Nov 25 2022
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Literatura

Horacio Revagliatti: Historia de un Amor

Supo de mi romance veraniego con mi coterapeuta. Y del affaire con la acompa帽ante psiqui谩trica que trabaj贸 en la Cl铆nica pocos meses, durante la temporada que tuvimos completo el cupo de internados, y en la que llevamos adelante el Congreso sobre psicosis en el auditorio de Johnson y Johnson. Cuando la doctora Julieta W. me dio calce, no especulaba en ligar con ella.

Nunca se hab铆a dirigido a m铆 en los grupos de reflexi贸n ni en los ateneos. Un jueves (como todos los jueves desde las veintiuna), en reuni贸n de equipo, advert铆 que me observaba y me empezaron a latir las orejas. Correspond铆, afable.(Doodle) 韥碃 霐半溁頃 雱堨潣 靻 Dibujos De Escandalosos, Arte De Pareja, Imagenes De Amor Fotos, Lindas Fotos De Amor

Daba arranque a su Fiat 600 cuando me pregunta si me acerca. Convinimos que podr铆a hacerlo. Me arrellano al lado de Tito, el terapista ocupacional, en el asiento de atr谩s. En el de adelante, acompa帽ando a Julieta, estaba Nora, tan graciosa, la m茅dica de los domingos. Fueron dejados primero Nora, en Plaza Italia, luego Tito, en Santa Fe y Ag眉ero. Julieta viv铆a en la avenida del Libertador y Callao, y yo en Balvanera. Insisti贸 en llevarme hasta mi casa. Y lo hizo. Apag贸 el motor y fumamos mientras sosten铆amos una charla sobre el discurso universitario. Me cont贸 que el padre le bancaba su an谩lisis.

La seguimos en mi departamento, bebimos t茅 de manzanilla y le mostr茅 fotograf铆as. Al principio no reconoc铆 su viscosidad. Procur茅 besarla en los labios (en instancia de franca comuni贸n). Rehus贸 y continu贸 parloteando. Nuevo piletazo m铆o, ahora con ligero aferramiento, y otra vez se me niega. No la dejo pasar: me refiero al 鈥溍硈culo fallido鈥.聽 Sonr铆e, me toma una mano, y como ley茅ndome la palma, me informa que se va. La acompa帽o hasta la puerta de calle y despidi茅ndome con un solemne beso alevoso en la frente, la cual hab铆a despejado del flequillo, le permito introducirse en su autito y partir.

Fue despu茅s de tres jueves que me dio a entender que hab铆a quedado esquilmada al cabo de noches pasionales con un seductor abandonante. Desconfiaba de m铆, aunque aseguraba enigm谩tica que yo era 鈥渂ueno, bueno鈥. Se sacaba los anteojos y me instilaba briznas untuosas. Se lo espet茅 una vez, as铆 como me sali贸, ya inflado, luego de retomar la ofensiva en el coche y ofertar otro rango de proximidad. 鈥淚nstilar鈥 y 鈥渂riznas鈥 entend铆a, pero 鈥渦ntuosas鈥 le resultaba vocablo desconocido. Y me sigui贸 llevando.

Qu茅 es un psicoanalista? |UNIREn las supervisiones quincenales de pacientes, apoyaba mis opiniones. Y me buscaba para trasmitirme alguna cosa. Y cuando me invit贸 a tomar caf茅 irland茅s en una confiter铆a del barrio de N煤帽ez, evalu茅 que val铆a la pena acceder. Me la imaginaba como a esas minas que se desatan haciendo el amor, como desquit谩ndose, furiosas y posesivas, y te exclaman loas crudas con referencia anat贸mica. Ella ya hab铆a mentado su 鈥渃apacidad de entrega鈥. Ingerimos el irland茅s y torta de frambuesa. Estacionados frente al edificio de mi departamento, la mordisque茅 en el cuello y en la (tambi茅n latiente) orejita. Pero no pasamos de ah铆.

M谩s adelante, me avis贸 de una fiesta para celebrar la inauguraci贸n de su consultorio. No fui. Yo la atend铆a m谩s seco. En otra llevada a mi casa me agarr贸 descuidado, me inst贸 a que subiera con ella y ya en el quinto piso, bailamos, y cuando se espesaba el clima, sobrevino la fobia y pidi贸 t茅.

En un mediod铆a feriado me sorprendi贸 telefone谩ndome: 鈥溌縑endr铆as a buscarme para ir juntos a almorzar?鈥 … Acept茅. Hice la cama as铆 nom谩s y mientras daba vueltas a lo marmot贸n me entretuve en fantasear que la鈥, digamos, presionaba: con el inequ铆voco y lucid铆simo prop贸sito de revelarle las ganas, de trocar en positiva su irradiaci贸n, de impedir, aun con coerci贸n, que se malograra tanta energ铆a envasada.Qu茅 es un PSICOANALISTA - Qu茅 estudia y qu茅 hace

Presentificarle el sortilegio. As铆 segu铆a yo con mis fundamentaciones. Me atra铆a, ubicados en tan fronterizas circunstancias, la posibilidad de consumar ese acto reprobable. 驴Qu茅 comimos?: capeletis al roquefort.

El jueves (esto es: ya comenzado el viernes) subi贸 a mi departamento. Por lo espinoso de mis inconfesables inquietudes yo oscilaba entre estar paralizado y salido de la vaina. Prob茅 de inducirla como un caballero, pero en vano. Junt茅 aire, la alc茅, la traslad茅 al dormitorio y la arroj茅 a la cama. Con mis manos y brazos abr铆 los suyos y la bes茅 con implacable dulzura. Me not茅 un poco vil cuando desabotonaba su blusita y deshac铆a el lazo. No gritaba ella, tensa.

Dec铆a 鈥渘o, no鈥. Y a m铆 me sal铆a 鈥渟铆, s铆鈥. Ya bastante desnudada, sujet谩ndola, logr茅 desnudarme. No fui delicado durante todo el procedimiento, yo estaba improvisando, persuadido de mi pronta redenci贸n. Fui brusco s贸lo lo inevitable. El cunnilingus la arrebol贸. Me trat贸 de 鈥渕alo鈥. Y proseguimos consubstanci谩ndonos hasta el amanecer.

Milagro, portento, prodigio: suceso extraordinario: tras varios a帽os de matrimonio, somos felices. Julieta me ruega, a veces, que le d茅 unos chirlos y la zamarree, y asevera henchida de orgullo, anhelante, que soy maravilloso.

Rolando Revagliatti naci贸 el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, la Argentina. Public贸 en soporte papel un volumen que re煤ne su dramaturgia, dos con cuentos, relatos y microficciones y diecis茅is poemarios, adem谩s de otros tres poemarios s贸lo en soporte digital. En esta condici贸n se hallan los seis tomos de su libro 鈥淒ocumentales. Entrevistas a escritores argentinos鈥, conformados por 159 entrevistas por 茅l realizadas. Todos sus libros cuentan con ediciones electr贸nicas disponibles en http://www.revagliatti.com

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