Ene 29 2023
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Pol铆tica

En Colombia, la paz total despega por decreto

El anuncio presidencial decembrino sobre el inicio de un cese bilateral del fuego en Colombia fue ampliamente celebrado, pero luego, ante la aclaraci贸n del ELN de que no hab铆a ning煤n acuerdo en ese sentido gener贸 confusi贸n y suscit贸 una enorme controversia. Las explicaciones del Ministro Prada en lugar de aclarar levantaron numerosos interrogantes. El principal de todos: 驴Cu谩l es, en 煤ltimas, la concepci贸n de la paz y de la paz 鈥渢otal鈥 que tiene este gobierno?

Hora y media antes de que comenzaran a repicar las campanas de a帽o nuevo, el presidente Petro, armado de su cuenta de Twiter, hizo el anuncio de lo que, sin lugar a dudas, ser铆a el acontecimiento m谩s importante de sus primeros meses de gesti贸n y del a帽o 2023 por empezar: el cese bilateral del fuego. 鈥淗emos acordado un cese bilateral con el ELN, la Segunda Marquetalia, el Estado Mayor Central, las AGC y las Autodefensas de la Sierra Nevada desde el 1 de enero hasta el 30 de junio de 2023, prorrogable seg煤n los avances en las negociaciones鈥, trin贸.

El anuncio fue recibido con enorme complacencia, aunque con sorpresa, por la llamada opini贸n p煤blica, incluso por parte de organizaciones internacionales. No faltaron los aplausos. Un cese bilateral es un paso importante (aunque tal vez no deber铆a ser el primero), de un proceso de paz. Y una esperanza, un alivio, para la poblaci贸n de las regiones m谩s azotadas por la violencia. Del tema se hab铆a hablado, obviamente, pero nadie se imaginaba que se pudiera llegar tan r谩pidamente a semejante acuerdo. Para todo el mundo es claro que un cese al fuego exige complicados compromisos de parte y parte y exigentes requisitos, especialmente de verificaci贸n.

De todas maneras, para corroborarlo, y con fecha del mismo 31 de diciembre y firma del Ministro de Defensa se dieron a conocer, al d铆a siguiente, sendos decretos de cese con cada una de las organizaciones. Por ejemplo, en el destinado al ELN puede leerse: 鈥淒ecretar a partir de las 00:00 horas del d铆a 1 de enero de 2023, hasta las 24:00 horas del d铆a 30 de junio de 2023 el Cese al Fuego Bilateral y Temporal de car谩cter Nacional (CFBTN), entre el Gobierno nacional y el Ej茅rcito de Liberaci贸n Nacional (ELN). El CFBTN podr谩 ser prorrogado previa recomendaci贸n que en tal sentido realizar谩 el Mecanismo de Veedur铆a, Monitoreo y Verificaci贸n鈥. En los textos se decretan las condiciones, mecanismos y procedimientos.

Ese primero de enero, sin embargo, el Comando Central del ELN expidi贸 un breve comunicado en el que se muestra sorprendido con el anuncio y desmiente que hubiese alg煤n acuerdo: 鈥淟a delegaci贸n de di谩logos del ELN no ha discutido con el Gobierno de Gustavo Petro ninguna propuesta de cese el fuego bilateral, por tanto a煤n no existe ning煤n acuerdo en esa materia.

En diversas oportunidades hemos se帽alado que el ELN聽solo cumple lo que se discuta y se acuerde en la mesa de di谩logos donde participemos. No puede aceptarse como acuerdo un decreto unilateral del Gobierno鈥. Conocida ampliamente el 2 de enero, la declaraci贸n suscit贸 el previsible esc谩ndalo. Hab铆a algo m谩s grave: de acuerdo con las investigaciones period铆sticas de los d铆as siguientes, la propia comisi贸n nombrada por el Gobierno para la negociaci贸n con el ELN, incluido su jefe, Otty Pati帽o, ignoraba la decisi贸n. Lo mismo pod铆a decirse del alto gobierno.

