Jun 8 2010
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Opinión

La historia que nunca queda atrás: Ágora o la muerte de Hipatia

José Luis Pizarro Theiler.

"Nuestra causa está perdida, esto lo sé bien ¿Pero después? ¿Que sabemos del porvenir? Al estallar el fruto, siembra sus granos. El viento de la tempestad de fanatismo y barbarie se ensaña con el viejo mundo, azota las ramas, descubre las raíces, remueve los cimientos de todo. Con la pudrición se lleva también lo sano ¿Y el porvenir? ¿Que sabemos del porvenir?"
Estas palabras del Libro di Ipazia del escritor italiano Mario Luzi, reflejan con todo su dramatismo, la historia de esta bella y brillante mujer.

El estreno de la película Ágora del director chileno-español Alejandro Amenábar,[1 –imagen abajo a la izquierda] ha sido motivo para un redescubrimiento de la historia y el pensamiento de Hipatia (o Hypatia) de Alejandría.

¿Quién fue Hipatia? una filósofa, astrónoma y matemática nacida en la segunda mitad del siglo IV (hacia 370 según las referencias más frecuentes) y muerta en el 415 por orden del famoso Obispo Cirilo. Era hija de Teón, el último miembro conocido del Museo (Museion, o sea el lugar donde estaban las musas), en el cual se encontraba la célebre biblioteca alejandrina. De su padre recibió las enseñanzas que la llevaron a la filosofía y a la ciencia. Pertenecía a la corriente neoplatónica y enseñaba públicamente, muchas veces en las calles o plazas.

Se ganó el respeto de todos por su sabiduría y tuvo una notable influencia en su época, en particular a través de sus alumnos. Uno de ellos era Oreste, prefecto imperial de Alejandría. Otro fue Sinesio el obispo de Tolemaida, una de las cinco antiguas ciudades de la Cirenaica en el oriente de la actual Libia al confín con Egipto. Aunque Sinesio murió presumiblemente dos o tres años antes que Hipatia, las cartas que le dirigió y en las cuales le manifiesta su admiración, han ayudado a entender quién y como era, la filósofa alejandrina.

Muchos le atribuyen la invención del planisferio y del astrolabio y habría sostenido los principios heliocéntricos que mil doscientos años después, ayudaron a Kepler y Galileo a formular sus propias hipótesis.

El asesinato de Hipatia

En sus últimos años se vio envuelta en las luchas de poder que derivaban de la creciente fuerza del cristianismo y la paralela disolución del Imperio Romano, en una antigua ciudad multiétnica y tolerante, en la cual se insertaba como tercera fuerza, la numerosa y potente colonia de los comerciantes hebreos. El poder cristiano estaba representado localmente por el obispo Cirilo y el decadente poder imperial por el prefecto Oreste, quién se hacía aconsejar por Hipatia.

Espíritu libre por excelencia, se negó a abrazar el cristianismo y esto le atrajo las iras de Cirilo y sus secuaces los parabolanos. Al respecto puede encontrarse aquí un comentariuo referido al texto del profesor de la Universidad de Bari,Luciano Canfora, que describe así lo sucedido:

“Un día de cuaresma del año 415, los monjes de Nitria guiados por un lector de nombre Pedro, la esperaron en el camino que regularmente seguía en su regerso a casa. La asaltaron, la tiraron de la carroza y la arrastraron hasta una iglesia vecina llamada Cesareo (Kaisarion). Allí la desnudaron y la masacraron, lapidándola; luego la cortaron en pedazos [con conchas porque no tenían cuchillos] y quemaron sus restos miserables”.

Según el filósofo Damascio, le sacaron los ojos mientras aún estaba con vida. La escena relata un bárbaro sacrificio efectuado en nombre del dios de los cristianos en su propia iglesia: los perseguidos de antes reconvertidos a perseguidores.

La obra de Hipatia fue quemada, y destruida todo traza de ella y de su vida. Felizmente los escritos de algunos discípulos o sucesores como Sócrates el escolástico o los ya mencionados Sinesio o Damascio, han permitido reconstruir su obra y su pensamiento, de tal manera que Edward Gibbon en su gigantesca Historia del Imperio Romano pudo escribir en 1782: “El asesinato de Hipatia imprimió una mancha indeleble en el carácter y la religión de Cirilo de Alejandría”.

