No soy especialista ni en las relaciones ruso-ucranianas ni en cuestiones geopol√≠ticas en el sentido acad√©mico del t√©rmino. Estoy escribiendo una tesis en filosof√≠a. Pero nac√≠ en Kiev, donde viv√≠ 20 a√Īos antes de llegar a Francia. Actualmente mi familia est√° en Ucrania. Mi madre abandon√≥ Kiev el 28 de febrero, pero muchos amigos y familiares de amigos siguen en la capital, ya sea porque son responsables de los ancianos y los enfermos, o porque han decidido defender su ciudad y ayudar a los que se han quedado. Otros amigos ya han huido y se preparan para solicitar asilo en Polonia, Alemania o Francia.

Desde el primer día de la invasión, he seguido, sobre todo, las noticias locales a través de los medios de comunicación ucranianos y varios canales de Telegram, o directamente a través de los testimonios de mis familiares. Esta es una de las razones por las que me decidí a escribir este texto: para hablar de la magnitud de la destrucción, de las condiciones de vida y de supervivencia de las personas que se encuentran actualmente en el lugar y de las redes de solidaridad y resistencia en las que participa masivamente la población ucraniana.La guerra en Ucrania y los dilemas de la izquierda occidental

Tras el fracaso de la guerra rel√°mpago, el ej√©rcito ruso intensific√≥ los bombardeos sobre centros urbanos como J√°rkov, Mari√ļpol y Kiev, sin escatimar las zonas residenciales e infraestructuras civiles como escuelas y hospitales. Lo que est√° ocurriendo se parece cada vez m√°s a una guerra de castigo. Las im√°genes de los suburbios del noroeste de Kiev pueden dar fe de ello: Irpin, Borodyanka, Bucha, Gostomel, as√≠ como varios pueblos a lo largo de la carretera Kiev-Zhitomir est√°n ya medio destruidos. En estos suburbios, donde contin√ļan los combates, las poblaciones est√°n privadas de electricidad, calefacci√≥n y cobertura telef√≥nica desde los primeros d√≠as de la guerra.

Tienen que pasar varios d√≠as seguidos en s√≥tanos fr√≠os y h√ļmedos, inadecuados para protegerse de los misiles tipo Grad o Iskander que utiliza el ej√©rcito ruso. La situaci√≥n es absolutamente dram√°tica. Ni siquiera la Cruz Roja se aventura en los territorios donde hay equipos rusos estacionados y circulando.

La semana pasada se alcanz√≥ un primer acuerdo sobre corredores humanitarios entre las dos partes, pero el ej√©rcito ruso apenas respeta el alto el fuego. Los militares disparan regularmente contra los coches de los civiles que intentan huir individualmente de estas zonas de combate. El 6 de marzo, en Irpin, una familia que se dirig√≠a a uno de los autobuses de evacuaci√≥n fue asesinada a tiros. La forma m√°s segura de salir de la capital sigue siendo el tren desde la estaci√≥n central. Sin embargo, esta √ļltima ya ha sido da√Īada por una explosi√≥n ocurrida frente a ella el mi√©rcoles 2 de marzo.

Recorrer la carretera en coche es cada vez más peligroso y la gasolina escasea: los soldados rusos ya han destruido varios depósitos de petróleo, sobre todo en la región de Kiev, y ahora se da prioridad a las necesidades del ejército. Por el momento, los trenes de evacuación circulan con regularidad, pero están abarrotados y las personas se hacinan en asientos individuales, incluso se ven obligadas a viajar de pie o sentadas en el suelo durante más de 10 horas. En la estación de Lviv, donde los refugiados esperan los trenes hacia Polonia, la situación es cada vez más tensa. Al venir por carretera, tienen que esperar hasta 24 horas para cruzar la frontera polaca.

