Dic 2 2007
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Opini贸n

EL NEGOCIO DE LOS MEDIOS

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Una parte de la contracultura de los a帽os sesenta fue el cambio pedag贸gico. 芦La letra con sangre entra禄 deb铆a ser sustituida por el instruir deleitando. La educaci贸n basada en el sacrificio deb铆a dar paso al aprendizaje placentero. Esta tendencia se basa en un mayor respeto por el menor, en un reconocimiento de sus derechos, incluidos el derecho a la espontaneidad, al goce de la infancia y la adolescencia. La contracultura educativa ten铆a otros componentes, la educaci贸n para la liberaci贸n pol铆tica, para la democratizaci贸n pero la parte que m谩s cal贸 en el curriculum occidental fue la primera.

Casi al mismo tiempo los menores comenzaron su largo aprendizaje televisivo. Primero en Estados Unidos y Jap贸n y despu茅s en todo el mundo, empresas cinematogr谩ficas se especializaron en el entretenimiento infantil, tebeos convertido en telefilmes y remodelados para su mayor disfrute. La televisi贸n empez贸 a competir con la escuela, a transformar los h谩bitos de aprendizaje y a quitar tiempo al trabajo de los alumnos. A煤n no sabemos sus consecuencias aunque muchos expertos creen que se est谩 generando un cambio cualitativo en la manera de aprender, de memorizar, de pensar, en raz贸n de esa mezcla de entretenimiento e informaci贸n que es el contenido habitual de los programas televisivos.

La industria publicitaria ha entrado en la escuela con el proyecto Channel One. La empresa Channel One regala a las escuelas televisores y parab贸licas a cambio de que los alumnos vean obligatoriamente un telediario de veinte minutos con tres de anuncios. Su expansi贸n por el sistema educativo americano (estadounidense) va en aumento y pronto llegar谩 a Europa. Igualmente la empresa Zap Me, regala ordenadores con acceso gratuito a Internet pero el alumno no puede librarse de los anuncios de la p谩gina de acceso. Pero el asunto afecta tambi茅n a los adultos.

A veces se acusa al mundo acad茅mico de tener una actitud despreciativa hacia el entretenimiento televisivo, como si fuera algo degradante para la condici贸n humana. Y en ese sentido se le equipara al mundo eclesi谩stico con su juicio negativo del placer. La generaci贸n de la guerra y de la postguerra, crecidas en la econom铆a de la escasez, recibieron el mensaje de que el sacrificio era fundamental y que una vida de sacrificio dar铆a paso a otra de satisfacciones鈥 despu茅s de la muerte. En realidad tal planteamiento iba contra el car谩cter risue帽o y vitalista de la cultura sure帽a, como una manera de disciplinarla para el trabajo.

Los sure帽os han tenido mala opini贸n del trabajo. Se le consideraba una cosa inevitable, especialmente dise帽ada para los que carec铆an de medios y no pod铆an organizar sus vidas en torno a la m谩s distinguida cultura del hidalgo. Hizo falta que llegaran los americanos (estadounidenses) para que entre ellos y los estrategas del Opus convencieran a la clase media emergente espa帽ola de la legitimaci贸n social por el
trabajo, del orgullo de la tarea bien hecha, algo antes reservado a los artesanos y a los artistas.

Pero, por debajo, la cultura popular sure帽a ha inventado muchas maneras de hacer frente a lo inevitable y organizar la fiesta como una alternativa a la obligaci贸n. O al menos como un escape de 茅sta. Cuando llega la televisi贸n la cultura popular la incorpora como algo relativamente barato y que no requiere mucho esfuerzo. La televisi贸n ha sido, adem谩s, la soluci贸n para los d铆as y las noches de tantos mayores incapaces de otras actividades y ha significado un gran remedio a las escaseces del mundo rural.

Pero su riesgo es infantilizar a la gente, que los adultos la utilicen, al igual que los ni帽os, como una experiencia vicaria, sustitutiva de la propia, una serie de im谩genes e historias que nos evitan pensar o, m谩s bien, nos hacen pensar s贸lo en distraernos. En ese sentido tiene ese referido efecto narcotizante y se convierte en el gran obst谩culo para estar educados e informados para la vida adulta, en suma, para ejercer la ciudadan铆a.

La televisi贸n, progresivamente, ha contaminado a los otros medios de comunicaci贸n. La informaci贸n, hasta entonces elaborada en peri贸dicos y revistas, se populariz贸 en la radio y se fue convirtiendo en entretenimiento cuando la televisi贸n empez贸 a hacer m谩s comerciales sus espacios informativos. La tradicional separaci贸n entre informaci贸n y publicidad se rompi贸 a impulsos de la b煤squeda del beneficio a corto plazo.

La educaci贸n, la informaci贸n y el entretenimiento son tres grandes industrias contempor谩neas en expansi贸n. La primera porque la escolarizaci贸n empieza desde cada vez m谩s temprano en la vida de las personas y se prolonga cada vez por m谩s tiempo.

A ello se une esa reconversi贸n de habilidades que todos necesitamos una o varias veces en nuestra biograf铆a profesional. La informaci贸n es la primera materia prima de la econom铆a contempor谩nea. Sin informaci贸n no funcionan las m谩quinas ni los sistemas y la informaci贸n es la base de cualquier estrategia pol铆tica o mercantil. El conseguir informaci贸n relevante forma parte de la condici贸n ciudadana. El entretenimiento es la actividad colectiva que m谩s ha crecido en los 煤ltimos quince a帽os, habiendo superado a las armas como primera cifra de exportaci贸n de la econom铆a norteamericana. Aumenta el tiempo libre, voluntario y forzoso, en el territorio OECD y la industria del entretenimiento, en sus diversas manifestaciones, subraya hoy el 铆ndice de vida de los pa铆ses y de las personas.

