Jun 2 2005
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Economía

G8 en Escocia: deuda y ambiente

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

UNO. LA DEUDA QUE NO EXISTE

Escribió el profesor Eric Berr* sobre la próxima reunión del G8:

Los cuestionamientos en torno al desarrollo centrar√°n los debates de la pr√≥xima ‚Äúcumbre‚ÄĚ que tendr√° lugar del 6 al 8 de julio pr√≥ximo en el castillo cuya imagen abre esta nota, en Gleneagles, Escocia. Se tratar√° de encontrar nuevas fuentes de financiamiento con el fin de actualizar los Objetivos del milenio para el Desarrollo (OMD). Fijados en el 2000. Estos objetivos ten√≠an como su meta m√°s importante reducir a la mitad la pobreza, entre ese a√Īo y 2015, y combatir pandemias como el paludismo y el sida.

A un tercio del camino, no se ha realizado ning√ļn progreso. Con el fin de ocultar este fracaso, los grandes del mundo rivalizan en buenas intenciones. Tony Blair habla de la anulaci√≥n de la deuda de los pa√≠ses africanos. Hace poco Jacques Chirac ‚Äďdespu√©s de haberla calificado como irrealizable‚Äď retomo la idea de una tasa del tipo Tobin sobre las especulaciones financieras, las ventas de armas, los billetes de avi√≥n, etc.; con el fin de destrabar fondos suplementarios para financiar el desarrollo.

Pero, en raz√≥n de las divisiones entre los pa√≠ses ricos, existen fuertes probabilidades de que las d√©biles esperanzas de los pa√≠ses en desarrollo (PED) se vean ‚Äďuna vez m√°s‚Äď frustradas.

Subsiste, empero, la urgencia de los PED, que desde el estallido de la crisis de la deuda en 1982, han visto imponerse los preceptos del Consenso de Washington, paradigma que dicta los diez mandamientos de la Biblia econ√≥mica neoliberal. Basadas en la reducci√≥n del Estado y en una maayor apertura de la econom√≠a, estas pol√≠ticas ‚Äďlejos de favorecer una disminuci√≥n del retraso en relaci√≥n a los pa√≠ses desarrollados‚Äď se han traducido en un aumento de la pobreza y de las desigualdades en numerosos puntos del planeta.

La realización de los OMD necesita de la salida de los PED del impasse al que se los ha empujado, y en consecuencia a romper con un modelo que hace de la deuda un instrumento de dominación.

Mucjos son los argumentos que justifican la anulaci√≥n de la deuda de los pa√≠ses del subdesarrollo. En el plano econ√≥mico, porque los PED han largamente reembolsado su deuda, puesto que han transferido a sus prestamistas, aproximadamente nueve veces el monto de aquella ‚Äďa partir de 1980‚Äď; no obstante, en la actualidad, est√°n cuatro veces m√°s endeudados.

Contin√ļan pagando aproximadamente US$ 230.000 millones cada a√Īo, a titulo de servicio de su deuda externa, lo que constituye el mayor obst√°culo para satisfacer las necesidades b√°sicas de su poblaci√≥n. Incluso es evidente que los flujos financieros hoy son dirigidos desde el sur hacia el norte.

As√≠, entre 1997 y 2003, los PED han reembolsado a sus prestamistas del norte US$ 323.000 millones de d√≥lares m√°sde lo que recibieron bajo la forma de nuevos prestamos. Del mismo modo las reservas acumuladas (675 mil millones de d√≥lares estos dos √ļltimos a√Īos) no sirven al desarrollo, sino que son invertidos en el norte con el fin de acumular las divisas necesarias para pagar la deuda. De esta forma los PED financian el d√©ficit colosal acumulado por EEUU y, en menor medida, por Europa.

Desde hace siglos el Norte saquea los recursos del Sur. Al principio se apropió de los recursos humanos y riquezas naturales por la fuerza, impidiendo cualuier desarrollo autónomo por parte de estas regiones.