Ahora bien, es en la ciudad asediada de Mari√ļpol ‚Äďciudad de habla rusa en el sur de la regi√≥n administrativa de Donetsk‚Äď donde la hipocres√≠a de la operaci√≥n especial para liberar estos territorios del yugo de los nazis de Kiev se revela con toda su extrema brutalidad. La ciudad, que actualmente tiene una poblaci√≥n de 360.000 habitantes, est√° siendo sometida a un bombardeo masivo que ya se ha cobrado al menos 1.500 vidas de civiles que est√°n empezando a ser enterradas en una fosa com√ļn. La poblaci√≥n de la ciudad est√° completamente aislada de todos los medios de comunicaci√≥n, sin agua, electricidad y calefacci√≥n. La ayuda humanitaria no puede llegar a la gente y los corredores humanitarios siguen siendo inciertos. Se ha puesto en marcha un canal de Telegram para contar las personas vivas, de modo que las familias y las personas amigas puedan obtener informaci√≥n sobre sus seres queridos que no han podido contactar con ellos durante nueve d√≠as.

Si Kiev, J√°rkov, Mari√ļpol y otras ciudades resisten al ej√©rcito ruso, a pesar de que √©ste tiene una clara ventaja militar, es porque, ante esta invasi√≥n, se ha levantado una vasta movilizaci√≥n popular que va mucho m√°s all√° del aparato estatal, incluso en las ciudades Ucranianos regresan del extranjero para luchar contra Rusia - San Diego Union-Tribune en Espa√Īolrus√≥filas que deber√≠an, seg√ļn la l√≥gica, tanto de Putin como de cierta izquierda occidental, recibir con los brazos abiertos al ej√©rcito de liberaci√≥n. Esta movilizaci√≥n adopta muchas formas: en Energodar y otras ciudades, personas desarmadas salen a formar cadenas humanas para impedir el avance de los tanques rusos; en las ciudades ya ocupadas de Jerson y Melit√≥pol, se celebran grandes manifestaciones para protestar contra el invasor. En otras ciudades, los grupos de defensa del territorio y los grupos de solidaridad autoorganizados garantizan la seguridad y el abastecimiento de la poblaci√≥n.

En palabras de un amigo que se quedó en Kiev, todo el mundo participa de alguna manera en grupos de solidaridad a través de miles de canales específicos de Telegram: organizando puntos de distribución y entrega de alimentos, medicinas u otros artículos de primera necesidad, sobre todo a las personas aisladas y más frágiles; buscando u ofreciendo alojamiento; solicitando o indicando la disponibilidad de plazas en coches para evacuar a la gente a Ucrania occidental. Cada ciudad tiene una lista de lugares (iglesias, gimnasios, restaurantes) que pueden acoger gratuitamente a refugiados y personas en tránsito. El canal de Telegram Ayuda para salir cuenta ya con 94.000 miembros, tanto conductores como pasajeros. Todas estas iniciativas son horizontales y no dependen del Estado: un síntoma tanto de la bancarrota del Estado ucraniano, sorprendido por una guerra de tal magnitud, como de la oleada de solidaridad y resistencia del pueblo ucraniano frente al invasor.

En esta situaci√≥n, me sorprendi√≥ realmente la persistente incapacidad de una buena parte de gente amiga en Francia y en otros lugares para superar una visi√≥n del mundo en la que, en √ļltima instancia, la potencia responsable de todas las guerras es Estados Unidos y la OTAN. Por eso, muchos an√°lisis de la situaci√≥n en Ucrania se refieren, sorprendentemente, a otra cosa: se trata de volver a las causas profundas m√°s bien lejanas, hist√≥rica y geogr√°ficamente. Miles de civiles ucranianos reciben entrenamiento militar como defensa ante la posible invasi√≥n rusa | Euronews

