Feb 14 2021
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Política

El regreso del soft power para debilitar el auge chino y minar el desarrollo ruso

Joe Biden se comunic√≥ el √ļltimo mi√©rcoles desde la Casa Blanca con el primer mandatario Xi Jinping, con el pretexto del inicio del A√Īo Nuevo Lunar, una de las celebraciones m√°s importantes del calendario chino. Durante la conversaci√≥n, el Presidente de Estados Unidos manifest√≥ su preocupaci√≥n por las pr√°cticas comerciales de Beijing mientras que el dirigente asi√°tico advirti√≥ que la espiral de conflicto acarrear√° ‚Äúuna cat√°strofe para los dos pa√≠ses y para el mundo‚ÄĚ.

Seg√ļn los informes brindados por las departamentos de prensa de ambos mandatarios, no se abordaron los temas de fondo del conflicto geopol√≠tico: ni la carrera tecnol√≥gica por las patentes ‚Äďque lidera claramente China‚Äď ni los recientes acuerdos liderados por Beijing con otros 14 pa√≠ses del sudeste asi√°tico (la Asociaci√≥n Econ√≥mica Integral Regional, RCEP por sus siglas en ingl√©s), ni la propuesta de articulaci√≥n sino-europea denominada Tratado Integral de Inversi√≥n (CAI).

La Uni√≥n Europea (UE), por su parte, contin√ļa asumiendo ‚Äďen forma progresiva‚Äď un perfil de independencia respecto de Washington, adoptando la orientaci√≥n que Emmanuel Macron defini√≥ como la opci√≥n de la autonom√≠a estrat√©gica. En junio de 2018, Donald Trump, presionado por el descomunal d√©ficit comercial, busc√≥ quebrar la l√≥gica multilateral de la Organizaci√≥n Mundial del Comercio imponiendo aranceles al acero y al aluminio a la UE, y amenazando con aplicar tarifas a los autom√≥viles.

En esa misma lógica, se buscó quebrar el marco de regulaciones multilaterales acordadas en la Organización Mundial de Comercio (OMC), medidas que produjeron altos niveles de desconfianza entre sus socios atlantistas.

Resultado de imagen para ue y eeuuEl fracaso de la prepotencia trumpista y el desorden dom√©stico evidenciado el √ļltimo 6 de enero han sido interpretados como un agotamiento relativo de su capacidad para imponer una agenda propia al resto del mundo. Antony Blinken, su nuevo jefe del Departamento de Estado, ha anunciado el regreso de Estados Unidos al Acuerdo de Par√≠s, ligado al cambio clim√°tico y la decisi√≥n de rediscutir la adscripci√≥n al acuerdo de no proliferaci√≥n nuclear de Ir√°n, conocido como 5+1, que languideci√≥ luego de la renuncia de Washington.

La creciente autonom√≠a de Bruselas respecto de su m√°ximo socio atlantista se evidenci√≥ durante las √ļltimas semanas a partir de la continuidad del tendido subacu√°tico del gasoducto Nord Stream 2, emplazado por la empresa rusa Gazprom, destinado a proveer energ√≠a gas√≠fera a 28 millones de hogares europeos.

En diciembre de 2019 Washington aprob√≥ la Ley de Autorizaci√≥n de Defensa Nacional, que conten√≠a sanciones financieras a las empresas y personas involucradas en el tendido de las tuber√≠as planificadas por Mosc√ļ. La primera etapa de la instalaci√≥n del¬† gasoducto de 2.300 kil√≥metros de longitud fue ejecutada por la empresa suiza Allseas, que abandon√≥ la gigantesca obra ante las amenazas proferidas por el gobierno de Donald Trump.

