, virtualmente, cada 谩rea de la vida.

Si en el pasado la iglesia defin铆a lo que 茅ramos, hoy d铆a, en t茅rminos pr谩cticos, lo hace la corporaci贸n. A trav茅s de la historia las instituciones dominantes han establecido modelos e identidades a seguir que engranan con su naturaleza,聽sus necesidades y sus intereses.

Modelos y valores

El ser humano tiende a reflejar el orden social en que habita. Hoy d铆a, las corporaciones gobiernan nuestras vidas. Son ellas las que en la vida diaria determinan聽 lo que comemos, lo que vemos en televisi贸n, lo que vestimos y donde trabajamos. Inescapablemente estamos rodeados聽por su cultura, iconograf铆a e ideolog铆a y al igual que otras instituciones del pasado ellas se presentan como infalibles y omnipotentes.

Dictan las decisiones en el gobierno y controlan dominios de la sociedad que una vez fueron parte de la esfera p煤blica. En la medida en que聽la corporaci贸n se transforma en el factor dominante de la sociedad a trav茅s de la privatizaci贸n y la regulaci贸n, su ideal de 芦noci贸n humana禄 se vuelve, tambi茅n, dominante. Y es este dominio hegem贸nico el que ha empezado a producir rechazo y oposici贸n debido a la creciente sospecha de que la corporaci贸n posee una personalidad sicop谩tica … esencialmente auto-interesada, incapaz de consideraci贸n por los otros, amoral y sin conciencia, como dice Joel Bakan 鈥揺scritor y profesor de Derecho de la Universidad de British Columbia鈥.

En palabras de B. Chomsky, el ser humano ideal para la corporaci贸n es el del individuo totalmente disociado 聽de los otros, sin mayor consideraci贸n por sus semejantes y cuya auto-valoraci贸n depende de cuantos deseos pueda satisfacer. La fuerza y motivaci贸n detr谩s de la privatizaci贸n es la del reforzamiento de esta concepci贸n particular de lo humano.

La privatizaci贸n del Sistema de Seguridad Social, por聽ejemplo, tiene como consecuencia el聽debilitamiento聽del principio mismo en que se basa: el que nos importa el sufrimiento y el hambre de nuestros semejantes. De acuerdo con la ideolog铆a corporativa esto no debiera preocuparnos. Su responsabilidad es solo la ganancia econ贸mica.聽

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Un siglo y medio despu茅s de su nacimiento, la corporaci贸n comercial moderna, una persona artificial hecha a la imagen de un narcisista compulsivo, ahora busca rehacer al individuo de acuerdo a su propia figura. Desde el punto de vista de la corporaci贸n el ciudadano ideal es un consumidor insanamente insaciable guiado por un inter茅s psico-patologico.

聽Seg煤n algunos personeros del mundo de los negocios, 芦en las ultimas tres d茅cadas ha habido una transferencia de la autoridad del gobierno a las corporaciones y estas necesitan asumir esa responsabilidad, realmente necesitan conducirse como ciudadanos corporativos del mundo; necesitan respetar las comunidades en las que operan y 聽asumir la auto-disciplina que en el pasado el gobierno les exig铆a禄 (Swam Gibara).

Por supuesto que necesitan hacer todo esto, pero la pregunta es: 驴c贸mo, de acuerdo con su dise帽o legal, contenido en cientos de leyes a trav茅s del mundo, esto podr铆a ser posible?

Asuntos e intereses

Seg煤n Milton Friedman la corporaci贸n es propiedad de los accionistas. Su inter茅s es el inter茅s de estos 煤ltimos. Mas all谩 de esto, no debiera gastar el dinero de los accionistas en operaciones que pudieran considerarse socialmente responsables, pero que no aumentan la ganancia. Solo existe una responsabilidad social para los ejecutivos de una corporaci贸n: hacer tanto dinero para sus accionistas como sea posible. Este es su imperativo moral. Aquellos ejecutivos que eligen objetivos sociales y ambientales por sobre la gerencia, que tratan de actuar moralmente son, en el hecho, inmorales.

