Mar 25 2005
1114 lecturas

Cultura

Julio Verne, escritor sin dios ni amo

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Para que la obra de Verne adquiera todo su sentido, hay que situarla en relación a tres corrientes ideológicas del siglo XIX francés: la solidaridad con las nacionalidades, la fe saintsimoniana en la expansión económica y la crítica social anarquista llevada hasta la negación más radical.

foto
Esta √ļltima tendencia empuja a Julio Verne a la cr√≠tica social y al individualismo libertario. Es la m√°s escondida, la m√°s secreta. En este dominio ser√≠a preciso contentarse con anotaciones fugitivas, con episodios y personajes aparentemente secundarios, incluso con deducciones, si hacia el final de su existencia Julio Verne no hubiese dado, repentinamente, libre curso a sus simpat√≠as anarquistas, si el grito ¬ęni dios ni amo¬Ľ no hubiese resonado bruscamente en el universo que √©l creara mediante Los n√°ufragos del Jonathan, obra p√≥stuma de una importancia considerable por la inteligencia de su pensamiento pol√≠tico y en la que nos expone, retrospectivamente, una de las ¬ęclaves¬Ľ del conjunto de su obra.

En su serie de Viajes extraordinarios arremete contra el oro, considerado como instrumento ficticio de potencia y de riqueza. En Cinco semanas en globo (primero de los Viajes extraordinarios) el oro representa un valor convencional y muy relativo. El doctor Ferguson, cuyo globo se posó en pleno desierto africano, lastró el ingenio con enormes sacos de cuarzo aurífero: los bloques de mineral serán arrojados por la borda a medida que el viaje se prolonga y sea necesario aligerar el aerostato.

El √ļnico caso donde el oro aparece con otra significaci√≥n es el episodio de los galeones de la Bah√≠a de Vigo reencontrados por Nemo gracias a su Nautilus, que le facilitan recursos ilimitados. Sin embargo, el oro esta vez est√° al servicio de un hombre que ha roto con la sociedad y que sabe, no obstante, y lo considera preciso, ayudar a los oprimidos. Para el caso, Nemo remite una cantidad importante a un emisario de los insurrectos candiotas de 1868.

Sin embargo no va más lejos en el análisis del juego de las fuerzas económicas y las desigualdades sociales. Prácticamente no hace referencia a la producción, la explotación del trabajo por el capital, noción, sin embargo, bien conocida en la época. Por el contrario, aunque sea indirectamente, ataca al derecho de propiedad. Las atribuciones de terrenos a los mineros auríferos o diamantíferos, la fragilidad de las bases sobre las cuales aquéllas descansan, los errores que las mismas comportan, le dan ocasión para demostrar más generalmente el carácter convencional -y de rechazo la fragilidad, lo fortuito, lo revocable- de la propiedad individual del suelo.

La crítica social es vigorosa, aunque no llegue a ser específicamente anarquista. La disconformidad con la autoridad estatal, la distribución de las tierras, la existencia de fronteras, es más específicamente anarquista. Julio Verne repudia profundamente, al parecer, el carácter frágil, litigioso de las fronteras y de las soberanías territoriales.

En César Cascabel esta contingencia resulta novelesca. El tratado de cesión de Alaska a los Estados Unidos de América y de transferencia de soberanía entra en vigor el día mismo que un proscrito ruso se presenta en la frontera y teme caer en manos de la policía zarista.

En cuanto al nacionalismo, a pesar de algunos arranques de patriotismo, no influye en el conjunto de su obra. La comunidad social creada por el capitán Nemo es la expresión más explícita de esa preocupación de superar las nacionalidades. La tripulación del Nautilus habla un lenguaje artificial e incomprensible del cual se nos da una muestra; solamente ante la muerte, cuando un pulpo gigante se lo lleva, uno de los marineros recurre de nuevo a su lengua natal para gritar socorro en francés.

Los jueces son formulistas y pretenciosos: todo acusado es, para ellos, un culpable. Los policías son antipáticos y cínicos. El error judicial, tema familiar en la literatura anarquista de la época, este símbolo del conflicto de la sociedad y del individuo y del carácter inseguro de la justicia establecida, tiene asimismo un lugar importante en el universo de Los Viajes extraordinarios.

La posici√≥n de Julio Verne referente a la criminalidad es equ√≠voca. Las bandas de forajidos y de piratas intervienen con frecuencia en sus relatos, y bajo rasgos en apariencia muy desfavorables, muy convencionales: ¬ęhez de la sociedad¬Ľ, ¬ęmiserables¬Ľ, ¬ęcriminales endurecidos¬Ľ. Sin embargo, observ√°ndolo de cerca, el autor ¬Ņno testimonia una estima secreta por el vigor humano de estos fuera de la ley?