Es m谩s, la c煤pula de las Fuerzas Armadas se habr铆a enterado inicialmente s贸lo por el famoso trino de la noche de a帽o viejo. El Ministro de Defensa, Iv谩n Vel谩squez, no habr铆a tenido tampoco ninguna participaci贸n activa: lo que hizo fue simplemente comentar de inmediato este trino, confirmando el 鈥渞espaldo鈥 de las Fuerzas Armadas con cuyos comandantes se reuni贸 al d铆a siguiente.

Como era de sospechar, los involucrados, en su mayor铆a, prefirieron observar los preceptos diplom谩ticos, respondiendo con evasivas. Al parecer sent铆an que una confirmaci贸n de los hechos podr铆a representar un ataque a los esfuerzos de paz. El mi茅rcoles 4 de enero, el portavoz del gobierno nacional,聽el Ministro del Interior, Alfonso Prada, convoc贸 a una rueda de prensa. All铆, escoltado por el Ministro de Defensa y el Alto Comisionado para la Paz, Danilo Rueda, se refiri贸 a la pol茅mica, asegurando que las Fuerzas Militares s铆 hab铆an participado en la elaboraci贸n de la propuesta.

Sin embargo, en lo que m谩s insisti贸 fue en que se trataba de un rechazo al cese al fuego por parte del ELN, dando por hecho que las dem谩s organizaciones s铆 lo hab铆an aceptado. Al respecto cabe advertir que solamente se conoce un comunicado de aceptaci贸n atribuido a las 鈥淒isidencias鈥, es decir que debemos conformarnos con el proverbio 鈥渆l que calla otorga鈥.

La embriaguez de a帽o nuevo se transform贸 muy pronto en resaca. A esta altura ya casi no se habla del asunto. El Gobierno 鈥渟uspendi贸鈥 los efectos jur铆dicos del Decreto referido al ELN y le pidi贸 que decretara un cese unilateral hasta que se resolviera el desacuerdo en el pr贸ximo ciclo de conversaciones. El Gobierno llama a reconocer que no se ha cerrado la puerta con el ELN y que al menos el cese se mantiene con los cuatro grupos restantes.

La Comisi贸n (equipo negociador) ha pedido que se anticipe un di谩logo 鈥渆xtraordinario鈥 con el ELN para ventilar la 鈥減ropuesta鈥 (y no deja de ser curioso que una decisi贸n, respaldada en decretos, termine siendo una simple propuesta). La oposici贸n aprovech贸 para atacar duramente al gobierno con variadas acusaciones, la menor de las cuales fue la de 鈥渋mprovisaci贸n鈥. Por su parte, la bancada del Pacto Hist贸rico y sus partidarios, poco comunicativos en este caso, piden restarle dramatismo al incidente.

Lo cierto es, sin embargo, que las 鈥渁claraciones鈥 del Ministro (Petro ya no trina sobre el asunto) en lugar de aclarar levantaron numerosos interrogantes. El principal de todos: 驴Cu谩l es, en 煤ltimas, la concepci贸n de la paz, de la paz 鈥渢otal鈥, que tiene este gobierno progresista y del cambio?

驴Paz sin negociaci贸n?

El domingo 8 de enero se public贸 en El Espectador una caricatura firmada por Thumor donde el personaje dice: 鈥淓stoy por creer que el mejor aliado del Uribismo es el ELN鈥u茅 verracos pa鈥 si les gusta la guerra鈥. No era una excepci贸n. La interpretaci贸n seg煤n la cual el ELN, rechazando la 鈥済enerosa oferta del gobierno鈥 se hab铆a burlado del clamor popular que ven铆a suplicando el cese de la violencia, fue inicialmente la m谩s generalizada, incluso entre los uribistas. En cierto modo, era lo que el Ministro del Interior hab铆a querido dar a entender.

