Ago 20 2018
1353 lecturas

EconomíaPolítica

,

El Tratado de Libre Comercio Argentina-Chile: el camino a un retorno encubierto del ALCA

Actualmente se encuentra en tratamiento parlamentario en los Congresos de Chile y de Argentina el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos pa√≠ses. Este TLC fue firmado en enero de 2018, con el objetivo de extender el Acuerdo de Complementariedad Econ√≥mica (ACE) N¬į35 vigente desde 1996.

Este Tratado se enmarca en el acercamiento de los bloques de la Alianza del Pac√≠fico y del Mercosur. Este hecho es fundamental para entender la importancia pol√≠tica que reviste este Tratado. En la reciente Cumbre de la Alianza del Pac√≠fico realizada en Puerto Vallarta, M√©xico, en julio, se anunci√≥ un plan de acci√≥n para avanzar en la convergencia entre ambos bloques, la cual viene en negociaci√≥n desde hace al menos un a√Īo. En ese sentido, el presidente chileno Sebasti√°n Pi√Īera manifest√≥ que se han propuesto generar una ¬ęgran zona de libre comercio en Am√©rica Latina¬Ľ.1 Este tratado bilateral avanza entonces en ese objetivo, ya que para realizar la convergencia se necesita que los pa√≠ses miembros firmen entre ellos TLC bilaterales, de acuerdo a las disposiciones de la Alianza del Pac√≠fico.

El nuevo ALCA regional: nuevos tratados, viejos temas

El TLC Chile-Argentina ha sido presentado como un nuevo ‚Äúmarco regulatorio‚ÄĚ en la relaci√≥n bilateral, inocuo y sin peligros, que simplemente ‚Äúprofundiza y extiende el marco jur√≠dico bilateral del espacio econ√≥mico‚ÄĚ ya regulado por el ACE N¬į35. Efectivamente, se trata de un TLC que no modifica la sustancia del comercio entre Chile y Argentina. Entonces nace una primera pregunta: ¬Ņcu√°l es el sentido de este Tratado de Libre Comercio si no modifica las condiciones del comercio entre ambos?

Ya lo sabemos: los TLC tratan sobre mucho m√°s que aranceles y tarifas. Estamos en realidad hablando de tratados que avanzan en la desregulaci√≥n y liberalizaci√≥n de amplias actividades econ√≥micas que en las √ļltimas d√©cadas han estado en mano de los Estados, especialmente los servicios p√ļblicos: provisi√≥n de servicios b√°sicos, educaci√≥n, salud, sistema de pensiones, correo, telecomunicaciones, transporte en general, etc. Esas actividades han pasado gradualmente a manos privadas sobre la base de que s√≥lo ‚ÄúEstados modernos‚ÄĚ, peque√Īos, √°giles y eficientes, atraer√°n las inversiones extranjeras hacia nuestros territorios.

Entonces, al igual que el ALCA hace m√°s de 10 a√Īos, los nuevos TLC son la herramienta legal de las fuerzas privadas que empujan por una apertura econ√≥mica indiscriminada en nuestros pa√≠ses. Esto se realiza a trav√©s de los llamados ‚Äútemas regulatorios‚ÄĚ o ‚Äútemas asociados al comercio‚ÄĚ, algunos de los cuales fueron incorporados en los a√Īos noventa como Servicios, Contrataci√≥n P√ļblica, Telecomunicaciones, Inversiones, Propiedad Intelectual y Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (y hoy se suma Comercio Electr√≥nico). Varios de estos temas fueron incorporados en las agendas de negociaci√≥n de la Organizaci√≥n Mundial del Comercio (OMC) en 1994, a partir de la presi√≥n de las empresas transnacionales m√°s poderosas de los EEUU (como la industria de Hollywood, las grandes farmac√©uticas y las empresas de servicios). En ese mismo periodo estos temas fueron agregados a los Tratados de Libre Comercio negociados por EEUU como el NAFTA, y posteriormente a la propuesta del ALCA. Hoy aparecen nuevamente en Tratados como el TPP-11.

Este Tratado tambi√©n posee nuevos temas que refieren a los procesos regulatorios internos de los pa√≠ses a partir del mecanismo de Coherencia Regulatoria y las ‚Äúbuenas pr√°cticas regulatorias‚ÄĚ, que se han insertado dentro de los cap√≠tulos de Facilitaci√≥n del Comercio y Obst√°culos T√©cnicos al Comercio. La Coherencia Regulatoria implica la tendencia a la compatibilizaci√≥n y homogeneizaci√≥n de las legislaciones internas de los pa√≠ses as√≠ como de sus procesos regulatorios internos2. A trav√©s del t√©rmino ‚ÄúTransparencia‚ÄĚ se delimita un nuevo mecanismo para la regulaci√≥n estatal que implica el di√°logo con los ‚Äúsectores interesados‚ÄĚ (stakeholders) frente a nuevas regulaciones que vayan a ser adoptadas dentro del orden legal.