Estados Unidos busc√≥ impedir la concreci√≥n del proyecto para beneficiarse y convertirse en el m√°ximo proveedor de gas licuado, cuyo valor duplica el importe de los metros c√ļbicos ofrecidos por Vladimir Putin. Sin embargo, a pesar de las amenazas Gazprom asumi√≥ en forma directa la finalizaci√≥n de las obras y se encuentra completando el √ļltimo tramo de 120 kil√≥metros en las profundidades del mar B√°ltico, que suministrar√° 55.000 millones de metros c√ļbicos anuales de gas a Europa. Resultado de imagen para Gazprom

Polonia y Lituania ‚Äďdos de los 27 Estados integrantes dela UE‚Äď y el Departamento de Estado no lograron torcerle el brazo a la canciller Angela Merkel, quien sostuvo el acuerdo gas√≠fero, cuyo tendido final se prev√© para mayo pr√≥ximo.

Una de las primeras medidas de Biden fue el anuncio de la renovaci√≥n por 5 a√Īos del Tratado de Reducci√≥n de Armas Estrat√©gicas (Strategic Arms Reduction Treaty, o New Start), que Donald Trump pretend√≠a discontinuar. Como contrapartida, Biden revirti√≥ la retirada de 10.000 soldados estadounidenses de la OTAN, instalados en Europa, y el Pent√°gono anunci√≥ para fines de febrero el desarrollo de maniobras a√©reas en la base √°rea de √ėrland, Noruega, cercana al tendido del gasoducto. En dichos ejercicios a√©reos, los primeros desde 1980, participar√°n los¬† bombarderos estadounidenses de largo alcance, los B-1B, capaces de transportar ojivas nucleares.

El multilateralismo declamado por Biden est√° condicionado por el deterioro relativo de su capacidad para construir alianzas afines a sus intereses de potencia hegem√≥nica. La autonomizaci√≥n de la UE, la regeneraci√≥n estrat√©gica de Mosc√ļ, y el liderazgo econ√≥mico de Beijing, sumados al desorden dom√©stico del sistema pol√≠tico de Washington, auguran grandes dificultades a la administraci√≥n dem√≥crata.

Como si pasara un tren 

                                                                      El gasoducto de la discordia.

 El nuevo equilibrio global que deviene de la combinación de estos factores ofrece, a grandes rasgos, dos alternativas: la que propone una diplomacia equidistante, orientada a eludir los conflictos de Estados Unidos y China, y la que plantea el aprovechamiento del actual escenario  como una ventana de oportunidad para desprenderse de la toxicidad que Washington ha inoculado al sur del Río Bravo durante casi dos siglos.

Es evidente que ambos adversarios poseen antecedentes imperiales y que esa impronta geneal√≥gica es una marca indeleble. Sin embargo, la diferencia entre ambos radica en que Joe Biden gobierna un pa√≠s que contin√ļa arrog√°ndose derechos de intervenci√≥n militar sobre lo que considera su patio trasero, regi√≥n en la que sus embajadas digitan e interfieren en sus sistemas pol√≠ticos internos. Por el contrario, la caracter√≠stica central de la diplomacia de Beijing consiste en desplegar articulaciones de cooperaci√≥n e inversi√≥n sin juzgar las trayectorias ni los principios ideol√≥gicos que gu√≠an a sus gobiernos.

Resultado de imagen para El regreso del soft power para debilitar el auge chino y minar el desarrollo rusoWashington insiste en apa√Īar, proteger o empoderar a los empresarios de cada uno de los pa√≠ses latinoamericanos porque dicha l√≥gica es beneficiosa para sus corporaciones trasnacionales. Esa pol√≠tica impide tanto la democratizaci√≥n social como la diversificaci√≥n productiva. Como contrapartida, Beijing despliega la Iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, lanzada en 2013, para articular proyectos de infraestructura en el este de Asia,¬† Europa, √Āfrica y Am√©rica Latina sin sometimientos geopol√≠ticos.

Diplomacia equidistante o deslizamiento estratégico serán las coordenadas que atravesarán los debates internos en las cancillerías de la región. Beneficiarse con la conformación de un nuevo equilibrio en torno al poder chino puede contribuir a que América Latina deje atrás las históricas extorsiones e injerencias provocadas por el  Departamento de Estado. El tren puede pasar muchas veces. Pero quien asciende a sus vagones con anticipación puede ser premiado por su intuición.

*Sociólogo, doctor en Ciencias Económicas, analista senior del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la). Publicado en elcohetealaluna.com

 

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