Con el Renacimiento su figura fue ganando creciente espacio como heroína del saber y de la libertad del pensamiento, en contraposición a la ignorancia e intolerancia dominante en la Edad Media. La investigadora Alessandra Colla destaca como en el XIX: “La memoria de Hipatia fue, entre todas las memorias humanas, una de las más veneradas”. Cita al católico francés Charles Péguy, quién elogia la nobleza de esta “paganísima figura femenina: siguió en armonía tan perfecta […] hasta la muerte y durante la muerte […] mientras el mundo entero se derrumbaba, cayendo en pedazos por toda la vida temporal del universo y tal vez por la eternidad”.

También muchos movimientos feministas han visto en ella un modelo de mujer que no se pliega a los designios del hombre, en una época histórica en que la iglesia cristiana estaba tomando una creciente deriva antifeminista.[2] Y justamente porque la Ágora era en las antiguas ciudades grecorromanas el espacio abierto donde se intercambiaban ideas y se discutía de filosofía —o sea el lugar donde hablaba Hipatia— que Amenábar tituló así su película.

Presentada fuera de concurso en el Festival de Cannes 2009, obtuvo inmediato consenso. Fue estrenada en octubre 2009 en España y en enero de este año en Francia.

Según algunas fuentes, los productores habrían encontrado dificultades para encontrar representantes en Italia y EEUU, lo que explicaría que haya sido estrenada sólo en abril en Italia (distribuída por Mikado), y en Estados Unidos apareció recién a fines de mayo, según parece, de estar con el New York Times.

La situación pudiera tener visos de verdad si se considera que el Observatorio Religioso Anti Difamatorio protestó en España contra el filme por “promover el odio contra los cristianos y reforzar falsos clichés sobre la Iglesia Católica”.

Con guión de Mateo Gil y el mismo Amenábar, la película se filmó en Malta con un costo de más de 50 millones de euros (73 millones de dólares) y un reparto de excepción encabezado por la bella Rachel Weisz en el rol protagónico. La película dura algo más de dos horas en las versiones comerciales y se caracteriza por sus escenarios suntuosos y una excepcional recreación del ambiente.

En España batió los record de recaudación con más de 20 millones de euros en 2009, vista por más de 3,3 millones de espectadores. En Italia en tres semanas, ha sido vista por cerca de un millón y medio de personas.

Los comentarios la describen como una de las mejores películas españolas de los últimos años por ambientación, investigación histórica, vestuario e identificación de los actores con sus personajes. No faltan sin embargo quienes han hecho ver una cierta óptica “contemporánea” para enfocar la época y el drama de Hipatia, como por ejemplo que el “malvado Cirilo” esté personificado en el actor Sami Samir de origen árabe, mientras Sinesio, el “obispo bueno” (Rupert Evans), sea rubio y angélico como un anglosajón.

Una excelente película en todo caso, de gran contenido histórico y sociológico, crítica de los fanatismos y de la manipulación de las masas y de los más débiles. La contraposición entre el dogmatismo y la lucha hasta la muerte por la libertad del pensamiento, es el elemento de fondo, personificado en una mujer excepcional no sólo de su época sino de todos los tiempos.

Notas

1]Alejandro Amenábar, 38 años, nació en Chile, hijo del serenense Hugo Ricardo Amenábar Wormald y la madrileña Josefina Cantos. Desde 1973 vive en España.

2] En apoyo de esta evolución Alessandra Colla cita a los Padres de la Iglesia: Tertulliano, (± 155 – 220) quién dijo que la mujer es “la puerta de infierno”; San Girolamo,, (± 347 – 420) que señaló que la mujer “es fuente de todo mal”; San Agustín, que determinó que “mulier non est facta ad imaginem Dei” (la mujer no está hecha a imagen de Dios [al contrario del hombre]), concepto que fue posteriormente incorporado al Derecho Canónico, o también al monofisista Giovanni (o Juan) di Nikiu, obispo copto de Egipto del s. VII, quién justificó el asesinato de Hipatia porque ”se dedicaba a las artes mágicas y era devota de Satanás”.

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