Jun 25 2023
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Política

Elecciones primarias en Argentina: No nos une el amor, sino el espanto

Esta frase del fil√≥sofo y poeta conservador Jorge Luis Borges parece haber sido la gu√≠a de las decisiones tomadas por el peronismo alrededor de una lista de unidad. Lista que llevar√°, estrenando la nueva nomenclatura del frente oficialista, redenominado Uni√≥n por la Patria, a Sergio Massa como precandidato presidencial, acompa√Īado en la f√≥rmula por Agust√≠n ‚Äúel Chivo‚ÄĚ Rossi.

En una sorpresiva movida de √ļltimo momento y bajo la presi√≥n de los gobernadores de provincias, los sindicatos nucleados en la Confederaci√≥n General del Trabajo -el ala m√°s burocr√°tica, pero tambi√©n m√°s poderosa econ√≥mica y num√©ricamente del movimiento obrero- y las mediciones de posible apoyo, los precandidatos Wado de Pedro, hijo de desaparecidos e impulsado por el kirchnerismo y Daniel Scioli, hoy embajador en Brasil sumado al ala ‚Äúalbertista‚ÄĚ, declinaron sus candidaturas.Massa-Rossi, los elegidos: la f√≥rmula de unidad del oficialismo

Jujuy, oposición e inflación

Un 29 de Julio de 1812, el general Manuel Belgrano dio a conocer un bando ordenando el inicio del ‚Äú√Čxodo juje√Īo‚ÄĚ, una retirada militar y civil generalizada dispuesta en Buenos Aires por el entonces gobierno central de las Provincias Unidas del R√≠o de la Plata. Los habitantes de Jujuy abandonaron sus hogares y arrasaron con todo lo que dejaban atr√°s, a fin de que las fuerzas realistas, que avanzaban en gran n√ļmero desde el Alto Per√ļ, amenazando la incipiente y aun no declarada independencia de la corona espa√Īola, no pudiesen aprovechar ninguno de sus bienes y quedaran sin aprovisionamiento.

En aquella comunicaci√≥n, Belgrano se√Īalaba la inminente amenaza y alud√≠a al cipayismo de los sectores acomodados que quer√≠an la continuidad del r√©gimen colonial: ‚Äúy lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre vosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volv√°is a la esclavitud‚ÄĚ.

Doscientos once a√Īos despu√©s, esa provincia del norte argentino es gobernada por Gerardo Morales, proveniente del derechizado partido radical hoy aliado a Juntos por el Cambio, armado electoral que llev√≥ a Macri al gobierno en 2015.¬† Morales lleva adelante un r√©gimen s√°trapa, cooptando las distintas funciones del estado provincial, encarcelando ileg√≠timamente a la dirigente popular Milagro Sala, y desatando una brutal represi√≥n contra los pueblos ind√≠genas, los docentes y los movimientos opuestos a una reforma de la constituci√≥n que apunta a impedir toda protesta y acallar toda disidencia.

En analog√≠a al cuadro descrito por Belgrano, el esp√≠ritu neocolonial pretende con ello ‚Äúliberar‚ÄĚ el terreno a la invasi√≥n de las multinacionales del Norte, interesadas en la explotaci√≥n del litio, el nuevo ‚Äúoro blanco‚ÄĚ de la reconversi√≥n verde del capitalismo, impidiendo los proyectos nacionales y de integraci√≥n regional en curso para el aprovechamiento y la industrializaci√≥n del valioso mineral.

Pero a diferencia de entonces, las valerosas comunidades indígenas no abandonan las carreteras, pese al inclemente frío reinante, la despiadada violencia desplegada por las fuerzas del gobierno provincial y la inacción relativa del gobierno nacional, que aduce no contar formalmente con instrumentos legales para una intervención federal.

