Nov 27 2022
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Econom铆aPol铆tica

La Argentina cangrejo

Quienes vieron caminar a los cangrejos dan por cierto que lo hacen para atr谩s. Cuando observamos la situaci贸n argentina, en las 煤ltimas d茅cadas, ella sugiere algo parecido. Pero hay una gran diferencia. Para los cangrejos eso forma parte de su naturaleza y estructura f铆sica, en cambio para nuestro pa铆s se trata de un real retroceso en las m谩s variadas cuestiones.

No hay que ser demasiado optimista para comprender que nuestra regresi贸n no se corresponde con las caracter铆sticas y posibilidades naturales de nuestra sociedad y del territorio que habitamos. Todo lo contrario. Parecemos estar condenados por las riquezas naturales con las que contamos.Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas | La Campora

Como suele decirse, nuestras condiciones f铆sicas son tales que, m谩s que alentarnos por las perspectivas que ofrecen, constituyen -para muchos- una invitaci贸n a la desidia. Aquello que provoca el orgullo de los propios y cierta envidia de muchos extranjeros, por las gigantescas posibilidades que encierra, puede llegar a constituirse en un freno a los avances, dadas las facilidades para acceder a los recursos b谩sicos para sostener la vida humana.

En el menor desarrollo relativo de los pueblos del Abya Yala que poblaron esta parte del continente, que hoy se reconoce como Argentina, se encuentran algunas de las explicaciones por tal situaci贸n dadas las facilidades que esos territorios ofrec铆an para la sobrevivencia y reproducci贸n de la vida en los mismos. Dicho esto, en comparaci贸n con las dificultades f铆sicas de otros pueblos residentes en la misma regi贸n -por ejemplo, los incas en el Per煤- o los mayas junto a otros pueblos en M茅xico, Guatemala y muchos pueblos del centro y norte de Am茅rica.

Fundados en las mismas razones, gran parte de los varios millones de inmigrantes europeos que poblaron estas tierras manifestaron su alegr铆a ante las condiciones naturales que r谩pidamente les permit铆an mejorar su situaci贸n socio econ贸mica. Ello qued贸 patentizado en la expresi贸n de 鈥渉acerse la Am茅rica鈥 que parec铆a describir esa perspectiva.

Argentina, poblada por algo muy parecido a un 鈥減ueblo trasplantado鈥 -como suelen denominarlo algunos estudiosos-, marcha a la cabeza de esa tendencia. Fue una de las sociedades, dominada por conquistadores blanco-europe铆stas, que -con mayor facilidad- borr贸 del mapa a millones de ind铆genas, negros y criollos pobres para establecer una cultura e instituciones que fueron tra铆das por esa inmigraci贸n, aunque ello significara negar las propias aqu铆 existentes.

Pampas y gauchos. El vacuno en Argentina.Cuando se observa la aceptaci贸n y naturalizaci贸n de las profundas desigualdades existentes y la tolerancia hacia las mismas, se fortalece la idea que la cultura predominante est谩 guiada m谩s por el dinero y la ganancia que por la solidaridad con el otro, el respeto a la tierra y la naturaleza que nos permiten vivir. Considerando a esa naturaleza como objeto pensaron en un crecimiento sin l铆mites, con el mayor consumo como objetivo y sin querer saber que la tierra los ten铆a y ahora estamos empezando a pagar esa equivocaci贸n.

Es por ello que se puede pensar que hay v铆nculos que relacionan el modo de ejercer tal dominio cultural con la dolorosa realidad que nos rodea. Hacer una breve enunciaci贸n y un corto 鈥渞ecorrido鈥 por algunos aspectos de nuestra realidad permitir谩 ver de qu茅 modo ese deterioro se visibiliza haci茅ndose -cada d铆a que pasa- m谩s fuerte, profundo e irreparable.

La menci贸n de algunos temas no agota el infinito n煤mero de cuestiones que podr铆amos plantear, como la entrega de la soberan铆a territorial en varias zonas, muchas de ellas fronterizas, a manos de empresarios extranjeros o la continuidad del pago de deudas fraudulentas e impagables, como la que fue firmada con el FMI. Aqu铆 se han seleccionado algunas cuestiones.

Repercusi贸n de la pol铆tica econ贸mica en la vida del pueblo

Seg煤n un Informe del Centro de Econom铆a Pol铆tica Argentina (CEPA), cercano a sectores sindicales, la participaci贸n de los trabajadores en el Ingreso era -para fines del primer semestre del 2016- del 51,3% y se redujo para igual momento del 2022 al 44%.

