Mar 4 2012
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EconomíaOpinión

El neodesarrollismo (argentino) y sus limitaciones estructurales

El neodesarrollismo surge de las entra√Īas mismas del neoliberalismo y encuentra all√≠ sus propios l√≠mites. Estos condicionamientos se est√°n expresando ahora cuando es f√°cil comprobar que tras ocho a√Īos de fuerte crecimiento econ√≥mico hay problemas estructurales que no se han resuelto.

La coyuntura nacional parece haber dado un vuelco, la confluencia de problemas estructurales no resueltos y el agotamiento de ciertas variables econ√≥micas, est√°n en el centro de este cambio. Por primera vez en a√Īos la agenda de discusiones no es la del oficialismo, mucho menos la de la oposici√≥n, sino la que impuso la realidad.

Combinación de factores

En estos aciagos d√≠as se ha repetido hasta el cansancio que el ¬ęaccidente¬Ľ ferroviario de Once era ¬ęuna tragedia anunciada¬Ľ. Efectivamente son muchas y diversas las voces que desde hace a√Īos vienen alertando sobre el deterioro del sistema tranviario, particularmente de la l√≠nea Sarmiento. Otro tanto puede decirse de la situaci√≥n energ√©tica que no est√° colapsada pero si en un estado de crisis latente, particularmente en cuanto a los hidrocarburos.

Completa el cuadro la reacci√≥n de las poblaciones del interior del pa√≠s que se ven afectadas por los emprendimientos de la megaminer√≠a. Estas resistencias se manifiestan desde hace ya varios a√Īos y en los √ļltimos tiempos han construido un organismo centralizador: las UAC (Uni√≥n de Asambleas Ciudadanas), que ha ocupado la escena nacional con los casos m√°s que emblem√°ticos de La Rioja y Catamarca.

Una y otra vez el gobierno nacional ha ninguneado las advertencias o aceptado parcialmente y ha puesto en pr√°ctica medidas que solo emparchan la situaci√≥n, pero que en ning√ļn caso conforman un plan o al menos un programa articulado para resolver lo que se est√° constituyendo en una verdadera traba para el desarrollo.

Problemas estructurales

Desde esta columna se ha dicho en m√°s de una oportunidad que el neodesarrollismo surge de las entra√Īas mismas del neoliberalismo y que encontraba all√≠ sus propios l√≠mites. Estos l√≠mites se est√°n expresando ahora cuando es f√°cil comprobar que tras ocho a√Īos de fuerte crecimiento econ√≥mico hay problemas estructurales que no se han resuelto, por el contrario ese fuerte crecimiento los ha agravado. Lo que est√° en el centro es la ausencia del Estado y de inversi√≥n en infraestructura b√°sica.

Un primer antecedente lo tuvimos a inicios del a√Īo pasado cuando los problemas de tierra y vivienda surgieron con fuerza en el Parque Indoamericano y luego en las provincias de Jujuy y Formosa. Meses m√°s tarde el asesinato del joven Mariano Ferreira puso en descubierto la trama de intereses oculta en las contrataciones precarias del Ferrocarril Roca. En estos d√≠as el ¬ęaccidente¬Ľ ferroviario en la l√≠nea Sarmiento y la insuficiencia energ√©tica han sacado a la luz problemas de envergadura irresueltos.

Hidrocarburos

Argentina, que fuera pionera en crear una empresa estatal, que tuviera el control de todas las etapas de la actividad hidrocarburifera, ha quedado ahora como √ļnico pa√≠s en el mundo que mantiene totalmente privatizada la explotaci√≥n de los hidrocarburos -producci√≥n, transporte, distribuci√≥n- siendo adem√°s uno de los que menor porcentaje se apropia de la renta petrolera.

Desde la privatización todo se centró en exportar reservas sin que se ampliaran las comprobadas. Pero esto no se ha hecho sobre la base de descubrimientos de cuencas petroleras, la exploración fue escasa y los nuevos pozos pocos. Sí hubo superexplotación, hasta su virtual agotamiento, de los mismos pozos que ya estaban en operación por YPF nacional.

El esquema actual reproduce agravadas las condiciones impuestas en los a√Īos 90. Las ha profundizado con el mantenimiento de la Ley de Hidrocarburos y el otorgamiento de exenciones impositivas in√©ditas. Por si fuera poco a fines de 2005 se sancion√≥ la llamada ¬ęLey Corta¬Ľ sustentada en la anterior y en la reforma constitucional de 1994. La misma pas√≥ el dominio de los yacimientos a las provincias y les transfiri√≥ todos los permisos de exploraci√≥n y concesiones en vigor al momento de sancionada la ley.