Muy atrevido ser铆a decir que este efecto fue un prop贸sito deliberado del Gobierno pero s铆 es claro que varios de los personajes m谩s representativos del Pacto Hist贸rico sucumbieron a la tentaci贸n de culpabilizar al ELN por lo que m铆nimamente tendr铆a que calificarse de garrafal error oficial. Recurrir al argumento de la terrible situaci贸n que se vive en muchas regiones (como si fuera algo reciente, de coyuntura) es un tanto de mala fe.

Poco a poco, sin embargo, esta percepci贸n fue cambiando: independientemente de la bondad del cese, entendido como cese de la violencia, cosa que nadie discute, es obvio que carece de sentido decidir unilateralmente algo que por su naturaleza es bilateral. A menos que el Gobierno considere que, siendo 茅l democr谩tico y calific谩ndose de 鈥減rogresista鈥, resulta innecesario porque el ELN tendr铆a que aceptar, por definici贸n, sus iniciativas, so pena de deteriorar la imagen pol铆tica revolucionaria que pudiera tener 1. Da la impresi贸n de que lo que se quer铆a era presionar al ELN creando una situaci贸n de hecho, para que asumieran unilateralmente el cese (como finalmente lo propuso Prada), aprovechando que estaban planteados proyectos piloto de alivio humanitario como el de la subregi贸n de los r铆os Calima y medio San Juan en Choc贸 2.

De todas maneras, pese al aumento de las cr铆ticas y a la generalizaci贸n del escepticismo respecto a la viabilidad del proceso de paz, el Pacto Hist贸rico insiste en defender lo hecho por el Presidente, descargando la responsabilidad sobre el ELN. Otty Pati帽o, en la l铆nea de bajarle el tono a la controversia y evadiendo una respuesta a la inquietud generalizada sobre si hab铆a sido informado previamente del anuncio, se apresur贸 a declarar que no hab铆a crisis y que 鈥渓a propuesta鈥 se discutir铆a en una subcomisi贸n al inicio del nuevo ciclo de negociaciones.

A su juicio era buena la intenci贸n gubernamental al anticipar el cese al fuego porque adem谩s de aliviar la situaci贸n calamitosa de las comunidades permitir铆a que se escuchara su voz. Infortunadamente: 鈥淔rente a la audaz medida del Presidente que la tom贸 respondiendo al clamor de las comunidades de detener la mataz贸n, ellos se atuvieron al principio y a los protocolos de que todo se habla dentro de la mesa鈥3.

Como quien dice exceso de 鈥渇ormalismo鈥; poco sentido pr谩ctico, y falta de sensibilidad social. Iv谩n Cepeda, adalid del proceso de paz con las Farc y tambi茅n miembro del equipo, repiti贸 el argumento a帽adi茅ndole esta vez una pizca de iron铆a. En declaraciones para la revista Semana 鈥淎segur贸 que la decisi贸n del cese al fuego es correcta e imperativa y que no se trata de un asunto metodol贸gico鈥4.

Entre tanto el Eln en su bolet铆n del 9 de enero reitera su posici贸n, y concluye: 鈥淧ese a lo anterior, la Delegaci贸n de Di谩logos del ELN, sigue pendiente para darle continuidad al Segundo Ciclo acordado, pero antes se hace necesario tratar los 煤ltimos acontecimientos, para tomar los correctivos que garanticen la superaci贸n de esta crisis y la no repetici贸n de estas acciones unilaterales y por fuera de la Mesa鈥5.

La 鈥渢otalidad鈥 aplicada al cese

Antonio Garc铆a

Evidentemente, lo que s铆 resulta lamentable minimizar es la 鈥渕etodolog铆a鈥 de un cese al fuego, m谩s a煤n en este caso cuando se involucran simult谩neamente otras cuatro organizaciones de naturalezas completamente diferentes. Aquello que el Gobierno y sus partidarios celebran como un 茅xito, es decir, la 鈥渁ceptaci贸n鈥 por parte de ellas, es por el contrario una raz贸n m谩s de preocupaci贸n. Hay dos posibilidades: o aceptaron de buen grado la imposici贸n o con ellas s铆 hubo negociaci贸n y acuerdo. Sin duda la explicaci贸n tiene que ver con su diferente naturaleza. En t茅rminos generales, se pueden agrupar en dos ramas.