A la sociedad establecida, con sus obligaciones y sus montajes ficticios, los anarquistas oponen los ¬ęmedios libres¬Ľ, las peque√Īas comunidades voluntariamente creadas y fundadas en la solidaridad y la ayuda mutua seg√ļn la tradici√≥n proudhoniana.

fotoTales comunidades encontraremos con frecuencia en Los mundos conocidos y desconocidos; nacidas, claro, fortuitamente, a resultas de cat√°strofes o de aventuras: los colonos de La isla misteriosa, donde su globo es abatido a causa de una tempestad; la guarnici√≥n del Fuerte Esperanza, enviada por la Compa√Ī√≠a de la Bah√≠a de Hudson para crear un establecimiento subpolar, instal√°ndose, aqu√©lla, sobre una plataforma de hielo cubierta de tierra, la cual deriva sin remedio posible; Hatteras y sus compa√Īeros, invernando cerca del Polo dentro de su fort√≠n de hielo; la colonia del capit√°n Savardac, llevada por el cometa Galia; los n√°ufragos de Segunda patria, continuaci√≥n del c√©lebre Robinson suizo; los pupilos de la pensi√≥n Chairman, abandonados en una isla del Estrecho de Magallanes durante dos a√Īos, debido al naufragio de su ¬ębrick¬Ľ, a la deriva desde Nueva Zelanda sin ning√ļn adulto a bordo (Dos a√Īos de vacaciones); la tripulaci√≥n del Nautilus.

El individuo frente de la sociedad

Todas estas colectividades nacidas de la aventura se caracterizan por su natural armon√≠a; los conflictos de nacionalidad no existen, o se esfuman; cada cual puede desarrollar sus cualidades humanas, concretando escuelas de iniciativa y solidaridad a la vez. Sin embargo, se distinguen de los ¬ęmedios libres¬Ľ anarquistas (incluidas sus relaciones novel√≠sticas como Terre Libre de Juan Grave) por un rasgo fundamental: las colectividades de Verne son dirigidas por un jefe, un organizador de la actividad econ√≥mica y de la vida social. Ese jefe es, generalmente, un oficial (el capit√°n Savardac, el teniente Hobson en En el pa√≠s de las pieles), un t√©cnico y un sabio (Nemo, Robur, el ingeniero Cyrus Smith). Igualmente los muchachos de la pensi√≥n Chairman sienten la necesidad de elegir un jefe por sufragio universal.

Cuando Verne exalta la revuelta del individuo frente a la sociedad, se sit√ļa muy pr√≥ximo a la ideolog√≠a anarquista. En Veinte mil leguas de viaje submarino, la bandera de Nemo es negra y la planta, en se√Īal de posesi√≥n, en el Polo Sur, tierra libre de toda implantaci√≥n estatal en la √©poca.

Esta aparici√≥n de la bandera negra de la anarqu√≠a y de la pirater√≠a es tanto m√°s significativa por repetirse con frecuencia en el universo verneriano. Igualmente, los campesinos canadienses enarbolan la ense√Īa negra al rebelarse contra los ingleses (Familia sin nombre), con voces terminantes: ¬ęFuera, tiranos; el pueblo despierta… Uni√≥n de los pueblos, terror de los grandes… Antes una lucha sangrienta que la opresi√≥n del Poder corrupto¬Ľ; este pabell√≥n negro lleva una calavera y dos huesos en cruz, con el nombre de los gobernadores detestados, Dalhouise y Craig.

El pabell√≥n del ingeniero Robur es negro con un sol amarillo, pero el pirata Sacratif tambi√©n iza el pabell√≥n negro, marcado esta vez con una S, cuando ataca a los nav√≠os griegos en lucha contra los turcos (El archipi√©lago en llamas); es el mismo trapo negro que enarbolan los piratas que sitian a los colonos de La isla misteriosa; es decir, que la bandera negra aparece en la obra de Verne con una ambig√ľedad muy significativa, a la vez como emblema de personajes menospreciables y de h√©roes positivos.

Veinte mil leguas de viaje submarino es la obra de Verne m√°s reveladora de sus secretas simpat√≠as libertarias, por lo menos hasta la publicaci√≥n de Los n√°ufragos del Johathan, siendo esta la ocasi√≥n de recordar la curiosa leyenda seg√ļn la cual Louise Michel ser√≠a la verdadera autora de la novela, cuyo argumento habr√≠a vendido por cien francos en un d√≠a de miseria.

