Dic 24 2020
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Cultura

Jorge E. Botero: Las siete vidas (e infinito coraje) de Tanja Nijmeijer, la holandesa de las FARC

¬ęDif√≠cil encontrar un personaje tan fascinante como la holandesa Tanja Nijmeijer. Imposible encontrarla y no escribir sobre ella¬Ľ. Dos oraciones que dejan al desnudo la atracci√≥n que genera esta mujer en muchas personas, aunque las palabras sean propiamente las del periodista y escritor Jorge Enrique Botero. As√≠ inicia √©l su pre√°mbulo al libro Las siete vidas de Tanja Nijmeijer, la holandesa de las FARC , una novedad editorial de la casa latinoamericana Ocean Sur.Las siete vidas de tanja mijmeijer. La holandesa de las FARC by Jorge Enrique Botero

Tal vez fuera esa fascinaci√≥n la que le condujo a seleccionar el pol√©mico t√≠tulo de La vida no es f√°cil, papi para una primera edici√≥n de este volumen, aparecida en 2011. Botero reconoce que entonces quiso resaltar una faceta m√°s √≠ntima de Tanja, ¬ępero al final me pareci√≥ que no resum√≠a bien a la protagonista del libro. En aquel t√≠tulo hab√≠a una marcada intenci√≥n comercial que cumpli√≥ su papel en materia de ventas, pero creo que no fue afortunada en cuanto a contenido¬Ľ.

-La propuesta ampliada declara ahora que la m√≠tica guerrillera tiene ¬ęsiete vidas¬Ľ, y tal met√°fora provoca, inevitablemente, el primer porqu√© en esta entrevista. Botero argumenta:

‚Äď Despu√©s de tomar las radicales decisiones de vida que la llevaron a convertirse en guerrillera de las FARC, Tanja ha enfrentado m√ļltiples peligros que la han dejado varias veces entre la vida y la muerte. En el libro, ella narra c√≥mo ha logrado sobrevivir a muchos combates con el ej√©rcito y a varios bombardeos, as√≠ como a las tremendas adversidades de la vida en la selva; marchas interminables por las cordilleras andinas, r√≠os furiosos, enfermedades tropicales. Cuando terminaba de recopilar informaci√≥n como reportero para el libro, su padre me pregunt√≥ en Holanda c√≥mo pensaba titular el libro, y cuando le dije que ¬ęLas siete vidas de Tanja Nijmeijer¬Ľ, √©l me coment√≥ que le parec√≠a un buen t√≠tulo, pues desde que era ni√Īa, su hija siempre sal√≠a ilesa de los peligros.

‚Äď Adem√°s del t√≠tulo, ¬Ņqu√© trae de novedoso esta segunda edici√≥n?

El periodista que sabe hasta de qu√© posici√≥n en el f√ļtbol juega Iv√°n M√°rquez | KienyKe‚Äď Sin lugar a dudas, la principal novedad de esta nueva edici√≥n es el estremecedor relato que hace Tanja de la tormenta de bombas con la que el ej√©rcito de Colombia y la CIA abatieron al Mono Jojoy en septiembre de 2010. Ella estaba a escasos 40 metros del jefe insurgente aquella madrugada y alcanz√≥ a escuchar las √ļltimas y desesperadas palabras de Jojoy, pidi√©ndole a su ayudante de campo que sacara a la gente del infierno que hab√≠an desatado m√°s de 70 toneladas de bombas. Fue la √ļltima vez que la holandesa le vio el rostro a la muerte, y hay que escucharla cont√°ndolo.

¬ęLa otra gran novedad de esta edici√≥n es la etapa habanera de Tanja, haciendo parte de la delegaci√≥n de paz de las FARC que busca llegar a un acuerdo con el gobierno en la capital cubana¬Ľ.

¬† ‚Äď Incontables mitos y fascinaciones han tejido los medios en torno a la holandesa de la guerrilla colombiana. En la interacci√≥n cara a cara, ¬Ņc√≥mo reacciona Jorge Enrique Botero ante la figura de Tanja?

‚Äď M√°s all√° del mito medi√°tico en que se ha convertido esta joven holandesa, ella es una muchacha bastante sencilla a la que le cuesta mucho asumirse como una figura reconocida mundialmente. Adem√°s, tuve el privilegio de conocerla mucho antes de que fuera famosa, cuando era una guerrillera m√°s de un campamento en la profundidad de la selva amaz√≥nica, lo cual ha hecho que entre los dos fluya una buena relaci√≥n fuente-periodista. Por otra parte, en el traj√≠n constante con los medios, Tanja ha aprendido a detectar claramente qui√©nes se acercan a ella para hacerle da√Īo y qui√©nes tienen un aut√©ntico inter√©s period√≠stico. Creo que yo hago parte de los segundos.

¬ŅQui√©n logra llegar a Tanja?

Jorge Enrique Botero se presenta, ante todo, como un reportero. Su tr√°nsito por las salas de redacci√≥n de peri√≥dicos, revistas y noticieros de radio y televisi√≥n durante m√°s de dos d√©cadas le ha permitido amasar un patrimonio √ļnico de im√°genes de Colombia, donde se mezclan ciudades y selvas, avenidas y trochas, ministros y jefes guerrilleros.