En la primera, con origen pol铆tico, podemos ubicar las llamadas disidencias de las FARC, o sea, las anteriores al Acuerdo, identificadas con su actual comandante visible 鈥淚v谩n Mordisco鈥 (y antes Gentil Duarte) y las posteriores, 鈥渘ueva Marquetalia鈥. Curiosamente, el gobierno est谩 tentado a dar status pol铆tico a las primeras que ciertamente tienen mucho m谩s poder de fuego, aunque dedicadas m谩s que todo al narcotr谩fico, mientras que lo regatea a las de Iv谩n M谩rquez, pese a que Petro en su condici贸n de Senador no hab铆a dudado en denunciar el entrampamiento a que hab铆an sido sometidos Santrich y sus compa帽eros.

En la segunda, aparecen bandas abiertamente criminales. Por el momento dos: la llamada 鈥淐lan del Golfo鈥 鈥搚 autodenominada Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC)鈥 heredera principal del gran proyecto paramilitar de los a帽os noventa, y las 鈥渁utodefensas conquistadores de la sierra nevada鈥 o 鈥淧achenca鈥, v谩stago de uno de los m谩s tenebrosos grupos paramilitares locales. El Clan del Golfo' de Colombia: "Las masacres est谩n abolidas" | InternacionalAmbas est谩n dedicadas a actividades delictivas como el narcotr谩fico, la miner铆a ilegal y otras, pero tambi茅n al mercenarismo por cuenta de grupos de poder regional y del propio Estado, como lo han denunciado por ejemplo en la regi贸n pac铆fica 6. O sea que las pr谩cticas paramilitares, as铆 como las operaciones encubiertas, contin煤an desarroll谩ndose en Colombia 7.

El problema consiste entonces en que este tipo de bandas de la segunda rama (y es muy posible que aqu铆 se sigan sumando otras bandas similares de todas las regiones del pa铆s) no tienen entre sus prop贸sitos 鈥減rogram谩ticos鈥 鈥搉i en su estrategia ni en su t谩ctica鈥 enfrentar las fuerzas militares, a menos que fuesen atacadas. Es decir, su acci贸n armada es hasta cierto punto 鈥渄efensiva鈥; para proteger sus actividades delictivas.

Naturalmente buscan controlar territorios y corredores y en esa medida se enfrentan a otras mafias, atacan y aterrorizan la poblaci贸n y sobre todo a aquellas personas que pueden convertirse en obst谩culos para el negocio. En estas circunstancias cabe preguntarse: 驴En qu茅 consistir铆a su cese al fuego? Si desde el Estado existe el compromiso de no atacarlas, obviamente no tendr谩n raz贸n para responder, lo 煤nico que podr铆a suceder es que se insista, como en efecto se ha prometido, en perseguir las actividades il铆citas y que dicha persecuci贸n derive en enfrentamientos.

En ese sentido, si con ellas hubo negociaci贸n debi贸 ser tan f谩cil como riesgosa (en t茅rminos pol铆ticos) 8. Lo m谩s grave es que, como se ha se帽alado, conservan muchas de las actividades tradicionales del paramilitarismo, particularmente las amenazas, las masacres y el asesinato de Paz con el Clan del Golfo? Del sometimiento a la negociaci贸n 路 FIPl铆deres y liderezas sociales. Por tanto, si se trata de proteger a las comunidades, habr铆a que definir algo as铆 como un 鈥渃ese de hostilidades鈥 con un car谩cter m谩s general. Al respecto ya ha habido una larga y reiterativa discusi贸n en el pa铆s, sin contar sus antecedentes internacionales.