Hoy el saqueo contin√ļa por medio de la dominaci√≥n econ√≥mica. Los pa√≠ses del norte tienen una deuda hist√≥rica para con el sur, y la anulaci√≥n de la deuda de los PED constituir√≠a una primera reparaci√≥n del da√Īo causado. Con todo, es menester reconocer que el endeudamiento excesivo de numerosos pa√≠ses del Sur proviene ‚Äďen parte‚Äď del hecho que sus dirigentes, a menudo coludidos con los prestamistas del norte, han malversado una parte no insignificante de las sumas prestadas a su pa√≠s.

La doctrina de la ‚Äúdeuda odiosa‚ÄĚ permite al derecho internacional reconocer que toda deuda contra√≠da por un Estado sin el consentimiento de la ciudadan√≠a y sin beneficiarla no debe ser reembolsada, en particular si los prestamistas tienen conocimiento de este hecho.

Estados Unidos utiliz√≥ ampliamente este argumento para conseguir, en noviembre de 2004, la anulaci√≥n del 80 por ciento de la deuda externa publica de Iraq, ‚Äúcastigando‚ÄĚ as√≠ a sus principales acreedores ‚Äďen particular a Rusia, Francia y Alemania‚Äď.

Por ultimo, la anulaci√≥n de la deuda es deseable por razones ecol√≥gicas. De hecho, dos causas esenciales encabezan la degradaci√≥n del ambiente natural. En el Norte se trata del modo de desarrollo, fundado sobre la idea del ‚Äúmientras mas mejor‚ÄĚ, que agota los recursos naturales provocando, simult√°neamente, sobreproducci√≥n y sobreconsumo. En el Sur se trata de la pobreza, que condena a la poblaci√≥n a entregar sus recursos a bajo precio y aceptar sobre su suelo industrias altamente contaminantes.

De esta manera las economías occidentales, principales responsables de los diferentes atentados al medioambiente -contaminación del aire y del agua, acumulación de desechos tóxicos, etc.- obligan a los países del sur a padecer las consecuencias de un modo de vida al que no tienen acceso.

En definitiva, promover un desarrollo socialmente equitable y ecológicamente sostenible pasa por un reequilibrio de las relaciones Norte-Sur. Anular una deuda que no lo es, es el primer paso.

MAL CLIMA PARA CUMBRE DEL G-8

La reunión de los ocho países más poderosos del mundo, prevista para el mes próximo en Escocia, supondrá escasos avances en lucha contra el cambio climático, alertó la organización Amigos de la Tierra Internacional.

El periodista especializado en asuntos internacionales Sanjay Suri** agrega en una columna del primero de junio de 2005:

El grupo ambientalista hizo esta afirmaci√≥n tras estudiar el borrador de la declaraci√≥n de la ‚Äúcumbre‚ÄĚ, publicado el viernes en un sitio web particular.
El borrador es genuino, pero se trata de una versi√≥n preliminar, seg√ļn la oficina del primer ministro brit√°nico Tony Blair, anfitri√≥n del encuentro.

Amigos de la Tierra consider√≥, en cambio, que el texto demuestra claramente la falta de compromiso de Alemania, Canad√°, Estados Unidos, Francia, Gran Breta√Īa, Italia, Jap√≥n y Rusia en la lucha contra el recalentamiento planetario.
El cambio clim√°tico ser√° uno de los principales temas del encuentro, as√≠ como el desarrollo de √Āfrica.

El borrador de la declaraci√≥n incluye un llamado general a tomar medidas contra las alteraciones clim√°ticas, y pide tambi√©n la colaboraci√≥n de las instituciones financieras internacionales ‚Äďaunque no exige compromisos espec√≠ficos ni establece objetivos concretos‚Äď.

Los activistas esperan que el borrador sea mejorado en las pr√≥ximas semanas. ‚ÄĚEstamos a fines de mayo, y todav√≠a tenemos un mes para que se haga algo mucho, mucho mejor que esto‚ÄĚ, dijo a IPS Catherine Pearce, de Amigos de la Tierra. Las exigencias al G-8 tomar√°n aun mayor relevancia en v√≠speras de las celebraciones del D√≠a Mundial del Ambiente, el 5 de junio, que este a√Īo se realizar√°n en la ciudad estadounidense de San Francisco.