Esta leyenda, por la forma en que ha sido explicada, es evidentemente falsa; el manuscrito de la obra fue remitido a Hetzel en diciembre de 1868, es decir, mucho antes de la fecha supuesta de la cesi√≥n a Julio Verne; es particularmente imposible que Louise Michel haya imaginado el nombre de Nautilus recordando las conchas denominadas ¬ęnautilus¬Ľ que ella encontrara en las playas de Nueva Zelanda durante su deportaci√≥n.
br>

El estudio de los archivos de Verne quizás revele que, desde el fin del Imperio, el autor estuvo en relación con la inteligentsia antiautoritaria de París, sabiéndose al efecto que en el periodo posterior entabló gran amistad con los hermanos Reclus y su grupo, y que su amigo Nadar evolucionó hacia el anarquismo.

Una obra peculiar

Los n√°ufragos del Jonathan, obra p√≥stuma editada en 1909, fue redactada en las postrimer√≠as de la vida de Julio Verne, en fecha incierta. No existe raz√≥n alguna para sospechar de su autenticidad como hizo un erudito italiano de la Sociedad Julio Verne. Contrariamente, esta novela de un vigor excepcional, reincide coherente y expl√≠citamente en los temas anarquistas veladamente introducidos en los vol√ļmenes de los Viajes extraordinarios, nadie que no fuese Verne habr√≠a sido capaz de operar ese reagrupamiento, ese legado aclaratorio del tema.

Puede igualmente notarse que el Jonathan‚Ķ es la √ļnica obra, con Los hijos del Capit√°n Grant y La isla misteriosa, que Julio Verne elabor√≥ sobre un plan ternario, m√°s amplio y m√°s dram√°tico; todas sus dem√°s producciones tienen una o dos partes, lo que indica una vez m√°s que se trata de una obra de importancia muy particular, ya que Verne nada confiaba al azar en materia de composici√≥n literaria.

foto
En una isla del Estrecho de Magallanes, la isla Hoste, vive un proscrito: Kaw Djer (tal es el nombre que le dan los fueguinos); este anarquista abandon√≥ el mundo civilizado, no conociendo otro principio social que la libertad de cada individuo; frente a la civilizaci√≥n, √©l prefiere la vida primitiva de los habitantes del pa√≠s. Un nav√≠o americano, el Jonathan, naufraga en aquellos parajes; sus pasajeros son emigrantes que una compa√Ī√≠a colonizadora reclut√≥ en California para expedirlos en √Āfrica.

Toda esa gente desembarca en plena confusi√≥n, en desorden, y Kaw Djer queda, contra su gusto, obligado a dirigir, a mandar, a organizar la vida social de los reci√©n integrados a la isla. Gracias a los efectos transportados por el nav√≠o, destinados a ser utilizados en √Āfrica, los n√°ufragos se preparan para soportar el invierno.

El gobierno chileno -del cual la isla depende desde la firma de un tratado de partición con la Argentina- acuerda la independencia de la isla Hoste si los colonos aceptan el compromiso de explotarla. De ello resulta el nacimiento de un pueblo, una experiencia de sociedad nueva. Una villa emerge: Liberia, pero la experiencia no resulta afortunada. Políticos socialistas y comunistas se crean clientelas particulares incapaces de organizarse en colectividad.

El hambre aparece con el segundo invierno, se forman bandas de pillos y una guerra civil se entabla entre el socialista Beauval (que consiguió que se le eligiera gobernador) y la banda del comunista Dorick.

Por segunda vez Kaw Djer acepta la función de dirigir, cuyo principio le causa horror. Restablece el orden, reorganiza la agricultura y el comercio y rechaza una invasión de los patagones; pero asiste impotente a una marcha en pos del oro que atrae a la isla Hoste a aventureros de los cinco continentes, cuando son descubiertas algunas pepitas.

El desorden se reinstala y Kaw Djer se ve obligado a hacer disparar contra los mineros en revuelta, contándose más de mil muertos, dando pretexto a Chile para revocar su concesión de independencia. Kaw Djer abdica, refugiándose en la isla Hornos para entregarse a la vida solitaria.

Varios temas anarquizantes que ya hemos seguido a través de la obra de Verne vuelven a esta novela, esta vez para ocupar un lugar esencial; los del oro, la propiedad, las fronteras territoriales y las soberanías estatales.