A pesar de que esta visi贸n no es compartida universalmente, en especial por hombres de negocios mas sofisticados, en la pr谩ctica, dice D茅bora Spar, profesora de la Escuela de Negocios聽 de Harvard, ella permanece. Las corporaciones, agrega, no son instituciones creadas para ser entidades morales. Son instituciones que tienen s贸lo una misi贸n y 茅sta es la de aumentar el valor de las acciones. Las corporaciones son creaciones legales definidas por prop贸sitos legales. La ley dicta lo que sus directores y ejecutivos聽 puedan hacer o lo que no puedan hacer.

En EEUU y otros pa铆ses industrializados, en tanto entidades creadas por la ley, sus lideres est谩n obligados a darle prioridad a los intereses de la compa帽铆a y a sus accionistas por sobre toda otra consideraci贸n, y les proh铆be ser socialmente responsables, a lo menos, genuinamente. Este principio legal, conocido como 芦el mejor inter茅s de la corporaci贸n禄, fue establecido en el juicio Dodge聽contra Ford en 1916. Esta norma, dice J. Bakan, forma parte de la cultura corporativa.

La expectativa de los inversionistas, sean estos instituciones o individuos, es la de asegurarse que la fuerza dirigente es la producci贸n y retorno de ganancias y no la acci贸n filantr贸pica que pueda disminuir las perspectivas financieras. Millones de seres humanos mueren cada a帽o de enfermedades que no tienen tratamiento porque las drogas necesarias para su curaci贸n no son comercialmente valiosas.

La ret贸rica benevolente y las acciones socialmente responsables crean im谩genes corporativas atractivas y, en ocasiones, producen alg煤n beneficio en el mundo. Pero ello no cambia la naturaleza institucional de la corporaci贸n que es su compromiso irrenunciable al auto-inter茅s. 芦La caridad, en tanto tal, no tiene lugar en la mesa de directores. Hay, sin embargo, un cierto tipo de caridad que produce beneficio econ贸mico al que la practica y es s贸lo en esa medida, una medida no muy filantr贸pica, que la caridad puede tener un lugar en la mesa, pero no por otro prop贸sito禄 (Lord Bowen, juez en el caso Hutton contra West Cork Railway Company, siglo XIX).

Este auto-inter茅s desenfrenado victimiza tanto al individuo como a la sociedad e incluso, en ocasiones, a los mismos accionistas, cuando es liberado de los constre帽imientos legales gracias a la desregulaci贸n y la transferencia de la autoridad聽que logra con la privatizaci贸n.聽

La cuesti贸n 茅tica

Al igual que una criatura sicop谩tica, la corporaci贸n no puede reconocer y actuar en base a razones morales para limitar el da帽o que pueda hacerle a otros. Nada en su dise帽o legal la constri帽e en la persecuci贸n de sus fines ego铆stas cuando el beneficio que obtiene es mayor que el costo. S贸lo consideraciones pragm谩ticas y legales controlan su instinto rapaz, a pesar de que en muchas ocasiones 茅stas no son suficientes para impedir que destruya vidas, da帽e comunidades y ponga en peligro al planeta entero. La corporaci贸n considera este da帽o aceptable porque es una consecuencia inevitable de su actividad productiva.

En jerga t茅cnica se conoce como 芦externalizaciones禄. De acuerdo con M. Friedman 芦estas son el efecto de una transacci贸n en un tercero que no ha consentido ni ha participado en la ejecuci贸n de esa transacci贸n禄. Estos efectos pueden ser positivos, tales como la creaci贸n de trabajos y productos. Pero, en 煤ltima instancia, la compulsi贸n corporativa a externalizar sus costos es la ra铆z de la mayor parte de los problemas sociales y ambientales.

El sistema regulador impone l铆mites legales a lo que las corporaciones y sus ejecutivos puedan hacer y castiga a aquellos que violan estos l铆mites. En teor铆a evitan las conductas socialmente irresponsables. Pero, como muchas otras teor铆as, 茅sta tiene muy poca relacion con la realidad. Las ilegalidades corporativas las podemos encontrar a trav茅s de toda la econom铆a. La compa帽铆a General Electric, por ejemplo, de acuerdo con Multination Monitor, incurri贸 en 42 transgresiones legales mayores entre 1990 y 2001. Y el 67 por ciento de la industria de la moda no cumple con los est谩ndares locales.

