Oct 28 2005
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Opini贸n

ESTADO / CORPORACIONES: ENCRUCIJADA DE INTERNET

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.


Estas palabras de un joven reportero on line expresan la creencia de que en un futuro inmediato el modelo de difusi贸n convencional centralizado (en las corporaciones del Estado) ser谩 reemplazado r谩pidamente por uno mucho m谩s democr谩tico.

Las nuevas tecnolog铆as de comunicaci贸n crean, siguiendo a William Gibson, el escritor de ciencia-ficci贸n canadiense, un ciberespacio (芦cyberspace禄) ,es decir: un 谩mbito conceptual en donde las palabras, las relaciones humanas, los datos, la riqueza y el poder son actualizados por las personas a trav茅s del uso de los medios de informaci贸n computarizados.

La internet y su rinc贸n mas popular 芦the World Wide Web禄, posibilita a millones de usuarios publicar sus propios documentos, transformando la forma todav铆a habitual en que la informaci贸n es traducida, procesada, transmitida y consumida.

Esta visi贸n tecnot贸pica, que afirma los beneficios democr谩ticos del potencial econ贸mico, cultural y pol铆tico de estas nuevas tecnolog铆as, descansa en el hecho de que la internet, por razones de estrategia militar, fue estrcturada deliberadamente como un sistema compuesto de diferentes nodos, independientes unos de otros y, al mismo tiempo, unidos simult谩neamente en una red sujeta a una permanente expansi贸n que la hace resistente a la censura y control centralizado, permiti茅ndole a los usuarios una interactividad y control previamente desconocidos.

Utop铆a y sistema

La revoluci贸n inform谩tica comienza a liberar la creatividad, debilitar las jerarqu铆as, revitalizar la democracia y crear un nuevo tipo de comunidades. Las viejas limitaciones de tiempo y espacio parecieran desaparecer m谩gicamente a medida que internet nos presenta una combinaci贸n sin precedentes de inmediatez, interactividad y profundidad.

La ultima visi贸n tecnot贸pica es la de una esfera p煤blica electr贸nica en las que todos tienen acceso a aparatos de comunicaci贸n que les permiten recibir y trasmitir, de casi cualquier parte, mensajes individuales, de grupos u organizaciones, que marcan un significativo cambio discursivo de poder respecto de los que previamente hab铆an sido s贸lo consumidores pasivos de informaci贸n .


Es este nuevo modelo una alternativa viable al actual sistema, capaz de proveer un foro adecuado a la comunicaci贸n democr谩tica en este nuevo siglo. Pero si es cierto que las tecnologias digitales contienen un enorme potencial para la comunicaci贸n horizontal, un cierto grado de escepticismo no es mala idea.

Su majestad el mercado

El problema con la visi贸n tecnot贸pica del ciberespacio es que es incre铆blemente ciega al poder y a la realidad hist贸rica y econ贸mica de la sociedad de mercado. Las tecnolog铆as tienen distintas l贸gicas y capacidades, pero no hay nada inevitable en el hecho de que logren efectivamente desarrollarse 鈥搊 en el modo como lo hagan鈥.

La internet, desde 1994, es comercializada a un 芦promedio exponencial禄 y el Acta (ley) estadounidense de telecomunicaciones de 1996 asegura que es el mercado y no una pol铆tica publica la que dirigir谩 la evoluci贸n de internet y la 芦autopista de la informacion禄.

Si las decisiones anti-monop贸licas fueran suficientemente fuertes para limitar las ambiciones econ贸micas de las grandes corporaciones, la internet permanecer铆a en los m谩rgenes de los medios de comunicaci贸n culturales. Las inmensas inversiones que require actualizarla y hacerla popular y econ贸micamente accesible no estar铆an disponibles. Pero si prueba que produce suficientes ganancias para hacerla atractiva, pronto aparecer谩n nuevos nodos en la red, propiedad de y operados por intereses privados, motivados primariamente por la obtenci贸n de esas ganancias.

Cualquiera de los dos escenarios disminuye el potencial 芦ciberespeacial禄 para contrabalancear el sistema de comunicaciones dominado por el poder comercial de las corporaciones.