Por otra parte, en los 煤ltimos tiempos estas bandas han dado cada vez m谩s fuerza al enfrentamiento con otros grupos armados, incluyendo el ELN y las disidencias. Aqu铆 es dif铆cil determinar en cada caso la motivaci贸n espec铆fica, criminal o paramilitar, de estas operaciones de control territorial. Ahora bien, en el caso de las disidencias, especialmente las de Mordisco, parece cada vez m谩s evidente su dedicaci贸n a las actividades delictivas, aunque ciertamente se registran a menudo enfrentamientos con las unidades oficiales. Su orientaci贸n es cada vez m谩s confusa. No faltan los enfrentamientos con el ELN por lo cual se ha hablado 煤ltimamente de que tienen tambi茅n compromisos paramilitares 9.

Como se ve, esto del 鈥渃ese al fuego鈥 dista mucho de ser algo sencillo y puramente pragm谩tico. De todos estos aspectos no se dice nada en la formulaci贸n inicial del Gobierno, a pesar de los decretos. Sin embargo, y en contra de lo que cree la ingenuidad interesada, la parte oficial s铆 parece haberlo entendido; tanto as铆 que se ha creado ya una suerte de comisi贸n de expertos con los militares que forman parte del equipo negociador y otros m谩s para elaborar unos protocolos detallados, algunos de los cuales 鈥撀h sorpresa!鈥 se planea llevar ahora s铆 a la discusi贸n con el ELN.


La Paz Total

Los retos de la 鈥減az total鈥 | EL PA脥S Am茅rica ColombiaF谩cil es entonces deducir los dos ingredientes principales que conforman la receta de la Paz Total: la importancia de valorar el sufrimiento de las v铆ctimas y la necesidad de tener en cuenta todos los actores de la violencia. A primera vista parece sensato; con mayor atenci贸n se descubre un verdadero replanteamiento.

Como consigna, la Paz Total seduce inmediatamente en un pa铆s como Colombia. Es tan extendida y tan atroz la violencia, son tantos los causantes y los motivos, lleva tanto tiempo incesante, que la desesperaci贸n social no puede menos que ilusionarse con una oferta semejante. El precio, sin embargo, es el abandono de la noci贸n de 鈥渃onflicto armado鈥. De la distorsi贸n difundida durante la negociaci贸n con las Farc seg煤n la cual toda violencia deber铆a reducirse a conflicto armado pasamos a la idea inversa de que el conflicto armado, si es que existe, es simplemente una de las formas de la violencia general. Tal es la naturaleza del replanteamiento.

Hace justamente cuarenta a帽os, durante el gobierno de Belisario Betancur, comenz贸 la historia de los procesos de paz en Colombia con el reconocimiento pol铆tico de la insurgencia y la expedici贸n de una ley de amnist铆a. Implicaba un cambio hist贸rico: dos concesiones fundamentales. Las insurgencias (unas m谩s otras menos) reconoc铆an que una soluci贸n pol铆tica negociada del conflicto armado (en lugar de una victoria definitiva) pod铆a ser tambi茅n una puerta hacia transformaciones fundamentales. De otra parte, el 鈥渆stablecimiento鈥 (tampoco en su totalidad) reconoc铆a que exist铆a una rebeli贸n armada explicable por causas objetivas de car谩cter estructural que pod铆a conjurarse mediante una negociaci贸n con sus representantes.

Como se sabe, los llamados 鈥減rocesos de paz鈥 han tomado curso con desigual fortuna hasta el Paz total, 驴sue帽o o pesadilla? | Cambio Colombiad铆a de hoy. El enfoque felizmente adoptado en aquel momento se fue erosionando paralelamente, sembrando las semillas del actual replanteamiento. Un per铆odo clave fue durante los gobiernos de 脕lvaro Uribe. 脡ste volvi贸 a la concepci贸n de que no hab铆a insurgencia sino terrorismo en contra de la democracia. Unos a帽os antes, firmados los acuerdos con el M-19, algunos intelectuales como Daniel Pecaut comenzaron a edificar la teor铆a de que los otros grupos armados en realidad no atacaban al Estado sino a la sociedad.

