Nov 6 2004
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Opinión

La columna del lector: Crueldad y vanidad

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Los verdaderos problemas del mundo deberían ocupar la mayor información en
los medios de comunicaci√≥n; pero son de uso de negocios, de intereses de pol√≠ticos, de propaganda de famosos -amarillismo- y de opiniones en torno a lo que agrada a los ¬ęgrandes¬Ľ.

fotoEn muchos foros y tertulias no se exige a los poderes de gobierno lo que ya es hora que hagan o empiecen a hacer, sino que se esquivan responsabilidades guiando la atenci√≥n a pormenores de la vida p√ļblica de quienes no gobiernan, de quienes en ese momento no deciden las esperadas soluciones.

Se argumenta no con una visi√≥n cr√≠tica sobre un hecho, sobre una acci√≥n, sino sin reparos para se√Īalar que otros lo van a hacer peor, sin reparos en proclamar que otros ya lo hicieron peor, sin reparos en dogmatizar que hay que aceptar el hecho y… ¬°a callar!

La paranoia en la pol√≠tica y en la intelectualidad est√° servida como una picaresca: hacen ver lo justo, lo que es un derecho, como algo escandaloso. Por ejemplo: que las personas expresen libremente lo que quieran -en donde quieran- pasa a ser toda una haza√Īa. Ya que no pueden siempre. Y eso que la libre expresi√≥n siempre ha
de ser permitida como algo vital, al margen de que se debata.

Hablan y hablan del terrorismo -¬ęaquellos son terroristas y nosotros no¬Ľ- matando a inocentes. Como medio utilizan, convertido en su patrimonio, la lucha antiterrorista y justifican la violencia del Estado, etc. Sin olvidar lo que nos dan a bombo y platillo con las figuritas del f√ļtbol, con los famosillos de ¬ęculebr√≥n¬Ľ… Para solapar lo que importa; tal si no hubiera la crueldad de los que manipulan, de los que construyen las armas, de los que contaminan, explotan, deciden guerras, derrochan el dinero p√ļblico o se van de turismo sexual a la caza de ni√Īos y ni√Īas.

Los políticos no pierden, pierden los mismos, exactamente los
mismos que son enga√Īados con tanto enga√Īo y los que tienen buen
corazón.

Y los intelectuales de la falsedad -en Espa√Īa por ejemplo- se ponen a
hablar de razón, cuando nunca reconocen la razón ni son consecuentes
con la raz√≥n -mientras pisotean al mismo tiempo a los que tienen raz√≥n- y hablan tambi√©n de justicia -cuando miran sobre todo ¬ęsu¬Ľ justicia, la que les beneficia
√ļnica y solamente a ellos.

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* Lector de la revista.

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