Nov 14 2023
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Cultura

Estaci贸n Memoria del Teatro del Silencio: Representaci贸n en los territorios de la tragedia chilena

La representaci贸n de un espacio doloroso en la memoria, a veces de solo un fragmento de ella, nos provoca el desv铆o, en otras ocasiones el trauma, la negaci贸n de la atroz realidad. Cuando hablamos y recordamos el drama chileno ocurrido hace 50 a帽os parece que las palabras, por tan repetidas y revertidas, han quedado vaciadas en este t煤nel temporal que ha padecido la historia chilena. Tal vez por este vaciamiento de un verdadero relato hist贸rico, que llev贸 la tragedia a su liviandad pol铆tica, solo las palabras vocalizadas por un poeta permiten sentir el peso de la realidad reconstruida en esta representaci贸n.

Escuchamos el relato insondable de las atrocidades del golpe con la declamaci贸n, que es una letan铆a, del poeta Ra煤l Zurita desde el centro de la Plaza de Renca en Santiago durante la suspensi贸n del tiempo en el centro de la vertiginosa y muy intensa Estaci贸n Memoria, la obra tal vez m谩s pol铆tica del parisino Teatro del Silencio. Un espect谩culo, que, en este caso, en este tiempo y en este lugar, rompe esta condici贸n porque tambi茅n cruza el l铆mite entre la representaci贸n y lo representado. Lo que est谩 sucediendo en la Plaza de Renca, una comuna en los m谩rgenes de la ciudad es una sucesi贸n de eventos no cerrados. El drama que ocurri贸 hace 50 a帽os no solo se est谩 exhibiendo en la plaza sino tiene tambi茅n continuidad fuera de ella. Esta es un poco la desventura chilena que tras 50 a帽os y varias generaciones sigue presente.

Mauricio Celed贸n, el director del Teatro del Silencio nacido en Santiago que vive hace casi 50 a帽os en Francia, bas贸 Estaci贸n Memoria en Canto a su amor desaparecido, el doloroso poemario que Zurita public贸 en 1985. Sobre este n煤cleo se estructura la obra cuya secuencia y tal como la vida misma salta los bordes de la dictadura y se extiende hasta el presente. Una transici贸n temporal, o tambi茅n una serie de espacios colectivos que movilizan y modelan nuestra dispareja y discontinua historia.

Estaci贸n Memoria se inicia con el discurso inaugural de Salvador Allende y termina en una Plaza Baquedano bajo el fuego, con una constituci贸n chamuscada y el fantasma de Jaime Guzm谩n entre las muchedumbres polvorientas. Un espacio hist贸rico abierto y disputado cuya representaci贸n no tiene ni bordes ni cierres. Es esta la tremenda intensidad de esta obra.

La obra comienza en un universo de arpillera, explica Mauricio. 鈥淟as casi 80 personas en el primer cuadro bailan la canci贸n de la Unidad Popular con la arpillera tan chilena elaborada por Casa de la Mujer de Huamachuco, de Renca. Ese baile, esa representaci贸n pl谩stica, se mezcla m谩s adelante con el 谩rbol de Pascua, que es la mediagua, la casa propia. Una casa que despu茅s y de forma terrible se convierte en un barco, el barco Maipo, el barco Esmeralda como centro de tortura鈥.

Y sigue: 鈥淓n el trabajo de la tortura fue muy interesante el encuentro con un grupo de acr贸batas. Un grupo de actores y actrices y acr贸batas que ten铆an una obra de teatro. Yo la vi, vi sus n煤meros interesantes, a茅reos, colgados de la cabeza, girando en el cubo. Eso coincidi贸 con mis visiones y deriv贸 en escenas de tortura, desapariciones y los vuelos de exterminio de los helic贸pteros. Eso tan atroz y repugnante como meter a los asesinados en bolsas y tirarlos al mar pudimos de cierta manera poetizarlo y representarlo. Crudeza pero poes铆a sin duda鈥.