Botero tambi√©n ha sido profesor universitario y ha ganado, entre otros, el premio de periodismo Rey de Espa√Īa (Madrid, 1995) y Nuevo Periodismo Iberoamericano (M√©xico, 2003). Ha publicado los libros Esp√©rame en el cielo, capit√°n , √öltimas noticias de la guerra , Hostage Nation y Sim√≥n Trinidad, el hombre de hierro , este √ļltimo entre los pr√≥ximos t√≠tulos a publicar por la editorial Ocean Sur.Entrevista a Jorge Enrique Botero, reportero de guerra colombiano | Marcha

‚Äď ¬ŅSigue Jorge Enrique Botero un m√©todo espec√≠fico para escribir libros como Las siete vidas de Tanja Nijmeijer , o Sim√≥n Trinidad, el hombre de hierro?¬†

‚Äď Mi m√©todo para llegar a estas historias pasa por varias etapas. Lo primero, obvio, es estar siempre muy bien informado. Pero eso no basta: hay que estudiar, investigar, ir m√°s all√° de los titulares de la prensa e invertir el tiempo que sea necesario antes de comenzar a hacer el trabajo de reportero. Despu√©s de esta etapa de preproducci√≥n, hay que preparar muy bien la log√≠stica, dotarse de buenas herramientas tecnol√≥gicas y hacerse de la mayor cantidad de libretas posibles, que -una vez llenas de garabatos- termina siendo la materia prima del producto final.

Soy muy meticuloso mientras llego a mis objetivos, tomo nota de cada sensaci√≥n que experimento en el camino: un amanecer estremecedor, unas flores azules en medio de la selva, las mariposas amarillas que siempre nos evocaran al Maestro; la forma de las monta√Īas, el caudal de los r√≠os; los rostros cambiantes de las personas que uno encuentra en el camino; el sonido de las ametralladoras y la forma como tiembla la tierra cuando caen las bombas. Todo debe quedar escrito en las libretas. Cuando terminan las aventuras del reportero, comienza la tortura para el escritor: c√≥mo organizar la avalancha de voces e im√°genes, qu√© estructura darle, cu√°l tono, por d√≥nde comenzar, c√≥mo terminar.

La odisea de la holandesa que so√Ī√≥ con la revoluci√≥n - Las2orillas¬ęMuchos de mis trabajos como reportero me han costado -literalmente- sangre, sudor y l√°grimas, y entre todos ellos quiz√°s el que m√°s esfuerzo me demand√≥ fue llegar a Tanja. Estas expediciones a la Colombia profunda siempre me han regalado magn√≠ficos paisajes, aventuras sin fin y personajes formidables, que me invitan a entregarles a los lectores experiencias cargadas de asombro y novedad. Y cuando logro lo anterior, me siento muy satisfecho.¬Ľ

‚Äď En el caso de ambos libros, al tratarse temas muy sensibles, incluso para la supervivencia de los entrevistados y del proyecto al cual han dedicado sus vidas, ¬Ņhasta d√≥nde llega la independencia del escritor, y hasta d√≥nde el pacto con las figuras entrevistadas?

‚Äď El periodista o el escritor de libros de no ficci√≥n no puede, nunca, hacer pactos con los entrevistados que pongan en tela de juicio su independencia. S√© que el asunto de la famosa objetividad es una vana ilusi√≥n, pues somos seres humanos que siempre tendremos un acercamiento subjetivo a la realidad. En esa medida, es muy probable que encontremos simpat√≠a o animadversi√≥n hacia una fuente, e incluso, que coincidamos en su mirada del mundo, pero el escritor est√° obligado a tomar la mayor distancia posible frente a sus entrevistados y presentarlos al p√ļblico sin apasionamientos o prejuicios. Este ejercicio de equilibrismo resulta m√°s exitoso cuando el periodista logra acceder a fuentes diversas u opuestas.

‚Äď ¬ŅQu√© posici√≥n pol√≠tica del autor -porque siempre hay alguna- subyace en estos libros? Renuncia de Tanja Nijmeijer muestra de nuevas divisiones en la Farc - Proceso de Paz - Pol√≠tica - ELTIEMPO.COM

‚Äď En mis libros y escritos period√≠sticos subyace una posici√≥n pol√≠tica de izquierda, ser√≠a necio e innecesario negarlo, pues cualquier lector puede comprobarlo ley√©ndome. Desde mis a√Īos universitarios abrac√© las ideas humanistas y me vincul√© al movimiento estudiantil y revolucionario de mi pa√≠s, Colombia. Aquellos d√≠as memorables me marcaron de por vida. Luego recib√≠ un buen refuerzo para mis convicciones izquierdistas cuando tuve el maravilloso privilegio de hacer parte de la redacci√≥n central de la agencia latinoamericana de noticias Prensa Latina, con sede en Cuba.

Los casi cinco a√Īos habaneros de mi carrera period√≠stica acrecentaron mis certezas de que s√≠ son viables los modelos de desarrollo basados en el bienestar de las mayor√≠as y en la solidaridad entre los seres humanos. Estas posiciones me han excluido del circuito laboral de los medios masivos de Colombia, y han dejado como saldos la estigmatizaci√≥n y las amenazas constantes contra mi vida, pero tambi√©n me han abierto otras puertas para ejercer el periodismo sin tener que autocensurarme, como le sucede a la mayor√≠a de mis colegas.

 

 

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