Este enfoque geopol√≠tico enmascara en parte una falta de comprensi√≥n de los procesos pol√≠ticos y sociales en el espacio postsovi√©tico y, particularmente, alimenta la idea de que, b√°sicamente, todos los gobiernos olig√°rquicos de esta parte del mundo son iguales, independientemente del grado de represi√≥n que infligen a su propia poblaci√≥n y a la de los Estados vecinos. Es en nombre de esta visi√≥n reduccionista de realidades complejas que, en la pr√°ctica, ya sea directa o indirectamente ‚Äďy bajo la apariencia de antimilitarismo revolucionario‚Äď se pide a los ucranianos que capitulen, oponi√©ndose a cualquier ayuda militar a Ucrania por parte de los Estados miembros de la OTAN. Mientras se env√≠a un saludo internacionalista a los ucranianos, se les sugiere que acepten la ocupaci√≥n militar y un gobierno impuesto por Putin.

Por supuesto, tras la invasi√≥n, pocos compa√Īeros negar√°n que se trata de una agresi√≥n militar alimentada por las pretensiones imperialistas rusas. Sin embargo, las posiciones campistas son legibles en varias declaraciones a trav√©s del orden en que se presentan los argumentos (‚Äús√≠, la inaceptable agresi√≥n de Rusia a Ucrania, pero una vez m√°s, el cerco de la OTAN a Rusia‚Ķ‚ÄĚ) y que siguen apoyando la imagen de Rusia como una potencia imperialista subalterna y esencialmente reactiva.

Decenas de miles de personas dicen no a la guerra de Ucrania en Europa | Internacional | EL PA√ćSEl s√°bado pasado, en el anuncio en Facebook de la manifestaci√≥n ¬ępor la paz¬Ľ organizada por las juventudes del NPA al margen de la gran manifestaci√≥n de apoyo al pueblo ucraniano que ten√≠a lugar en la Plaza de la Rep√ļblica, se afirmaba que la invasi√≥n militar de Rusia a Ucrania era una reacci√≥n de Rusia a la pol√≠tica agresiva de la OTAN. Afirmaban que los organizadores apoyaban a quienes, ¬ętanto en Ucrania como en Rusia¬Ľ, ¬ęluchan contra la guerra¬Ľ. Pero los ucranianos no luchan contra la guerra: est√°n, a su pesar, en guerra con Rusia. ¬ŅEs esto otra cosa que una invitaci√≥n a la rendici√≥n?

Cuando estalló la guerra, dada la abrumadora preponderancia de las fuerzas rusas, yo misma esperaba que Kiev fuera ocupada en 48 horas, para que al menos el precio a pagar por una derrota segura fuera el menor posible. Pero me quedé, y creo que todas nos quedamos, asombradas por la resistencia del ejército y del pueblo ucraniano. Es importante hacer comprender a los camaradas que la situación actual no solo se refiere a los neonazis, ni siquiera al Estado capitalista ucraniano, ni a los Estados imperialistas occidentales.

Mis amigos anarquistas, socialistas y feministas se unen en grupos de solidaridad, organizan colectas para el ej√©rcito ucraniano, se movilizan en grupos de defensa territorial. La poblaci√≥n en su conjunto parece muy decidida a defender el simple derecho a vivir en paz en su pa√≠s, un pa√≠s en el que en los √ļltimos a√Īos quiz√°s se ha vuelto m√°s complicado manifestarse y expresar p√ļblicamente posiciones divergentes, pero no imposible como ocurre en Rusia.Guerra Rusia - Ucrania | Miles de manifestantes en Par√≠s con gritos de "¬°Putin asesino!" | Volodymyr Zelensky | Kiev | MUNDO | EL COMERCIO PER√ö

No hay que cerrar los ojos ante las sombr√≠as perspectivas de los posibles resultados de esta guerra. Como ucraniana marxista y de habla rusa, he observado con preocupaci√≥n la evoluci√≥n pol√≠tica de mi pa√≠s a partir de 2014: derribo de las estatuas de Lenin, leyes de descomunizaci√≥n; la proliferaci√≥n de grupos paramilitares de extrema derecha y la guerra en el Domb√°s. Es probable que la guerra de Putin en Ucrania acent√ļe en gran medida estas tendencias y los sentimientos antirrusos en todas las esferas de la vida.