Amigos de la Tierra hace tres objeciones generales al borrador.

En primer lugar, subraya que no establece metas ni plazos para que los pa√≠ses del G-8 reduzcan sus emisiones de ‚ÄĚgases invernadero‚ÄĚ. La mayor√≠a de los cient√≠ficos coinciden en que el actual ciclo de recalentamiento planetario es causado por estos gases, derivados sobre todo de la quema de combustibles f√≥siles como el carb√≥n, el petr√≥leo y el gas.

Tampoco reconoce la gran responsabilidad que han tenido y tienen las industrias del G-8 en este problema. Los países del grupo responden por el 64 por ciento de las emisiones mundiales de esos gases desde 1800.

Finalmente, la declaraci√≥n no menciona la importancia del Protocolo de Kyoto sobre cambio clim√°tico ni la necesidad de acciones internacionales para reducir las emisiones. ‚ÄĚEsto es una se√Īal clara acerca de d√≥nde radican las principales piedras con las que se tropieza‚ÄĚ, afirm√≥ Pearce, en alusi√≥n a Estados Unidos, que rechaza el acuerdo.

El Protocolo de Kyoto, que entró en vigencia en febrero, obliga a los países industriales a reducir sus emisiones de gases invernadero. Pero el gobierno de George W. Bush lo repudió en 2001 y retiró la firma estampada en él por su predecesor, el presidente Clinton (1993/2001), con el argukmento de que afectaría gravemente la economía nacional.

Estados Unidos, con cuatro por ciento de la poblaci√≥n mundial, emite un 25 por ciento de los gases invernadero del planeta. S√≥lo el estado de Texas, en el sur de EEUU, del que fue gobernador el propio Bush ‚Äďcuya familia tiene intereses en la industria petrolera‚Äď, supera las emisiones anuales de Francia.

La naturaleza limitada del borrador ‚ÄĚdemuestra los l√≠mites de la mentalidad del grupo. No van m√°s all√° de la comodidad. Se debe buscar un cambio de paradigma en el uso de la energ√≠a‚ÄĚ, dijo Pearce. La activista destac√≥ los esfuerzos del primer ministro Tony Blair para imponer la agenda del G-8, pero se√Īal√≥ que necesitar√° el apoyo de todos los dirientes. ‚ÄúNo tenemos mucha fe en la especial relaci√≥n de Blair con Bush. √Čl no le dar√° lo que quiere‚ÄĚ, se√Īal√≥.

Hay temores incluso de que la declaraci√≥n empeore. En ella no hay ninguna afirmaci√≥n sobre la opci√≥n nuclear ni evidencia cient√≠fica del recalentamiento planetario. Es posible que incluyan afirmaciones sobre estos temas y nos ‚ÄĚsorprendan por la espalda‚ÄĚ, indic√≥ la activista.

Amigos de la Tierra pide que la declaración de la cumbre incluya evidencia científica de que el planeta ya sufre un cambio climático y que se requieren medidas urgentes para reducir sustancialmente las emisiones que lo provocan. También pide al G-8 que acuerde reducciones específicas, sustanciales y con plazos fijos de sus emisiones de gases invernadero.

La organización también exige que los países del grupo adopten medidas internas estrictas para reducir los impactos del cambio climático, incluyendo el uso de fuentes de energía sustentable y renovable. Finalmente Amigos de la Tierra pide al G-8 que deje de promover la extracción de combustibles fósiles en el Sur en desarrollo a través de instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial.

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* Eric Berr es profesor de Economía en la Universidad Montesquieu Bordeaux IV y miembro del Comité por la anulación de la deuda del Tercer Mundo.

El artículo original, en francés, se publicó en Sud Ouest. En castellano, traducido por Rocío Gajardo, fue publicado por la revista digital Rebelión (www.rebelion.org).

** Sanjay Suriu es editor de IPS (www.ipsnoticias.net).

Amigos de la Tierra (Friends of Earth International) es una organización ecoambientalista internacional (www.foei.org); existe un portal dedicado a la infancia: http://somosamigosdelatierra.org

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