Sep 14 2004
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Política

La cruzada liberal de Mauricio Rojas

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Para un neoliberal latinoamericano no hay nada mejor que otro neoliberal, sobre todo, si este √ļltimo proviene del primer mundo, ya que, desde el credo del primero esta relaci√≥n constituye un elemento ¬ęde confianza para los mercados¬Ľ. Es el caso de Mauricio Rojas, diputado del Partido Liberal sueco (Folkpartiet), otrora vinculado al Partido Conservador del mismo pa√≠s (y con un pasado accidental en las filas de la izquierda chilena, raz√≥n de su exilio en Suecia).

Su reconversi√≥n no s√≥lo implic√≥ el abandono de los viejos ideales, como el mismo reconoce en una entrevista al conservador diario argentino La Naci√≥n (16/6/2004), sino tambi√©n el repudio de su madre, presa durante la dictadura, y que a su juicio no entendi√≥ su adscripci√≥n al credo liberal: ¬ęGente como mi madre, la mejor persona del mundo, era capaz de generar el terror. Era terrible aceptarlo para una mujer que hab√≠a luchado por el socialismo, que hab√≠a visto caer a Allende¬Ľ.

L

La adopci√≥n del ideario liberal, combinado con una exitosa carrera acad√©mica, lo ha posicionado como un recurso del ¬ęthink tank¬Ľ, al servicio de quienes suelen estar m√°s dedicados a la b√ļsqueda optimizadora de ganancias que a reflexiones que justifiquen la existencia de las desigualdades e injusticias necesarias para el logro de tal fin.

Amparado en su origen latinoamericano y en disponibilidad de recursos monetarios y materiales, se ha erigido en escritor y opinólogo de los complejos problemas que aquejan el continente latinoamericano. En sus visitas a Chile y Argentina es entrevistado en diarios conservadores y liberales que, en momentos de generalizado desprestigio del neoliberalismo, dan tribuna a sus encendidas opiniones y celebran su defensa del credo liberal.

Destaca la presentaci√≥n, en la Universidad Cat√≥lica argentina, de un libro sobre Argentina: Historia de la crisis argentina (en sueco El √ļltimo tango de Carmencita) donde intenta historiar las sucesivas crisis del pa√≠s, y, as√≠ dar una explicaci√≥n a la crisis que irrumpi√≥ en diciembre de 2002.

El objetivo central del libro es exculpar las ideas liberales de la cat√°strofe social, econ√≥mica y pol√≠tica del pa√≠s, y atribuirla a factores externos y ajenos a las mismas. A su juicio, los verdaderos culpables son los vern√°culos nacionalismos, las clientelas organizadas y c√≥mo manifestara en La Naci√≥n, ¬ęla ausencia de una cultura democr√°tica¬Ľ, la ¬ęfalta de identidad de los argentinos¬Ľ, la existencia de ¬ęuna identidad basada en la frustraci√≥n¬Ľ en una ¬ęsociedad argentina (que) se mueve entre un nacionalismo casi neur√≥tico, agarr√°ndose de cualquier cosa, y una desesperanza total¬Ľ.

Con respecto a los piqueteros -movimiento de desocupados- no trepida en calificarlos de patoteros que ¬ęRepresentan una patolog√≠a argentina de la acci√≥n social¬Ľ. Su cruzada liberal universalizante no se restringe a Argentina, extendi√©ndose sus opiniones a una defensa de los programas de reformas y transformaciones estructurales en Chile, y a duras cr√≠ticas del estado benefactor sueco (¬ęun sector p√ļblico en incesante crecimiento, impuestos excesivos y regulaciones sofocantes, explican gran parte de la ca√≠da comparativa¬Ľ).

Neoliberalismo a la latinoamericana

No obstante, sus propuestas delatan con vehemencia sus verdaderos prop√≥sitos. Promover las ¬ęventajas¬Ľ de la iniciativa privada y el antiestatismo, ¬ęSi algo ha faltado en la Argentina son las instituciones liberales b√°sicas. Creer que las crisis argentinas son producto de mucho liberalismo en el sentido s√≥lido de la palabra es falso¬Ľ.

En esta l√≠nea argumentativa propone pol√≠ticas -concordantes s√≠miles expresiones de funcionarios de organismos internacionales que recorren el continente-: ¬ęUna cosa es movilizar para asaltar y otra cosa es movilizar para cambiar el pa√≠s¬Ľ. Y remata diciendo que eso ¬ęno es pol√≠tica¬Ľ. Pol√≠tica es que ¬ęLa Argentina tiene que pagar sus deudas. No entienden muchos que la deuda es un problema de confianza del pa√≠s¬Ľ y que ¬ęla reforma del Estado es lo √ļnico pol√≠ticamente articulable¬Ľ e insta a la oposici√≥n y al gobierno a ¬ępasar de la patota a formas m√°s civilizadas, en las que disentimos, pero no nos matamos; nos oponemos, pero no nos robamos, en las que la pol√≠tica sea generar un pa√≠s, no asaltar al vecino¬Ľ.