Todas las guerras, todos los llamados movimientos de liberaci√≥n nacional conllevan estos peligros. Impedir el avance de un nacionalismo cretino que pretende borrar el multiling√ľismo y el legado sovi√©tico en Ucrania, que dificulta el desarrollo de los movimientos anticapitalistas, feministas y ecologistas en ese pa√≠s, ser√° la tarea que tiene por delante la izquierda ucraniana e internacional.

Pero en este momento tenemos que mostrar plena solidaridad con la resistencia ucraniana contra el invasor. La solidaridad con Ucrania es al mismo tiempo solidaridad con las crecientes voces en Rusia contra la guerra y su gobierno. Junto con la represi√≥n, se intensificar√°n las fisuras pol√≠ticas y sociales en Rusia. El gobierno quiere ocultar a su poblaci√≥n las im√°genes de los bombardeos de las zonas civiles de Kiev, J√°rkov y Mari√ļpol, pero ¬Ņhasta cu√°ndo podr√° hacerlo? Sea cual sea el resultado de esta guerra, cada vez estoy m√°s convencida de que Ucrania marcar√° el fin de Putin.

Por supuesto, la izquierda occidental se enfrenta a graves dilemas ante esta invasi√≥n. Aqu√≠ s√≥lo me referir√© a dos de ellos, ¬Ņc√≥mo apoyar a la resistencia ucraniana ¬≠y esto implica, en mi opini√≥n inevitablemente, apoyar el suministro de armas y otros equipos al ej√©rcito ucraniano, dada la incomparable superioridad del ej√©rcito ruso, y, al mismo tiempo, denunciar la industria armament√≠stica en general, el anunciado aumento de los presupuestos militares, etc.?

Guerra en Ucrania: Europa vive el peor √©xodo de refugiados desde 1945 | Mundo | La Voz del Interior¬ŅC√≥mo apoyar a las personas refugiadas ucranianas y alegrarse de la empat√≠a de la sociedad civil hacia ellas, recordando al mismo tiempo el trato infligido durante d√©cadas a las personas refugiadas no blancas que huyen de conflictos que no afectan directamente al continente europeo, sin caer en una postura que consiste, desde la posici√≥n de cualquier activista occidental, en se√Īalar con el dedo al refugiado privilegiado?

Entre los argumentos evocados por la izquierda para oponerse a la entrega de armas, encontramos tres categorías principales. La primera, al parecer, es la preocupación por limitar el conflicto a Ucrania. La izquierda, al igual que la derecha, teme provocar a Rusia para que no amplíe el conflicto, admitiendo a medias que Occidente podría sacrificar legítimamente a Ucrania para preservar la paz en el mundo civilizado. A pesar de las grandes declaraciones de apoyo, incluso Estados Unidos se mantiene muy cauteloso en este asunto: no solo rechaza la concesión de la zona de exclusión aérea, que exigiría a los aviones de la coalición occidental derribar aviones rusos, sino también la entrega de aviones de combate que demanda el gobierno ucraniano.

De hecho, parece m√°s que prudente hacer una clara distinci√≥n entre la participaci√≥n directa de los pa√≠ses de la OTAN en la guerra contra Rusia y la entrega de armas defensivas al ej√©rcito ucraniano. En el lado del invasor, Bielorrusia ya participa expl√≠citamente en la guerra de Ucrania sin que Occidente haya cruzado la l√≠nea roja. Pero tambi√©n hay que tener en cuenta que cualquier intervenci√≥n de Occidente, incluidas las sanciones econ√≥micas, que Putin ya ha calificado de ¬ędeclaraci√≥n de guerra¬Ľ, podr√≠a servir de pretexto para extender el conflicto, si esa fuera su intenci√≥n.

