Mar 27 2023
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Opinión

El pasado del futuro de Europa

Cualquier b√ļsqueda bibliogr√°fica revelar√° que el tema del ¬ęfuturo de Europa¬Ľ es muy recurrente, sobre todo despu√©s de 1945. Se entiende que tras dos guerras mundiales devastadoras hab√≠a sobradas razones para cuestionar el futuro de Europa. La Europa del Tratado de Versalles de 1919, caracterizada por la continua rivalidad entre los Estados nacionales beligerantes, hab√≠a dado paso a la Europa de los bloques rivales, el bloque occidental y el bloque sovi√©tico -bajo la √©gida de la potencia que entonces confirmaba su dominio global, Estados Unidos. Dominada por el recuerdo de la devastaci√≥n causada por la guerra, dos temas dominaban la discusi√≥n sobre el futuro de Europa, en ese momento reducida a Europa Occidental: la creaci√≥n de una organizaci√≥n intereuropea que incluyera a Alemania (Occidental) para evitar que esta representara un peligro para otros pueblos y la autonom√≠a de Europa en relaci√≥n con Estados Unidos, en un momento en que la Europa imperial se hab√≠a convertido en cosa del pasado.

El primer tema se refer√≠a a los modelos de organizaci√≥n, siendo la cuesti√≥n central el intercambio y la libre circulaci√≥n de los recursos naturales. De esta manera, surgi√≥ el Tratado de Par√≠s de 1951, que cre√≥ la Comunidad Europea del Carb√≥n y del Acero (CECA). Tambi√©n se decidi√≥ la divisi√≥n de Alemania, la prohibici√≥n de que esta tuviera acceso a armas nucleares y la ocupaci√≥n militar de Alemania Occidental por parte de Estados Unidos.Europa: ¬Ņel futuro del pasado?

El segundo tema se centraba en dos posiciones opuestas. Por un lado, la posici√≥n de Francia liderada por Charles de Gaulle, quien cre√≠a que Europa pod√≠a aspirar a seguir siendo una potencia global, para lo cual era necesario mantener la autonom√≠a en relaci√≥n con Estados Unidos. Esta idea ser√≠a desarrollada por Servan-Schreiber en su libro Le d√©fi am√©ricain (1967). Por otro lado, la posici√≥n estadounidense, seg√ļn la cual Europa, ahora reducida a Europa Occidental, tendr√≠a que unirse a Estados Unidos y constituir una comunidad atl√°ntica, una posici√≥n defendida en un influyente texto de Walter Lippmann de 1944, U.S. War Aims.

Desde entonces, cinco momentos han sido particularmente intensos en la discusi√≥n sobre el futuro de Europa: el fin del bloque sovi√©tico/fin de la guerra fr√≠a, la destrucci√≥n de Yugoslavia, el Brexit, la pandemia y, por √ļltimo, la guerra en Ucrania. Lo m√°s curioso de esta discusi√≥n es que siempre se ha centrado en el futuro de Europa y nunca en su pasado. En el caso de la Europa que fue socialista y sovi√©tica hasta 1991, el pasado discutido despu√©s de esa fecha fue el pasado de la anexi√≥n sovi√©tica, y la discusi√≥n a√ļn est√° lejos de terminar. Este es el caso de la cuesti√≥n de Mitteleuropa, un concepto que se refiere tanto Europa Central (que, por cierto, despu√©s de 1945, pas√≥ a ser Europa Oriental), como a la Europa de fuerte influencia alemana. Como afirm√≥ Milan Kundera, el problema de Mitteleuropa era estar geogr√°ficamente en el centro, culturalmente en Occidente y pol√≠ticamente en Oriente.

La discusi√≥n sobre el pasado deber√≠a ser particularmente importante para la Europa Occidental, capitalista, ya que est√° constituida por todos los pa√≠ses que participaron en la expansi√≥n colonial europea, desde los primeros (Portugal y Espa√Īa) hasta los √ļltimos (B√©lgica, Alemania e Italia). Y ser√≠a importante para toda Europa, especialmente si consideramos que el colonialismo moderno despu√©s del siglo XV tuvo fuertes antecedentes en el colonialismo que existi√≥ dentro de Europa en los siglos anteriores. Si por colonialismo entendemos una econom√≠a pol√≠tica fuertemente injusta y violenta impuesta a pueblos/razas/etnias considerados ontol√≥gicamente inferiores, la historia del colonialismo interno en Europa es muy larga, y esa larga duraci√≥n condiciona m√°s de lo que cualquier especulaci√≥n sobre el futuro de Europa se puede imaginar.