Cuando los ejecutivos de una compa帽铆a deciden cumplir o quebrar la ley act煤an racionalmente y basan sus decisiones en la efectividad econ贸mica. Seg煤n Bruce Welling, profesor de leyes, una actividad prohibida no deja de ser ejecutada simplemente por el temor a una multa. Lo que importa considerar es si la ganancia es mayor que la multa multiplicada por la probabilidad de ser descubierto y sentenciado.聽

El monto de las multas no es en si mismo una raz贸n suficiente para no incurrir en una acci贸n ilegal. Si la corporaci贸n es condenada y multada la experiencia servir谩 para que en la pr贸xima ocasi贸n cubra sus huellas mucho mejor. Ninguna de ellas esta exenta de esta l贸gica. Robert Monk, uno de los hombres de negocios mas influyente en Am茅rica, dice que no es cuesti贸n de malevolencia o mala voluntad. La empresa tiene dentro de ella, en la misma forma en que el tibur贸n tiene dentro de 茅l, aquellas caracter铆sticas que la capacitan para hacer lo que esta programada a hacer.

Encrucijadas y direcciones

La dificultad con la entidad corporativa es que posee una din谩mica que no toma en cuenta la gente de carne y hueso que forma el mundo en el que existe. En nuestra b煤squeda de riqueza聽 y de prosperidad hemos creado algo que eventualmente nos destruir谩. La gente que dirige la corporaci贸n, en su mayor parte, es gente buena, con est谩ndares morales personales como cualquier otro. Pero el dinero que ellos manejan e invierten no les pertenece. No lo pueden usar para curar al enfermo, conservar el ambiente o alimentar al hambriento. Su deber como ejecutivo es poner el inter茅s de la corporaci贸n por encima de cualquier otro. No importa cuan idealistas sean sus intenciones, sus decisiones deben orientarse primariamente al servicio de la compa帽铆a y al inter茅s de sus due帽os.

El ego铆smo y los deseos materiales son, obviamente, parte de nuestro ser. Pero no todo nuestro ser. La cuesti贸n es: 驴podemos basar completamente un sistema econ贸mico en los rasgos que el neo-liberalismo ha elevado a聽categor铆as fundamentales? Desde el punto de vista p煤blico tenemos que preguntarnos qu茅 tipo de sociedad聽creamos cuando ponemos a las corporaciones encargadas de la direcci贸n de la sociedad… Instituciones que definen lo que somos, lo que nos une y lo que nos capacita para sobrevivir con cierta seguridad.

Hasta el momento han fracasado y, la verdad, han empeorado algunos de los problemas mas urgentes del mundo: pobreza, explotaci贸n social, guerras, destrucci贸n ambiental y salud publica. Desde el momento en que el capitalismo definido聽por 聽las corporaciones est谩 lejos de derrumbarse 鈥搚 aun no hemos podido imaginar un modelo alternativo al sistema capitalista鈥 lo que nos queda, entre tanto, es comprometernos en una lucha hegem贸nica por el control del poder que hoy ejercen las corporaciones multinacionales.

Una de las fantas铆as democr谩ticas es la idea de que todos los ciudadanos, todos los individuos son iguales, a lo menos, en la esfera pol铆tica. Cada uno posee un voto independientemente de su riqueza o posici贸n social, signicando con ello que en relacion a las corporaciones cada ciudadano tiene el mismo derecho a participar en c贸mo estas poderosas instituciones deben conducirse.

Seg煤n J. Bakan, el traspaso de 聽la regulaci贸n de las corporaciones, del gobierno al mercado, inmuniza a 茅stas de los efectos de la participaci贸n ciudadana en el proceso pol铆tico y deja el control a una instituci贸n en donde un d贸lar, y no una persona, equivale a un voto. Cuando聽trasferimos el poder al mercado creamos una asimetr铆a total entre el mas humilde y el mas poderoso.聽Es este ultimo el que concentra un poder tan inmenso que, literalmente, puede aplastar al primero.聽

脡sta es una de las razones hist贸ricas de que el mercado necesite ser regulado para detener el da帽o y la explotaci贸n ejercida por las corporaciones. Las organizaciones no gubernamentales pueden complementar el proceso democr谩tico y proveer educaci贸n e informaci贸n que nos capacita para promover leyes gubernamentales, pero no pueden reemplazarlo. Es la aprobaci贸n聽 de estas leyes lo que debe ser su ultimo objetivo, que es el de forzar a las compa帽铆as a internalizar sus costos.