Mientras tanto la participaci贸n del capital subi贸, en id茅nticos per铆odos, del 39% al 45%. A帽ade que en los 煤ltimos tres a帽os se pudo observar una notoria mejora en la productividad laboral, pero el 83% de la misma se transform贸 en una transferencia de ingresos de los trabajadores a los empresarios.

El 铆ndice de desocupaci贸n (6,9%) es el nivel m谩s bajo desde 2016. Pero ese dato positivo se relativiza con otro seg煤n el cual, de cada 100 trabajadores, 22 son por cuenta propia y 28 son asalariados en negro del sector privado. La otra mitad de los trabajadores se reparte entre un 15% que trabaja en el sector p煤blico y el restante 35% lo hace en blanco en el sector privado, en un n煤mero igual al de seis a帽os atr谩s, sin dar cuenta del natural crecimiento poblacional.

En s铆ntesis, los empleos que se pueden conseguir son aquellos de m谩xima precariedad, una forma de encubrir -con una pobreza generalizada- el creciente deterioro social.

Otro de los aspectos significativos para medir nuestro retroceso social es la pobreza. La actual supera el 43% y la de ni帽os y adolescentes est谩 por encima del 50%. Es superior a la que ten铆amos una d茅cada atr谩s y nuestro caso es excepcional donde la pobreza, a pesar de los avances tecnol贸gicos, es muy superior a la que ten铆amos hace medio siglo.

Otras medidas de gobierno nos permiten visibilizar esta involuci贸n que ellas producen en la sociedad. En ese camino es bueno recordar las denuncias por el modo que el 鈥渁juste鈥 est谩 produciendo recortes en pol铆ticas educativa y de salud. Algo semejante se verifica en las llamadas pol铆ticas sociales, el 煤ltimo basti贸n que tiene este Estado para contener las broncas acumuladas.Los datos de la Anses derriban los mitos acerca de la Asignaci贸n Universal por Hijo - Indymedia Argentina Centro de Medios Independientes (( i ))

Este a帽o, la ejecuci贸n presupuestaria del pago por la Asignaci贸n Universal por Hijo, retrocedi贸 un 12,4%, las pol铆ticas alimentarias se redujeron en un 59,8% y las jubilaciones perdieron un 0,8. En t茅rminos reales, las transferencias a las provincias cayeron un 33% en relaci贸n a lo reintegrado un a帽o atr谩s. El remedio que esta democracia le encontr贸 a esta notoria injusticia fue aprobar, a trav茅s del Consenso Fiscal, que cada provincia pueda incrementar los impuestos para compensar esa p茅rdida.

El campo: sus problemas de propiedad y formas de explotaci贸n

La mayor parte de la sociedad argentina mantiene con el campo una relaci贸n paradojal. Dado que Argentina nunca complet贸 su ciclo de industrializaci贸n, la realidad muestra que el 93% de su poblaci贸n es urbana, pero la econom铆a del pa铆s sigue dependiendo, en gran medida, de lo que pasa en el campo.

脡ste es visto -certeramente- como algo vinculado a los sectores m谩s conservadores sin percatarse que all铆 -en el origen de esa indebida apropiaci贸n- est谩 el inicio de las grandes desigualdades actuales y que esa propiedad conservadora es uno de los or铆genes del problema y no su soluci贸n. 聽En gran parte de Am茅rica, lo que se denomin贸 como 鈥渄escubrimiento y conquista鈥 fue testigo de ese proceso.

La naturaleza, la tierra, la pachamama, fueron consideradas como meros objetos al servicio de las ambiciones humanas e instrumento de las necesidades o conveniencias de su desarrollo cient铆fico-t茅cnico. Primero fue el saqueo original de sus riquezas (en oro y plata) las que le dieron a Europa los recursos necesarios para su desarrollo capitalista. Luego, las zonas pampeanas, con la feracidad de sus tierras fueron 煤tiles instrumentos para alimentar a los obreros europeos, forjadores del naciente mundo industrial.Jaqaj盲b' Guatemala - (2/50) ___EL ORIGEN DEL LATIFUNDIO EN GUATEMALA Se sabe de sobra, que el problema primordial de la sociedad guatemalteca se basa en la distribuci贸n de la tierra en pocas

As铆, fuimos integrados al mundo, como ap茅ndices de los pa铆ses centrales. Nuestro territorio, como productor de alimentos, caracteriz贸 a ese momento. El dominio sobre la tierra y las caracter铆sticas de su modo de explotaci贸n marcan las dos cuestiones centrales de nuestro desarrollo, como pa铆s. Las tierras quedaron concentradas en unas pocas manos, la destrucci贸n del mundo ind铆gena fue una de las condiciones para hacerlo posible. La Constituci贸n de 1853 -a煤n vigente- junto a la derrota de los caudillos federales hab铆a sentado las bases para esa perspectiva. 脡se era el pa铆s olig谩rquico.