Al mismo tiempo, Uribe llev贸 a cabo la negociaci贸n con las 鈥渙rganizaciones鈥 paramilitares. H谩bilmente eludi贸 discutir si ten铆an status pol铆tico o no; bastaba con que fueran una seria amenaza para justificar la necesidad de los acuerdos de 鈥渁lternatividad penal鈥. El antecedente, por supuesto, hab铆a sido el acuerdo de 鈥渟ometimiento鈥 con Pablo Escobar. Es por eso que Uribe, con raz贸n, se considera el verdadero autor de la idea de la 鈥減az total鈥, incluso de la propia expresi贸n, que us贸 varias veces p煤blicamente. As铆 se inici贸 el camino de la despolitizaci贸n de la paz. Ese fue, en cierto modo, el punto de partida de la negociaci贸n con las FARC. Un argumento que suena a chantaje: basta con que una organizaci贸n armada sea una 鈥榮eria amenaza鈥 social para que valga la pena considerar un di谩logo.

Ante ese panorama, a la actual pol铆tica de paz es posible llegar discursivamente por dos caminos:

  1. a) De la doctrina De Roux, de 鈥渢odos somos culpables鈥 menos el Estado como tal, o de los 鈥漝os demonios鈥, la guerrilla y los paramilitares, a la pr茅dica del perd贸n social de Petro, pero Juan Fernando, el hermano, quien en abril del a帽o pasado afirmaba en la revista Semana: 鈥淪i queremos una paz y reconciliaci贸n total entre los colombianos, tenemos que escucharnos todos los colombianos, hayamos hecho lo que hayamos hecho鈥. Para concluir: 鈥渆l punto esencial es: 驴estamos los colombianos en capacidad de sentarnos a hablar de proceso de paz total, de perd贸n social, de reconciliaci贸n, de olvido? 驴Estamos en condiciones de poner ese tema sobre la mesa?鈥10.
  2. b) O desde el pragmatismo de Iv谩n Cepeda, quien parece ser el m谩s insistente promotor de la paz total entendida como negociaci贸n m煤ltiple, con base, seg煤n dice, en su larga experiencia bajo los gobiernos de Santos, a la pol铆tica de Petro, el Presidente quien, m谩s all谩 del discurso filos贸fico que tambi茅n maneja, no duda en aplicar un criterio m谩s que todo utilitario en la concertaci贸n pol铆tica.

En conclusi贸n, la importancia adquirida por los otros actores revela el sentido profundo de la Paz Total. Y en esa misma proporci贸n se reduce la importancia del ELN, la 煤nica organizaci贸n armada claramente pol铆tica. De ah铆 la necesidad de resaltar los rasgos comunes. Las diferencias en el tratamiento 鈥搒ometimiento (鈥渁cogimiento鈥) a la justicia o negociaci贸n pol铆tica鈥 se vuelven cuesti贸n de grado. No es sorprendente: para Petro, como para muchos de las generaciones que vinieron despu茅s, la 煤ltima guerrilla verdaderamente insurgente (si no la 煤nica) fue el M-19.

Qu茅 es la paz total que propone Petro y cu谩les grupos se acoger铆an?Una evidencia de este particular tratamiento se encuentra en el planteamiento de la mesa de negociaci贸n con el ELN. Mucho se discute sobre si hay verdaderamente unidad y si es completa su representaci贸n, pero nadie se pregunta sobre el car谩cter del que ha dado en llamarse 鈥渆quipo negociador鈥 del Gobierno. La sorpresa estall贸 con el nombramiento de Jos茅 Felix Lafaurie. Sin embargo, la verdad es que dicha comisi贸n, en su diversidad, no es, ni ha pretendido ser, una representaci贸n o delegaci贸n gubernamental.

