Sep 14 2013
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Despacito por las piedras

El mundo respira (por ahora)

Cuando negros nubarrones oscurecían el futuro de la humanidad, los principales protagonistas de un formidable y suicida enfrentamiento militar parecen dispuestos a darse una tregua.
El Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, ‚Äútir√≥ al aire‚ÄĚ la cuesti√≥n que le daba 7 d√≠as a Siria para que se desprenda de los gases t√≥xicos acumulados en sus dep√≥sitos militares. Rusia tom√≥ la iniciativa y le ‚Äúpidi√≥‚ÄĚ a Siria que entregue ese armamento, a lo cual Siria ‚Äúaccedi√≥‚ÄĚ. El Presidente Barack Obama pidi√≥ al Congreso que suspenda la discusi√≥n sobre el ataque hasta ver los resultados de esta gesti√≥n. Ahora los cancilleres de Estados Unidos y Rusia est√°n debatiendo acerca de las condiciones para hacer efectivo ese acuerdo. Es posible que nunca trascienda si esto constituye una serie de sucesos que se fueron concatenando o en ‚Äúalg√ļn sitio‚ÄĚ (tal vez la cumbre en el G-20) los m√°ximos protagonista acordaron los ejes de un acuerdo que luego se fue desplegando y tomando estado p√ļblico.
Desgraciadamente, nadie pude llamarse a enga√Īo e imaginar que los riesgos se han disuelto. La estrategia imperial, que pasa por sembrar caos y violencia en Siria e Ir√°n, se mantiene intacta. La pregunta m√°s l√≥gica y natural que surge es ¬Ņentonces porque no se producir√° ahora el ataque?
Esta precaria paz estar√° signada por complejas negociaciones, en las cuales seguir√°n apareciendo plazos y amenazas.
Dos de sus mayores protagonistas (Estados Unidos y Siria) ganan y pierden algo. Rusia es el √ļnico ganador que ‚Äďpr√°cticamente- no paga costos. Estados Unidos pierde la ‚Äúoportunidad‚ÄĚ del proclamado ataque, ganando una ‚Äúsalida decorosa‚ÄĚ ante el inesperado desaire del parlamento ingl√©s que se neg√≥ a darle apoyo y la debilidad de la alianza que hab√≠a logrado reunir. Rusia posterga el riesgo de una guerra, de resultado imprevisible, y sigue siendo el gran actor en la zona. Siria no tiene que afrontar la inminencia del ataque armado, lo que le permite concentrar sus fuerzas en el combate a los mercenarios y rebeldes internos. Pero, al mismo tiempo, pierde las reservas de armas qu√≠micas que son el mayor poder disuasivo que tienen los pa√≠ses que no cuentan con armamento nuclear.
Quienes se opusieron firmemente a la guerra, la pol√≠tica vaticana, los miembros del UNASUR, entre otros, tienen la oportunidad de colocar sus mayores esfuerzos para desnudar lo que esconden estos ataques armados. Es posible que, en ese camino, se desplieguen las fuerzas de la opini√≥n p√ļblica mundial que hagan inaplicables los sue√Īos imperiales.

Juan Guah√°n

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. carlos
      15 septiembre 2013 3:50