El peso de los mercados europeos dio a nuestros sectores dominantes esa inserci贸n, econ贸mica y culturalmente dependiente del mundo occidental, que a煤n se contin煤a. La masiva inmigraci贸n europea dio origen a una vasta clase media que incorpor贸 mayores y nuevos derechos, pero no alter贸 esa dependencia cultural y tampoco modific贸 las relaciones econ贸micas. Y en las 煤ltimas d茅cadas un nuevo elemento, vinculado a la producci贸n agraria, fortaleci贸 esa tendencia.

Justific谩ndose en la necesidad de combatir el hambre, se desarroll贸 鈥揷on epicentro en EU y a partir de la segunda mitad del siglo pasado- lo que se conoci贸 como 鈥淩evoluci贸n Verde鈥, en oposici贸n a la 鈥渞oja鈥 proveniente China y de la URSS, con hegemon铆a rusa. Se trataba de un proceso de cambios tecnol贸gicos en la producci贸n agraria que se aplicar铆a en los pa铆ses del Tercer Mundo.

Agroqu铆micos: 驴C贸mo controlarlos? 鈥 Agencia TSSEl mismo se sustent贸 en tres cuestiones b谩sicas: Los insumos qu铆micos, que abrieron las puertas a los 鈥減aquetes tecnol贸gicos鈥 para aumentar el 谩rea productiva y la productividad de la misma; la presentaci贸n de nuevas variedades o tipos de cultivo, con el uso de semillas de laboratorio o gen茅ticamente modificadas. La aparici贸n de la soja es el s铆mbolo m谩s significativo; la modernizaci贸n de la maquinaria, que reduce el esfuerzo humano y mejora la producci贸n es lo m谩s rescatable de estas innovaciones.

Todas estas innovaciones supon铆an el despliegue de la matriz energ茅tica originada en fuentes f贸siles y la construcci贸n de un sistema agroalimentario de tipo universal que favoreciera a las empresas trasnacionales y quebrara la soberan铆a alimentaria.

La producci贸n agraria, aument贸 y notoriamente en estos largas d茅cadas. Ello vino acompa帽ado de fuertes deterioros en la naturaleza con sus conocidos efectos clim谩ticos (inundaciones, sequ铆as y otros fen贸menos semejantes), adem谩s del problema sanitario producto de masivos envenenamientos (por las fumigaciones). Tampoco sirvi贸 para cumplir el objetivo enunciado: Todas las cifras indican que el hambre aument贸. Somos el mejor ejemplo de esa tendencia negativa.

Este fen贸meno tiene, en nuestro pa铆s, una notable incidencia. Es de singular importancia el fen贸meno de una agricultura, sin agricultores, que este hecho genera. Incorpora nuevas 谩reas productivas, pero lo est谩 haciendo con la expulsi贸n de campesinos, chacareros e ind铆genas; nuestra producci贸n pierde calidad alimentaria y mercados por el uso generalizado de semillas gen茅ticamente modificadas o 鈥減aquetes tecnol贸gicos鈥 que muchos pa铆ses no aceptan.

Se est谩 鈥渕atando a la gallina de los huevos de oro鈥, quit谩ndole componentes a la tierra por tales usos. Un caso t铆pico es la falta de potasio en la tierra. 脡ste se va por la erosi贸n y porque cultivos recientes, como la soja, consumen el doble que los anteriormente conocidos.Sequ铆a 2022: las im谩genes del grave impacto de la falta de lluvias | Agrofy News

La actual sequ铆a, sin antecedentes en los 煤ltimos 30 a帽os, completa el panorama de decadencia que caracteriza a estos tiempos. Por todo ello los problemas pendientes sobre la propiedad y concentraci贸n de la tierra y su degradaci贸n constante, por el mal trato que recibe, son problemas que -para nuestra cultura urbana- poco interesan, pero que est谩n en el origen del hambre que se extiende por nuestra geograf铆a nacional.

Esa es una de las claves por la cual nuestro avance se parece al del cangrejo.

*Analista pol铆tico y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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