El bombardeo sin precedentes de los Estados Unidos en contra de una capital latinoamericana y el secuestro del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro es uno de los peores episodios de la era moderna. La razón: el petróleo, controlar la principal reserva del mundo. Lo que llevamos décadas viendo en el Medio Oriente y que trajo la destrucción de Irak hace poco más de dos décadas ha llegado a nuestra región.
La presión que le genera China a Estados Unidos en términos económicos y la nueva geopolítica del más fuerte que está suplantando al multilateralismo y las bases del derecho internacional, validó, según el criterio del Presidente de los Estados Unidos, el uso de la fuerza militar con el fin de expropiar recursos naturales.
Trump cree en la explotación sin reparos para acumular riquezas, promueve el retorno de la economía del acero y el carbón, niega los impactos científicamente comprobados del Cambio Climático y promueve una nueva versión de la Doctrina Monroe, cree sin empachos que América es de los Estados Unidos y que su destino es aplastar a quien se le ponga enfrente. Plantea un peligroso retroceso en todo lo avanzado por la humanidad en derecho de las Naciones, de los Pueblos, los Ciudadanos, la Naturaleza y la sobrevivencia general del Planeta.
* Vicecanciller de Honduras
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