Es esta nueva juridicidad la que habilita a los Estados provinciales, muy d√©biles frente a las corporaciones del petr√≥leo, ha continuar con el m√©todo que inaugurara el presidente Fernando de la R√ļa con el yacimiento Loma de la Lata. Renegociar los contratos en forma muy anticipada a su vencimiento y otorgar las concesiones de explotaci√≥n casi a perpetuidad. El resultado m√°s directo es la ca√≠da de las reservas de petr√≥leo que se viene acentuando desde 2003 y el estancamiento de las de gas desde 2004.

Ferrocarriles

Como se recordar√° los objetivos expl√≠citos de la privatizaci√≥n propon√≠an la eliminaci√≥n del d√©ficit y la modernizaci√≥n de los servicios por medio de inversiones privadas. En poco menos de tres a√Īos bajo la figura de la concesi√≥n, la empresa estatal se transform√≥ en numerosas empresas de derecho privado. De 39.000 kil√≥metros en operaci√≥n quedaron 22.000, de los que solo se explotan unos 6.000. De 95.000 trabajadores ferroviarios quedan en actividad unos 14.000. Pero hoy se transportan m√°s pasajeros por kil√≥metro y m√°s toneladas por kil√≥metro que en aquellos a√Īos. La productividad y el beneficio empresario han crecido exponencialmente.

Sin embargo las empresas concesionarias de los trenes de carga solo han incorporado mejoras tecnol√≥gicas y operativas hasta donde les resulta funcional a los intereses de los nuevos monopolios privados. Los servicios suburbanos de pasajeros est√°n en el l√≠mite de sus posibilidades, como lo demuestra a diario el Sarmiento, y como antes colapsaron las l√≠neas San Mart√≠n, Roca y Belgrano Sur. A pesar de esto el gobierno nacional al tener que hacerse cargo de estos ramales no encontr√≥ otra soluci√≥n que darlas en gerenciamiento a los mismos grupos empresarios que se beneficiaron de la privatizaci√≥n ferroviaria y que contin√ļan explotando otros servicios.

No obstante el car√°cter prebendario de la privatizaci√≥n la gesti√≥n privada de las empresas no ha cumplido con los pliegos licitatorios. No han invertido, no pagan los c√°nones establecidos ni los inventarios que se les transfirieron a precio vil. Pero el Estado asigna a√Īo a a√Īo mayores partidas presupuestarias para subsidiar a esas empresas.

Cambiar de raíz

La √ļltima tragedia ferroviaria dej√≥ al descubierto que los servicios est√°n colapsados y que los subsidios crecen sistem√°ticamente. No es una novedad pero deja en evidencia que tanto TBA como los organismos del control del Estado hicieron caso omiso a los informes de la Auditor√≠a General de la Naci√≥n y a las denuncias que aut√©nticos dirigentes sindicales, hicieran en reiteradas oportunidades.

No hay margen para m√°s, no se puede seguir dejando en manos del capital privado servicios estrat√©gicos y esenciales para la poblaci√≥n. Los resultados son ya inocultables: el car√°cter p√ļblico de estos servicios y el inter√©s social general impl√≠cito en ellos no son tenidos en cuenta, la l√≥gica del capital, como es inevitable, prioriza la ganancia. Es claro que en estos ocho a√Īos hubo un fuerte crecimiento de la demanda, tanto industrial como dom√©stica y que las empresas solo se han preocupado en maximizar sus beneficios, como tard√≠amente lo reconoce el propio gobierno. Pero ¬Ņacaso no es esa la l√≥gica del capital? ¬ŅQue se pod√≠a esperar?

La agenda de la realidad

La privatizaci√≥n ferroviaria como la energ√©tica han sido un fracaso y una estafa en gran escala y a√ļn se mantiene la idea neoliberal del mercado como mejor asignador de recursos. Por el contrario lo que est√° imponiendo la agenda de la realidad es romper con esa l√≥gica, imponer una pol√≠tica que recupere la soberan√≠a energ√©tica y el sistema ferroviario todo. Que el Estado tome en sus manos estos servicios estrat√©gicos, el impulso inversor de mantenimiento y modernizaci√≥n del parque instalado y fije las condiciones de producci√≥n y transporte, con total autonom√≠a, seg√ļn los intereses de la naci√≥n y no los de las corporaciones.

Hay suficientes razones jurídicas, económicas y sociales como para no demorar más esta decisión. Pero no se trata de reeditar la vieja estructura estatal, habrá que buscar la forma democrática de gestión que contemple la participación y el control de los trabajadores y de los diversos sectores de la ciudadanía.

*Economista argentino,  integrante del colectivo EDI-Economistas de Izquierda. Publicado en La Arena

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