El mismo Morales ha sido ratificado como compa√Īero de f√≥rmula del hoy intendente (virrey?) de la Ciudad de Buenos Aires Horacio Rodr√≠guez Larreta, uno de los principales candidatos de la alianza neoliberal y, al menos por ahora, en pugna con el padrino Macri por los futuros negocios que se desprendan de la administraci√≥n estatal.Rodr√≠guez Larreta apura el anuncio de la f√≥rmula presidencial con Gerardo Morales y conf√≠a en el ‚Äúefecto Jujuy‚ÄĚ - Infobae

La elecci√≥n del gobernador juje√Īo como precandidato a vicepresidente es una clara se√Īal de la orientaci√≥n represiva de un posible futuro gobierno de esta fuerza. Se√Īal que adem√°s pretende golpear en la interna de esa alianza a la otra precandidata Patricia Bullrich, quien se destaca por sus declaraciones virulentas sobre seguridad interna. Perfil que, a su vez, busca colectar los posibles votos de descontento que hoy podr√≠a recoger el irracionalismo de la extrema derecha encarnada por Javier Milei, inflado por los medios monop√≥licos y con un d√©bil armado territorial que condiciona severamente su caudal electoral.

Sin embargo, el principal opositor del gobierno actual es el galopante aumento de precios de la canasta b√°sica, mayor al cien por ciento anual, situaci√≥n que ha sumido a m√°s de la mitad de la poblaci√≥n argentina en la pobreza. Precisamente Massa, flamante candidato oficialista, hab√≠a sido colocado en posici√≥n de ‚Äúsuperministro‚ÄĚ para mitigar la cat√°strofe inflacionaria y a la vez, intentar, gracias a sus contactos en los Estados Unidos, una renegociaci√≥n de los t√©rminos de la deuda externa monstruosa y asfixiante contra√≠da por Macri. Objetivos que, de momento, no fueron logrados.

Pragmatismo y derechización

Massa y Mark Stanley, el embajador de EU

Con la designación entre bambalinas de Massa como figura presidencial de Unión por la Patria la cancha electoral se ha volcado a la derecha, dejando a los sectores más progresistas del Frente de Todos sin otra opción que apoyar ese corrimiento so pena de ser derrotados en las urnas por la alianza rival.

Tal como sucede desde hace tiempo en otros países de América Latina, Argentina es hoy un país azotado por la precarización y la falta de puestos de trabajo regulares, una suerte de reforma laboral de facto operada por el gran capital especulador y rentista. En ese contexto, el Estado es un codiciado botín que permite a los ganadores de la contienda política  albergar a miles de seguidores y militantes en posiciones de administración del gobierno, garantizándoles sustento y derechos adquiridos.  Por otra parte, en una mezcla de pragmatismo e ideología en la que toma preeminencia el primer término, la coyuntura exige truncar la posibilidad que la facción reaccionaria de Juntos por el Cambio acceda al manejo de las riendas del Estado mediante un triunfo electoral.

¬ŅFederalismo o feudalismo provincial?

El peso espec√≠fico de los gobiernos provinciales se vuelve decisivo en este panorama pol√≠tico argentino. Salvo en contados casos, la mayor√≠a de las administraciones provinciales logr√≥ revalidar este a√Īo su condici√≥n a trav√©s de la reelecci√≥n del gobernador o la victoria de delfines pol√≠ticos del mismo signo.

Gerardo Morales, Gildo Insfr√°n, Ra√ļl Jalil y Ricardo Quintela encabezan el ranking de familiares contratados en el Estado

Gobernadores Gerardo Morales, Gildo Insfr√°n, Ra√ļl Jalil y Ricardo Quintela

Este hecho, que en otras condiciones podría ser celebrado como un avance del federalismo y la redistribución de un poder nacional centralista concentrado en Buenos Aires hacia las regiones -cuestión irresuelta en la historia argentina- revela en un análisis menos ingenuo el poder de los Estados provinciales por ser los mayores empleadores, proveedores de servicios y administradores en la transferencia de recursos de emergencia a la población carenciada.

Asimismo, la mayoría de las provincias mantienen relaciones de dependencia con los principales clanes económicos, lo que entrelaza íntimamente los intereses de aquellos con la institucionalidad. Colocando en los principales estamentos gubernativos a sus representantes y, no pocas veces haciendo uso de un nepotismo descarado, las provincias conservan un tinte feudal indisimulable.