4,620 Eslavos Fotos de stock - Fotos libres de regal√≠as de DreamstimeA lo largo de la historia, los eslavos fueron considerados por sus enemigos como razas inferiores. Las palabras ¬ęesclavo¬Ľ y ¬ęeslavo¬Ľ tienen la misma etimolog√≠a (del lat√≠n sclavus). Eslavos son los pueblos europeos, desde Rusia hasta los Balcanes, que durante la Edad Media fueron sometidos con frecuencia a la esclavitud. Ejemplo de ello son los esclavos eslavos que trabajaban en las plantaciones de az√ļcar de Chipre a partir del siglo XIII y que eran propiedad de comerciantes de Venecia. La eslavofobia alcanz√≥ el paroxismo con el nazismo y sirvi√≥ como justificaci√≥n para la expansi√≥n alemana hacia el este, desde Polonia hasta Ucrania y Rusia. Paralelamente, toda Europa del Sur, desde la Europa occidental (Portugal y Espa√Īa) hasta la oriental (Balcanes y Grecia), fue considerada durante siglos por Europa Central como ocupada por razas inferiores (¬ęblancos oscuros¬Ľ), y en el caso de los Balcanes, no solo por razas inferiores (los eslavos del sur), sino tambi√©n por religiones inferiores (el islam).

Las razones de la ignorancia

La ignorancia de esta historia siempre ha convenido a los pa√≠ses y clases que han dominado Europa hasta el d√≠a de hoy. Por muchas razones. En primer lugar, cuando dej√≥ de ser leg√≠timo hablar de razas inferiores, se utilizaron otros argumentos para criticar y castigar los comportamientos de pueblos antes racializados, pero la dureza e incluso la brutalidad de los argumentos apenas disimul√≥ los prejuicios racistas. La expresi√≥n m√°s reciente de esto fueron el discurso y la pr√°ctica de Alemania sobre la crisis financiera de Grecia, Portugal y Espa√Īa en 2011.

La segunda raz√≥n para la conveniente ignorancia de la historia es dar credibilidad a lo que despu√©s de 1945 se convino en llamar ¬ęlos valores europeos¬Ľ: el cristianismo y la Ilustraci√≥n. No solo se olvida que la religi√≥n isl√°mica estuvo presente en Europa durante ocho siglos (Al-√Āndalus) y contin√ļa presente hoy en d√≠a en m√ļltiples comunidades europeas, ya sean de inmigrantes o de ciudadanos. En segundo lugar, se olvida que conectar los valores de la Ilustraci√≥n con la antigua Grecia y los pa√≠ses que heredaron esos valores (el Renacimiento italiano) significa ocultar el papel de la esclavitud y el colonialismo en la construcci√≥n de las sociedades que luego reivindicar√≠an los valores ilustrados (incluso en la propia Grecia).

En tercer lugar, la ignorancia es conveniente para ocultar la diversidad étnico-cultural, histórica y social que siempre ha caracterizado a los pueblos europeos. Hoy, cuando se reconoce esa diversidad, es para oponer los pueblos europeos (supuestamente homogéneos) a los inmigrantes y descendientes de los países que fueron colonizados por Europa. Es un reconocimiento de la diversidad que busca justificar la superioridad de la homogeneidad a la que se contrapone. Finalmente, la ignorancia de la historia pretende desvalorizar las dificultades y frustraciones recurrentes en la construcción de la llamada identidad Cómo celebrará tu empresa el Mes Europeo de la Diversidad? - Aiwineuropea.

Es evidente que en los √ļltimos cincuenta a√Īos se ha hecho mucho por fomentar esa identidad (el programa Erasmus est√° ahora en el coraz√≥n de muchos miles de j√≥venes europeos), pero la persistencia de las identidades nacionales que dominaron el siglo XIX y buena parte del siglo XX siguen anulando cualquier idea de identidad supranacional promovida por las √©lites autodenominadas cosmopolitas de la UE y el Parlamento Europeo. Hoy nadie dar√≠a su vida por Europa, pero muchos lo har√≠an por su pa√≠s, tal como lo est√°n haciendo los ucranianos. Las fuerzas pol√≠ticas de extrema derecha son las que mejor han explotado esta tensi√≥n identitaria, la cual tender√° a agravarse a medida que las √©lites europeas reivindiquen la identidad europea para justificar pol√≠ticas que empobrecen a los europeos (alimentar guerras) o, peor a√ļn, para convertir la identidad europea en una subespecie de la identidad norteamericana, como es el caso en la actualidad.