Si es cierto que la regulaci贸n incrementa los costos comparados con la desregulaci贸n que genera mayores ganancias, beneficia al consumidor con precios mas bajos y ahorra dinero al gobierno y a los contribuyentes, no es menos cierto tambi茅n que, mayormente, lo que se ahorra reaparece con venganza en otro lugar. En realidad, la desregulaci贸n es una forma de desdemocratizaci贸n ya que le niega al pueblo, que act煤a a trav茅s de sus representantes, el 煤nico instrumento oficial que posee para controlar la conducta corporativa.聽

…La vieja pol铆tica

No podemos decir que haya democracia real en un sistema que conf铆a mayormente en las fuerzas del mercado y en las organizaciones no gubernamentales para promover responsabilidad social corporativa. Las corporaciones no son instituciones democr谩ticas. Sus directores y ejecutivos no dan cuenta a nadie, a excepci贸n de los accionistas que los emplean. Los gobiernos democr谩ticos, a pesar de todas sus limitaciones, son responsables聽ante la sociedad en general. Como dice Chomsky, cualquiera que sea la opini贸n que uno tenga del gobierno 茅ste responde, en una medida limitada, p煤blicamente. Una de las razones de porque la propaganda trata de hacernos odiar al gobierno es porque es la 煤nica organizaci贸n existente en la cual es posible participar en alguna medida y limitar la irresponsabilidad de poderes tir谩nicos.

Sin el Estado la corporaci贸n no es nada, por lo que es un error pensar que si 茅sta es fuerte y poderosa el Estado es d茅bil. La transferencia de poder implica que la globalizaci贸n econ贸mica y la desregulaci贸n han disminuido el poder聽del Estado para proteger el inter茅s publico, pero al mismo tiempo, han reforzado su poder para promover el inter茅s de la corporaci贸n. El poder estatal no ha disminuido, solo ha sido redistribuido.聽

La desregulaci贸n no disminuye la participaci贸n del Estado en el mercado. Solo cambia su naturaleza. El problema que las corporaciones hoy plantean es uno de los m谩s dif铆ciles y urgentes de nuestro tiempo y su soluci贸n no es f谩cil. Un futuro libre de la explotaci贸n, del ego铆smo y de la capacidad destructiva聽de estas instituciones clasistas era el sue帽o revolucionario. Pero hoy nos hemos quedado, moment谩neamente, sin modelo para su implementaci贸n. Y mientras imaginamos uno, el movimiento anti-globalista propone por ahora, la lucha por controlar las corporaciones y someterlas a los constre帽imientos聽democr谩ticos para protegernos de sus tendencias predatorias. 聽

Pero, en ultima instancia, tendremos que聽plantearnos聽la cuesti贸n de si聽es cierto que el capitalismo esta aqu铆 para quedarse y constituye el ultimo horizonte de nuestras expectativas, y que聽lo 煤nico que nos queda es continuar reformando el sistema, dejando 聽su homogeneidad b谩sica intacta.

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* Escritores y docentes. Residen en Canad谩.

Addenda
SEIS MILLONES DE D脫LARES

Luke McCabe fue el primer muchacho en convertirse en estudiante de preuniversitario patrocinado (sponsored en la jerga en boga) por una corporaci贸n. Factur贸 para aquella seis millones de d贸lares estadounidenses en publicidad. A fines de 2001 su fotograf铆a se hab铆a impreso m谩s de 80 millones de veces y hab铆a sido entrevistado por medios de comunicaci贸n en todo el territorio de su pa铆s.

Con su amigo Barret est谩n disponibles para modelar, actuar y cantar. Disponen de una p谩gina-web (http://www.chrisandluke.com).

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