Una gran cantidad de activistas ha venido trabajando incansablemente para mantener la accesibilidad y uso de internet como servicio p煤blico. Pero la din谩mica del mercado, del que surgir谩 cualquier nuevo desarrollo de internet, opera en contra de la interactividad y accesibilidad p煤blica.

Hasta hace poco tiempo la obtenci贸n de ganancias por medio de la red era m铆nima porque su contenido, que ha sido gratuito, no era apropiado para la publicidad comercial. Pero 鈥揷omo ya lo podemos ver鈥 las fuerzas comerciales han probado que pueden adaptarse muy bien a las nuevas condiciones y vencer los obst谩culos que le impiden obtener ganancias.

La publicidad 芦on-line禄 ha invadido la web de manera sorprendente desde 1996: s贸lo en los dos primeros seis meses de ese a帽o aument贸 en un 83 %. El ciberespacio, cada vez m谩s, luce para el 芦ciberconsumo禄.

Ver las cosas con claridad

Bajo la l贸gica comercial es discitible si el contenido de la red servir谩 para un proposito distinto que el de obtener una 芦audiencia禄 masiva para promover el consumo. El mercado se precia de ofrecer diversidad, multiplicidad y posibilidad de elecci贸n, siempre y cuando 茅stas est茅n constre帽idas a lo que el 芦proveedor de contenido禄 encuentre conveniente y remunerativo producir.

Lo que es curioso es el hecho de que los defensores de la libertad de expresi贸n 鈥揺n especial en EEUU: 芦the electronic libertarian禄鈥 se concentran en la posible pesadilla de la eventual censura y vigilancia gubernamental a trav茅s de la red, sin darse cuenta que la amenaza mas probable a la comunicaci贸n democr谩tica sea la marginaci贸n de la informaci贸n que no promueva las ventas o que en forma demasiado directa desaf铆e el interes de los anunciantes.

Hace m谩s de 10 a帽os uno de los mas entusiastas impulsores de la comunicaci贸n cibern茅tica, Howard Rheingold, predijo que su transici贸n de foro p煤blico 鈥搑elativamente sin restriccion, sostenido por el gobierno y los impuestos nacionales鈥 a la propiedad y control privado convierten las fantas铆as de una democracia electr贸nica y la cultura global 芦on-line禄 en un imposible.

La industria que trasmite sonidos y v铆deos de alta fidelidad r谩pidamente se ha transformado en un h铆brido de, como dicen en ingl茅s 芦cable company conduits, telephone company money, and entertaiment company content禄.


Si es cierto que quien controla los medios de comunicaci贸n controla la verdad, entonces las consecuencias futuras del ciberespacio son tan reales como las promesas ut贸picas. Cada vez m谩s se nos devela el hecho de que formas m谩s democr谩ticas de comunicaci贸n no van a surgir de las tecnolog铆as y las fuerzas del mercado si operan ciegamente.

Una 芦cuesti贸n禄 social

El 芦cyberspace禄 no puede, por s铆 mismo, producir la nueva participaci贸n politica y cultural a menos que exista una s贸lida politica p煤blica que la sostenga, una pol铆tica a por la que valga la pena luchar para actualizar el potencial democr谩tico de la internet. Necesitamos reemplazar la cultura de la publicidad comercial por una cultura social que desaf铆e la l贸gica mercantil convertida en poder centralizado, el 芦promocionalismo禄 comercial, la informacion selectiva y el entrenimiento obsesivo.

La lucha por la democratizaci贸n de internet solo puede ser movilizada por los que reconocen que un sistema de difusi贸n cibern茅tica comercial elimina la posibilidad de distribuci贸n de poder social., no por ideales abstractos. Lo que aqu铆 est谩 en juego no es s贸lo la calidad y la igualdad en la vida social, sino la definici贸n misma de nuestras identidades. La paradoja de este proyecto es que es imposible …y sin embargo debe ser llevado a cabo.

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* Desde Ottawa, Canad谩, 25 de octubre de 2005.

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