Ene 16 2007
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Ambiente

Grandes decisiones. – UNA SOLA EXPLOSI脫N DE CONSUMO GLORIOSO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Todos sabemos muy bien que hoy d铆a formamos parte de una inundaci贸n humana de m谩s de seis mil millones de seres, el equivalente a 250.000 millones de kilos de protoplasma que esta horadando la diversidad org谩nica de este asombroso planeta. Sus efectos est谩n por todas partes. Los oc茅anos, tradicionalmente alejados de la acci贸n humana, est谩n perdiendo sus peces. La foresta, que hasta hace solo 莽un par de d茅cadas atr谩s mostraba solo el sendero de los pies desnudos del ind铆gena, hoy se puebla con las maquinas monstruosas del progreso.

Los lugares biol贸gicamente 芦calientes禄 del planeta, tales como las selvas tropicales (Brasil, Ecuador, Africa Occidental, Madagascar, Sarawak, Irian Jaya) albergan el 50% de la diversidad org谩nica. Pero, de la noche a la ma帽ana, la poblaci贸n humana usurpa su h谩bitat eliminando especie tras especie a una velocidad sin precedentes.

De acuerdo con el bi贸logo social E. O. Wilson, un promedio de 140 especies se extinguen diariamente, mil veces mayor que la extinci贸n meramente natural. En las pr贸ximas tres d茅cadas habremos eliminado el 25 % de las especies del planeta. Es la econom铆a de las ciudades y pa铆ses a miles de kil贸metros de distancia la que tala los 谩rboles, explota los minerales, pesca en los oc茅anos, transforma los bosques en tierra arable y, con ello, consume las arenas biol贸gicamente m谩s vitales.

Es esta insidiosa combinaci贸n de crecimiento acelerado de la especie humana y de la t茅cnicamente poderosa econom铆a global de consumo la que presenta el mayor peligro para todas las formas org谩nicas del planeta.

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Como lemmings de ficci贸n

Por cientos de miles de a帽os nos contamos, escasamente, por millones. Es solo en la 茅poca de nuestros bisabuelos cuando sorpresivamente descubrimos que 茅ramos miles de millones. En unas pocas generaciones la curva de crecimiento se eleva casi verticalmente. Mas de seis mil millones y, de acuerdo con los dem贸grafos de las Naciones Unidas, la verdadera explosi贸n est谩 todav铆a por venir.

Lo cierto es que doblaremos este n煤mero en los pr贸ximos cuarenta a帽os.

Es este comienzo lento y termino r谩pido al que los dem贸grafos y ecologistas llaman crecimiento exponencial. El siempre vilipendiado Thomas Maltus, hace ya 200 a帽os atr谩s, sugiri贸 que la poblaci贸n humana se expande exponencialmente en tanto que los recuersos terrestres, de los cuales dependemos, permanecen fijos. Pero, hablar de Maltus y sus seguidores ha sido, por mucho tiempo, pol铆ticamente incorrecto y consistentemente se les ha desautorizado como alarmistas por sus prematuras predicciones de desastres.

Tal vez nos es dif铆cil entender el crecimiento exponencial y no ser铆a raro que, a la larga, esta incomprensi贸n se convierta en nuestro punto ciego fatal. El ecologista canadiense Adri谩n Forsyth dice que en un corto tiempo ha sido testigo de como el flujo de colonos ha convertido las regiones biol贸gicamente mas ricas del mundo en desiertos ecol贸gicos. Lo que una vez existi贸 como la foresta verde del occidente del Ecuador, por ejemplo, hoy ha sido reemplazada por el mono-cultivo del aceite de palma… Miles de especies destruidas para producir margarina y papas fritas baratas.

Pero, 驴es justo culpar simplemente a esta explosi贸n demogr谩fica por la devastaci贸n terrestre? Desde el mismo momento en que se planteo la pregunta de cu谩ntos seres humanos los recursos naturales pueden sostener sin provocar da帽os irreparables, las respuestas han despertado ardientes discusiones. Por supuesto la sobre-poblaci贸n, como dice Forsyth, es parte de un conjunto de problemas relacionados no s贸lo con el numero de seres humanos, sino tambi茅n, de c贸mo estos consumen, que tecnolog铆a usan, cuales son sus efectos ecol贸gicos y como los sistemas econ贸micos y sociales distribuyen sus recursos.

Pero incluso considerando todo ello, un factor predomina. No es el aumento de seres humanos, sino principalmente el consumo y la actividad humana lo que importan. Si pensamos que somos s贸lo una de aproximadamente 10 millones de especies, el impacto que causamos es impresionante.

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Comemos el tres por ciento de la producci贸n agraria mundial, pero para cosechar esa cantidad, para producir alimento, fibra, maquinaria y ganancia tenemos que degradar biol贸gicamente el 40% de toda la naturaleza. Desde una perspectiva ecol贸gica, la sobrepoblaci贸n despliega un nivel de actividad que demanda la extinci贸n de otras especies y a la perdida de la salud y productividad de los sistemas ecol贸gicos.