El carácter ficticio del oro como fundamento del valor económico es tanto más manifiesto tratándose de una sociedad nueva, potencialmente libre de toda convención. Por otra parte, el derecho a la propiedad privada es puesto abiertamente en duda. El problema del acaparamiento estatal de los territorios del planeta, el carácter ficticio y convencional de fronteras y soberanías, temas ya apuntados varias veces en otras obras, se plantean igualmente en el Jonathan…, esta vez a plena luz. La Magallania, al empezar la novela, es definida como tierra libre de toda implantación estatal, como el Polo Sur cuando Nemo planta en él el pabellón negro; es esa condición de la isla la que atrajo a Kaw Djer para quedarse en ella.

Julio Verne se ocupa igualmente en el Jonathan‚Ķ del car√°cter irrisorio de las declaraciones de guerra y de las formalidades diplom√°ticas que llevan consigo. El mundo de los n√°ufragos es un microcosmos que revela (para mal, seg√ļn Verne) toda la experiencia hist√≥rica de las sociedades humanas. A prop√≥sito de una joven que quiere casarse contra la voluntad de su padre, estalla una crisis entre el gobernador -el socialista Beauval- y el grupo de amigos de Kaw Djer; y como la tensi√≥n se encrespa, los kaw-djeristas derriban el puente de madera que separa sus casas de la zona ocupada por los adversarios.

Ciertos temas libertarios ya expuestos por Verne en otras obras se incluyen en el Jonathan con m√°s fuerza y nitidez. No obstante, el inter√©s de la novela -seg√ļn entendemos- radica en que el autor expone sus ideas anarquistas a trav√©s del protagonista, Kaw Djer. Exposici√≥n notable por su tono familiar, de interioridad; pero sobre todo por el hecho de que Verne no quebranta sino a prop√≥sito del anarquismo la regla de mutismo pol√≠tico que parece se fij√≥ para el conjunto de los Viajes extraordinarios,

Kaw Djer es el √ļnico personaje en toda la obra de Verne que desarrolla sistem√°ticamente y de forma coherente una filosof√≠a pol√≠tica, y ello no en un desliz de p√°rrafo seg√ļn la t√©cnica secreta de la cual disfrutara extraordinariamente Verne. Todos sus comentaristas han notado el fen√≥meno, ya desde el primer cap√≠tulo, de manera que el lector no tenga duda.

A lo largo de Jonathan la disposici√≥n de Kaw Djer por la anarqu√≠a es se√Īalada en varios episodios. ¬ęSus ojos desped√≠an refulgencias inquietantes¬Ľ cuando uno de sus adversarios pronunci√≥ el vocablo ¬ęleyes¬Ľ. Es el culto a la libertad y a la independencia que el protagonista inculca a sus amigos fueguinos: ¬ędue√Īo no puede haberlo para un hombre digno de este nombre¬Ľ, les explica. Kaw Djer es, se ve claro, ¬ęun alma feroz, indomable, intransigente, refractaria a todas las leyes¬Ľ.

Seguidamente, Julio Verne toma la precauci√≥n de distinguir dos categor√≠as de anarquistas: unos ¬ęcorro√≠dos por la envidia y el odio, siempre prestos para la violencia y la muerte¬Ľ; otros ¬ęverdaderos poetas que ensue√Īan una humanidad quim√©rica de la que el mal ser√° arrojado para siempre¬Ľ; Kaw Djer pertenece ¬ęa la secci√≥n de enso√Īadores y no a la de los profesionales de la violencia¬Ľ.

El nudo esencial de la novela se resume en la confrontación trágica entre las concepciones anarquistas de Kaw Djer y la sociedad que se organiza en la isla Hoste tras el naufragio. Jonathan no relata una simple aventura para la juventud, sino un drama moral que le confiere una intensidad particularísima.

Kaw Djer ve, en efecto, sus teorías rebatidas, o por lo menos defraudadas en razón del comportamiento de los náufragos: apego a la propiedad, individualismo, aceptación de la autoridad ajena, menosprecio por el interés general, incluso la guerra civil acudirá para desgarrar ese microcosmos. Mas las convicciones anarquistas del protagonista no serán quebrantadas, sino solamente reafirmadas.

En resumen, el anarquismo por el que Julio Verne ha podido sentir alg√ļn inter√©s, una cierta simpat√≠a, es el de los a√Īos 1880-1890, situado antes de la corriente de atentados -de los cuales los Viajes extraordinarios pr√°cticamente no hacen menci√≥n-. Es igualmente anterior al reencuentro entre el anarquismo intelectual y el movimiento obrero, es decir, el anarcosindicalismo. A tal efecto se puede notar que el proletariado de la gran industria moderna est√° totalmente ausente, o casi, de la obra de Julio Verne.

—————————————-

* Tomado de la revista Tierra y Libertad. Condensado de su artículo Drapeau Noir (Bandera negra).

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


A√Īadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.