Ese proceso de di√°logo est√° enmarcado en la noci√≥n de ‚Äúbuenas pr√°cticas regulatorias‚ÄĚ que implica que los Estados faciliten al m√°ximo la circulaci√≥n de las empresas, liberando a los inversores extranjeros del ‚Äúpeso‚ÄĚ (burden) de la burocracia y de los procesos administrativos. Este mecanismo es hoy impulsado por foros internacionales como la OCDE y el G20, y fue incorporado en el TPP-11 y en el frenado Tratado Transatl√°ntico (TTIP). Estos mecanismos vienen directamente a intervenir en los mecanismos democr√°ticos de toma de decisiones de los Estados. 3

La inclusi√≥n de todos estos temas ha sido fuertemente criticada por la sociedad civil durante los √ļltimos 25 a√Īos, justamente porque implica privilegios de propiedad para las empresas transnacionales y los inversores extranjeros, cuyos derechos se convierten de hecho en el nuevo est√°ndar para la legislaci√≥n, mientras se socava la posibilidad de aplicaci√≥n de los derechos humanos, disposiciones que pasan a ser soft law, o ley blanda frente a los derechos privados. Mediante este tipo de tratados, las empresas pueden demandar a los Estados en los tribunales de arbitraje internacional (como el CIADI), mientras que los Estados s√≥lo pueden llevar a una empresa por violaci√≥n de derechos humanos o medioambientales a los propios tribunales nacionales, que luego son acusados de parciales y poco objetivos. Diversos casos de demandas de empresas contra Estados han generado grandes debates internacionales, ya que muestran justamente lo desigual entre los derechos de ambos. 4

¬ŅTemas ‚Äúmodernos‚ÄĚ de los TLC o c√°scaras vac√≠as?

Adem√°s de los temas de los a√Īos noventa, en este tratado tambi√©n se incorporaron algunos temas m√°s novedosos, lo cual hace que los TLC m√°s recientes sean presentados como ‚Äúmarcos regulatorios modernos‚ÄĚ. Se trata de cap√≠tulos de G√©nero y Comercio, Medioambiente y Desarrollo con √©nfasis en el rol de las Micro, Peque√Īas y Medianas Empresas (MiPyME).

Pero estos capítulos son solamente cáscaras vacías, es decir que no son operativos, no plantean objetivos específicos ni cronogramas de trabajo, así como tampoco estipulan obligación alguna para que los Estados realicen políticas específicas que vayan de acuerdo a estos capítulos. Además, se aclara en estos capítulos que los Estados no pueden hacer uso del mecanismo de Solución de Controversias del propio Tratado (Capítulo 18) para plantear que los objetivos de estos capítulos no están siendo observados o cumplidos, o que el otro Estado está violando el acceso a las disposiciones de alguno de estos capítulos. Esto muestra que se trata de capítulos que intentan rellenar temas vacantes en los TLC, pero que no tienen una operatividad real.

Por ejemplo, el Cap√≠tulo de MiPyME s√≥lo establece una cantidad de enunciados que hace al reconocimiento de las Partes de que las MiPyMES se incorporen al comercio bilateral. Para hacer un seguimiento, establece un Comit√© MiPyME, que es el √ļnico objetivo espec√≠fico planteado por el Cap√≠tulo. Sin embargo, frente a cualquier desavenencia entre las Partes, se hace hincapi√© en que ambos har√°n los esfuerzos mediante el di√°logo, cooperaci√≥n y consultas para resolver la situaci√≥n problem√°tica.

Lo mismo sucede con los cap√≠tulos Laboral, de Medio Ambiente y de G√©nero: la modalidad en que se redactan las cl√°usulas es a partir del ‚Äúreconocimiento‚ÄĚ que hacen las Partes de la importancia de la defensa de los derechos laborales y medioambientales, pero no plantean la posibilidad de que un Estado act√ļe sobre el otro frente a la violaci√≥n de tales derechos. En ese sentido, todo queda en el plano de la buena voluntad.

En el caso espec√≠fico del cap√≠tulo sobre G√©nero y Comercio (cap√≠tulo 15), este TLC plantea que el objetivo es lograr la ‚Äúparticipaci√≥n m√°s equitativa de hombres y mujeres en los negocios, la industria y el mundo del trabajo‚ÄĚ. El eje est√° puesto sobre el ‚Äúempoderamiento econ√≥mico de las mujeres‚ÄĚ, pero no dice nada de los impactos que la liberalizaci√≥n comercial tiene en todos los √°mbitos de la vida de las mujeres. 5

Diferentes reportes e investigaciones6 ya han mostrado que en lugar de romper las desigualdades estructurales de género, la liberalización comercial reciente ha reforzado esas desigualdades al dar un poder creciente a las empresas multinacionales que son dirigidas por hombres7. Estos Tratados son generalmente firmados sin analizar cómo afectarán de forma diferenciada a mujeres y hombres.