El frente internacional

El actual gobierno de Alberto Fernández ha sido parte importante en la recomposición de los proyectos de integración regional, formando parte junto con el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador del tándem que reactivó la CELAC, principal contrapeso soberano frente a la OEA, órgano de dominación comandado por los Estados Unidos.

Ahora, en la culminación de ambos mandatos, el Brasil toma la posta, convirtiéndose, por peso específico y por el decidido accionar del gobierno de Lula, en la locomotora de la soberanía y la integración regional y más allá, en un férreo impulsor del multilateralismo y la redefinición de las relaciones internacionales en favor del Sur global.

En Argentina, de retornar un gobierno neoliberal, habr√≠a un fuerte retroceso que socavar√≠a los incipientes nuevos vientos de colaboraci√≥n y apertura a la diversidad puestos de manifiesto por la mayor√≠a en la √ļltima Cumbre de presidentes sudamericanos en Brasilia.

Sin embargo, una victoria electoral del frente ‚Äúnacional y popular‚ÄĚ con un fortalecimiento en primarias de la candidatura presidencial de Sergio Massa, no garantiza lo contrario. Ubicado √©ste en las cercan√≠as de la zona de influencia de la embajada estadounidense, nada impide pensar que Argentina volver√≠a m√°s tenue su compromiso integrador y podr√≠a volver a apoyar, presionado por la banca, el Comando Sur y el gobierno de los Estados Unidos, medidas de exclusi√≥n y coerci√≥n contra los gobiernos de izquierda.

Por otro lado, la solicitud de ingreso a los BRICS, preaprobada por los distintos socios y la dependencia de China para aliviar la cr√≠tica situaci√≥n financiera y la necesidad de inversi√≥n extranjera, hacen pr√°cticamente imposible un alineamiento frontal y ‚Äúcarnal‚ÄĚ con la potencia norteamericana, √°vida de barrer a la asi√°tica de Am√©rica Latina y el Caribe, a la que contin√ļa considerando su zona de exclusiva influencia.

El pueblo

Azotado por una dramática situación de heroica supervivencia cotidiana, el pueblo argentino no tiene como principal preocupación a los vaivenes de las candidaturas políticas.

Alejada en la práctica de todo protagonismo en las decisiones, la población ve con escepticismo y malestar la ineficacia de los sucesivos gobiernos para modificar sus condiciones de vida.

En consonancia con el sentir de la mayor√≠a de los pueblos del mundo, las y los argentines se ven atrapados en una paradoja crucial. Si bien defienden los logros alcanzados en cuatro d√©cadas desde el final de las fatales dictaduras y pese a que la fragua de una larga cultura pol√≠tica contin√ļa encendiendo la disputa en esta naci√≥n de pasiones viscerales, la confianza en los esl√≥ganes de campa√Īa y las figuras pol√≠ticas, ha descendido a m√≠nimos insustanciales.

La paradoja reside en el hecho de que el poder real financiero y medi√°tico, que hoy mantiene cooptado al sector judicial para perseguir y vetar a quien ose rebelarse, ha hecho de la ‚Äúantipol√≠tica‚ÄĚ su lema principal, al mejor estilo del neoliberalismo de los a√Īos 90. Se insta con ello al pueblo, cada vez m√°s lejano de los entramados pol√≠ticos a distanciarse a√ļn m√°s, dejando el manejo de los asuntos p√ļblicos a una minor√≠a f√°cilmente corruptible por el mismo poder o directamente, a t√≠teres a sueldo del capital.

Cobra de este modo máxima relevancia el reclamo por la utopía que exige una nueva configuración de la organización social, favoreciendo una democracia real, con redistribución y descentralización efectiva del poder hacia la base social.

(*) Javier Tolcachier es investigador del Centro Mundial de Estudios Humanistas y comunicador en la agencia internacional de noticias Pressenza

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