El segundo argumento consiste en oponer la solución diplomática a la militar, un discurso a favor de la paz frente a la belicosidad. Parece olvidarse que actualmente el proceso de negociación con las fuerzas de ocupación depende en gran medida del equilibrio de poder en el terreno militar. Qué es el Donbás y mapa: la importancia que tiene para Rusia y Ucrania

Adem√°s, el desconocimiento de lo que est√° en juego en Crimea y Domb√°s, y de las circunstancias hist√≥ricas reales en las que las poblaciones locales tuvieron que expresar su derecho a la autodeterminaci√≥n ‚Äďlo que implica una injerencia activa de Rusia a trav√©s de la ocupaci√≥n en Crimea o la campa√Īa de desinformaci√≥n sobre las supuestas intenciones del gobierno nazi de Kiev de exterminar a las poblaciones rusoparlantes de Domb√°s, por no hablar del car√°cter poco transparente de los referendos, que se celebraron en los √ļltimos a√Īos, hace que las condiciones en las que Rusia dice estar dispuesta a sentarse seriamente a la mesa de negociaciones sean aceptables para algunos compa√Īeros. Mientras Rusia se niegue a retirar sus tropas, la protecci√≥n de la poblaci√≥n civil depende tambi√©n, en primer lugar, de la capacidad defensiva del ej√©rcito ucraniano.

Por √ļltimo, existe el temor sobre qui√©n recibir√° la ayuda militar occidental, dada la existencia de una brigada de extrema derecha, el Batall√≥n Azov, en el ej√©rcito ucraniano. Con raz√≥n, el que se le arme suscita serias preocupaciones. Pero esto no deja de ser reducir la resistencia de todo un pueblo a su franja m√°s minoritaria, a unos pocos miles de combatientes, y negarse a ver que la sociedad ucraniana es tan compleja como cualquier otra, tejida de identidades sociales, culturales y pol√≠ticas heterog√©neas.

Así es el Batallón Azov, el peligroso regimiento neonazi del ejército ucraniano - Al DescubiertoCuando se habla de armar a la resistencia ucraniana, hay que pensar en primer lugar en las necesidades de los grupos de defensa territorial surgidos de la movilización general, así como en la necesidad de proteger a la población civil con armas para derribar los cohetes y los ataques aéreos que de los que son víctimas. En resumen, una postura antimilitarista abstracta debe dar paso a un movimiento concreto por la paz en Ucrania que tenga en cuenta tanto las necesidades militares como las no militares de la resistencia ucraniana. Cuanto más dure y más fuerte se haga, más probable será el éxito del movimiento por la paz en Rusia y en el extranjero.

En cuanto a la cuesti√≥n de las personas refugiadas, se se√Īala con raz√≥n la hipocres√≠a y el doble rasero racista de Europa, del que la frontera polaca, donde miles de personas sufrieron un trato inhumano hace s√≥lo unos meses, se est√° convirtiendo en uno de los s√≠mbolos m√°s flagrantes.

Contrariamente a nuestros adversarios que pretenden discriminar entre buenos y malos refugiados, se trata de reafirmar nuestro apoyo a toda la resistencia y a todas las víctimas de las potencias imperialistas, utilizando el precedente ucraniano para exigir que las fronteras abiertas y la protección temporal se conviertan en la norma para todas las personas que solicitan asilo en los países europeos, independientemente de su nacionalidad, del color de su piel o de la proximidad del conflicto con las fronteras europeas. Y aquí habrá que asegurarse de que, en lo que respecta a la propia migración ucraniana, las grandes declaraciones no se conviertan, al cabo de unas semanas, en meras fórmulas vacías, y que la ayuda prometida permita un asentamiento sostenible en condiciones dignas.

*Este texto ha sido redactado a partir de la intervenci√≥n en el debate Guerra en Ucrania: ¬Ņqu√© est√° en juego, qu√© internacionalismo? del 6 de marzo de 2022. https://www.contretemps.eu/guerre-ukraine-dilemmes-gauche-occidentale/