Jun 10 2005
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Opini贸n

El otro invierno de Santiago

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

A帽o electoral este 2005: antes de que finalice se habr谩 elegido un nuevo presidente 鈥揾asta la fecha los sondeos se帽alan presidenta鈥 y habr谩 cambios en la composici贸n del Congreso. Con paciencia 鈥揳 ratos impaciencia鈥 profesoral Ricardo Lagos Escobar condujo los destinos de su pa铆s y la acci贸n de su gobierno declar贸 concluida la transici贸n democr谩tica iniciada en 1990.

Chile goza de cierto prestigio en los centros mundiales del poder: es un pa铆s que 鈥渉ace bien los deberes鈥 y se insert贸 en el conglomerado mercantilista de la 鈥済lobalizaci贸n鈥. Pag贸 un precio: en esta tierra la discusi贸n como m茅todo para lograr acuerdos y defender intereses mud贸 a la infinita b煤squeda de consenso 鈥揺so s铆, mientras no afecte el status quo logrado por las fuerzas pol铆ticas y econ贸micas hace un decenio y medio.

En la vida pol铆tica 鈥損eor: en la vida social鈥 el disenso es mal visto; los que no est谩n de acuerdo en modo como se administra y se ejerce el poder son 鈥渕alos chilenos鈥; los que alzan la voz 鈥渘o quieren entender lo que hemos avanzado鈥, los que protestan 鈥渟on enemigos del progreso y de lo que se alcanz贸鈥.

Como un m煤sculo largamente maniatado 鈥搊 anestesiado鈥, sin embargo, el caminar de la ciudadan铆a en estos a帽os del gobierno del presidente Lagos 鈥搃mpecablemente democr谩ticos en lo formal鈥 comienza a desperezarse; est谩 herido y profundamente da帽ado el tejido social: efecto 煤ltimo de la dictadura del procesado pinochet, pero se advierte que vuelven los reflejos.

La gente 鈥揺s de mal gusto decir el pueblo鈥 se agrupa en millares de peque帽os grupos barriales, de trabajo y oficios, de cesantes, de pobladores, de profesionales, estudiantes, interesados en el deporte y en la cultura. Los partidos pol铆ticos 鈥搎ue nadie, por otra parte, agrede鈥 importan poco. Sus dirigentes 鈥搇es encanta que les digan l铆deres y as铆 se autodefinen鈥 no 鈥渃alientan鈥 a nadie.

Viven ocupados entre el mantenimiento de sus 4X4, los viajes, la dura ocupaci贸n de mantener el 鈥渘ivel鈥 de vida, el cabildeo. La gente no los conoce. Les da lo mismo lo que digan: son todos iguales; no se los distingue ni por sus conceptos ni por sus ropas ni por el acento con que hablan.

Los m谩s j贸venes 鈥搚 muchos mayores鈥 optaron por no inscribirse en los registros electorales: no votar谩n. 驴Para qu茅, si no pueden distinguir unos de otros entre los que pueden ser elegidos? Los 鈥渃omandos鈥 de las diferentes candidaturas bregan para que la ciudadan铆a acuda a los registros, se inscriba y vote. La sensaci贸n es que pocos lo har谩n. Acaso no quieren ser c贸mplices de la larga siesta que han tomado las ideas en el pa铆s.

El Estado, representado por las autoridades de gobierno y los mandatarios del pueblo 鈥損erd贸n, de la gente鈥 carece de reflejos, no se interroga, no le gusta que le pregunten, no se mueve. Duerme. Es el camar贸n comido por los sapos. Los sapos son la 鈥渃lase鈥 empresaria. Y el pa铆s parece una gigantesca alfombra debajo de cuyo tejido se acumula todo tipo de detritus y basura.

Los 铆ndices de corrupci贸n en la funci贸n p煤blica son, lejos, menores de los que son posibles de encontrar en otros pa铆ses. Con insidia podr铆a suponerse que probablemente sea por cobard铆a m谩s que por integridad; o tal vez por mera tradici贸n en eso del servicio p煤blico.

Nadie se pregunta de donde salieron las nuevas fortunas del pa铆s. Juntadas, cierto, cuando la dictadura resolvi贸 formar una nueva elite econ贸mica, pero cuyos caudales no han, precisamente, decrecido en estos 15 a帽os concertacionistas. Fortunas que ahora avanzan para copar el poder formal en el 谩mbito pol铆tico de la administraci贸n del Estado.

