Ago 9 2023
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Ciencia y Tecnolog铆a

Explorando y explotando el espacio

Se cumplen 54 a帽os de la llegada de los humanos a la Luna. Desde aquel primer paseo, un vertiginoso salto tecnol贸gico ha permitido abaratar de forma extraordinaria el coste de los viajes ultraterrestres. Estamos pasando a toda velocidad de la 茅poca de la exploraci贸n espacial a la 茅poca de la explotaci贸n espacial.

pisada

鈥淯n peque帽o paso para el hombre pero un gigantesco salto para la humanidad鈥

Hoy, a diferencia de lo que suced铆a durante la guerra fr铆a, la carrera espacial ya no interpela s贸lo a dos superpotencias. M谩s actores se han sumado a la pugna ultraterrestre. No estamos hablando s贸lo de nuevos actores estatales. Es cierto que China, India y una larga retah铆la de pa铆ses (隆incluso Luxemburgo!) han articulado una ambiciosa agenda espacial. Pero sabemos que tambi茅n han llegado para quedarse nuevos actores privados, como Blue Origin, la compa帽铆a de Jeff Bezos, o como Space X, la empresa de Elon Musk.

Aparte de la feroz competencia en el terreno militar, la rivalidad se agudiza tambi茅n ahora en el campo comercial. Empieza a haber mucho dinero en juego. Este dinero est谩 relacionado, no s贸lo con la evoluci贸n acelerada de la industria satelital, sino tambi茅n con una amplia gama de actividades vinculadas a la nueva econom铆a del espacio: la extracci贸n de minerales en asteroides, el turismo espacial o la impresi贸n 3D desde la 贸rbita terrestre.

La Luna alberga minerales preciados y necesarios para la vida en la tierra. A su vez, 茅sta constituye un formidable trampol铆n hacia otros sat茅lites, asteroides y planetas, m谩s lejanos que la Luna, pero incluso de mayor suculencia desde el punto de vista de los recursos que atesoran.

Al espacio, como a la playa en verano, conviene llegar pronto, si lo que se quiere es elegir bien d贸nde plantar la sombrilla o en qu茅 lugar estirar la toalla con holgura. Es evidente que quien antes logre estirar 鈥渓a toalla espacial鈥 gozar谩 de una valiosa ventaja geopol铆tica.

M谩s de cinco d茅cadas despu茅s del primer paseo lunar, y tras un largo par茅ntesis desde las 煤ltimas expediciones tripuladas, asistimos a un inminente regreso de los humanos a la Luna. El alunizaje ya no se plantea como una breve visita con la que proyectar poder铆o simb贸lico. El objetivo, ahora, pasa por instalarse en la zona, al menos una buena temporada, afianzar cotas de dominio geopol铆tico y rentabilizar la explotaci贸n de los recursos disponibles.

Los Estados -y las empresas- quieren estar en condiciones de defender sus intereses en el espacio. Ello implica que, si conviene, tambi茅n hay que estar en disposici贸n de atacar. En esta tesitura, las leyes con las que se gobierna el espacio exterior han quedado obsoletas. El Tratado del Espacio data de 1967. Y el Tratado de la Luna se firm贸 en 1979, aunque, por cierto, no fue ratificado por casi nadie. Repleto de ambig眉edades, el marco legal existente proh铆be la apropiaci贸n y las reivindicaciones de soberan铆a en el espacio exterior, pero no proh铆be la explotaci贸n de sus recursos. Pero 驴a qui茅n pertenecen estos recursos?

Sin leyes actualizadas que gobiernen la creciente competencia por el dominio del espacio exterior, el campo para futuras confrontaciones militares (o accidentes desafortunados) est谩 cada vez m谩s abonado. As铆, vemos como en el contexto de este marco legal caduco, una superposici贸n de nuevos proyectos, nuevas alianzas y nuevos acuerdos parciales entre pa铆ses est谩n contribuyendo a redefinir sobre la marcha las reglas del juego espacial. Y lo est谩n haciendo de una forma que parece alejarse de la idea del espacio como 鈥渓a provincia de toda la humanidad鈥, aquella entra帽able aspiraci贸n que recog铆a el Tratado de 1967.

La efem茅ride de la expedici贸n de Armstrong, Aldrin y Collins a la Luna carece este a帽o del magnetismo inapelable de las cifras redondas. Sin embargo, coincide con la publicaci贸n de dos obras interesantes que maridan las peripecias del espacio exterior con el debate geopol铆tico. Las dos obras ayudan a entender c贸mo, cada vez m谩s, el estudio de la geopol铆tica internacional ser谩 incompleto si no se incorpora con claridad lo que podr铆amos llamar 鈥渓a variable del cosmos鈥.

El primero de los libros lo firma el periodista brit谩nico Tim Marshall, especializado estos 煤ltimos a帽os en la forja de adictivos聽bestsellers聽de factura geogr谩fica, y que en esta ocasi贸n se aventura a analizar c贸mo el poder y la pol铆tica en el espacio exterior cambiar谩n nuestro mundo. El segundo es del divulgador cient铆fico Joan Ant贸n Catal脿-Amig贸 y analiza la batalla por el dominio pol铆tico-militar y econ贸mico del cosmos.

Lo que estos dos libros ponen de manifiesto es que para entender lo que ocurre en la tierra, hay que prestar cada vez m谩s atenci贸n a lo que ocurre en los dominios de la astropol铆tica. A principios del siglo XX, el ge贸grafo brit谩nico Halford Mackinder explicaba en su cl谩sica 鈥淭eor铆a del聽Heartland鈥 que quien controlara el Este de Europa estar铆a en condiciones de controlar el mundo. Podr铆a argumentarse que, hoy, aquello que Mackinder denominaba 鈥渆l 谩rea pivote鈥 ya no cabe buscarlo en la tierra. En buena medida, el 谩rea codiciada por cualquier potencia con ansias de dominio geopol铆tico global se halla ahora en el espacio exterior.

 

*Profesor de Geograf铆a en la Universitat Pompeu Fabra

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