Fiel a su dogma liberal se ¬ęesfuma¬Ľ del an√°lisis la incidencia e intervenci√≥n de los factores de poder econ√≥mico y empresarial (grupos econ√≥micos, empresas transnacionales, banca acreedora) en la vida econ√≥mica, social y pol√≠tica del pa√≠s, quienes, portadores de sus mismos principios liberales, utilizan el arma del terror y chantaje econ√≥mico, todas las veces que la situaci√≥n lo ha ameritado, contra toda pol√≠tica que intente una redistribuci√≥n igualitaria de ingresos, toda legislaci√≥n que redunde en la extensi√≥n de los derechos de los trabajadores o ampl√≠e la participaci√≥n popular.

Olvida que en nuestros pa√≠ses, reinstalar ¬ęla mano invisible del mercado¬Ľ -con sus tantos eufemismos: modernizaci√≥n, reformas, integraci√≥n, globalizaci√≥n, reestructuraci√≥n, etc.- ha tenido como premisa el uso de la fuerza militar, con el aniquilamiento y la desarticulaci√≥n de movimientos populares y gobiernos elegidos democr√°ticamente (ejemplo de esto fue Chile, una dictadura criminal, pionera en la introducci√≥n de las pol√≠ticas neoliberales).

Un proceso asemejable a la creaci√≥n de condiciones cuasi experimentales para la ejecuci√≥n de las variables liberales y la selecci√≥n o aprobaci√≥n cuidadosa de los hombres que las llevar√≠an a buen t√©rmino -un buen ejemplo es Menem en Argentina, quien a rajatablas y ¬ęsin anestesia¬Ľ impuso, la mayor√≠a de las veces v√≠a decretos, las reformas estructurales, siendo se√Īalado por las instituciones financieras y el mundo capitalista como un gran ejemplo a emular-. Una l√≥gica absolutista de las privatizaciones y de reforma del estado en las d√©cadas de los 80 y los 90, que produjeron la cat√°strofe social, econ√≥mica y pol√≠tica que buena parte de Am√©rica Latina experimenta.

Con un halo de ¬ęseriedad y fundamentaci√≥n cient√≠fica¬Ľ, estos prol√≠feros defensores de un neoliberalismo trascendental, arguyen que sus ¬ębuenas ideas¬Ľ nada tienen que ver con estas cr√≠ticas realidades (deterioro enla educaci√≥n, salud y crecimiento absoluto del desempleo y la pobreza), sino con abusadas malas aplicaciones del modelo, ubicando sus causas en dimensiones culturales criollas o resabios estatistas.

As√≠ en fin se salva el dogma neoliberal. Es que los liberales de Suecia, est√°n a la ofensiva en su esfuerzo inquisidor y ¬ęcorrector¬Ľ de nuestros problemas. Apoyan con EE.UU a la ¬ędisidencia cubana¬Ľ, promocionan sus publicaciones en el exterior y interior y atacan a procesos que intentan recuperar m√≠nimas condiciones de soberan√≠a nacional -l√©ase Venezuela con Ch√°vez o Kirchner en Argentina-. Detr√°s de toda su verborragia se oculta la defensa irrestricta de las relaciones capitalistas, que, la historia atestigua, siempre se expresan violentamente, ante cualquier intento de los sectores populares por recuperar o generar condiciones dignas de vida y que en nuestros pa√≠sesconocemos como genocidios, cr√≠menes de lesa humanidad y violaci√≥n a los DD.HH.

Su ethos empresarial capitalista les permite en tiempos de relativa paz social disociarse de los procesos represivos, recrear condiciones políticas y económicas, reinstalarse en posiciones de poder, invisibilizarse en contextos de crisis aguda de su legitimidad y hegemonía, y reaparecerse bajo nuevos ropajes o en este caso, buscando auxilios externos, para reposicionarse frente a una sociedad que genéricamente los condenó, (presencia creciente de movilizaciones y de repudio popular a las fracasadas políticas neoliberales en todo el continente), después de décadas de ataques y privaciones a los sectores populares.

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* Rubén Marín, sociólogo chileno. Fue docente en la Universidad de Buenos Aires.
Artíuclo publicado en www.rebelion.org

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