May 4 2013
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Política

El temperamento de una soldado estadounidense objetora de conciencia

‚ÄúEn definitiva, el triunfo de un pa√≠s depende del temperamento de sus ciudadanos‚ÄĚ, sostuvo George W. Bush la semana pasada durante su discurso de inauguraci√≥n de la biblioteca presidencial erigida en su honor en Texas. La biblioteca abri√≥ sus puertas oficialmente el 1¬į de mayo, el d√≠a en que se cumplieron 10 a√Īos del pronunciamiento de su famoso discurso ‚ÄúMisi√≥n cumplida‚ÄĚ a bordo del buque USS Abraham Lincoln, cerca de la costa de San Diego.

En su discurso en la biblioteca, Bush, al igual que el Presidente Barack Obama, la ex Secretaria de Estado Condoleeza Rice y otras personas omiti√≥ mencionar la palabra ‚ÄúIrak‚ÄĚ.

La violencia en Irak aument√≥ en abril: 460 personas murieron y 1.219 resultaron heridas, en su mayor√≠a civiles, en olas de ataques y contraataques que recuerdan el peor momento de violencia sectaria en el pa√≠s, ocurrido entre 2006 y 2008. Al menos 13 personas murieron el 1¬į de mayo, lo que presagia un mes con iguales niveles de violencia. En medio de la violencia actual, una joven soldado embarazada fue enviada a prisi√≥n esta semana por desertar, tras haberse negado a regresar a la guerra de Irak en 2007. La soldado raso Kimberly Rivera fue enviada a Irak por primera vez en 2006. Estaba a cargo de la vigilancia de la entrada de la Base de Operaciones de Avanzada Loyalty en el este de Bagdad, en un momento en que la base era atacada constantemente. Coment√≥ acerca de la experiencia: ‚ÄúVi c√≥mo es realmente la guerra y eso me hizo abrir los ojos: personas que mueren por la codicia de un pa√≠s y los efectos en los soldados que regresan con problemas como pesadillas, ataques de ansiedad, depresi√≥n, ira, abuso de alcohol, miembros amputados y cicatrices por quemaduras. Y algunos ni siquiera regresan‚ÄĚ.

Su abogado, James Branum, que defiende a varios soldados que se niegan a combatir, me dijo: ‚ÄúKimberly sinti√≥ que, moralmente, no pod√≠a hacer lo que le ped√≠an. Al mismo tiempo, se dio cuenta de que pondr√≠a a otros soldados en peligro si no tiraba del gatillo llegado el momento. Habl√≥ con un capell√°n al respecto, que no le prest√≥ la debida atenci√≥n y no le dio el consejo que realmente necesitaba‚ÄĚ. El capell√°n deber√≠a haberle avisado a Kimberly Rivera que pod√≠a solicitar ser declarada objetora de consciencia.

Al no saber cu√°les eran sus opciones, mientras estaba de licencia en Texas en enero de 2007, Kimberly decidi√≥ que no regresar√≠a a la guerra. Junto con su esposo, Mario, y sus dos hijos peque√Īos, viaj√≥ a Canad√° y se instal√≥ en Toronto mientras solicitaba ser declarada refugiada. Kimberly y Mario tuvieron dos hijos m√°s all√≠.

Canad√° tiene una larga tradici√≥n como refugio para quienes se resisten a combatir en una guerra. Durante la Guerra de Vietnam, decenas de miles de j√≥venes (se desconoce el n√ļmero exacto) se negaron a combatir y huyeron de Estados Unidos para evitar el servicio militar. Una vez terminada la guerra, a la mayor√≠a le concedieron amnist√≠a y pudieron regresar al pa√≠s. En 2004, Jeremy Hinzman se convirti√≥ en el primer soldado estadounidense del que se tiene conocimiento que huy√≥ a Canad√° por oponerse a la Guerra de Irak. Poco despu√©s se cre√≥ en Toronto la campa√Īa ‚ÄúWar Resisters Support Campaign‚ÄĚ (Campa√Īa de apoyo a quienes se oponen a ir a la guerra). Al menos once soldados obtuvieron la residencia permanente en Canad√° y se les reconoci√≥ la condici√≥n de refugiados. Kimberly Rivera cuenta con el apoyo de ese grupo, adem√°s del de miembros del Parlamento canadiense, Amnist√≠a Internacional y el arzobispo sudafricano y Premio Nobel de la Paz Desmond Tutu. A pesar del precedente y del constante apoyo que recibi√≥, el gobierno canadiense rechaz√≥ su solicitud de refugiada. Por lo que Rivera se entreg√≥ a las autoridades estadounidenses en la frontera entre ambos pa√≠ses el 20 de septiembre de 2012.