La raz贸n de ello se debe a que nuestra marca distintiva es el uso y dependencia de una amplia variedad de otras especies. Todo aquello que realza la cualidad de nuestras vidas (dieta diversificada, medicina, condimentos, fibras, etc.) deriva primariamente de otras formas org谩nicas. Y sin embargo, a pesar de ello, continuamos eliminando especies que aun ni siquiera hemos descubierto, entendido o apreciado.

Una de las ventajas de ver a la sobrepoblaci贸n en relacion al impacto que produce, mas bien que a su n煤mero, es que ayuda a delimitar la responsabilidad ambiental de las naciones. Cerca del 80% de la poblaci贸n mundial, por ejemplo, viven en los pa铆ses en desarrollo, en tanto que los pa铆ses desarrollados con su h谩bito de consumo voraz son, mayormente, responsables por la tremenda degradaci贸n ecol贸gica que hoy presenciamos. Es cuesti贸n de fijarnos solo en Am茅rica del Norte.

El n煤mero per capita de consumo de energ铆a y su consecuente da帽o ambiental es equivalente al de 531 et铆opes. En t茅rminos de impacto, por tanto, la poblaci贸n canadiense es el equivalente a 14 mil millones de et铆opes (Forsyth,1995). La devastaci贸n que este n煤mero causa no es solamente en Canad谩: la destrucci贸n de las selvas del mundo para dar cabida a la cr铆a de ganado y a las plantaciones de pl谩tanos, es un ejemplo de ello.

Un asunto de pol铆tica, esto es: de gobierno

Uno de los argumentos que constantemente escuchamos es el de que los problemas ecol贸gicos que hoy nos afectan no son debido tanto al crecimiento demogr谩fico sino a la desigualdad social en la distribuci贸n de tierras y recursos.

En Am茅rica Latina el uno por ciento de la poblaci贸n controla el 40% de la tierra arable, lo que, obviamente, causa consecuencias sociales y ecol贸gicas desastrosas. Y, sin embargo, a pesar de que una distribuci贸n agraria m谩s igualitaria es una exigencia de justicia social imperiosa, desde una perspectiva ambiental tiene sus limitaciones ya que aliviar铆a solo ligeramente a la presi贸n ecol贸gica en lugares tales como El Salvador, Java o China, por ejemplo.

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En muchos de estos lugares la presi贸n de la poblaci贸n sobrepasa la capacidad de la tierra para mantenerla. Es el caso de China en donde s贸lo existe una d茅cima de hect谩rea arable por persona. La opini贸n predominante es la de que una redistribuci贸n de los recursos puede mantener varias Chinas.

Las razones que se han dado para aumentar la poblaci贸n son pol铆ticas, econ贸micas o ideol贸gicas. La iglesia cat贸lica, al defender su pol铆tica en contra del aborto, los anticonceptivos y el control de la natalidad, afima que podemos alimentar hasta 40 mil millones de personas. Tal vez …驴Pero por cu谩nto tiempo? 驴A qu茅 precio ecol贸gico? 驴Y que tipo de vida humana?

La superficie del planeta convertida en tierra arable ha venido creciendo sin interrupci贸n por los 煤ltimos 150 a帽os. 900 millones de hect谩reas en 1850 a 1.5 mil millones hoy d铆a. La creencia de que podemos sostener una mayor poblaci贸n simplemente extendiendo nuestras pr谩cticas es una visi贸n ecol贸gica infernal. Hoy sabemos muy bien esto. Y, sin embargo, continuamos haci茅ndolo.

驴Tenemos suficiente dinero y voluntad para comprar un futuro m谩s saludable? Por mucho menos que los 12 mil millones de d贸lares que los norteamericanos gastan en barras de chocolates podr铆amos estabilizar la poblaci贸n mundial entre 8 a 12 mil millones de personas, seg煤n la Fundaci贸n de Planificaci贸n Familiar. Y con unos pocos millones m谩s podr铆amos crear y administrar la conservaci贸n de sistemas naturales. Pero todo esto requiere el cambio de nuestros valores econ贸micos, lo que no es f谩cil.

Consideramos s贸lo lo que el economista dan茅s Bernard Gillard dice: 芦es muy probable que la existencia de la sociedad industrial de consumo sea un corto intermedio hist贸rico, hecho posible por una bonanza mineral贸gica …pero esto no constituye raz贸n para su desmantelamiento. 驴Por qu茅 no continuar la carrera de producci贸n y consumo mientras ella dure?禄

驴Y por que no ? 驴Por qu茅 no nos gastamos los recursos de la Tierra en una sola explosi贸n de consumo glorioso? Despu茅s de todo, depende 煤nicamente de los est谩ndares que elijamos.

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* Escritores y docentes. Residen en Canad谩.

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