Nov 11 2019
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Opini贸n

Horas de rabia y tristeza por el golpe de Estado en Bolivia

La cronolog铆a dir谩 que un 10 de Noviembre de 2019 Evo Morales Ayma, presidente constitucional de Bolivia, renunci贸 a su cargo.

La historia contada por los aparatos de fabricaci贸n de sentidos comunes de la derecha, los medios privados dominantes, no insistir谩 en el hecho que Evo debi贸 abandonar la presidencia para intentar parar la masacre que hordas fascistas estaban ejecutando contra funcionarios de gobierno y sus parientes, militantes de su partido y mujeres con atuendo andino.https://images.pagina12.com.ar/styles/focal_16_9_960x540/public/rest_images/na01fo02_62.jpg?itok=v3-Hz-Zm

El falso relato omitir谩 que, en verdad, el primer presidente ind铆gena de Bolivia fue derrocado por un golpe de Estado. Un presidente que logr贸 avances sociales imponentes, que permiti贸 que los oprimidos de Bolivia, por primera vez en su larga historia, tuvieran dignidad de ciudadanos con igualdad de derechos. Golpe que no solamente se dirige a un dirigente sino a todo un movimiento social, al mejor estilo represivo de las dictaduras del siglo pasado.

La historia distorsionada no dir谩 que Evo es un genuino representante de las organizaciones del campo, un hombre que todos los d铆as desde tempranas horas de la ma帽ana trabaj贸 sin descanso, un dirigente a quien no pudieron endilgarle corrupci贸n ni enriquecimiento personal. Los periodistas mercenarios contar谩n, por el contrario, que quer铆a 鈥渆ternizarse en el poder鈥.

Estos tiranos de la comunicaci贸n dar谩n voz a quienes denominan 鈥渇in de la tiran铆a鈥 a un golpe de Estado consumado contra un gobierno institucional. En sus relatos emponzo帽ados glorificar谩n a los v谩ndalos que quemaron urnas, tribunales, sedes partidarias, que atacaron a mujeres indefensas por su apariencia e identidad.

Llamar谩n 鈥渧alientes鈥 a quienes por dinero o confusi贸n hicieron de fuerza de choque en los episodios iniciales del golpe, cuando el recuento de votos a煤n no estaba terminado. Aunque luego, para cuidar las formas, al desatarse la caza de brujas posterior al golpe, denominar谩n 鈥渆xceso鈥 a lo que es planificada estrategia.

Los medios golpistas alabar谩n la postura 鈥渃onciliadora鈥 de Mesa 鈥搎uien ser谩 un d茅bil t铆tere de los Estados Unidos, si es que finalmente le otorgan el sitial presidencial- y la 鈥渇irmeza鈥, el 鈥渧alor鈥 y la 鈥渋ntegridad moral鈥 de la versi贸n santacruce帽a del Ku Klux Klan, Luis Fernando Camacho. Convocar谩n a la 鈥渦nidad鈥 y a la 鈥減acificaci贸n鈥, para lo cual habr谩 que segregar a los actuales gobernantes de futuras contiendas electorales. Evitar谩n cuidadosamente hablar de 鈥減roscripci贸n鈥, aunque 茅ste sea el t茅rmino adecuado a sus intenciones.

Toda declaraci贸n anterior de tinte fascista y racista ser谩 borrada o matizada para ocultar el car谩cter manifiesto del golpe. Los lobos vestir谩n piel de cordero, para agradar a los ojos del se帽or. O de los se帽ores de las multinacionales, siempre prestos a desguazar las empresas de recursos naturales nacionalizadas para provecho de ignotos accionistas.

La manipulaci贸n informativa puntualizar谩 el enorme 鈥渁porte鈥 de la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA) por 鈥渄enunciar el fraude electoral鈥. Nadie osar谩 valorar que el informe emitido por esta instituci贸n 鈥揻inanciada en un 60% por los Estados Unidos鈥 ni siquiera habla de fraude, pero que ciertamente y seg煤n era previsible, tiende un manto de sospecha se帽alando 鈥渋rregularidades鈥.

Nadie opinar谩 en estos medios que fue un descuido (quiz谩s forzado) del gobierno poner a esta organizaci贸n conspirativa como garante de la democracia. Una organizaci贸n que si gana quien no es funcional a los designios geopol铆ticos del mal vecino del Norte, coopera p煤blicamente para derrocar al justo vencedor y encumbrar al perdedor.

Ning煤n editorialista de los medios concentrados criticar谩 el silencio de los gobiernos de derecha habitualmente 鈥減reocupados鈥 por los derechos humanos y la democracia. A lo sumo, alguna canciller铆a exhortar谩 a retomar las buenas costumbres republicanas, es decir, aquellas que favorecen al poder establecido.

La prensa canalla endiosar谩 a polic铆as y militares por ponerse del lado de la 鈥渏usta causa del pueblo oprimido鈥. Prensa que acallar谩 cualquier intento de investigaci贸n sobre los m贸viles de los altos mandos de las fuerzas de seguridad para faltar a su deber de protecci贸n ciudadana y de salvaguardar a un gobierno elegido por la voluntad popular. Abundar谩n en su defecto las cr贸nicas que eliminar谩n toda referencia al esp铆ritu golpista de su accionar.

Sin duda que ninguno de estos medios osar谩 colocar entre sus textos alguna referencia a posibles planes e intrigas con injerencia externa anteriores a la elecci贸n, que colocaron al derrocamiento de Evo Morales como su objetivo preciso.

Nadie relacionar谩 la guerra por las redes sociales, el incendio intencional en sectores de la Chiquitan铆a, el recorte informativo sesgado de los mismos medios sobre las pol铆ticas del gobierno.

Lejos de contextualizar el golpe como una movida geopol铆tica para socavar la soberan铆a y la posibilidad de integraci贸n de los pueblos de Am茅rica Latina y el Caribe, alg煤n cronista exaltado, con deseos de ascenso y aumento en su salario – hablar谩 de haber dado un paso importante para quebrar la 鈥渘efasta influencia鈥 de Cuba y Venezuela en la regi贸n.

Como es usual, la historia verdadera develar谩, muy poco tiempo despu茅s, como han sido las cosas en realidad.

Lo cierto es que hoy los poderosos, las derechas, los fascistas, los retr贸grados y los violentos se frotan las manos y celebran la ca铆da de un gobierno popular.

Los pobres de la tierra lloran de angustia y de rabia. Y nosotros con ellos.

(*) Investigador del Centro de Estudios Humanistas de C贸rdoba, Argentina y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza.

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