A punto de iniciarse el invierno real, tres hechos conmueven las primeras planas de los diarios 鈥搎ue se leen poco鈥 y los noticiarios 鈥減rime time鈥 de esta California surera y coja: el asunto de los cr茅ditos estudiantiles, el esc谩ndalo de una planta de celulosa y el avance de una empresa minera que pretende mover glaciares para extraer oro, cobre y qui茅n sabe qu茅 m谩s.

No son las 煤nicas preocupaciones ciudadanas.

El problema del pueblo mapuche inquieta, aunque los 鈥渞evoltosos鈥 est谩n presos gracias a normas de la dictadura (que s贸lo a ellos se aplican, por ahora). Inquieta el destino de los bosques nativos 鈥搎ue siguen tal谩ndose鈥. Inquieta la supervivencia de los pescadores y el estado de los recursos marinos. Inquieta el problema de un pa铆s partido al medio por una 鈥渞eserva natural鈥 en manos for谩neas. Inquieta la pobreza y la cesant铆a. Inquieta el alcoholismo juvenil. Inquietan los sueldos miserables. Inquieta 鈥搊 debe inquietar鈥 la suma de las deudas personales, m茅todo para sobrevivir de los que trabajan y ganan apenas para el alquiler o la cuota de la vivienda. Inquieta que en diciembre se despierte con la conciencia de haber elegido poco m谩s o poco menos de lo mismo. Inquieta la maternidad infanto-juvenil. Inquieta el abuso a menores (de ambos sexos). Inquieta la inexistencia de una pol铆tica energ茅tica. Inquieta que a un a帽o y pico del TLC con EEUU no se produzca la prometida caminata hacia el bienestar. Inquieta la obscena vulgaridad de la televisi贸n. Inquieta que se haya partido por mitad a la capital del pa铆s. Inquieta que los ricos se hagan m谩s ricos 鈥搚 los pobres sigan ah铆鈥. Inquieta el rebrote de la violencia represiva policial.

Inquietan muchas cosas.

LA EMPRESA QUE 鈥淎UTOCERR脫鈥

Tal vez las opiniones del economista Marcel Claude sobre el 鈥渁utocierre鈥 de la planta de celulosa CELCO, acusada de ecocidio y protegida en primera instancia por las autoridades del ambiente encargadas de supervisar sus operaciones, puedan extrapolarse hasta constituir una radiograf铆a del pa铆s tomada en este mes de junio de 2005.

Como maniobras comunicacionales, que s贸lo buscan distraer a la opini贸n p煤blica, e intentar un lavado de imagen, igual que la renuncia de los abogados de la empresa, calific贸 Marcel Claude, Director Ejecutivo de Oceana, el anuncio de la empresa Celulosa Arauco. A帽adi贸 que 鈥渄espu茅s de esto, CELCO sacar谩 a sus trabajadores a las calles a protestar por el cierre de la planta, y as铆 chantajear con los trabajos que entrega la celulosa. No creo en las auto penitencias, es el Gobierno el que debe tener el coraje pol铆tico y decretar el cierre de la planta鈥.

El director agreg贸 que en el caso de CELCO, se da una trilog铆a viciosa entre delito, cinismo e impunidad muy grave. El delito viene por parte de la empresa que 鈥渉a violado reiteradamente la ley ambiental, ha contaminado el R铆o Cruces y el Santuario de la Naturaleza, Carlos Adwanter y ha faltado a la verdad ante los tribunales de Justicia鈥.

Se帽al贸 que 鈥渆l cinismo corre por cuenta del gobierno y del presidente de la Rep煤blica 鈥搑esponsable pol铆tico de esta crisis鈥 quien a trav茅s de la COREMA tiene todas las atribuciones para cerrar la planta y en cambio prefiere utilizar medi谩ticamente el caso para manifestarse conmovido y as铆, subir en las encuestas, al mismo tiempo que no incomoda ni pone en riesgo el funcionamiento del millonario negocio del se帽or Angelini鈥.

Por 煤ltimo, agreg贸 Claude, 鈥渆l broche de oro lo ha puesto la Corte Suprema, neg谩ndose a implementar justicia, sustentando sus fallos no en el derecho sino en informes falsos o inexistentes, eludiendo su responsabilidad de investigar, mostr谩ndose negligente y mediocre hasta la m茅dula, aduciendo argumentos que dan verg眉enza ajena como la extemporaneidad de la presentaci贸n del recurso, exculp谩ndose por el error adjudic谩ndole la responsabilidad al abogado querellante por no haber hecho notar que se estaban presentando estudios falsos鈥.

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Las declaraciones del se帽or Claude se reproducen por gentileza de Oc茅ana.

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