Además, el TLC se propone el aumento de las tasas de participación de las mujeres en la economía ya que eso contribuiría a un desarrollo económico sostenible (Art 15.1.3). Ese punto de partida es discutible, ya que existe evidencia que demuestra que el comercio no siempre redunda en mejores condiciones de vida. El comercio -en algunas ocasiones- provoca el aumento de la tasa de actividad, pero los puestos de trabajo que se generan son de baja calidad, bajos salarios y en condiciones precarias. Un caso testigo de esto es la proliferación de maquilas en México a partir de la firma del NAFTA, en donde se emplea en su mayoría a mujeres pobres, migrantes, con muy bajos salarios y jornadas de trabajo que superan las 12 horas, dejándolas en un fuerte estado de vulnerabilidad laboral y social.

Otro TLC sin debate ni estudios de impacto

Por √ļltimo, vemos que se sigue repitiendo el modus operandi de todos los TLC de la regi√≥n: un nuevo proceso de ratificaci√≥n a espaldas de la ciudadan√≠a y sin estudios de impacto que acrediten la necesidad de este Tratado.

Dos hechos marcan el modo en que se est√° dando el tratamiento en ambos Congresos. Por un lado, el Senado argentino, donde recientemente ha entrado el TLC para su ratificaci√≥n, s√≥lo envi√≥ el tratado a una comisi√≥n, la de Relaciones Exteriores, en donde en representaci√≥n de la ‚Äúsociedad civil‚ÄĚ s√≥lo fueron invitados la C√°mara Argentina de Comercio y Servicios, la C√°mara Argentina de Biocombustible, la C√°mara de Exportadores y la Uni√≥n de Industriales de la Argentina (UIA). Quedaron afuera de este ‚Äúdebate‚ÄĚ representantes de los sectores afectados por los cap√≠tulos regulatorios del Tratado, que como dijimos son su fuerte: representantes de organizaciones de la salud, de la educaci√≥n, de mujeres; organizaciones sindicales; organizaciones de PyMEs, del campo; etc.

Por otra parte, en el Congreso chileno, la bancada de diputados de Revoluci√≥n Democr√°tica, parte del Frente Amplio, present√≥ un proyecto de Resoluci√≥n que fue aprobado por amplia mayor√≠a el d√≠a 2 de agosto, donde se ‚Äúsolicita al Ministerio de Relaciones Exteriores una evaluaci√≥n de los tratados de libre comercio existentes y un mayor est√°ndar de evaluaci√≥n para los acuerdos de futuros tratados de este tipo y sus modificaciones‚ÄĚ. Este pedido de los diputados, sin precedentes en Chile y podr√≠amos aseverar en toda la regi√≥n, se realiza en el pa√≠s que ha firmado la mayor cantidad de tratados a nivel global, por lo cual se√Īala la existencia de un malestar en ciertos sectores pol√≠ticos y sociales sobre los efectos que estos TLC han tenido sobre el pa√≠s desde su entrada en vigencia.

Estos hechos nos se√Īalan dos elementos clave: 1) la falta de transparencia en la discusi√≥n de un TLC que, como se√Īalamos, tiene impactos directos sobre la capacidad de regulaci√≥n de los Estados en una gran cantidad de materias; 2) el reclamo creciente acerca de la necesidad de que no se adopten estos TLC sin los estudios de impacto previos pertinentes que muestren los efectos sobre un amplio abanico de sectores sociales y econ√≥micos10, as√≠ como sin consulta previa y de car√°cter vinculante a las comunidades afectadas.

En un contexto de fuerte incertidumbre global, la estrategia de firma de TLC deber√≠a al menos ser puesta en cuesti√≥n, y rediscutirse a la luz de evidencias emp√≠ricas tras 25 a√Īos de TLC a nivel global, y con claros impactos en los pa√≠ses latinoamericanos. En definitiva, no se puede seguir firmando tratados que privilegian los derechos de las corporaciones por sobre los derechos sociales.

*Ghiotto es investigadora de CONICET-Argentina con sede en la Universidad Nacional de San Mart√≠n (UNSAM). Miembro de ATTAC Argentina y de la Asamblea ‚ÄúArgentina mejor sin TLC‚ÄĚ. Colaboradora de Transnational Institute (TNI). L√≥pez es periodista chileno, irector de Radio Universidad de Chile. Ha participado en la Plataforma Chile Mejor sin TLC.

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


A√Īadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.