El teatro de Mauricio Celed贸n viene del mimo, del circo, de la danza, la m煤sica y las comunidades. Desde hace varios meses el equipo franco chileno del director se instal贸 en Renca para montar un trabajo colectivo con los vecinos de la comuna. J贸venes, muchos j贸venes, pero tambi茅n ni帽os, trabajadoras y trabajadores, personas mayores, lograron poner en escena un espect谩culo de nivel mundial.

La obra trasciende la escena. El p煤blico, que es tambi茅n la comunidad, representa su propia historia. Estamos all铆 tambi茅n, bajo el polvo suspendido y podemos oler el fuego y los combustibles y porque todos compartimos una historia; esa 茅pica la conocemos porque es nuestra. Es un presente que tiene su pasado enganchado, pero tambi茅n atascado en 1973.

El a帽o pasado hubo 51 personas de la tercera edad y hoy hay 20, comenta Mauricio Celed贸n. 鈥淓sto puede ser por dos cosas. Que en Estaci贸n Memoria estuve m谩s lejos del centro de Renca y las zonas m谩s residenciales que en la obra anterior. Esto pudo haber influido en la menor participaci贸n. Pero tambi茅n siento que el tema es m谩s profundo y complejo. Ellos vivieron el 11 de septiembre de 1973. Veo que hay algo que se arrastra en Chile respecto a esta fecha. Es una verdad no clara, dudosa, llena de pudor. Pudor de hablar de eso. Es un pa铆s que tiene mucho pudor de hablar sobre su pasado. Hay tantos pudores que llevamos en el alma que son terribles. Eso es parte de nuestra intimidad, una especie de enga帽o para no contar la verdad鈥.

Hice preguntas 铆ntimas y dif铆ciles, relata. 鈥淟es pregunt茅 qui茅n eras t煤, qu茅 hac铆as el 11 de septiembre. Esto no lo veo como un asunto pol铆tico, sino como parte de una sociedad que tiene problemas de reconocerse, de decir qu茅 es, quienes son. Vi muchas cosas en esos primeros encuentros. Muchas preguntas, testimonios. Ellos mismos notaron que yo preguntaba cosas muy 铆ntimas. Fue una etapa art铆stica muy interesante en la que hubo incluso confesiones muy duras鈥.

La Estaci贸n Memoria es una conmoci贸n que arrastra y devuelve la historia. Es un movimiento articulado y permanente, como una marea, que empuja, inquieta, que nos reconoce, nos acerca y tambi茅n nos confunde. Desde esa cat谩strofe de la memoria hasta la desorientaci贸n y el desfallecimiento. Un trazado colectivo reproducido y remarcado con ritmos que insisten, que se suceden y nos catapultan. Como las fren茅ticas, enloquecidas y enceguecidas estampidas de los grupos sobre la plaza, de los cuerpos suspendidos en el aire, torturados, elevados y desvanecidos. Desaparecidos.

Canto a mi amor desaparecido es el duelo escrito desde el centro de un corredor de dolor. Es un canto coral a la p茅rdida, son m煤ltiples voces y testimonios de los desaparecidos. Es el eco de esas voces en los galpones herrumbrosos, en la pestilencia de los cuarteles, es la voz a punto de cerrarse atorada por la tierra del desierto. Es esa la voz visualizada, 谩rida y pesada, tan gastada.

Si hay un final, este ha quedado abierto, pero no m谩s que la confusa y contradictoria pol铆tica chilena. Mauricio estuvo en Santiago durante el estallido social en un edificio en Portugal con la Alameda, en el n煤cleo de la revuelta. Vio c贸mo se junt贸 un mill贸n de personas para protestar contra el modelo neoliberal de las elites pol铆ticas. Tres a帽os m谩s tarde la mayor铆a de la poblaci贸n, y tal vez muchos de aquellos j贸venes, rechazaba de manera definitiva la peque帽a abertura a las transformaciones.

 

*Fotos de Rodrigo Orozco Arriegada

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