Las tres industrias poseen un alto grado de innovaci贸n tecnol贸gica lo que las hace muy propias para la inversi贸n as铆 como contenido preferido de las apetencias de las grandes corporaciones. Sesenta y ocho de las quinientas personas m谩s ricas del mundo tienen inversiones en estos negocios y no hay grupo financiero importante que no participe en ellos. Bastantes empresas son activas a la vez en la informaci贸n y el entretenimiento y participan, directa o indirectamente, en sectores de la educaci贸n, como el negocio editorial.

Las luchas al respecto entre corporaciones y pa铆ses, entre Europa y Estados Unidos tienen una connotaci贸n ideol贸gica que recuerda la vieja contienda entre la Iglesia y el Estado por el control del pensamiento.

La educaci贸n, la informaci贸n y el entretenimiento est谩n recorridos por oligopolios de diversos perfiles y son susceptibles de las m谩s variadas manipulaciones al servicio de los intereses que las patrocinan o apetecen. La principal manipulaci贸n, y la principal convergencia, entre los tres sectores es su paulatina transformaci贸n en un sistema global de informaci贸n y entretenimiento, dominado por multinacionales multimedia, estrat茅gicamente aliadas con los epicentros del poder econ贸mico y pol铆tico.

La tendencia a la comercializaci贸n, la concentraci贸n y la transnacionalidad de los medios de comunicaci贸n tiene su centro estrat茅gico en los Estados Unidos y desde ah铆 se difunde por el resto del mundo, debilitando cada vez m谩s el sector p煤blico correspondiente y, por supuesto, su fiabilidad. La historia reciente en Espa帽a nos prueba su subordinaci贸n creciente al modelo americano y a la hegemon铆a de los productos made in USA como fundamento de la cultura popular.

Los medios de comunicaci贸n son cada vez m谩s parte del entramado econ贸mico, en un mercado cada vez m谩s global y en el que el poder financiero impone sus reglas. Ello favorece un cierto modo de democracia, la democracia medi谩tica, t茅rmino que designa esa convergencia entre educaci贸n, informaci贸n y entretenimiento que favorece la transformaci贸n del ciudadano en consumidor y convierte a las elecciones pol铆ticas en una oferta publicitaria, destacando los aspectos m谩s personas y morbosos de la actividad p煤blica.

Este sistema global favorece a los poderes de dos maneras. La primera es la funci贸n narcotizante de la televisi贸n. Dec铆a Berlusconi que bastante harta llega la gente a su casa, harta del tr谩fico, del trabajo, de sus jefes, para que nosotros le compliquemos la vida desde la peque帽a pantalla. Y a帽os despu茅s, Emilio Azc谩rraga, el poderoso due帽o de Televisa, afirmaba: 芦La mayor铆a de los mexicanos llevan una vida muy jodida y la va a seguir llevando. Por eso, nosotros tenemos que endulz谩rsela鈥. El factor entretenimiento llega hasta los mismos telediarios.

Cuanto m谩s televisi贸n ves, menos te enteras de lo que pasa, es el t铆tulo de un libro reciente. Con los medios audiovisuales tenemos un exceso de informaci贸n sobre las cosas m谩s inveros铆miles鈥 menos las verdaderamente importantes y, adem谩s, recibir tanta informaci贸n y a tanta velocidad, nos impide su digesti贸n, ponerla en un contexto esclarecedor. Hay mucha informaci贸n pero cada vez menos an谩lisis. Pero la segunda manera de favorecer a los poderes es la censura.

La censura siempre ha existido. Todos los poderes han querido no solo controlar la realidad sino su interpretaci贸n. Todos los poderes requieren, en alg煤n momento de su ejecutoria, que se haga silencio sobre ella, como manera de conseguir esa impunidad que necesitan con harta frecuencia. Los poderes tratan de que no se publiquen las noticias que les perjudican. Y si no hay m谩s remedio tratan de darles la vuelta, en ese arte del 鈥渟pin鈥, del maquillaje de la informaci贸n, que es hoy una asignatura de tantos curricula period铆sticos. Tal y como funciona la manipulaci贸n medi谩tica, m谩s de la mitad de los licenciados consiguen trabajo en gabinetes de imagen, en relaciones p煤blicas, en suma, en el arte de la manipulaci贸n. Y en las redacciones, se ha roto la separaci贸n entre informaci贸n y publicidad, corrompi茅ndose, siempre en beneficio de 茅sta, el decir la verdad sobre productos y servicios, p煤blicos y privados.

Hoy hay tres clases de periodistas, los mandarines, 鈥減undits鈥 en ingl茅s, que forman parte del poder, se re煤nen, comen y se divierten con los poderosos. Son su ap茅ndice medi谩tico. Luego est谩n los redactores de a pi茅, con contratos cada vez m谩s precarios, y en medio, los capataces de la redacci贸n, especialistas en lo que se puede o no se puede decir en cada caso.

Como muchas empresas son multimedia, el mensaje, las consignas, se guisan en un solo lugar y se trasmiten a cada medio. Semejante manipulaci贸n dificulta el periodismo de investigaci贸n, sobre todo en la informaci贸n econ贸mica. Bastantes esc谩ndalos empresariales han estallado de golpe, en perjuicio de tantos inversores y clientes, sin que antes se haya dicho nada sobre c贸mo se estaban fraguando.

La manipulaci贸n medi谩tica es la 煤ltima versi贸n del 鈥減anem et circensem鈥 y, como ella, convierte e los ciudadanos en consumidores, en clientes. O en algo peor.

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* En ARGENPRESS, agencia de informaciones independiente argentina: www.argenpress.info

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