Si el pasado europeo se conociera con alguna objetividad, el futuro de Europa no ser√≠a el que se perfila actualmente y que no augura nada bueno para los europeos. Para entenderlo, tenemos que retroceder algunas d√©cadas. Uno de los analistas m√°s eruditos y m√°s conservadores de las relaciones internacionales de la posguerra, Zbigniew Brzezinski, asesor de seguridad del presidente estadounidense Jimmy Carter, escribi√≥ en 1997 (El gran tablero mundial) que ‚ÄúEuropa‚ÄĚ era un concepto, un objetivo y una visi√≥n, pero no una realidad. Dudaba de que Europa alguna vez se convirtiera en una entidad pol√≠tica y conclu√≠a que Europa Occidental y cada vez m√°s Europa Central eran protectorados estadounidenses, cuyos estados recordaban a los antiguos estados vasallos o tributarios dentro de los imperios. Cualquier proyecto pol√≠tico en Europa tendr√≠a que tener lugar en el seno de la seguridad geoestrat√©gica de Estados Unidos y, por tanto, la ampliaci√≥n de Europa tendr√≠a que ser concomitante con la expansi√≥n de la OTAN.

Todo lo sucedido desde entonces confirma esta lectura. Si durante la guerra fría una Europa dividida (especialmente con su motor económico, Alemania, dividida) no podía ser competidora de Estados Unidos en la economía o en la política globales, no podía decirse lo mismo de una Europa unida. Desde la perspectiva estadounidense, la incertidumbre que podría resultar de la unificación de Europa solo podría controlarse mediante la continuación de la tutela política y militar de Estados Unidos a través de la OTAN.

Cualquier solución que implicara el fin de la OTAN era inaceptable para Estados Unidos. Como la OTAN se había vuelto anacrónica con el final de la guerra fría, era necesario renovar su mandato inventando o fomentando nuevos enemigos o reciclando viejos enemigos. Por eso la Rusia de Gorbachov e incluso la de Putin (el momento en que llegó al poder), cuando quiso entrar en la OTAN, fue inmediatamente descartada. Así como se descartó la alternativa ofrecida por Rusia de que los países más próximos a su frontera, concretamente Ucrania, no ingresaran en la OTAN. Por el contrario, era urgente inventarse o fomentar enemigos. El primero fue Yugoslavia en la década de 1990; el segundo fue la invasión de Rusia a Ucrania.

En este momento, Europa es, más de lo que Brzezinski anticipó (o incluso deseaba), un protectorado estadounidense. Si analizamos los discursos y prácticas de la mayoría de sus líderes políticos, cualquiera que sea su ideología política, son discursos y prácticas típicas de estados vasallos. Ernest Mandel argumentó que una de las características del capitalismo tardío es depender en gran medida del capitalismo armamentístico. Ahí está ante nosotros. Y aparentemente la supremacía militar no fue suficiente. El sabotaje de los gasoductos Nordstream sirvió a los intereses geoestratégicos de Estados Unidos porque golpeó directamente el motor de la economía europea, Alemania, privándola del acceso a energía barata y haciéndola dependiente, al menos por un tiempo, de la energía producida o controlada por Estados Unidos.Brzezinski: la estrategia para Siria, un secreto bien guardado. | El Mundo | DW | 27.08.2013

Si Europa examinara la historia de las injusticias que cometi√≥ en el pasado (y sigue cometiendo), tanto dentro del continente como en las colonias y excolonias, ciertamente asumir√≠a que su futuro debe consistir en saldar esa deuda hist√≥rica. De ello resultar√≠an algunas orientaciones. La primera es defender al pueblo ucraniano, buscando la paz a toda costa, y nunca alimentando la guerra. La segunda es no amputarse de Rusia, que forma parte de la historia y de la cultura europeas. La tercera es tener presente que la guerra de Estados Unidos contra Rusia tiene como objetivo destruir el bloque euroasi√°tico chino-ruso, identificado por Brzezinski como un objetivo a derrotar. Esto √ļltimo busca, en √ļltima instancia, confinar a China en Asia e impedir que tome represalias contra Estados Unidos, impidiendo su acceso a Asia. Los pa√≠ses que coloniz√≥ Europa han evitado tomar una posici√≥n incondicional a favor de uno u otro rival. Esta ser√≠a la √ļnica posici√≥n de Europa coherente con su responsabilidad hist√≥rica, la no cooperaci√≥n activa, sea con el imperialismo estadounidense en declive, sea con el imperialismo chino en ascenso. Una Europa desprovista de nostalgia imperialista que ni siquiera sirve de muleta fiable a Estados Unidos -v√©ase el caso de los submarinos nucleares que comprar√° Australia-, ser√≠a la posici√≥n que mejor servir√≠a a la paz en el mundo.

*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

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