En su consejo de guerra, realizado esta semana en Fort Carson, Colorado, el juez conden√≥ a Rivera a 14 meses de prisi√≥n, aunque m√°s tarde redujo la condena a 10 meses, en virtud de un acuerdo mediante el cual la acusada se declar√≥ culpable. James Branum habl√≥ de la condena: ‚ÄúEl fiscal sostuvo en el juicio que le solicit√≥ al juez que dictara una condena severa para aleccionar a quienes huyen a Canad√° por negarse a ir a la guerra. El gobierno canadiense, al deportar a Kim, aleg√≥ que ella no afrontar√≠a ning√ļn castigo grave como objetora de consciencia por haberse negado a combatir en la guerra. Y, en realidad, eso fue precisamente lo que sucedi√≥. Ese fue el argumento utilizado por la fiscal√≠a, que deber√≠a ser castigada por hablar en contra de la guerra. Conocemos otros casos de resistencia a la guerra que han sido castigados con penas m√°s graves, de hasta 24 meses de prisi√≥n. Muchas personas que evitan combatir reciben una condena sin prisi√≥n o una pena corta de prisi√≥n. Y los desertores, en general, m√°s del 90%, no van a prisi√≥n. De modo que consideramos que est√°n utilizando a Kim como forma de ejemplarizar‚ÄĚ.

Kimberly Rivera se neg√≥ a disparar a ni√Īos en Irak. Tuvo el valor de desobedecer, de resistir. Ahora permanece en prisi√≥n, embarazada, lejos de su esposo, Mario, y de sus cuatro hijos: Christian, de 11 a√Īos; Rebecca, de 8; Katie, de 5; y Gabriel, de 2. George W. Bush ten√≠a raz√≥n cuando dijo que el triunfo de un pa√≠s depende del temperamento de sus ciudadanos, es decir, de ciudadanos como Kimberly Rivera.

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2 Coment√°rios - A√Īadir comentario

Comentarios

  1. Enrique
    7 mayo 2013 17:57

    Como los ciudadanos de Canada no se anden con cuidado sus oligarcas liberales van a convertir esa nacion hasta ahora ejemplar en un erial.

  2. Antonio Casalduero Recuero
    10 mayo 2013 18:08

    Cuesta hacerse a la idea de que un soldado no tiene la misma mentalidad de un civil, salvo caso muy excepcionales como el de Kimberly, ellos piensan por la cabeza su superior. Hay que entender que EE.UU. vive de la guerra, su industria est√° al servicio de la guerra, su econom√≠a depende de ella en gran medida, su mentalidad inoculada a trav√©s de los medios de comunicaci√≥n est√° condicionada para que est√© al servicio de los conflictos b√©licos. Los dos grandes pilares sobre los que descansa la econom√≠a del planeta son la venta de armas y el comercio de drogas; si se eliminara uno de √©stos, la econom√≠a planetaria se vendr√≠a al suelo; no aceptar esto, por duro que sea, es simplemente pecar de candidez e ingemuidad, todo lo dem√°s es accesorio, secundario, por importante que sea; es triste saberlo y comprobarlo con casos como el de esta joven soldado, la que quiz√°s no tuvo otras alternativas monetarias en su momento, y se enrol√≥ en el ej√©rcito para salir de sus apuros econ√≥micos; tampoco se le puede hacer caso a personajes siniestros que cargan tanta muerte en sus espaldas como es George W. Bush, quien a√ļn est√° en entredicho por el atentado a las Torres Gemelas, obvio que el objetivo era el petr√≥leo, y no m√°s que eso. Este es nuestro mundito…

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