Oct 28 2023
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Opinión

La censura mata a Palestina

No es una guerra medi√°tica. Asistimos a una campa√Īa trasnacional de aniquilaci√≥n en toda regla. Si alguien estaba esperando la llegada de las nuevas ofensivas militares, misteriosas contiendas digitales y medi√°ticas, s√≥lo aparentemente incruentas, habr√° que observar con detenimiento esta cacer√≠a contra el pueblo palestino, donde estamos todos involucrados, jugando un papel importante en el combate, sin conocer qui√©n nos est√° dando √≥rdenes y cu√°les son las reglas del enfrentamiento.

La censura a la realidad palestina en medios generalistas, parlamentos, dirigentes políticos, potencias económicas y reporteros está ahogando los testimonios de las víctimas y las pruebas documentales de los verdugos en este genocidio. Está matando a muchos, literalmente. Los apagones y el bloqueo de Internet obstaculizan el trabajo humanitario, impiden el acceso a información crítica que permite encontrar medicinas, alimentos o un salvoconducto, y niegan la posibilidad de que los habitantes de Gaza muestren al mundo lo que está sucediendo sobre el terreno.

Pero la campa√Īa de aniquilaci√≥n va mucho m√°s all√° de la Franja. La pr√°ctica de Yo el Supremo, por parte de las empresas globales de Estados Unidos, les da carta blanca para seguir haciendo y deshaciendo a su antojo. Juegan al gato y al rat√≥n con los miles de millones de usuarios de Internet, fuera de toda referencia a una norma nacional o internacional elaborada por los estados y sus representantes electos.

Mientras usted lee La Jornada, están desapareciendo misteriosamente cientos de contenidos de Facebook (ahora Meta), YouTube y Twitter (ahora X). Grupos que monitorean la actividad en las redes sociales afirman que la censura de los usuarios palestinos en estos momentos se encuentra a un nivel que supera el bloqueo de contenidos de mayo de 2021, cuando estalló la violencia tras las incursiones de la policía israelí que costó la vida a 200 palestinos.

Un informe independiente de la organizaci√≥n Business for Social Responsibility (BSR) descubri√≥ hace dos a√Īos que la plataforma ten√≠a contenidos demasiado moderados en √°rabe y contenidos poco moderados en hebreo. Meta atribuy√≥ la abrupta eliminaci√≥n de publicaciones sobre la violencia militar israel√≠ a un problema t√©cnico. El 15 de octubre pasado, el portavoz de esa plataforma, Andy Stone, volvi√≥ a atribuir las nuevas acusaciones de censura salvaje a un error que afectaba a los usuarios de Instagram en todo el planeta.

Si enmendaron el error, la red no se ha enterado. Miles de usuarios de X, Instagram y Facebook se siguen quejando de publicaciones eliminadas, cuentas bloqueadas, b√ļsquedas que no se generan, bajos o nulos rendimientos de sus contenidos, bloqueos a transmisiones en vivo y otras limitaciones para compartir informaci√≥n oportuna sobre los bombardeos israel√≠es y las condiciones de la poblaci√≥n asediada. En un giro tragic√≥mico, Elon Musk reiter√≥ la marca de verificaci√≥n en X a The New York Times, despu√©s de que el diario puso en duda la versi√≥n israel√≠ de culpar a Ham√°s de la masacre en el hospital Al-Ahli Arab, en Gaza.

Por el contrario, la narrativa oficial israelí, por excesivamente violenta que pueda llegar a ser, tiene rienda suelta porque Meta considera que proviene de entidades oficiales, incluidos el ejército y los funcionarios gubernamentales israelíes.

A este coctel se a√Īade que, en los primeros d√≠as de la guerra, Meta traduc√≠a la palabra palestina y el emoji¬†de la bandera palestina como terrorista palestino. Resolvi√≥ el problema despu√©s de un aluvi√≥n de cr√≠ticas en sus Twitter censura las noticias de medios palestinosplataformas y volvi√≥ a esgrimir la excusa del error t√©cnico. Pero no es una equivocaci√≥n; se trata de un problema sist√©mico. Durante a√Īos Meta ha censurado y clasificado err√≥neamente el contenido palestino, coment√≥ este martes a Al Jazeera la directora de Amnist√≠a Tecnol√≥gica, una rama de Amnist√≠a Internacional, Rasha Abdul-Rahim.

Ser√° cada vez m√°s dif√≠cil saber por qu√© vemos lo que nos ense√Īan y, sobre todo, qu√© dejamos de ver, irremediablemente atrapados por la telara√Īa mundial. Y esta no es una guerra medi√°tica, repito, porque no hay simetr√≠a posible entre los pueblos elegidos para el exterminio y el poder trasnacional del gobierno de Estados Unidos ‚Äďplataformas de censura mediante‚Äď que alimenta ahora mismo la prepotencia genocida de Israel y mata a Palestina.

 

* Periodista y escritora cubana. Doctora en Ciencias de la Comunicaci√≥n y autora o coautora de los libros ‚ÄúAntes de que se me olvide‚ÄĚ, ‚ÄúJineteros en La Habana‚ÄĚ y ‚ÄúCh√°vez Nuestro‚ÄĚ, entre otros.

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