Se dir铆a que busca recoger la insistencia del ELN acerca de la participaci贸n de la sociedad civil, pero no es as铆. Por el contrario, invierte los t茅rminos de la propuesta. Seg煤n el ELN es en realidad el pueblo, y no ellos, el que deber铆a negociar con el Estado y los poderes que representa. Pero para el Gobierno, es el ELN quien debe negociar con la sociedad y no el Estado quien termina convertido en garante y 谩rbitro imparcial. O sea la tesis de que son los grupos armados los que victimizan a la sociedad y a ella deben rendirle cuentas.

Sin duda estamos en presencia de un cambio del enfoque sobre la paz, tal vez no propiamente novedoso pero s铆 profundo en sus presupuestos y en sus consecuencias. Se dir谩 que es la realidad la que ha cambiado. Para bien. Y que algunos insistimos en aferrarnos a perspectivas pol铆ticas obsoletas. Por lo pronto, sin embargo, antes de que podamos dirimir la controversia, se nos habr谩 atravesado otra pregunta: la de la viabilidad de esta Paz Total.

Notas

1 El exnegociador Humberto de la Calle, en su columna de El Tiempo, de la misma fecha, cita al respecto una afirmaci贸n de Otty Pati帽o seg煤n la cual 茅sta no era una negociaci贸n entre antagonistas.
2 En el art铆culo dedicado al tema que aparece en El Espectador del 8 de enero se dice que la urgencia del gobierno se explicaba鈥β por el vencimiento de la tregua unilateral decretada por el Eln el 2 de enero! Pueden ser buenas las intenciones de la periodista pero no hay que tom谩rselo muy en serio; el otro argumento que aporta es el de que no hay comunicaci贸n con el ELN mientras no est谩 reunida la mesa de negociaci贸n.
3 El Espectador, jueves 5 de enero de 2023, p. 2
4 Semana, 5/1/2023, https:// www.semana.com
5 https://eln-voces.net/imposiciones-unilaterales-atentan-contra-los-dialogos/
6 鈥淐onvivencia de las FFMM con las AGC -entrevista con el sacerdote Albeiro Parra鈥. El Espectador, domingo 8 de enero de 2023, p. 4
7 Este punto merece una reflexi贸n. Con la 鈥渄esmovilizaci贸n鈥 de las autodefensas orquestada por Uribe se impuso la idea de la desaparici贸n del paramilitarismo. Luego, con la negociaci贸n y el acuerdo con las FARC se habl贸 de las 鈥淏acrim鈥. La verdad es que no importa tanto la forma organizativa; el paramilitarismo es ante todo una pol铆tica (de Estado) Ver: Becerra Ostos, Silvia J. 鈥 Comisi贸n Colombiana de Juristas 鈥淥rganizaciones sucesoras del paramilitarismo. Lecciones para aprender del eterno retorno de la guerra鈥 Bogot谩, diciembre de 2018.
8 En todo caso tiene antecedentes. Cabe recordar el esc谩ndalo suscitado por los di谩logos sostenidos en las c谩rceles con algunos de sus miembros por el actual comisionado de Paz y el hermano del Presidente.
9 Ver: Combates entre disidencias y ELN en Arauca: 驴qui茅nes son y por qu茅 se enfrentan? La disputa entre disidentes de las FARC y guerrilleros del ELN deja por lo menos 10 muertos desde el primero de enero de 2023. https://www.elespectador.com/colombia-20/conflicto/combates-entre-disidencias-y-eln-en-arauca-quienes-son-y-por-que-se-enfrentan / 11 ene 2023 鈥 7:00 p.m.
10 https://www.semana.com/nacion/articulo/hermano-de-gustavo-petro-pide-no-mezclar-la-politica-con-el-llamado-perdon-social/202215/; 28/4/2022

* Economista. Profesor universitario. Analista pol铆tico e investigador en temas sociales y econ贸micos. Exdirector del Instituto Latinoamericano de Servicios Legales Alternativos (ILSA). Publicado en Desdeabajo.

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